Reportaje

Los mejores momentos de la saga Zelda

Por Rubén Guzmán
-

Hyrule Warriors ya tiene fecha de lanzamiento confirmada en Japón (el 18 de agosto) y está a punto de ser mostrado en forma jugable en el E3, por lo que nos parece adecuado repasar los 20 mejores momentos de la saga Zelda.

No sabemos si habrá nuevo Zelda para Wii U en el E3, pero lo es seguro es que estarán Zelda Williams e Hyrule Warriors. Y por ello este nuevo artículo de la serie Los Mejores se centra en un tema peliagudo: elegir los 20 mejores momentos de la saga Zelda, que tiene 16 entregas (sin contar remakes). Porque la serie Mario es la más popular y exitosa de Nintendo, pero The Legend of Zelda se ha ganado a pulso el honor de ser la saga nintendera que establece un vínculo emotivo más intenso con sus fans. Por lo tanto, cualquier selección será completamente subjetiva, ¡exactamente como esta! Tenlo en cuenta, y no dudes en dejar tus momentos personales en los comentarios. Ah, hay algunos spoilers argumentales, pero creo que no son serios. Y me gustaría agradecer a Gustavo Acero, gran experto en la saga, su asesoramiento. ¡Qué comiencen los 20 momentos!

La fuente de la hadas

The Legend of Zelda (NES, 1987)

Jugar al primer Zelda es una experiencia que debes probar. Quizá no te enganche, porque hoy en día es un juego difícil y de mecánicas toscas, pero tiene ese atractivo de los 8 bits, cuando los gráficos eran una abstracción que representaba ideas mil veces agrandadas por tu imaginación. En él nacen además muchos momentos recurrentes de la saga, y uno de nuestros favoritos es la primera vez que visitas una fuente de las hadas y rellenan tu medidor de corazones. Y es que cada Zelda tiene, por lo menos, tanto de cuento de hadas como de aventura épica.

Link Oscuro

Zelda II The Adventure of Link (NES, 1988)

Toda una tradición en la literatura épica es que el héroe debe vencer a la parte oscura de sí mismo, y el enemigo final de Zelda II plasmaba literalmente este hecho: la sombra de Link cobraba vida y usaba los mismos ataques que el propio Link. No lo veas como un burdo intento de aprovechar sprites, sino más bien como un gran final contra un enemigo terrible, pues si Link es el héroe de corazón más puro, su reverso oscuro ha de ser el villano más aterrador.

Nace la épica

A Link To the Past (Super Nintendo, 1992)

Este es uno de los tres o cuatro Zelda que siempre salen a colación cuando se habla de “el mejor Zelda de la historia”. Aquí se depuraron ya todas las mecánicas de la saga, y también la narración de la historia. El principio es todo un clásico. Una noche de tormenta, Link siente en sueños la petición de ayuda de Zelda. En sus primeros pasos por las alcantarillas del Castillo de Hyrule, Link consigue su espada y escudo de manos de su tío. Gran comienzo para el viaje del héroe.

El chico del bosque

A Link To the Past (Super Nintendo, 1992)

El Zelda de SNES también inauguró la tradición de los dos mundos paralelos, y nuestras acciones en uno repercutián en el otro. Una mecánica que nos dejó la bella historia del chico del bosque que tocaba la flauta rodeado de animales, y que se desvanecía cuando nos acercábamos. La solución del misterio estaba en otra dimensión...

Una Cita con Marin

Zelda Link´s Awakening (Game Boy, 1993)


Un Zelda muy especial, que se desarrolla fuera de Hyrule y en el que ni siquiera aparece Zelda. Y que nos deja una de las historias más románticas de la saga: la relación entre Link y Marin. El momento en el que ambos se encuentran en la playa y  comparten conversación sentados sobre un tronco es genial, y retrata a un personaje que ha quedado como mítico (sobre todo, por el final del juego, que no te vamos a desvelar).

Tócala otra vez, Link

Ocarina of Time (Nintendo 64, 1998)

Tanto si eres de los que cree que Ocarina of Time es el mejor juego de la historia como si no, lo que nadie puede negar es que fue un juego adelantado a su tiempo que abrió muchos caminos para el entonces incipiente género de las aventuras 3D en tercera persona. Quizá su mayor logro fue crear un universo 3D vivo, creíble y riquísimo, con multitud de detalles jugables, como por ejemplo este: la Ocarina del Tiempo, que  nosotros podíamos tocar en tiempo real para hacer sonar las canciones mágicas del juego… o cualquiera melodía que se nos ocurriese.

De niño a adulto

Ocarina of Time (Nintendo 64, 1998)

Incluir este momento es tan poco original como inevitable. Cuando Link niño arranca la Espada Maestra de su pedestal en el Templo del Tiempo, pasan tantas cosas que es casi imposible describirlas. La fascinante escena del chaval blandiendo una espada más grande que él es, a la vez, la muestra de su consagración como el elegido para acabar con el mal, pero también su paso de niño a adulto. Lo que ve al salir del Templo marca el final de su inocencia.

De regreso al molino

Ocarina of Time (Nintendo 64, 1998)

La llegada de los gráficos 3D a Zelda también supuso un Hyrule más realista y envolvente, que permitió a sus creadores jugar, si no con el terror, sí con momentos de atmósfera siniestra. Criaturas como los Redead eran un buen ejemplo, pero nosotros nos quedamos con la visita al molinero en el Hyrule del Link adulto. Su mirada de loco y el bucle infinito en el que repite La Canción de las Tormentas son, como mínimo, inquietantes.

La Luna sobre Termina

Majora's Mask (Nintendo 64, 2000)


La atmósfera oscura de algunos pasajes de Ocarina se extendió en Majora's Mask hasta abarcar todo el juego. Desde Skull Kid al vendedor de Máscaras, toda la aventura está repleta de personajes inquietantes y momentos ominosos, pero nada supera la primera vez que vemos la Luna sobre la tierra de Termina. Un satélite con rostro diabólico que flota amenazando con destruir el mundo en tres días. Y lo malo es que llegábamos a contemplar la terrible escena del fin, a no ser que Link retrocediera en el tiempo en su particular día de la marmota.

Alerta OVNI

Majora's Mask (Nintendo 64, 2000)

Este Zelda también puede presumir de algunas de las situaciones más surrealistas de la saga, como por ejemplo defenderse de una invasión alienígena. Cualquier fan de Cuarto Milenio apreciaría la sombra de los extraterrestres en las extrañas desapariciones de vacas del rancho Lon-Lon, digo Romani. Link acaba con los aliens a flechazos, sin apenas comprender la procedencia de tan extraños seres, el pobrecillo, con su mente medieval.

Los amantes

Majora's Mask (Nintendo 64, 2000)

Majora's Mask esconde entre sus tareas secundarias una de las historias de amor más recordadas de la historia de los videojuegos: la de Kafei y Anju. ¿Cómo es posible, si ella es una joven adulta y Anju solo un niño? Detrás sin duda hay un misterio que Link debe resolver ayudando a Kafei, uno de los 20 personajes que esconden misión secundaria en la aventura. ¿El final? Permite que no te lo contemos, porque si quieres saberlo tienes fácil buscarlo en Internet, y si no has jugado a Majora's siempre estás a tiempo de recuperarlo y descubrirlo por ti mismo.

El héroe y el Mar

The Wind Waker (GameCube, 2003)

Para mi este es el Zelda más redondo que se ha creado hasta la fecha, por dos puntos fundamentales: la expresividad que alcanzó el (en principio) criticado Link “cartoon” y la sensación de escenario abierto que nos proporcionaba el mar de Hyrule, nunca vista hasta ese momento en los Zelda. La primera vez que viajábamos en el Mascarón Rojo aún no teníamos la posibilidad de movernos libremente por el amplio océano del juego, pero aún así el brillante tema musical que acompañaba al marinero novato Link y la vela de Mascarón hinchada por el viento trajo a la saga el soplo de aire fresco que hacía falta.

Pequeño gran cerdo

The Wind Waker (GameCube, 2003)

Reconozco que este y el siguiente quizá sean los dos momentos más personales y menos compartidos de la lista. ¿Recordáis el regreso a Initia, la isla en la que ha nacido Link, y nuestra cara al comprobar que el cerdito negro había crecido hasta alcanzar una tonelada de peso? Y que no se te ocurra meterte con él, porque se convierte en un juggernaut que no para hasta verte muerto. He de decir que, en venganza, una vez cogí al cerdo, lo llevé a paso de tortuga hasta el acantilado de Inicia y lo lancé el mar. No muere, pero intenta nadar desesperado hasta la inexistente orilla. Pero lo más perturbador de esta absurda historia es lo que los granjeros de Initia insinúan que ha pasado con el resto de los cerditos…

Volando cual gaviota

The Wind Waker (GameCube, 2003)

Antes de los pelícaros de Skyward Sword, ya volamos en Zelda y, que queréis que os diga, mejor que en el juego de Wii. Mediante un ítem, la pera, Link podía llamar a una gaviota y tomar su control, con libertad absoluta para volar sobre la isla en la que estuviera, buscar secretos y disfrutar del escenario a vista de pájaro. Por desgracia, no era posible volar entre islas (el placer ya habría sido completo), pero aún así era un experiencia genial.

Link menguante

The Minish Cap (GBA, 2004)

Los diferentes objetos, y consecuentes poderes, que Link exhibe dan personalidad a cada título de la saga. En Minish Cap, la parte en la que conocemos a Ezero el sombrero es especialmente memorable. Primero, porque es un objeto con vida propia, de diálogos brillantes y que se convierte en nuestro mejor compañero durante la aventura. Y después, porque él nos enseña como reducir nuestro tamaño. Manejar a Link diminuto es, claro, la manera de entrar en zonas que no podemos alcanzar de otra manera, además de un poder que hemos echado de menos en posteriores entregas.

Contra el rey Bulbin

Twilight Princess (GameCube, Wii, 2006)


El retorno de la saga a un tono más oscuro fue un juego notable, sobre todo en su capacidad para transmitir épica al jugador. Un buen ejemplo era el duelo a caballo con el Rey Bulblin. Una justa medieval “en toda regla” o “en estado puro”, como prefieras, algo que no habíamos vivido en la saga. El escenario del combate, el Puente de Eldin, es un “marco incomparable”, y en la versión de Wii blandíamos la espada a golpe de mando de Wii, precursor del revolucionario control de Skyward Sword.

La ejecución de Ganon

Twilight Princess (GameCube, Wii, 2006)

Un apartado en el que Twilight brilla sobre los demás Zelda es en las escenas de vídeo, parte importante de la fatalista sensación que transmite el juego y realizadas con el motor del mismo, claro. Para el recuerdo queda aquella en la que los Sabios deciden ejecutar a Ganondorf. El malvado resulta demasiado poderoso y al final acaba desterrado por lo Sabios a otra dimensión, pero hemos visto con nuestros propios ojos cómo burla a la muerte, lo que le hace más terrible que nunca.

Un sello de calidad

Phantom Hourglass (Nintendo DS, 2007)

El retorno de Toon Link se produjo en esta secuela de Wind Waker para la, por entonces, reina de las portátiles (y casi, casi de las consolas en general), Nintendo DS. De Phantom Hourglass se puede decir que es fácil, que está pensado para atraer a jugadores novatos y todo lo que se quiera, pero también es innegable que supuso una traslación magistral del Universo Zelda al control táctil de DS. El ingenioso uso de todas la características de la portátil tiene su culmen en el puzle del Sello de la Puerta del Sol. ¿Cómo plasmarías el sello de la pantalla superior en la carta de la pantalla táctil…?

El espadachín de seis brazos

Skyward Sword (Wii, 2011)

Además de por ser una sabia mezcla entre The Wind Waker y Twilight Princess tanto en estética como en tono, Skyward Sword destaca por trasladar como nunca la sensación de combate realista al jugador gracias al brillante uso de Wiimote y nunchuck. Y quizá en ningún momento del juego lo sentimos más que en el combate con Iruoma, la estatua de seis brazos (y por lo tanto de seis espadas) a la que vencemos usando el látigo y nuestro propio filo (o uno de los suyos, si lo recogemos cuando cae). Link nunca ha sido un luchador tan eficaz y poderoso. Por cierto, de este juego hicimos videoanálisis.

La llegada de Hilda

A Link Between Worlds (Nintendo 3DS, 2013)


El último Zelda es esta brillante secuela de A Link to The Past, todo un homenaje a los clásicos pero con un apartado técnico soberbio que nos deja uno de los mundos más bellos de la saga. En concreto, la escena de la llegada de Link a Lorule tiene una enorme fuerza, usando de maravilla el efecto 3D de la consola para mostrarnos a Ganon en todo su esplendor y presentarnos a Hilda, la princesa de Lorule, en una entrada impresionante en la que demuestra su amabilidad y su inmenso poder al mismo tiempo. Ah, y de este también tenemos análisis.

Y ya está. Estos son mis "20 mejores momentos" como fan de la saga. Espero que en algunos coincidamos y otros no, así puedes contarlos los tuyos en los comentarios posteriores. Ah, y no olvides pasar por nuestra sección de "Los Mejores...", donde encontrarás artículos como este... ¡y hasta más interesantes!

Lecturas recomendadas