Reportaje

Los mejores comics: Superman Hijo Rojo

Por Jesús Delgado
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Superman Hijo Rojo de Mark Millar llega a nuestra de sección de Los Mejores Comics. Analizamos la propuesta de un Superman comunista que puso patas arriba el Universo DC. 

Hace unas semanas hablamos del éxito de Superman Red Son en tierras rusas. Pero el Red Son de Mark Millar (Kick-Ass, Jupiter's Legacy, Secret Service) es un viejo conocido del mundo editorial y no un recién llegado a las librerías. Ya desde su primera edición en 2003, el cómic se convirtió en un clásico básico de lectura comiquera, a pesar de no ser una historia canónica de Superman. Aunque bien pensado, quizá su popularidad se deba precisamente a eso.

¿Pero de qué va esto de Superman Hijo Rojo? ¿Acaso Clark Kent sufre una crisis de la mediana edad y decide irse a vivir a Moscú o es que en un momento determinado amanece con amnesia y se redescubre como un fervoroso creyente del estalinismo? Ni mucho menos. La propuesta de Millar se basa en la premisa de que Superman es un ícono cultura puramente americano, occidental y capitalista ¿pero y si no fuera así, y si Superman hubiera sido un simbolo del comunismo? ¿Y si el Hombre de Acero hubiera aterrizado en Ucrania durante la dictadura soviética en lugar de en Kansas a principios de siglo XX? ¿Y si en lugar de abrazar los valores occidentales y liberales hubiera abrazado el ideal marxista totalitario?

Pues precisamente a esas cuestiones vienen a responder Millar y los dibujantes Dave Johnson Kilian Plunkett en los tres números que componen esta mini-serie, siguiendo cincuenta años de historia del siglo XX en los que se traza la evolución de Superman desde mero símbolo del poder soviético hasta su cúspide, como máximo exponente de la doctrina de Stalin. ¿Pero merece la pena figurar entre "Los Mejores Cómics" o se trata de un pastiche facilón? He aquí la respuesta. 

Una vuelta de tuerca a Superman

Ante todo tengamos en cuenta que estamos ante uno de los cómics más y mejor valorados de Superman. Sus diseños no solo se han usado para juegos como Injustice o Batman Arkham Origins, como skins alternativos, sino que editorialmente ha trascendido su publicación. Por ejemplo, Henry Cavill admitió haberlo usado como material para preparar su Superman de El Hombre de Acero y Batman v Superman. Pero, además, su contenido ha tracendido en sagas a posteriori, siendo una de las historias que aparecerán en el crossover Convergence, que publicará DC en 2015. 

Su buena acogida no debería ser sorprendente, teniendo en cuenta que su autor es Mark Millar, el cual suele crear historias que acaban generando personalidad propia aunque no estén protagonizadas por personajes creados por él, como ocurrió con Marvel Knight Spider-man o con El Viejo Logan. Ahora bien, Millar raramente suele proporcionarnos discursos sesudos, apostando principalmente por el espectáculo y el esperpento, brindándonos historias ligeras, cuyo fondo filosófico a veces acaba siendo demasiado facilón.

Algo parecido ocurre con Superman Red Son, salvo por el hecho de que Millar trabaja de manera muy contenida, hilando un relato apasionante que huye de macabros cuadros y descripciones sanguinolentas, evitándonos discursos políticos o apologéticos en esta ucronía de DC Comics. Y sin embargo, hila muy pero que muy fino. 

Con Superman Hijo Rojo, Mark Millar se convierte en un autor de ciencia ficción y nos plantea una simple pregunta: ¿Y si Superman en lugar de encarar los problemas del mundo con un pensamiento puramente liberal clásico, el de no intervenir en las decisiones de la raza humana, hubiera abrazado el intervencionismo político, convirtiéndose en su tutor o guardián? Para responder a la cuestión Millar dispone un escenario que pone a Superman en manos de un régimen del Viejo Mundo, abrazando las tesis de los gobiernos totalitarios y la máxima intervención del estado en los asuntos del ciudadano. Esto, claro nos transporta a un escenario orwelliano donde el Gran Hermano viene de otro mundo. 

Con esto se da la vuelta a la tortilla y cambian radicalmente las relaciones entre los personajes. Para empezar, se convierte a Lex Luthor en un adalid de la causa norteamericana (aunque manteniendo sus más que cuestionables métodos) y a Lois Lane en su esposa y aliada, Mientras, villanos como Brainiac se vuelven aliados del Hombre de Acero. Ahora bien, esto no es una historia maniquea de una URSS benévola y unos USA desalmados y viceversa, lo cual supone un fuertísimo valor en cuanto a construcción de argumento se refiere. 

Millar invierte el escenario y se limita a ofrecernos puntos de vista distintos, jugando con la mitología de Superman y de DC Comics cambiando situaciones y exponiendo que la calidad de ser un villano o un héroe es algo relativo al punto de vista con el que queramos leer su historia. ¿Es Superman realmente un héroe o un dictador mundial con los poderes de un dios? ¿Es Lex Luthor un egomaniaco o un filántropo obsesionado con que la raza humana trascienda libre del yugo del Hombre de Acero? Cada lector podrá sacar sus propias conclusiones. Y es quizá esa la mayor virtud de su lectura, puesto que Superman es básicamente el mismo que en las historias originales, salvo por pequeños matices, fruto de la educación que ha recibido.

Ahora bien, Millar tampoco pretende hacer una obra política, con gran trasfondo histórico y cultural, y por eso se toma ciertas licencias. Una de ellas es la de mantener los nombres anglosajones de los héroes, Superman, Batman y Wonder Woman, en lugar de eslavizarlos. Algo que se entiende si atendemos a que Batman sonaría algo así como "letučaja myš’ čelovek" en ruso original. O al menos eso dice Google Translator...

En definitiva, la idea de Millar no es la de juzgar quién fue bueno o malo en la Guerra Fría, sino coquetear con la ficción histórica y unos personajes de cómic, conocidos por el gran público. Esto, por otro lado resulta muy reconfortante, puesto que para entender su lectura no hace falta enormes conocimientos del mundo del cómic y de la historia de Superman. Aunque saber de antemano quién es quién ayudará bastante a sacarle más partido a su lectura. 

En cuanto a las ilustraciones hemos de decir que estamos ante un cómic cuyo trabajo gráfico es sorprendente. Aunque el acabado no sea nada del otro mundo, el diseño de personajes realizado por los ilustradores Dave Johnson y Killian Plunkett es excepcional. Ya hablemos de la "sovietización" de los uniformes y de cómo éstos reflejan la politización del mundo o de los escenarios que trazan, la labor de creación de este mundo es memorable, pues implica un profundo trabajo de documentación.

Este trabajo se percibe también en la ingente cantidad de guiños que la pareja de dibujantes hace a la historia de Superman en el mundo del cómic. y a la trayectoria del héroe tradicional que todos conocemos, desde los años 40 a la actualidad. Pero además llama la atención el cómo se plasma las distintas atmósferas, en función de la década en la que cada capítulo se desarrolla. Esto mismo se aplica tanto a los personajes y a su vesturario como a los escenarios en los que se desarrolla la trama. Además, como nota de color importantísima, en la creción de los personajes estuvo implicado el propio Alex Ross (Marvels, Kingdom Come, Justice), por lo que el cómic cuenta con un valor añadido que no se ha de pasar por alto.

Y sí, sabemos que Batman lleva un gorro de piel. ¿Y qué? En Rusia hace frío y esto es un cómic de superhéroes con alienígenas, clones, rayos de la muerte y viajes en el tiempo. Si queréis hiperrealismo os habéis equivocado de género y de título. 


¿Dónde encontrar Superman Hijo Rojo?

Afortunadamente, Superman Hijo Rojo no es un cómic complicado de encontrar. Actualmente ECC Ediciones va por la tercera reedición de este tebeo, el cual se publica en rústica, con 168 páginas a todo color y a un precio de 15,50 euros. Su adquisición puede realizarse por Internet o en tiendas especializadas y grandes superficies. 

No obstante, si queréis ir en plan coleccionistas, algunas librerías especializadas en material descatalogado aún guardan las anterioes de las editoriales Norma Editorial y Planeta DeAgostini Comics. Aunque eso sí, el precio podría variar en función del estado del cómic y los estándares de la tienda. 

 


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