Nioh
Reportaje

Nioh - Avance del juego de samuráis exclusivo de PS4

Por Álvaro Alonso
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Hemos vuelto a jugar a Nioh, el juego de acción samurái desarrollado por Team Ninja. Tras jugar a las dos demos lanzadas hace unos meses, este ha sido nuestro tercer contacto con el el nuevo exclusivo de PlayStation 4. Sony nos invitó a una presentación donde su director, Yosuke Hayashi, nos explicó los entresijos de la aventura y el proceso de creación. Nioh se inspira en la historia de William Adams, un marinero que en el año 1600 llegó a Japón, donde se estableció y se convirtió en el primer samurái occidental. 

El protagonista no es otro que el propio William Adams (con un aspecto que recuerda por momentos al brujo Geralt de Rivia), en una historia que mezcla realidad y figuras históricas con elementos clásicos de la mitología japonesa. En el "bando histórico", nos cruzaremos con personajes como Hattori Masanari, hijo mayor del legendario Hattori Hanzo. Mientras que el bando mitológico lo conforman los "Yokai" (en japonés, "espíritus" o "demonios"). En Nioh asistimos a peleas contra otros samuráis, pero en nuestros viajes también nos cruzaremos con estas peligrosas criaturas, cuyos diseños están inspirados en los trabajos de Shinobu Orikuchi.

Y este es uno de los apartados donde más brilla la aventura: el aspecto de los demonios es imponente y terrorífico, con formas grotescas que evocan pesadillas y elementos del mejor terror japonés. Y si su aspecto ya es suficiente para poner pies en polvorosa, la fuerza de la que hacen gala no les anda a la zaga. De hecho, en la demo que estuvimos probando, no nos quedó más remedio que huir de muchos de ellos para poder sobrevivir.

Cuando se le pregunta por la influencia de la saga Dark Souls, Saito no tiene problemas en admitir que en el estudio son grandes seguidores de la obra de Hidetaka Miyazaki y From Software. Sin embargo, también asegura que Nioh propone un desafío más asequible, y que los jugadores no se encontrarán con "barreras" frustrantes que les impidan seguir avanzando. En nuestro caso, fuimos capaces de llegar hasta el enfrentamiento final contra Ishida Mitsunari, jefe de la demo, pero, pese a nuestra insistencia, fuimos incapaces de derrotarlo. Hay que tener en cuenta que esta demostración se desarrollaba en en Monte Ibuki, una zona bastante avanzada de la ventura, por lo que William contaba con un nivel y equipo de gran calidad, pero también que al ponernos en esa situación, no controlábamos muchas de las técnicas y poderes avanzados del personaje, lo que explica nuestro fracaso.

Nioh

Nioh hace gala de un sistema RPG que está a medio camino entre lo visto en Dark Souls y la saga Diablo. Por un lado, al derrotar enemigos y llevar a cabo determinadas acciones, obtenemos Amrita (el equivalente a las almas en la saga Souls), que podemos utilizar para aumentar los atributos de William y subir de nivel en los santuarios. Estos santuarios son nuestras "hogueras", y también nos permiten cambiar de espíritu guardián, solicitar la ayuda de otros jugadores o vender las armas que no necesitamos. Y es el apartado del equipo el que se asemeja al "loot" de Diablo: en los cofres que encontramos en los escenarios, al derrotar enemigos o comprando, podemos obtener infinidad de armas y armaduras que se clasifican según un sistema de colores en base a su rareza: comunes, poco comunes, raras y exóticas.

Y la variedad de armas a nuestra disposición no es pequeña, precisamente: katanas, katanas dobles, lanzas, martillos, kusarigamas... Todas tienen un comportamiento específico, y son útiles en distintas situaciones. Incluso es posible utilizar las manos desnudas para parar el golpe de rival y arrebatarle su arma, aunque su director nos aseguró que se trata de un movimiento harto complicado de llevar a cabo. William puede equipar al mismo tiempo dos armas blancas (alternar entre una y otras es tan sencillo como pulsar un botón) y dos a distancia, donde hemos visto arcos, pistolas o incluso cañones. Y a esto hay que sumarle amuletos que proporcionan diversos estados beneficiosos o los dos sets de objetos consumibles. Vamos, que aunque en el exterior aparenta ser un juego de acción muy frenético, lo cierto es que el sistema RPG es profundo, y hay un buen número de estadísticas a tener en cuenta si no queremos acabar convertidos en puré de samurái.

La base del sistema de combate bebe de otros títulos del estudio, como Ninja Gaiden, y presenta un botón para ataques rápidos y otros para fuertes. Pero es mucho, mucho más que eso: William puede adoptar tres posturas de combate distintas que alteran por completo la potencia y velocidad de sus movimientos: una centrada en la velocidad, otra en golpes contundentes pero lentos y otra equilibrada. También contamos con diversas técnicas que se ejecutan llevando a cabo combinaciones de botones, realizar esquivas o bloquear y contraatacar. Pero uno de los aspectos más interesantes, y que más distinguen al combate de Nioh de otros juegos de acción, es el pulso de ki.

Todos los movimientos de William consumen estamina y, cuando esta se agota, queda desprotegido varios segundos (suficiente para que nos machaquen). Pero si pulsamos el botón R1 instantes después de realizar un ataque, William recupera parte de la energía perdida, lo que nos permite atacar sin problemas. Esto nos obliga, por un lado, a no quitarle el ojo de encima a la barra de energía en ningún momento. Y, por otro, a adaptarnos al ritmo característico de los combates, atacando en su justa medida para poder recuperar la energía. Además, el puslo de ki juega un papel esencial en los combates contra los Yokais, pues estos demonios puede invocar un aura de energía oscura que hace que la estamina se regenere a menor velocidad. Si ejecutamos un pulso justo donde se encuentra esta zona oscura, William lo absorbe, volviendo así al ratio de recuperación habitual.

Nioh

La combinación de todos estos elementos da como resultado un combate sesudo, que requiere paciencia y dominio de todas sus opciones, pero sin perder la agilidad y la espectacularidad típica del Team Ninja. El único aspecto que no nos termina de convencer son los escenarios, pues si bien su diseño es enrevesado y da mucho juego, visualmente pecan de estar bastante poco inspirados. Aunque no hay que olvidar que hasta ahora sólo hemos visto un par, y es probable que se estén reservando lo más interesantes para el juego final.

Por último, no podemos olvidar el componente multijugador: al morir, y muy en la línea de la saga Souls, dejamos un suerte de tumba que contienen toda la amrita que habíamos recopilado hasta ese momento y que, si somos hábiles, podemos recuperar. Pero más interesante aún: esa tumba también aparece en el mundo de otros jugadores y, al interactuar con ella, pueden invocar y combatir con un espíritu con las características y armas que teníamos en el momento de la muerte (lo que se suele conocer como multijugador asíncrono, vaya).

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Sin embargo, Hayashi también dejó caer que, tras el lanzamiento de Nioh el día 8 de febrero, llegará una actualización que añadirá un modo PvP al uso. También nos dijo que algunas de las armaduras que encontraremos por el juego serán en realidad huevos de pascua de otros títulos del estudio... así que que no os sorprenda encontraros con el traje ninja de Ryu Hayabusha.

De momento, Nioh nos ha convencido. Los amantes del estilo y la estética tradicional japonesa no quedarán decepcionados, y su sistema de combate profundo y plagado de opciones, junto a todas las posibilidades que ofrecen los elementos RPG, lo convierten en uno de los Action RPG para PlayStation 4 más a tener en cuenta este año. Mientras tanto, id afilando vuestras espadas. Os hará falta.

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