Mejores películas españolas de 2016
Reportaje

Las mejores películas españolas de 2016: Tarde para la ira, Al final del túnel...

Por Raquel Hernández Luján
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Repasamos las mejores películas españolas de 2016: Tarde para la ira, Que dios nos perdone, Un monstruo viene a verme, 7 años, Al final del túnel...

Gran año para el cine español... Hasta el punto de que me ha costado dios y ayuda elegir solo 9 cintas para nuestro top de las mejores películas españolas de 2016. Comenzamos:

Tarde para la ira

Raúl Arévalo realiza el debut cinematográfico más impresionante de lo que llevamos de año firmando asimismo el libreto de la película Tarde para la ira junto al también primerizo David Pulido. El casting es impecable, se ha rodeado de fieras interpretativas, empezando por Antonio de la Torre que aborda su complicado papel desde la mayor de las contenciones y pasando por el todavía más sublime y completamente entregado Manolo Solo. Correctísimos todos los demás: Luis Callejo, Ruth Díaz, Alicia Rubio, Raúl Jiménez, Font García...

Pero lo más fascinante de Tarde para la ira es quizás la forma en la que está narrada, arraigando en la tradición costumbrista, buscando la mayor de las naturalidades para atrapar al espectador en un thriller sobrecogedor en el que la brutalidad se abre paso de forma inesperada.

Valoración: Impresionante debut de Raúl Arévalo en la dirección con esta película a medio camino entre el relato costumbrista y el thriller más demoledor recogiendo una tradición cinematográfica con sobresaliente resultado.

Nota: 90/100

Lo mejor: La brutalidad del guión, la crudeza de la foto y la calidad de las interpretaciones, sobre todo la de Manolo Solo: más que brillante, sideral.

Lo peor: Tiene pocas fisuras más allá de alguna licencia clásica del género y la evidente precariedad presupuestaria de la que nace.

Crítica completa de Tarde para la ira

Que dios nos perdone

¿Os gustan los thrillers intensos? Pues Que dios nos perdone es uno con regusto madrileño, perfectamente ejecutado y articulado en torno a los personajes protagonistas. Rodrigo Sorogoyen hace un trabajo de primera categoría, con pocas fisuras. El contexto: la ciudad de Madrid en el verano de 2011. La crisis económica, el movimiento 15-M y millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa se dan cita para convertir una investigación policial en un caos o más bien en un infierno soterrado que quiere dejarse al margen de la opinión pública.

El gran punto fuerte de Que dios nos perdone es el hecho de que se sustenta en dos pilares fundamentales: Antonio de la Torre (otro trabajazo después de Tarde para la ira) y Roberto Álamo (otro monstruo interpretativo), una suerte de Quijote y Sancho de la investigación policial que, como en la novela de Cervantes, acaban sanchificado y quijotizado.

La película no se limita a mostrar a un asesino en serie sádico bidimensional y simple sino que juega con la idea de que comparte con nuestros protagonistas (lejísimos de ser héroes perfectos) algunos rasgos de su enfermiza personalidad e incluso una doble escala de valores que le permite ser compasivo con seres desfavorecidos y muy violento con otros.

Valoración: Rodrigo Sorogoyen se marca un thriller de atmósfera densa que cuenta con un excelente reparto y una historia absorbente. Muy recomendable.

Nota: 88/100

Lo mejor: La evolución de los personajes, la banda sonora trepidante y la progresión de la investigación criminal.

Lo peor: Está ligeramente pasada de metraje, los personajes femeninos apenas se desarrollan y el clímax es desolador pero te deja espacio para pensar.

Crítica completa de Que dios nos perdone

Un monstruo viene a verme

El orfanato, Lo imposible y ahora Un monstruo viene a verme. Está claro que Juan Antonio Bayona no solo es un talentosísimo director sino que además está especialmente capacitado para el drama familiar conectando con el espectador de manera inmediata.

Es el resultado de tratarlo como a un adulto y ser capaz de adentrarse en sus sentimientos abrazando la tragedia y llegándole a las entrañas sin meterle los dedos en los ojos. Emociona, pero lo hace de una forma sincera, haciéndonos sentir empatía y comprensión.

Un monstruo viene a verme es además un claro homenaje a los cuentos de hadas y a su capacidad de hacernos comprender y asumir nuestras propias vivencias por más que éstas nos atormenten. A pesar de que se circunscribe a un momento muy concreto y un lugar muy específico, es muy universal y comprensible para cualquiera porque todos hemos pasado en mayor o menor medida por situaciones difíciles.

Valoración: Bayona rubrica una enternecedora y adulta historia tan bien narrada y con interpretaciones tan sólidas que cuesta encontrarle un pero.

Nota: 90/100

Lo mejor: La dirección de actores, el aspecto milenario y telúrico del gigante, sus historias y cómo se conjugan con las vivencias del protagonista.

Lo peor: Es una película muy emocional y adulta que nos sumerge en la forma de afrontar la pérdida. Por desgracia habrá quien se quede solo con el drama.

Crítica completa de Un monstruo viene a verme

El hombre de las mil caras

Alberto Rodríguez, tras concatenar dos éxitos de taquilla como fueron Grupo 7 y La isla mínima, se enfrenta a un reto considerable tratando de realizar un retrato de Francisco Paesa (Eduard Fernández), un exagente secreto del gobierno español que ha reaparecido públicamente de forma reciente concediendo una agria entrevista a Variety en la que confesaba haber pasado un mal trago, además de dejar unas declaraciones, como poco, sorprendentes.

Esta decisión es más que oportuna teniendo en cuenta que ya tenemos estrenada la película en nuestros cines, que no tiene cuentas pendientes en nuestro país y que con sus historias que siempre cabalgan entre la realidad y la farsa, podrían llenarse infinitas estanterías de libros y realizarse un sinfín de películas. Consciente de su atractivo mediático, su enorme ego se ha sentido atraído hacia la portada de la revista por más que haya preferido evitar primeros planos para seguir ocultando su rostro.

Valoración: El hombre de las mil caras consigue sacarle los colores a la España corrupta de hoy y de ayer. Una de las propuestas indispensables de la temporada.

Nota: 83/100

Lo mejor: Eduard Fernández ES UN FENÓMENO y está acompañado de otros cuantos. Foto, banda sonora y conclusión inmejorables.

Lo peor: El bajón de ritmo a mitad de la película, la interpretación de Carlos Santos y el trabajo de peluquería y postizos.

Crítica completa de El hombre de las mil caras

Al final del túnel

Rodrigo Grande deja atrás la comedia tras dirigir películas como Presos del olvido y Cuestión de principios para internarse con notable éxito en el terreno del thriller policial con Al final del túnel, una coproducción hispano-argentina que desarrolla una trama policiaca en forma de thriller asfixiante.

Lo hace de una manera muy clásica, sembrando dudas en el espectador, conduciéndolo a través de la trama de una forma paulatina y encajando giros de guión bien justificados que consiguen sorprender y hacer avanzar la película por derroteros insospechados.

¿Cuál es el pasado de nuestro protagonista? ¿Y la verdadera intención de su nueva inquilina? ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar a pesar de su movilidad reducida para defender su hogar de la banda que amenaza su nuevo status?

Valoración: Thriller policial con meollo dramático que se desenvuelve con soltura hacia una resolución lleno de sorpresas inesperadas pero bien justificadas narrativamente.

Nota: 85/100

Lo mejor: Ambientación, fotografía, montaje e intérpretes. La banda sonora es original y la tensión está muy bien medida.

Lo peor: En algunos aspectos es muy clásica y nuestro protagonista roza la inverosimilitud con algunas proezas excesivas.

Crítica completa de Al final del túnel

1898. Los últimos de Filipinas

La historia de nuestro país da para realizar interesantes películas como esta revisión ficcionada de la gesta militar de un grupo de soldados españoles dejados a su suerte en una de las colonias que se resistían a abandonar ante la increíble pérdida del imperio español.

En su notabilísima ópera prima Salvador Calvo, que había hecho carrera en televisión como asistente de cámara en series como Periodistas y Policías, nos desplaza temporalmente a finales del siglo XIX. Un destacamento español es sitiado en el pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, por el ejército tagalo revolucionario durante 337 días. En diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos después de 4 siglos de colonialismo español. Debido a esto, los sitiados en Baler son conocidos como "los últimos de Filipinas", si bien como narran los títulos finales hubo multitud de españoles hasta bien entrado el siglo XX.

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Valoración: Potente drama bélico rodado con esmero y trasladando un desastre nacional de proporciones épicas como fue la pérdida del último asentamiento en una colonia española.

Nota: 88/100

Lo mejor: La idoneidad del casting, el esmerado diseño de producción, la dirección artística y la preciosa fotografía beneficiada de unas localizaciones espectaculares.

Lo peor: La voz en off a veces sobra un poco y hay algún momento dramático un pelín sobreactuado.

Crítica completa de Los últimos de Filipinas

Bonus track: 7 años y Kiki: el amor se hace

Ni que decir tiene que la cartelera española ha contado con grandes títulos este año: Julieta, Vientos de La Habana, El olivo, María y los demás, La reina de España y abundantes comedias de variada calidad como Cuerpo de élite, pero si tenemos que quedarnos con una por original y simpática es Kiki: el amor se hace, que recoge las filias sexuales más inesperadas y variopintas.

Otra pequeña sorpresa ha sido 7 años, la primera producción de Netflix en castellano. Podéis leer aquí la reseña de la película. Y por mi parte hasta aquí lo más florido de nuestra cartelera. ¿Cuál ha sido vuestra película española favorita del año?