Reportaje

Las películas de Studio Ghibli (I)

Por Thais Valdivia
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A lo largo de casi treinta años de vida, esta compañía nipona ha conseguido llegar a los corazones de miles de personas en todo el mundo gracias a producciones que bien se pueden calificar de mágicas.

Considerado por muchos como uno de los mejores estudios de animación de los últimos tiempos, Ghibli siempre se ha caracterizado por ser un sinónimo de calidad. Una calidad que en 2015 cumplirá la friolera de treinta años. Y es que esta compañía nació en 1985 de la mano de Isao Takahata y Hayao Miyazaki, dúo que ya colaboró en las producciones de los estudios A-Pro y Nippon Animation Estudio (Heidi) durante los años setenta.

En concreto, podemos encontrar hasta veintiuna producciones cinematográficas de este estudio, sin contar cortometrajes y colaboraciones en diferentes series. En todas y cada una de estas películas no puede faltar su peculiar y mágico estilo de animación que bien se ha ganado el beneplácito del público y de la crítica. Asimismo, las tramas en las que el drama está muy presente también se han tenido muy en cuenta a la hora de premiar estas películas.

 

La banda sonora es otra de las cualidades más importantes de una buena película y por ello los responsables del Studio Ghibli han sabido crear a la perfección melodías que saben llegar al corazón y que consiguen ponerte los pelos de punta. La mayoría de estas composiciones son obra de Joe Hisaishi.

Por todo ello, y por mucho más, vamos a dedicar las próximas semanas a hacer un repaso por todas las películas de este famoso estudio de animación. Estas son las siete primeras: 

Nausicaä del Valle del Viento

La historia nos transporta mil años después de los Siete Días de Fuego, un terrible suceso que tuvo lugar en nuestro planeta debido a la desmesurada industrialización por parte del hombre y la contaminación que cubría la Tierra. Este acontecimiento acabó con la civilización industrial al instante a pesar de que estaba en pleno auge. Ahora, la humanidad, que vive en pequeños núcleos, debe tener cuidado con el peligroso bosque fukai, el cual no para de expandirse sin piedad.

Nuestra protagonista, la princesa Nausicaä, vive en el Valle del Viento, un lugar donde el aire contaminado no llega debido al viento que sopla constantemente. Al tener a su padre enfermo, es ella la que debe ponerse al frente del reino y dar la cara ante unos problemas que no tardan en llegar.

 

Por culpa de los vecinos del reino de Tormekia, las zonas sin contaminar perecen ante el poder destructivo de la polución, lo que lleva a que los pueblos aledaños se enfrenten unos contra otros. ¿Qué es lo que hará Nausicaä para solucionar las cosas?

Basada en el manga homónimo creado por Miyazaki en 1982, Nausicaä del Valle del Viento (Kaze no Tani no Naushika) llegó a los cines japoneses un año antes de que el propio Studio Ghibli fuera fundado (1984). A día de hoy es una película de obligado visionado para aquellos que deseen descubrir más acerca de Ghibli.

Es en Nausicaä del Valle del Viento donde Hayao Miyazaki deja salir parte de sus inquietudes y temores de una manera magistral bajo el prisma de una animación que supuso un antes y un después en la industria. La desesperación del ser humano ante el peligro y el respeto por la naturaleza son dos de sus puntos fuertes, aunque el más importante es aquel que lleva toda la trama a sus espaldas: la protagonista, Nausicaä. Con una actitud firme y decidida, la joven nunca pierde la perspectiva a pesar de que en ocasiones la ira se apodere de su ser. Junto a ella somos testigos de una historia que impacta y engancha desde un primer momento, aunque algunas de las pequeñas subtramas no se desarrollen del todo. 

El Castillo en el cielo

Sheeta es una misteriosa joven que surca los cielos acompañada por un agente secreto del gobierno llamado Muska. Inesperadamente, la nave en la que viajan es atacada por unos piratas que buscan el secreto de la piedra que Sheeta lleva colgada en el cuello. Dicho objeto es un elemento clave que sirve para abrir las puertas de la Laputa, una isla flotante en el cielo que fue creada por una desaparecida civilización.

Dos años tuvieron que pasar desde el estreno de Nausicaä para que El Castillo en el Cielo (Tenkū no Shiro Rapyuta) aterrizara en la cartelera nipona. Hayao Miyazaki volvió a ponerse al frente de la dirección y el guión, mientras que Isao Takahata se ocupó de la producción.

 

El Castillo en el Cielo continúa teniendo al drama y a la fantasía como principales compañeras de viaje. Durante el tiempo que dura la cinta nos damos cuenta de que no hay nada al azar, que cada pequeño detalle tiene un gran significado. Cada diálogo esconde un nueva pista, al igual que la animación que, de nuevo, supuso una revolución en la época en la que fue estrenada.

La preservación del medio ambiente y la crueldad del hombre con el entorno que le rodea es de nuevo otro de los puntos a tratar durante la película. No obstante, otro de los asuntos se maneja de manera muy sutil y congran acierto tiene que ver con la Biblia y con la existencia de Dios.

Como curiosidad, en el primer doblaje al castellano de la película se decidió cambiar el nombre de Laputa por Lapuntu debido al doble sentido que se le puede sacar a dicha palabra en estos lares. Años más tarde, en la versión de 2010, se mantuvo el nombre original. 

La tumba de las luciérnagas

Japón, 1945. los constantes ataques aéreos del ejército estadounidense crean el pánico y el caos allá por donde pasan. Una de las ciudades afectadas por los bombardeos es Kōbe, lugar donde viven Seita y su hermana pequeña Setsuko. De la noche a la mañana, los dos ven cómo todo su mundo se ha ido a pique. Su hogar ha quedado completamente destruido y su madre ha fallecido por culpa de las heridas producidas por el desastre.

Solos y desamparados, Seita y Setsuko deben buscarse la vida para poder sobrevivir y seguir adelante a pesar de los mil y un baches que se encuentran por el camino.

 

La Tumba de las Luciérnagas (Hotaru no Haka) es la primera película de Studio Ghibli dirigida por Isao Takahata, quien también escribió parte del guión junto a Akiyuki Nosaka. 1988 fue el año en que vio la luz.

Al contrario que en las dos anteriores, el encanto de esta cinta es que se olvida de la fantasía y la magia para contarnos una historia triste y cruel. La profundidad de la trama consigue trasladar al espectador todo el dolor y el sufrimiento que muchas personas tuvieron que pasar (y que actualmente pasan) en tiempo de guerra. Con este film queda demostrado que con el anime también se puede llegar a emocionar a las personas.

Lacrimógena y cruda como pocas, La Tumba de las Luciérnagas consigue ponerte el corazón en un puño. Aunque al principio de la película la primera frase de Seita ya intenta ponerte en situación y te invita a que te prepares para lo peor, es inevitable entristecerse e incluso soltar alguna que otra lagrimita con cada penuria que tienen que pasar estos hermanos. 

Mi vecino Totoro

Situada en el Japón del año 1958, la historia comienza cuando el profesor universitario Tatsuo Kusakabe se muda a una casa rural en compañía de sus dos hijas, Satsuki y Mei, para estar más cerca de su esposa, quien se encuentra ingresada por sus graves problemas de salud.

Al llegar a su nuevo hogar, las pequeñas descubren que está habitado por unas pequeñas y negras criaturas que huyen en cuanto un rayo de sol entra en contacto con ellas. Aunque en un principio esto les asusta, finalmente las niñas terminan acostumbrándose a su nueva vida.

 

Así, un día, Mei se cruza con dos conejos que la guían hasta una madriguera secreta donde se esconde Totoro, un conejo gigante que pronto se convertirá en un ser muy especial para la muchacha.

Miyazaki volvió a sentarse en la silla de director en 1988 para contarnos una historia en la que, de nuevo, se vuelven a ensalzar los valores de amistad, solidaridad y el cuidado que se debe tener con el medio ambiente. Todo ello está narrado a través de las acciones de unos personajes con personalidad propia que consiguen permanecer en la memoria del espectador. En especial destaca Totoro, quien se convierte en un elemento imprescindible para la trama y que consigue sacar más de una sonrisa.

Años después del estreno de la cinta, concretamente en 2003, Hayao Miyazaki continúo la historia con un cortometraje de trece minutos titulado Mei y el Gatitobús. La trama sigue a la pequeña de los Kusakabe durante una noche en la que se va a descubrir el mundo que la rodea montada en el Gatitobús. Este corto se proyecta de manera periódica en el Museo Ghibli de Japón. 

Nicky, la aprendiz de bruja

Tras cumplir 13 años, la joven bruja Nicky debe dejar su hogar para llevar a cabo su entrenamiento especial tal como ordena la tradición. Este consiste en ir a algún lugar en el que las personas que allí viven necesiten ayuda para resolver sus problemas. Así, montada en su escoba, y acompañada de su inseparable gato Jiji, Nicky parte con el objetivo de convertirse en toda una bruja capaz de saber valerse por sí misma. Por el camino, la chica conocerá a todo tipo de personajes que influirán en ella, como Tombo.

 

La cuarta película de Miyazaki producida por Ghibli llegó tan sólo un año después de Mi Vecino Totoro. Basada en la novela original de 1985 escrita por Eiko Kadono, Majo no Takkyûbin, Miyazaki creó junto a la autora el guión de este film que fue un gran éxito de taquilla en Japón. Tanto fue así, que Nicky, la Aprendiz de Bruja fue la primera película de Studio Ghibli en distribuirse al resto del mundo.

Con una historia un poco más floja que las anteriores, Nicky, la Aprendiz de Bruja aparca la carga dramática y apocalíptica de otras producciones para presentarnos una trama desenfadada y fácil de seguir que no decae en ningún momento hasta que llegamos al final. No obstante, el film trata de manera muy acertada ese gran cambio que todos hemos sufrido: el paso de la niñez a la madurez y todo lo que ello conlleva. 

Recuerdos del ayer

Taeko Okajima es una mujer soltera de 27 años que pide unos días de vacaciones en el trabajo para irse a descansar con la familia de su cuñada. Durante el tiempo en que permanece allí, Taeko se encuentra con su "yo" de hace unos años, es decir, con la Taeko que iba a la escuela. Esto hará que la protagonista se plantee muchas cosas y tome decisiones muy complicadas sobre el futuro que le espera.

 

Dejando atrás a la magia y la fantasía tan propias de Hayao Miyazaki, Isao Takahata trajo a principios de los años noventa una historia muy real centrada en el ser humano y en las relaciones personales. El cambio entre el pasado y el presente es constante, aunque eso no significa que el ritmo decaiga en ningún momento. Estos saltos temporales son los que muestran el porqué algunas cosas son como son y ayudan a que el personaje principal elija qué hacer con su vida.

Cabe destacar también el realismo con el que Takahata consigue llevar lo sentimientos y las acciones humanas ayudado por un guión bien estructurado, una animación de una calidad sorprendente y una banda sonora que te llega al alma. Esta película es una de esas pequeñas joyas escondidas de Ghibli que ha sido eclipsada por otras producciones más famosas a nivel mundial. 

Porco Rosso

El experto piloto militar Marco Pagot, tras ver caer a un compañero en batalla, sucumbe ante un hechizo y se convierte en cerdo. Después del fatídico suceso, pasa a llamarse Porco Rosso y se convierte en un cazarrecompensas que adora frustrar los planes de las bandas de piratas. Estos últimos, cansados de la actitud de Porco Rosso, deciden enviar a un aventurero a que acabe con él.

 

 

 

Basado en el manga The Age of the Flying Boat del propio Miyazaki, se había planeado que esta película fuese un largometraje que se emitiera durante los vuelos de la compañía Japan Airlines, pero finalmente se decidió llevarla a los cines de manera convencional en 1992.

 

 

Por primera vez, Miyazaki no trató sus temas más recurrentes e ideó una historia destinada a romper con los esquemas que él mismo había creado. Y no pudo haberle salido mejor la jugada. Aunque a primera vista pueda parece que la cinta es infantil por tener de protagonista a un cerdo, lo cierto es que es todo lo contrario. En este caso, Porco Rosso está más destinada a un público adulto que sepa ver con claridad cada detalle que se muestra. Los horrores de la guerra, la impotencia ante los soldados caídos... todo eso y mucho más lo vemos reflejado con una animación muy mejorada con respecto a Nausicaä y que aún no había dicho su última palabra en cuanto a calidad.


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