Reportaje

Marvel's Jessica Jones: Crítica de la segunda serie de Marvel y Netflix

Por Jesús Delgado
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Marvel's Jessica Jones ya está disponible al completo en Netflix. La plataforma de VOD ha colgado en sus servidores la serie de Marvel en la que se siguen los pasos de la prodigiosa investigadora Jessica Jones en un caso que la hará recordar su pasado y sus frustrados orígenes como superheroína. 

Aquí llega la crítica de Marvel's Jessica Jones. Como ya hicimos en su momento con Marvel's Daredevil, la primera serie de Netflix y Marvel, ahora pasamos a hablaros de la segunda serie nacida del acuerdo entre la división televisiva de Marvel Entertainment y la plataforma de VOD. Con Marvel's Jessica Jones abandonamos la lucha contra el hampa, pero siguiendo la tónica de las series de superhéroes de Marvel, radicadas en Nueva York, la acción nos mantiene en Hell's Kitchen, uno de los barrios más deprimidos de la ciudad y también de los más afectados por la invasión alienígena acaecida en la película de Los Vengadores

Jessica Jones no nos va a hablar de una heroína y su desigual cruzada contra señores del crimen, tratando de imponer la ley a puño limpìo. Jessica Jones es un drama detectivesco y urbano, con ciertos elementos noir. La trama sigue a la heroína titular de la serie, Jessica Jones (Krysten Ritter), una mujer dotada de asombrosas habilidades, pero traumatizada tras una breve y truncada carrera como justiciera. A través de esta serie se nos narrará un complicado caso que comienza con una sencilla desaparición y que resultará solo el comienzo de una nueva pesadilla, cuando uno de los horrores del pasado de Jessica regrese de entre los muertos, para acosarla una vez más. 

Hasta este momento no os hacemos SPOILER alguno. A partir de ahora os avisamos, no obstante, que sí, que vienen los SPOILERS, porque resulta complicado hablar de la serie sin hacer algún que otro destripe. Por tanto, desde estas líneas daos por avisados. 

Lo más duro y sórdido de Marvel hasta la fecha

No, no exageramos. Bienvenidos a una historia en la que bajamos a las alcantarillas de las alcantarillas de Marvel. Lo más sucio de lo más sucio. Si pensabais que Daredevil era dura y atentaba contra vuestra sensibilidad, entonces mejor no veais Jessica Jones. Así de claro os lo decimos. Alcoholismo, abusos sexuales, traumas psicológicos, cruentos asesinatos, sexo en pantalla y violencia física explícita están presentes en Jessica Jones, una serie que se desarrolla en el mismo universo que el jocoso Ant-Man, los Agentes de SHIELD y las imposibles aventuras de Thor y de Los Guardianes de la Galaxia.

¿Acaso esperábamos otra cosa? La serie se basa en Alias, el cómic firmado por Brian Michael Bendis, que entre 2001 y 2004, reintrodujo al personaje en la continuidad de Marvel Comics, narrando su tortuoso pasado y preparando su reciclaje y el de Luke Cage en series de primera división como Los Vengadores. En dicha colección Bendis y Michael Gaydos (el dibujante) tampoco se andaban con chiquitas.

Jessica Jones trata de contar una historia al margen de los superpoderes, usando éstos como excusa para explicar un drama detectivesco. Del mismo modo que, valga la comparación, el juego The Wolf Among Us se vale de la trama del cómic Fábulas y de los cuentos de hadas en los que se basa para desarrollar una historia noir. De hecho, nos atrevemos a señalar que estéticamente existen ciertos paralelismos entre juego y serie, por lo que si sois fans del título de Telltale, os recomendamos dar una oportunidad a Jessica Jones.

Pero volviendo al tema que nos ocupa, Marvel's Jessica Jones en todo momento se desvincula de manera intencional de la idea de los superhéroes y aunque los menciona, la parodia sobre ellos está servida. Incluso se atreven a bromear con el alias superheroíco de Jessica en los cómics y el traje que llevaba en ellos (y que, por cierto, aparece en la serie también). Dicho de otra manera, estamos ante una serie de superhéroes, pero sin superhéroes. Solo de gente especial, con el agua hasta el cuello y padeciendo situaciones tan terribles somo siniestras.

Esto no implica que no haya guiños a los cómics. La presencia de Luke Cage (Alias Power Man), al que da vida Mike Colter, la implicación de Kilgrave (El Hombre Púrpura) de David Tennant o el reciclado del villano Nuke en un nuevo personaje atestiguan que la fuente principal son las aventuras dse los tebeos. Su reformulación no es casual, pero sí muy bien documentada, tratando de adaptar lo que conocemos a un lenguaje audiovisual muy realista, diseñado para mantener el tono de la serie sin traicionar el material original.

Sirva como ejemplo el villano al que encarna Tennant. A diferencia de los cómics, nunca le veremos la piel de color púrpura o morado, lo cual no significa que estos tonos no estén a la orden del día y se utilicen tanto en su caracterización como en el uso de sus poderes. Y hasta aquí podemos deciros. Eso sí, su Kilgrave es, junto al Wilson Fisk de Vicent D'Onofrio, uno de los monstruos más escalofriantes de Marvel hasta la fecha. Tened eso muy en mente. 

Paralalemante, también hemos de decir que el elenco es muy solvente y no se debe únicamente a su villano. Si bien David Tennant tiene mucha fuerza en escena y sus secuencias son de las de dejarnos sin aliento, Krysten Ritter aguanta muy bien el peso como protagonista. Aunque físicamente no se parezca mucho a la Jessica de los cómics, la actriz nos deja una buenísima interpretación, demostrando una sobrada capacidad para introducirse en la torturada mente de la Jessica Jones del Universo Marvel. Un ingrediente sobradamente necesario para que la serie pueda funcionar como lo hace. 

¿Jessica Jones, una serie orientada al público femenino?

Esa es una cuestión que no debemos perder de vista tampoco. Jessica Jones puede ser interpretada como un producto unisex, pero por otro lado podría entendida como una reivindicación de los personajes femeninos en el Universo Marvel y, también, como una normalización en televisión de ciertas minorias tales como el colectivo LGTB. Estos elementos podrían hacer que un espectador especialmente conservador se sienta molesto.

Ciertamente, se hace notar la ausencia de personajes masculinos en roles positivos, quedando éstos en general como víctimas o antagonistas, sino como meros secundarios. A título personal, el autor de estas líneas no sabría decir si Melissa Rossemberg lo hace de manera intencionada, parodiando y criticando precisamente la narrativa clásica de historias noir o de superhéroes, en donde la mujeres eran víctimas, adornos o villanas (y no siempre en ese orden), o simplemente ha construído esta argumentación de manera involuntaria, limitándose a contar la historia que quería narrar sin atender al sexo de sus personajes.

No obstante, no saquemos las uñas por esta cuestión, ni tampoco apretemos los dientes, condenándola o alabándola por ello. Jessica Jones no debería ser tomada como un producto parcial y maniqueo, sino como una serie con una historia compleja y retorcida, que muestra otra cara de la realidad del Universo Cinematográfico Marvel: una realidad sórdida y cruenta, con una mujer excepcional que pasa de ser una víctima a una reluctante heroína que trata de evitar al resto de la humanidad  sufra el mismo horrror que ella ha padecido en sus carnes y en su mente.

Los pecados y las virtudes del reciclaje argumental

Quizá el mayor problema de Jessica Jones y también su punto fuerte es que no estamos ante una serie original de Netflix. Y aquí vamos a ser un poco abogados del diablo, ya que Jessica Jones y su creación comenzó en 2010, con intención de emitirse en el canal ABC, en donde se emiten Agentes de SHIELD y Agente Carter, integrándola en el Universo Cinematográfico de Marvel. Desgraciadamente, los cambios de planes, de producción de las películas y series acabaron por demorar el proyecto, haciendo que, finalmente, se reformulara como serie para Netflix.

Esto mismo se nota en tanto a que la fórmula que sigue para el desarrollo de su trama recuerda mucho a Gotham y a Arrow, en un planteamiento de ir y venir, muchas veces contradictorio y que, aparentemente, no conduce a nada. Dicho de otro modo, da la sensación de que ciertos episodios no tienen más utilidad que la de enganchar al espectador, conduciendo a callejones sin salida argumentales. Y esto es porque la serie pretendía ser mucho más larga en un primer momento y se nota que el desarollo de su historia ha sido reciclado y recortado para este adapatarse a esta forma final de trece episodios. 

Por otro lado, también existe otro problema y es la pretensión de una segunda temporada. Los cabos sueltos que deja el último episodio, nos hacen pensar que Melissa Rossenberg y los implicados en la producción dan por sentado que Jessica Jones tendrá continuación o que alguno de sus secundarios (aparte de Luke Cage, cuya serie veremos en unos meses) tendrán spin-off propio. Esta presunción con una única primera temporada resulta, en opinión del autor de este texto, muy peligrosa y argumentalmente deficiente. En lugar de cerrar puertas y asegurar una historia redonda y autoconclusiva, se apuesta por la continuidad, dando por hecho que Marvel o Netflix invertirán en una segunda temporada ciegamente. Motivos, claro, no les faltan para pensar que así será, sobre todo si Krysten Ritter y Luke Cage vuelven a coincidir en Los Defensores, el spin-off que reunirá a los cuatro héroes de las cuatro series de Marvel y Netflix. Aún así, esta presunción resulta cuanto menos poco elegante.

Esta decisión desluce bastante una serie que, en lineas generales, es una rara joyita televisiva, que no necesitaría ser sobreexplotada en un futuro, debido a la genialidad de su propio planteamiento. Ahora bien, de la mano de esta previsión también va la virtud de una construcción argumental a largo plazo, que si se aprovecha bien, puede dar lugar a una arquitectura de microcosmos propio, independiente aunque relacionado con el resto de series y películas de Marvel, creando en conjunto una serie de antagonistas y relaciones entre las series de Netflix y orquestando un universo televisivo tan rico como nutrido. El tiempo dirá si querer ir más allá de una sola temporada ha sido un error o un acierto.

Marvel para todos los gustos

En conjunto, si lo que buscáis es esa serie "realista", "dura" y "adulta", tranquilos, que Jessica Jones os va a dar tres tazas de eso. Ahora bien, mejor que la veais en un buen día. No es un plato para verlo con el ánimo bajo. El tono pesimista, derrotista, cínico e incluso deprimente y patético se aleja por completo del buen sabor de boca que dejan el resto de producciones de Marvel. Esta característica, lejos de ser un punto negativo en su contra, vuelve a refrendar uno de los valores de su casa. Marvel no hace historias de "superhéroes", sino de género y en base a ello desarrolla una amplia oferta y variedad de historias con tono y temática muy diferente, destinadas a un público tan diverso como variopinto.

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