Metal Gear Solid V The Definitive Experience
Reportaje

Metal Gear Solid V The Definitive Experience - Post Mortem

Por Álvaro Alonso
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Ya hace más de un año desde que se lanzó Metal Gear Solid V, y mucho ha cambiado desde aquel 1 de septiembre. Cuando se anunció que Ground Zeroes y The Phantom Pain se venderían por separado, no fueron pocos los que se llevaron las manos a la cabeza. Por aquel entonces (año 2014), el formato episódico aún no era algo común en la industria (podéis darle las gracias a Telltale por ello) y el hecho de que un juego se vendiese "a cachos" parecía la mayor locura de la historia.

Recuerdo que muchos -entre los que me incluyo- daban por sentado que veríamos una edición completa con ambos títulos. Y exactamente eso es lo que tenemos hoy entre manos: Metal Gear Solid V: The Definitive Experience. Un paquete que incluye Ground Zeroes, The Phantom Pain, Metal Gear Online y todos los DLCs a 34,95 €. Ni más, ni menos. Si soñabais con encontrar el Episodio 51 restaurado o la inclusión del rumoreado Capítulo 3, mucho nos tememos que tendréis que seguir soñando; aquí no encontraréis ningún tipo de añadido que aporte novedades jugables o narrativas.

"Sólo" un prólogo muy impactante, una aventura colosal y un modo online bastante completo, agrupados en un único disco y presentados con un arte de portada que le da mil patadas al original. Si sentís curiosidad por lo que se dijo en su momento de cada uno de ellos, aquí tenéis el análisis de Metal Gear Solid V: Ground Zeroes, el análisis de Metal Gear Solid V: The Phantom Pain y el análisis de Metal Gear Online 3.

Metal Gear Solid V The Definitive Experience

La única "novedad" que merece la pena señalar de esta edición es la forma que tiene de gestionar los trofeos y las partidas guardadas, porque, al contrario que otras ediciones GOTY, como la de The Witcher 3, MGSV The Definitive Experience comparte ambos con los juegos originales. Es decir, la lista de trofeos es la misma y es posible transferir nuestras partidas guardadas... Más o menos. Porque mientras que en Xbox One y en PC la transferencia de datos se realiza sin problemas para ambos juegos, en el caso de PS4 la cosa se complica bastante.

Al iniciar partida, debemos elegir qué hacer con nuestros datos originales de The Phantom Pain: si elegimos transferirlos a The Definitive Experience, ya no podrán volver a usarse con el juego original. Y en el caso de Ground Zeroes, ni siquiera es posible realizar la transferencia. Para rematar, nos recomiendan NO jugar a los GZ y TPP originales tras haber guardado partida en sus versiones de la Edición Definitiva. Un mareo que puede acarrear problemas a aquellos que posean los tres juegos.

Metal Gear Solid V The Definitive Experience

De todo el conjunto, MGSV The Phantom Pain es quizás el elemento más destacable, pues Ground Zeroes no deja de ser el aperitivo antes del plato fuerte. Esto es discutible, pues al desarrollarse en un entorno cerrado, hay quien opina que la experiencia está más concentrada y resulta mucho más satisfactoria. Pero de lo que no cabe duda es que The Phantom Pain es un juego de sobresaliente en todos los apartados.

En mecánicas, es el mejor juego de infiltración que se ha hecho hasta la fecha, así como el simulador de guerra definitivo. La coletilla del título deja atrás el 'Tactical Espionage Action' para dar paso al 'Tactical Espionage Operations', indicativo de que la guerra ya no tiene por qué ser cosa de un solo hombre. La Base Madre nos invita a convertirnos en los líderes de nuestro propio ejército y a gestionarla de forma eficaz para obtener acceso a nuevas herramientas (armas, trajes, objetos...). Pero, sobre todo, nos obliga a preocuparnos por nuestros soldados. 

Metal Gear Solid V The Definitive Experience
Las fatigas de Naked Snake (MGS3) son uno de los atuendos DLC que están incluidos de serie en The Definitive Experience.

No son sólo un par de datos en una lista; son hombres y mujeres con nombres y apellidos, siempre dispuestos a darlo todo por su "boss". De hecho, es posible completar TODAS las misiones utilizando a cualquiera de estos soldados en lugar de a Venom Snake. Es el mismo mensaje que se ha repetido a lo largo de la saga Metal Gear una y otra vez, llevado al extremo. "Un nombre no significa nada en el campo de batallaDespués de una semana, nadie tiene nombre". No existen los héroes legendarios y todas las grandes hazañas están construidas sobre mentiras. Al final, la guerra se reduce a hombres y mujeres, como tú y como yo, dispuestos a luchar por lo que creen.

Se han escrito ríos de tinta sobre lo repetitivo que llega a ser The Phantom Pain. Es cierto que las misiones (especialmente las secundarias) y sus objetivos no brillan por su variedad, pero porque son en realidad la masa del conjunto, y está en nuestra mano usar las herramientas para moldearla. Y oh, qué cantidad de herramientas a nuestra disposición: un arsenal para parar un Metal Gear (o dos), opciones de personalización para cada arma, decenas de trajes con distintos beneficios, todo tipo de gadgets (cajas de cartón incluidas), cuatro acompañantes cargados de posibilidades que cambian por completo el estilo de juego, ataques aéreos, vehículos... 

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Y el fulton. No olvidemos el fulton.

Sin exagerar, es posible completar cada una de las misiones de una forma distinta... Y aun así, seguiríamos sin haber probado todo. The Phantom Pain es un sandbox en el sentido estricto de la palabra. Recuerdo que la primera vez que vi tal cantidad de opciones y posibilidades, me sentí abrumado; es un juego gigante. E incluso aunque todas las teorías conspiratorias sobre que está inacabado fuesen ciertas, el producto final contiene material de sobra para dejar en evidencia a la inmensa mayoría de juegos triple A. Y hay que tener puesta una venda de odio irracional hacia Konami, Kojima o quien demonios sea para no verlo.

Y hablando de ver... El Fox Engine es un prodigio técnico, y tanto Ground Zeroes como The Phantom Pain gozan de un apartado gráfico para quitarse el sombrero. A pesar de la gigantesca cantidad de horas que le eché en su momento a TPP, no he podido evitar exclamar un sonoro "guau" al volver a ver las montañas de Afganistán.

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Me sigue costando creer que esto sea una imagen de gameplay real.

Un mundo abierto de enorme tamaño, con efectos y texturas que rozan el fotorrealismo y, para rematar, a 60fps bien solidus. Lo que los ingenieros de Kojima Productions lograron a nivel técnico debería enseñarse en los libros de historia. Mención especial también para las animaciones faciales (estupendo trabajo de captura de movimientos), así como para las animaciones de transición de una acción a otra (pasar de correr a estar tumbados, por ejemplo). Suaves, fluidas y perfectamente encadenadas, logran que The Phantom Pain se controle como un sueño.

Tampoco me cansaré de alabar el trabajo con la banda sonora, tanto la original como las canciones licenciadas. Sins of the Father se ha convertido en mi tema favorito de toda la franquicia (incluso por encima de The Best is Yet to Come), aunque hay que reconocer que el momento donde se escucha resulta bastante absurdo... Mientras que otros temas igual de maravillosos pasan desapercibidos. 

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El editor de personajes no es gran cosa, pero al menos se puede crear a Furiosa.

Y es una verdadera lástima, pues V Has Come to en concreto tiene potencial para convertirse en el nuevo 'main theme'. Poco que decir sobre las canciones licenciadas, más allá de que son auténticos clásicos que reflejan a la perfección el espíritu de los años 80 y que es difícil cansarse de escuchar (no hay nada como bombardear un campamento al ritmo de Kids in America). 

Y llegamos a la historia, probablemente el aspecto más controvertido de The Phantom Pain. Cada misión está presentada como si del episodio de una serie se tratase, con créditos iniciales y finales, pero dejando a un lado la narrativa que había caracterizado hasta ahora a los Metal Gear. No me disgustan las escenas de duración infinita ni las conversaciones por codec, pero es cierto que restan libertad al obligarnos a permanecer sentados durante varios minutos actuando como espectadores, y si por algo deseaba vanagloriarse Kojima en esta entrega era, precisamente, por su libertad. ¿El problema? Al prescindir de escenas de vídeo, gran parte de las misiones dejan la sensación de estar de relleno, sin aportar demasiado al conjunto narrativo. 

Metal Gear Solid V The Definitive Experience
La I.A.de un Metal Gear nunca defrauda.

Creo que Ground Zeroes y The Phantom Pain componen una gran historia que no se ha sabido contar. Kojima arriesgó mucho en este sentido, y aunque el tiro no le salió demasiado bien, su valor para tratar de innovar una saga con más de 30 años a su espalda es digno de admiración. El mensaje que transmite me parece una de las mayores genialidades que se han hecho jamás, y no mentía al decir que era algo que sólo se podía lograr en un medio como el de los videojuegos. No voy a explayarme sobre esto, porque eso significaría meternos hasta el fango en spoilers, y porque ya lo hice en su momento en el blog sobre el final de The Phantom Pain.

He de reconocer que, cuando terminé la misión 46 y saltaron los créditos, tuve sentimientos encontrados. No sólo porque la historia "no emociona como anteriores entregas y no cierra el círculo de forma satisfactoria", sino también porque sentí que me había perdido algo. ¿Qué narices había pasado al final con Eli? ¿Dónde demonios estaba Paz? ¿Significaba el final lo que creía que significa? Hoy en día, cuando termino un juego y no me ha quedado claro un aspecto de la trama, voy a Google, pongo las palabras clave de turno y encuentro tropecientos resultados donde la buena gente de Internet resuelve amablemente todas mis dudas.

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Pero en este caso, al estar jugando para hacer el análisis, era una de las únicas personas en todo el planeta que habían llegado hasta el final de MGSV:TPP. Es una sensación extraña, porque te sientes increíblemente privilegiado y, al mismo tiempo, horriblemente solo, sin nadie con quien compartir tu visión de los hechos o mantener un debate sano. 

Y para complicar aún más el asunto, no hay que menospreciar que se trata de un jodido Metal Gear, título de una saga conocida por sus constantes idas de olla y argumento enrevesado. Di por sentado que había pasado algo por alto, algún detalle importante o misión secreta que se desbloqueaba cumpliendo ciertos requisitos. Pero ya sabéis cómo acaba esta historia.

Metal Gear Solid V The Definitive Experience
Pequod, ahora también en versión definitiva.

Aun con sus defectos, sigo pensando que The Phantom Pain tiene todo lo necesario para ser considerado uno de los grandes juegos de esta generación: largo y repleto de contenido, con una jugabilidad a prueba de bombas, apartados gráfico y sonoro sublimes, y una historia que no deja a nadie indiferente. Si no tuvisteis la oportunidad de jugarlo en su momento, habría que estar locos para no lanzarse de cabeza a por MGSV The Definitive Experience. Incluso aunque hayáis aborrecido la saga Metal Gear hasta ahora.

Y al final, no deja de ser irónico -y hasta cierto punto poético- que tantas personas se hayan sentido vacías tras jugar a Metal Gear Solid V. Como si el dolor fantasma que da nombre al último Metal Gear de Hideo Kojima traspasase las barreras virtuales y se hundiese en nuestros corazones. 

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