Reportaje

Mad Max: análisis de la trilogía original

Por Raquel Hernández Luján
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Vamos a repasar la saga original de Mad Max, sus influencias y su legado, ¿te animas?¡Sube a nuestro vehículo y pisemos el acelerador hasta la locura!

Cuando estamos a punto de disfrutar de Mad Max: furia en la carretera es el momento ideal de rebobinar y analizar la trilogía original que nos presentó ese distópico mundo en el que la gasolina era religión y quienes llenaban los depósitos de combustible se convertían en los amos de la desvastada civilización próxima a la locura.

 

Viaja con nosotros 36 años atrás en el tiempo para echar un vistazo a ese primer Max Rockatansky dubitativo que conocimos de la mano de Mel Gibson y el caos que le rodea este clásico de la ciencia-ficción en el que se huele la gasolina.

 

Mad Max, salvajes de autopista (George Miller, 1979)

Como todos los arranques, la trilogía de Mad Max tuvo un comienzo pausado y un éxito inesperado, además. Vista en perspectiva Mad Max es una película de culto, pero hay que decir que la cinta tuvo un menguado presupuesto de apenas 350.000 dólares e hizo una caja de 100 millones de dólares en todo el mundo, así que la hazaña de Miller fue brutal a nivel individual (tuvo incluso que costear la película aportando sus propios bienes) y a nivel industrial si tenemos en cuenta que la industria cinematográfica australiana estaba en pañales.

 

Fue la peli más rentable de la historia hasta que El proyecto de la bruja de Blair la desbancó y de hecho, el propio director tuvo que utilizar su coche para una escena que al terminar dejó 14 vehículos destruidos.

 

 

En el ADN de la película encontramos una obsesión enfermiza por los coches, un argumento influenciado por el western y las distopías futuristas y una historia en la que la venganza es el eje central. 

 

Espoleado por la ambición de hacer un primer gran trabajo, Miller nos presenta a Max Rockatansky, que aún no despunta en el metraje como lo haría en las posteriores secuelas asumiendo ya su sobrenombre de Mad Max (sonoro calificativo que podemos traducir como "loco Max", "furioso Max" o "locura máxima").

 

Como curiosidad apuntaremos que su nombre proviene de Carl von Rokitansky, un famoso patólogo que inventó un modo de extraer órganos en autopsias... Se le notaba el pasado de enfermero a Miller... Además los tráilers no mostraban a Mel Gibson debido a que era relativamente desconocido en Estados Unidos y en su lugar mostraban las persecuciones y las escenas de acción. Todavía no se había convertido en el carismático actor que sería después.

 


 

El personaje trata de contener su lado oscuro pero su tarea persiguiendo y neutralizando delincuentes le produce cada vez una mayor satisfacción. Su evolución hasta convertirse en un solitario antihéroe será una de las premisas más importantes de la cinta en la que la velocidad y la violencia son también marcas de la casa.

 

Hay que tener en cuenta que Mad Max no se concibió como una trilogía y que este primer título solo eclosionó a nivel internacional cuando la distribuidora americana experta enexploitation y cine de serie B AIP la estrenó en Estados Unidos con gran éxito, después de doblarla al inglés americano.

 

Si os ha picado el gusanillo de revisionarla, podéis leer la crítica completa de Mad Max de nuestro compañero Adrián Álvarez que nos señala su vinculación con Watchmen y Saw.

Mad Max, el guerrero de la carretera (George Miller, 1981)

Hay un consenso generalizado acerca de que la segunda entrega de la saga Mad Max es la mejor de todas ellas y razones para ello no faltan. De primeras topamos con el futuro: el apocalipsis nuclear se ha desatado y una voz en off nos conduce hasta Max en su Interceptor.

 

Miller cuenta ya con el presupuesto que necesita para contar su historia y consigue firmar una secuela que supera el calidad y estilo a su predecesora y se vale del lenguaje cinematográfico para hacerlo, recurriendo en contadas ocasiones a los diálogos y dejando que las imágenes y el sonido sean las que nos dejan clavados en la silla. Cobra especial relevancia así la banda sonora de Brian May que consigue hacer vibrante la acción y espectacular la tensión de una historia más bien sencilla.

 

 

Max es ya un jinete solitario al más puro estilo del western del que bebía la primera película aunque también encontramos trazos de ciencia-ficción y terror, sobre todo en el hipertrofiado villano Lord Humungus que cubre su rostro con una máscara de hockey y que se convirtió en referente. Al año siguiente de estrenarse esta película, Jason Voorhees llevó por primera vez su ahora famosa máscara de hockey en Viernes 13, parte III.

 

Si no habéis visto Mad Max 2 estáis tardando y os recomiendo encarecidamente que leáis la apasionada crítica de nuestro compañero Adrián Álvarez. Como señala con acierto en su texto la influencia de la película va más allá del cine y la fusión de personajes similares a forajidos del oeste, vestuario sado, estilismo punki y vehículos "tuneados" fue una influencia clara en la saga Fallout así como en Borderlands.

Mad Max, más allá de la cúpula del trueno (George Miller y George Ogilvie, 1985)

La tercera y última película de Mad Max vio la luz hace treinta años y se considera menos potente, en gran parte debido a su calificación por edades. Warner trató de conquistar a un público más amplio reduciendo las dosis de violencia así que estamos ante la menos salvaje de ellas.

 

A George Miller además se le unió Ogilvie en la tarea de dirigir la peli, centrándose este último más en los actores y el primero en la acción, en la que ya había demostrado ser un maestro. Nuestro protagonista completa su metamorfosis: cuando está a punto de entrar en la cúpula del trueno se le anuncia como “El hombre sin nombre”, haciendo un guiño a las películas de Sergio Leone que han estado siempre en el "background" del director.

 

 

En cualquier caso, es la más ochentera no solo por los looks de los personajes, la música de Vangelis y la participación de Tina Turner (55 kilazos pesaba su traje de malla de acero) sino por la propia concepción de la historia. Max lidera a un grupo de niños que sobreviven a un accidente aéreo durante el apocalipsis nuclear convirtiéndose en su segunda parte en una cinta de aventuras bastante al uso.

 

Cierto es también que si tenemos en cuenta el arco argumental general que interconecta la tres películas, la primera nos había hablado de una sociedad al borde del colapso, la segunda nos había trasladado a las consecuencias de ese estallido y ésta tercera tiene un tono totalmente diferente y hasta en cierta forma positivo al tratar de sembrar una semilla de esperanza en el futuro.

 

De nuevo os recomiendo la lectura de la crítica de Mad Max, más allá de la cúpula del trueno, donde podréis aprender más de la película gracias a la valoración de sus logros y sus puntos débiles.

Mad Max: furia en la carretera

Ya repasamos las claves de Mad Max: furia en la carretera en uno de nuestros recientes vídeos de HobbyCine, pero tenemos muchísimo más sobre el retorno de George Miller y lo que va a ofrecernos en esta revisión del personaje de Max Rockatansky, el guerrero de la carretera al que dará vida ahora Tom Hardy y sus aventuras cruzando el desierto junto a Furiosa, personaje que interpretará una entregada Charlize Theron.

 

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