Reportaje

Las mejores sorpresas de los videojuegos

Por Álvaro Alonso
-

¿Alguna vez os habéis preguntado cuáles son las mejores sorpresas de los videojuegos? Si es así, habéis venido al lugar adecuado: hoy repasamos los 10 giros de guión más sorprendentes e inesperados; aquellos que nos  pillaron con la guardia baja y nos tuvieron patidifusos, mando en mano, sin saber qué hacer o decir durante más de cinco minutos. Una cosa es segura: este reportaje esconde sorpresas. 

¿Que sería de los videojuegos sin sorpresas? Hoy en día, prácticamente todos los títulos esconden un giro de guión más o menos memorable, escrito por un autor maquiavélico con el objetivo de dejarnos totalmente descolocados. Momentos impactantes, giros argumentales, ¡Sorpresa, sorpresa!, finales inesperados... Muchos son los nombres que reciben, pero ¿en qué consisten exactamente? Una imagen vale más que mil palabras:

Sí, ya, todo el mundo sabe que Darth Vader es el padre de Luke Skywalker (y si no era así, acabamos de arruinaros el mejor giro argumental de la historia del cine), pero en su momento, fue una verdadera sorpresa que nadie vio venir. Pero lo bonito de las sorpresas es que son una espada de doble filo: por un lado son revelaciones asombrosas inolvidables, y por el otro... SON SPOILERS GORDOS. ¿Y sabéis dónde hay un montón de SPOILERS GORDOS? En este reportaje. Así que si no queréis odiarnos aún más de lo que ya lo hacéis, procurad no leer los párrafos correspondientes a los juegos que aquí mencionamos y que no hayáis jugado. El que avisa no es traidor. Y hablando de traidores...

10. Star Ocean 3: Till the End of Time

Ahhh... Los JRPG. Todo es magia, fantasía y romance... Hasta que comienzan las idas de olla. Y la de Star Ocean 3 no tiene precio: resulta que es un videojuego. Literalmente. No, en serio: el mundo del juego es en realidad un MMO, y los protagonistas de la aventura, con los que nos hemos encariñads durante horas, son avatares controlados por un grupo de colegas. Algo así como si de repente nuestros personajes de WoW fuesen cosncientes de su existencia, cobrasen vida propia y escapasen de Azeroth a través de una brecha interdimensional. Visto así, da bastante miedo.

9. Assassin's Creed III

Os podrá gustar más o menos la historia de la saga Assassin's Creed (y la propia saga), pero hay que reconocer que el prólogo de Assassin's Creed III es simplemente brillante. Las cuatro entregas anteriores (AC, ACII, Brotherhood y Revelations) nos habían enseñado a distinguir a los asesinos gracias a tres señas de identidad: habilidades de parkour excepcionales, hoja oculta y árbol genealógico que termina en Desmond Miles. Por eso, cuando al principio de la aventura nos poníamos en la piel de Haytham Kenway, todos dimos por hecho que se trataba de un miembro de la orden de los asesinos. Craso error. Haytham es en realidad un templario, y la gran revelación fue tan poderosa, que inclusó expulsó a Desmond del Animus de una patada.

8. Spec-Ops: The Line

Muchos juegos nos ponen en la piel del villano, y eso está bien. El "problema" viene cuando somos el villano... Y no lo sabemos. Spec-Ops: The Line podría ser nuestro típico juego de guerra en tercera persona: hay disparos, hay explosiones, hay sangre. Somos soldados, somos héroes.... O no. La misión que llevamos a cabo durante gran parte de la aventura es en realidad una alucinación, producida por una mezcla de estrés postraumático y culpabilidad, que asola la mente del protagonista tras asesinar a sangre fría a un grupo de civiles. De héroe condecorado a monstruo sanguinario en menos de lo que se tarda en decir: genocidio.

7. Call of Duty: Modern Warfare 2

¿Qué sería de esta lista sin una traición como Dios manda? Y pocas son tan inesperadas y dolorosas como la del general Shepherd en Call of Duty: Modern Warfare 2. Después de trabajar bajo sus órdenes y cumplir peligrosas misiones, el muy malnacido traiciona a la Task Force 141 y asesina a Ghost y a Roach para llevarse todo la gloria y convertirse en héroe nacional. Escoria, calaña, uno de los mayores desgraciados de la historia. Pero la venganza es un plato que se sirve frío y afilado, como un cuchillo directo a la cabeza.

6. Heavy Rain

Heavy Rain nos enseñó una importante lección: por muy identificados que nos sintamos con un personaje, NO HAY QUE FIARSE DE NADIE. Nos pasamos toda la aventura tras la pista del asesino del Origami -un ser cruel que se dedica a asesinar niños ahogándolos- investigando sucesos en la piel de cuatro personajes. Uno de ellos es Scott Shelby, un detective privado excepcional, metódico, determinado y muy efectivo, que aun a pesar de no hablar demasido, consigue ganarse nuestra simpatía a través de sus acciones... ACCIONES CRIMINALES. Porque resulta que él era el asesino todo el tiempo. Otro malnacido para la lista.

5. Braid

¡Oh, mirad! ¡Es un juego de plataformas colorido con una mecánica original! ¡Juguemos y divirtámonos! ¡Seamos felices para siempre! ¡Rescatemos a la princesa! ¡Ardamos en el infierno! Porque sí, señores, por si no ha quedado bastante claro, las apariencias engañan. La gracia de Braid está en que podemos retroceder en el tiempo a voluntad para enmendar nuestros errores, temática que es en realidad el eje central del argumento. Llegados al nivel final, hemos de ayudar a la princesa para que no caiga en las garras de un terrible caballero: saltamos, resolvemos puzzles... Lo típico, vaya. Pero cuando llegamos al final, descubrimos que el tiempo no estaba avanzando, sino retrocediendo, y que de quien huía realmente la princesa... Somos nosotros. Arte.

4. Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty

¿Es Hideo Kojima el mayor genio que ha parido la industria del videojuego? ¿O un desgraciado que solo intenta reirse de nosotros con cada uno de sus juegos? Sea como fuere, no cabe duda de que el nipón ha logrado confundirnos en más de una y de dos ocasiones. Pero la que todos recordamos especialmente, para bien y para mal, fue la jugarreta de Raiden en Metal Gear Solid 2. Después de mostrar tráilers e imágenes en los que sólo aparecía Solid Snake -como era de esperar- descubrimos que la aventura del clon imperfecto de Big Boss no era más que un un nivel introductorio del verdadero juego, protagonizado por un rubiales afeminado también conocido como Raiden. Para más inri, el personaje era presentado como si de Solid Snake se tratase: se le conoce como Snake y cubre su rostro con una máscara, para que el momento de la revelación sea todo un WTF. Y vaya si lo fue. ¿Volverá a hacerlo el Sr. Kojima en Metal Gear Solid V: The Phantom Pain?

3. Silent Hill 2

Que tu esposa muerta te mande una carta invitándote a ir a un pueblo en el que pasastéis las vacaciones de verano... Nunca puede acabar bien. Sobre todo si ese pueblo se llama Silent Hill. Después de ir y volver a los infiernos, James Sunderland descubre que parte de los eventos que ha vivido en el pueblo con más niebla al Oeste de Virginia, son en realidad alucinaciones producto de su imaginación para ocultar la dolora verdad: que él mató a su esposa. Si eso no fuera ya de por sí bastante deprimente, uno de los múltiples finales de la aventura pueden quitaros todavía más las ganas de jugar. Sí, hablamaos del final del perro.

2. BioShock

Si alguna vez sufrís un accidente de avión y sois los únicos supervivientes, sentíos especiales. Muy speciales. ¿Quién sabe? Puede que incluso acabéis haciendo turismo por una utopía submarina en la que sus habitantes han perdido la cordura después de atiborrase a una sustancia que concede poderes mágicos. O puede que descubráis que, en realidad, sois el clon de dos años del líder supremo de dicha utopía. O puede que un loco maníaco os haya estado controlando todo el tiempo para que cumpláis sin rechistar todas sus exigencias, respondiendo ante un estimulo, un catalizador que activa algo oculto en vuestro más profundo ser... Tres sencillas palabras: 'would you kindly?' o '¿serías tan amable?' (en la versión española se tradujo por un simple '¿quieres?'). O puede que vuestro avión nunca se estrelle y nada de esto llegue a ocurrir. Al fin y al cabo, esta historia tiene menos sentido que una ciudad flotante...

1. Star Wars: Caballeros de la Antigua República

Y el premio a la mejor sorpresa, el mejor giro de guión y, en definitiva, el mayor WTF de la historia de los videojuegos es para... Star Wars: Caballeros de la Antigua República (más conocido como KOTOR). Hemos hablado de varios casos de juegos que nos colocaban en el papel del villano sin saberlo, pero ninguno nos ha hecho sentir tan poderosos como lo hizo KOTOR en su día. BioWare alcanzó la excelencia narrativa con un truco tan brillante como inesperado: hacer que el personaje hablase a través de nuestras decisiones. El juego nos permite crear al protagonista desde cero, elegir su aspecto y habilidades, así como decidir el curso de las conversaciones. Todo esto crea en el jugador la sensación de estar ante un personaje cuyo impacto en el mundo que le rodea se va haciendo notar a medida que avanza la historia... Pero la realidad es muy distinta: nuestro personaje YA había dejado un gran impacto en la galaxia... El mayor impacto de todos: éramos el mayor Lord Sith de todos los tiempos: Darth Revan. El argumento, además, se encarga de colocar a Revan a un nivel poco menos que divino, así que cuando llega la gran revelación, es imposible no sentirse todopoderoso. ¿Y lo mejor de todo? Haber sido el villano no implica seguir siéndolo: nosotros somos Revan, y nosotros... Decidimos el destino de la galaxia.

Bonus Stage

No podíamos irnos sin al menos mencionar varios casos que no hemos incluido por falta de espacio, como son Metroid (¿¡Samus es una chica!?), Castlevania: Symphony of the Night (se acabó... Ah no, que hay otro castillo), Red Dead Redemption (la calma antes de la tormenta), Final Fantasy VII (¿tres horas subiendo de nivel a Aeris para que ahora vaya y se muera?), The Legend of Zelda: Ocarina of Time (¡Soy mayor!), System Shock 2 (SHODAN), Nier (The Last of Us), Binary Domain (creo que a tu madre le falta un tornillo... literalmente). Y así muchísimos más.

Y ahora... ¿Seríais tan amables de dejar un comentario?

Lecturas recomendadas