Reportaje

Miedo Encarnado - Review del crossover

Por Jesús Delgado
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Miedo Encarnado (Fear Itself) visita nuestra sección de reviews de cómic. En este artículo os hablamos del crossover firmado por Matt Fraction y Stuart Immonen en el que el regreso del dios nórdico del miedo obligó a Thor y a Asgard a aliarse con los héroes del universo Marvel para detener el Ragnarok. 

En 2011 la Tierra VOLVIÓ a estar en peligro (sí, de nuevo ¡que sopresa!). Pecado (Sin, en el original), la hija de Cráneo Rojo, recuperó un poderoso artefacto asgardiano que le permitió liberar a un antiguo y olvidado dios nórdico: Cul Borson, más conocido como La Serpiente, quien no era otro que el legítimo rey de Asgard y el hermano mayor de Odín. Éste había estado encerrado bajo las aguas milenios y volvía con ganas de jarana. Para este fin, la Serpiente y Sin invocarían pronto a una serie de emisarios, los Dignos, quienes portando sus martillos propagarían el miedo por la Tierra, anunciando una nueva era. Había empezado Miedo Encarnado.

 


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Con esta premisa arranca el cómic crossover del que os vamos a hablar hoy, y cuyos spin-offs y tie-in iremos reseñando en sucesivas entregas, empezando por el Integral de Vengadores: Miedo Encarnado que podéis leer si seguís el enlace. Miedo Encarnado (Fear Itself) en el original se presenta como una suerte de Ragnarok del Universo Marvel, con los superhéroes en medio de dos fuegos: los Dignos de La Serpiente y las fuerzas de Asgard, decididas a aniquilar la Tierra para salvar el universo del regreso del Dios del Miedo. 

Ahora bien, ¿Miedo Encarnado es la gran historia que se nos pretende vender o se trata de uno de esas historias infumables que aparentan que son revolucionarias para luego mantener el status quo y que nada cambie? ¿Estamos ante un must read o ante un cómic más con los que Marvel busca relanzar las ventas a golpe de crossover? La respuesta a estas cuestiones, a continuación. 

Épico y Marvelita

Matt Fraction (Ojo de Halcón) y Stuart Immonen firman este crossover que, para el gran público, ha pasado desapercibido. Históricamente no ha tenido tanta trascendencia como pudo tener Civil War o Secret Wars, pero es una de las historias más divertidas y épicas del Marvel moderno que se han escrito hasta el momento. Y muy bien hilada, por cierto.

Citando a Raimon Fonseca, autor del prólogo que acompaña la última edición integral de crossover en España de Panini, Miedo Encarnado resulta muy curioso porque precisamente culmina el proceso iniciado con Marvel en la década de los 2000. Si hacemos cuentas, una de las claves de Marvel en la pasada década fue precisamente mirar al pasado. Esto es, fijarse en las historias clásicas y resucitar elementos de éstas. La labor de Ed Brubaker con Soldado de Invierno, recuperando a Bucky, o el regreso a la vida de soltero de Peter Parker con One More Day y el "mefistazo" son claros ejemplos de esta tendencia. Las raíces retro de Jessica Jones también contarían como un ejemplo ilustrativo, y no serían los únicos: Thor y Asgard también sufrirían una suerte de "revival" que en Miedo Encarnado llegaría a su clímax.

Y es que Asgard y Thor fueron líneas un poco olvidadas durante los 2000, siendo algo casi anecdótico durante muchos años. Al menos así fue hasta los crossover de Reinado Oscuro y Asedio. Estas historias, que cerraban un proceso de evolución y de cambios del status quo en Marvel, en una época oscura de crítica a la administración republicana, culminó con la Edad Heroica y con el primer crossover tras esta etapa: Miedo Encarnado. Este volvía a ser un game changer, reinvidicando el peso de los asgardianos en Marvel y contextualizándolos en el continuo posterior a Civil War: Capitán América, Bucky, distintos grupos de Vengadores, el regreso de Hulk, Steve Rogers agente de SHIELD, etc... Aunque tampoco debe de sorprendernos que 2011 fuera también el año de la primera película de Thor. Algo tuvo que ver, seguro. 

En este sentido, Miedo Encarnado cosecha todo lo anterior y lo refunde. Por un lado recupear a Sin, la hija de Cráneo Rojo, quien en ausencia de su "papá" adopta su nombre y por otro reinventa y retconea los orígenes de Thor y Odín y de toda su línea. Así, se nos presenta una deidad oscura y con muy mala leche, que se alimenta del miedo que propaga entre los humanos. ¿Y cómo lo hace, dando sustos por las esquinas? No, sino recurriendo a una serie de heraldos que llama los Dignos y que van armados con unos martillos similares a los de Thor. Estos heraldos (o mandados), a su vez, son gente tan poderosa como Hulk, la Cosa, Titania, el Hombre Absorbente... autenticas bolas de demolición que en su estado normal son peligrosos de por sí. Armados con los martillos de marras se engorilan y pierden el control de sus actos, sembrando el caos y la destrucción as su paso y despertando el miedo que busca La Serpiente para cimentar su poder.

La profecía de los puñetes

Esta "sencilla" premisa, a su vez, revela una mentalidad maquiavélica que juega con profecías y que retuerce, aún más, la adaptación libre de los mitos nórdicos de los que beben Thor y sus personajes. Los puristas volverán a sacar fallos en este aspecto a la historia, pero Fraction la construye sabiendo perfectamente de dónde viene y hacia dónde va. No pretende hacer una lectura fidedigna de la mitología escandinava, sino un relato épico que busca entretener y emocionar. Y eso logra. Si buscáis purismos y un respeto escrupuloso a las tradiciones de una religión pagana... ¿qué demonios hacéis leyendo cómic americano o manga?

Miedo Encarnado es una obra para los amantes de la gresca, del cómic de superhéroes y de la "fiesta" de guantazos en general. Más aún, es una obra hecha por y para marvelitas. En ella vemos cosas que no veíamos desde hacía tiempo y cuya puesta en escena "reconcilió" a Marvel con su grupo duro de lectores al facilitarles una larga serie de autoreferencias a su pasada producción. ¿La más sonada? Un Tony Stark aferrándose a una botella de whisky, defenestrado, desesperado y a un paso de perder la cordura. Esto, claro, es una referencia a Demonio dentro de una Botella, uno de los cómics clásicos de Iron Man, y uno de los más emblemáticos de Marvel. Y no es la única: la implicación de Franklin Richards en la lucha contra La Cosa y otros pequeños detalles son muy agradecidos, ya que autoreferencian un amplio número de eventos pasados de Marvel, que si bien un lector novato podrá desconocer, no necesitará para disfrutar la lectura. 

Dignos contra Poderosos

Por otro lado, también nos ofrece temas muy interesantes como la idea de enfrentar a los Dignos contra una serie de héroes también "ciclados" que recibirán el sobrenombre de los Poderosos. No os haremos spoilers, pero os adelantamos que esto mola casi tanto como el giro que ofrece Steve Rogers al hacerse con objeto que sujetará al final de la historia y que convierte esta historia en algo simple y llanamente épico. Solo por esa escena merece la pena leerse Miedo encarnado de cargo a rabo. 

Ahora, aunque Miedo Encarnado es sumamente intrascendente a largo plazo, pues su cambios no fueron tan sonados como Civil War, sí resulta tremendamente entretenido de leer y accesible. De hecho, y esto es importante, es uno de los pocos crossovers modernos de Marvel que no depende excesivamente de las otras colecciones. Su lectura es prácticamente independiente del resto de colecciones puente (o tie-in) y permite ser entendido de cabo a rabo únicamente con el material comprendido en el integral. Y eso, amigos lectores, no es algo que nos brinden todos los crossovers de los últimos quince años.

Además, hay un valor añadido. Si os gusta el trabajo de Ed Brubaker como escritor, tened presente que escribe el capítulo de prólogo, titulado "El Libro de Cráneo", que protagoniza Sin y el Barón Zemo. El tono es muy fiel a su etapa en Capitán América y los fans de su labor como guionista agradeceréis este prefacio, que nos sitúa en los prolegómenos de Miedo Encarnado. 

Por otro lado, no olvidemos al ilustrador principal: Stuart Immonen. Se trata de uno de los dibujantes estrella de Marvel. Si bien Immonen no es un ilustrador dado a los detalles, su capacidad para generar cuadros espectaculares y composiones grandilocuentes hacen que el Miedo Encarnado se convierta en un relato épico con grandes y memorables escenas. En este aspecto, Immonen retrata combate muy espectaculares, que pegan con el tono de la historia y planos generales que se ajustan a lo que el guionista busca, recreando una suerte de "Señor de los Anillos de Marvel".

Eso sí. No esperéis un dibujo muy definido ni un detallismo extremo. El ilustrador es limpio, concienzudo y directo, pero no busca recrearse. De hecho, podemos decir, sin que se nos caigan los anillos, que buena parte del mérito visual de Miedo Encarnado es de Laura Martin, principal colorista del crossover. Gracias a ella, la gama de colores del cómic es muy variada y dota a los dibujos de Immonen de dimensión, dandoles una vida que en manos de otros coloristas o entintadores hubiera deslucido el resultado final. De hecho, buena parte de la magia para crear esa irrealidad heroica propia de los cantares épicos se la debemos a Martin. 

Resumiendo: Miedo Encarnado es un crossover entetenidísimo, divertido, trepidante y épico. Pero sobre todo épico. No esperéis desafíos intelectuales, vueltas de tuerca ni sorpresas a última hora. Cumple lo que promete, guerra, batallas, héroes en una situación desesperada, Thor contra monstruos y ¡Vengadores, reuníos! ¿Pero quién quiere más?

Si os lo queréis leer, o queréis hacer un regalo a alguien que quiera una historia autoconclusiva de Marvel, Miedo Encarnado es un cómic idoneo para cumplir esa tarea. Sin ser una obra imperecedera y que haya dejado huella, es uno de los mejores trabajos de crossover que hemos visto en mucho tiempo y se merece nuestra aprobación y recomendación segura. Actualmente Panini ofrece el Integral de Miedo Encarnado a un precio de 27,50 euros, pudiendo adquirise en librerías especializadas, grandes superficies y tiendas on-line. 

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