Reportaje

Nuestras recreativas favoritas (V)

Por David Alonso Hernández
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Nuestro especial de recreativas 'retro' llega a su fin y, en este reportaje, repasamos los 5 títulos que más votos recibieron por vuestra parte. Si queréis descubrir al ganador tendréis que leer hasta el final, puesto que no pienso daros ni una pista. ¡Lo juro por Ken Masters!

A finales del pasado mes de noviembre iniciamos un particular viaje al pasado preguntándoos cuáles eran vuestras recreativas favoritas. Las que más os habían marcado y las que, aún hoy en día, recordáis con más cariño.

Tras la numerosísima participación de muchos de los lectores de Hobbyconsolas.com (¡sois geniales!), recopilamos todos los votos y comenzamos a elaborar una serie de reportajes que nos ha permitido recordar, hasta el momento, a 25 de estos verdaderos clásicos.

 

Ahora, y después de haber disfrutado ya de joyas como Out Run, Final Fight, Windjammers o Shinobi, llegamos a la etapa final de este especial 'retro'. Es decir, a la más importante y decisiva, ya que hoy os presentamos los 5 juegos que más votos recibieron, o lo que es lo mismo, las que son, más que nunca, vuestras recreativas favoritas.

Como curiosidad, los 5 títulos de hoy -a pesar de ser muy distintos entre sí- tienen en común un dato de lo más revelador: que fueron lanzados en un intervalo de tan sólo 3 años; concretamente entre 1989 y 1992.

Estoy seguro de que muchos de vosotros habréis vivido justo aquella época inolvidable de los arcade, cuando podíamos ir con los amigos a un salón recreativo y cambiar toda nuestra paga en monedas de '5 duros' para, primero, echarnos unas risas con Pang, después intentar pasarnos del tirón Sunset Riders y, para rematar la tarde, retar a nuestro mejor amigo a un combate de Street Fighter II... aunque nos ganase la mayoría de las veces. ¡Pero porque siempre se pedía a Blanka y se sabía todos sus movimientos! ¡Si algún día eligiera a otro luchador fijo que le 'fundíamos'!

 

Nostalgia aparte, evidentemente los tiempos cambian y mucho ha llovido desde aquellos años que, para bien o para mal, ya no volverán. Pero eso sí: aunque ya no haya apenas salones recreativos, aunque hayamos perdido la pista a muchos de los amigos con los que nos picábamos en 'los billares' y, en definitiva, aunque ya no seamos los mismos, aún podemos seguir disfrutando de estas maravillosas recreativas que, además de tremendamente divertidas, eran la excusa perfecta para pasar tardes inolvidables con los amigos.

Así que nada... acercaos a la taquila más cercana o buscad al señor de la riñonera para que os de cambio, que empezamos.

Chicas, chicos... ¡Insert Coin!

 

5. Sunset Riders

Una vez más empezamos este reportaje retrocediendo en el tiempo, pero en esta ocasión toca hacer dos escalas: la primera de ellas nos lleva hasta el salvaje oeste, época y lugar en el que está ambientado Sunset Riders, y la segunda hace que nos detengamos en 1991, año en el Konami estrenaba este frenético arcade de disparos protagonizado por cuatro vaqueros que debían de encargarse de un buen número de peligrosos forajidos.

Con una historia de lo más sencilla, y en la que lo único que debíamos saber es que tocaba liarse a tiros para conseguir la recompensa que se ofrecía por capturar "vivos o muertos" a diferentes forajidos, el juego nos presentaba a Steve, Billy, Bob y Cormano, los 4 personajes seleccionables que compartían el económico objetivo, pero lo perseguían con armas diferentes.

Así, mientras Billy y Steve eran los más rápidos del lugar haciendo bailar su revólver, Cormano utilizaba una más lenta, pero muy potente, escopeta, y Bob encaraba su particular cacería portando un rifle.

Por supuesto, el número de protagonistas no estaba elegido al azar y el juego nos brindaba la posibilidad de disfrutar de partidas de hasta 4 jugadores simultáneos, siendo en esos momentos cuando la diversión alcanzaba cotas realmente épicas.

Y es que los brillantemente ambientados escenarios, repletos de elementos con los que interactuar y llenos de clichés de los 'western', pero siempre mostrados con un toque de humor, y que situaban los tiroteos contras los forajidos sobre un tren en marcha, en el interior de un 'saloon' repleto de bailarinas, e incluso a lomos de un caballo, eran un marco idóneo para los frenéticos 8 niveles que componían en juego.

En todos ellos debíamos avanzar lateralmente mientras disparábamos, en ocho direcciones, a todo lo que se movía, saltábamos y nos deslizábamos para esquivar los disparos enemigos, que también nos lanzaban cartuchos de dinamita, recogíamos potenciadores que incrementaban nuestro poder de fuego y -finalmente- nos enfrentábamos al jefe de final de nivel.

Este divertidísimo desarrollo se completaba con 2 fases de bonus, que aparecían tras superar el nivel 2 y 5, y en las que debíamos acabar con todos los enemigos desde una vista subjetiva, aumentando así nuestra recompensa acumulada durante el juego. 

Esta estupenda mezcla de acción, momentos de humor y sabor a 'western' hizo que Sunset Riders se convirtiera en un éxito en los salones recreativos de principios de los 90.

4. Cadillacs and Dinosaurs

Tras el exitazo que supuso Final Fight, Capcom quiso llevar un paso más allá su fórmula de mamporros acompañados de un apartado técnico espectacular, pero -eso sí- huyendo de simples 'clones' o imitaciones. Había que hacer un juego que tuviera una identidad propia y única.

Con esta premisa nació, en 1992, Cadillacs and Dinosaurs, un arcade que retomaba muchos de los elementos que hicieron triunfar al título protagonizado por Mike Haggar y compañía, pero que se desmarcaba totalmente de éste a través de varios factores.

Para empezar, la historia de Cadillacs and Dinosaurs, que está inspirada en los cómics Xenozoic Tales, de Mark Schultz, nos presentaba un universo futurista post-apocalíptico, y en el que una catástrofe natural había obligado a los habitantes del Planeta Tierra a permanecer ocultos, en ciudades subterráneas, durante más de 600 años.

Con este poco prometedor percal, y en pleno siglo XXVI, 4 intrépidos héroes decidían volver a la superficie para descubrir que... ¡la Tierra estaba plagada de dinosaurios! Pero -aunque pueda parecer difícil- eso no era lo más sorprendente, ya que también descubrían que una banda de humanos de lo más "macarra", y que se hacían llamar "Los Mercaderes Oscuros", se dedicaban a cazar a todos los pobres saurios para conseguir pasta, lo que -evidentemente- estaba cabreando cadaz vez más a los prehistóricos animales, que cada vez dudaban menos a la hora de atacar antes de preguntar.

En ese punto de la historia daba comienzo un espectacular Beat' em up de scroll lateral  en el que hasta 3 jugadores podían jugar de manera simultánea con Jack, Hannah, Mustapha o Mess, los 4 héroes disponibles que destacaban por tener unas características físicas y habilidades muy diferenciadas.

Así, mientras Hannah era muy eficaz con los ataques rápidos y las armas, el enorme Mess compensaba su lentitud de movimiento con una fuerza física brutal, aunque tampoco le decía que no a una buena Uzi llegado el momento...

Y es que uno de los elementos más característicos de Cadillacs and Dinosaurs es la fuerte presencia de armas durante el desarrollo. Al contrario que en otros títulos de corte similar, donde como mucho aparecían armas blancas, aquí -y haciendo honor al cómic en el que se inspiraba el juego- era posible coger armas de fuego y disparar a todo enemigo humano, saurio o Bludge (una curiosa criatura con un enorme parecido a Blanka, de Street Fighter, que Capcom introdujo a modo de guiño) que se nos pusiera a tiro.

Además de por esta amplia variedad de enemigos, Cadillacs and Dinosaurs tambien destacó por su intenso desarrollo, que se apoyaba en un control excelente, repleto de posibilidades, por un apartado técnico espectacular, y en el que destacaban las animaciones y el enorme tamaño de los dinosaurios, y por unas melodías muy 'cañeras' que ambientaban a la perfección las geniales partidas.

Y es que no nos negaréis que hay pocas cosas más épicas que perseguir, a ritmo de guitarra eléctrica y a bordo de un Cadillac alimentado por 'caca' de velociraptor, a un motero, en pleno Siglo XVI, y justo después de haber repartido estopa a un puñado de mercenarios en unos apocalípticos escenarios repletos de dinosaurios.

3. Golden Axe

Nos mantenemos en el género de los Beat' em Up, pero saltamos del futuro post-apocalíptico de Cadillacs and Dinosaurs a uno de los universos medievales de fantasía que más monedas nos hizo derrochar en 1989: el del mitiquísimo Golden Axe.

Desarrollado por Sega (con Makoto Uchida, que ya nos había sorprendido con Altered Beast, a la cabeza), Golden Axe nos relataba la desdichada historia del reino de Yuria, bueno, mejor dicho, la de sus habitantes, que vivían atemorizados por el malvado Death Adder, un temible villano que no conforme con arruinar la vida a los Yurianos también había raptado a la Princesa del reino.

Con el objetivo de vencer a Death Adder, rescatar a la princesa y reinstaurar la paz en Yuria, el juego nos permitía elegir entre a 3 valientes héroes: Ax Battler, un bárbaro al más puro estilo Conan, Tyris Flare, una rápida y letal amazona, y Gilius Thunderhead, un enano con una mala leche tan grande como su hacha.

A pesar de tener un aspecto y unas habilidades diferentes, estos 3 personajes seleccionables tenían varias cosas en común: que todos habían perdido a algún familiar directo a manos de Death Adder, que no se amilanaban ante hordas y hordas de enemigos, y que su sed de venganza era insaciable. ¡Ya teníamos el lío montado!

Gracias a esta genial actitud, cualquiera de los 3 héroes nos permitía, en solitario o en compañía de un amigo, avanzar por los escenarios mientras despachábamos a guerreros humanos, esqueletos, gigantes...

Cierto es que ninguno de los héroes destacaba por su amplio número de movimientos, pero hay que reconocer que todos ellos manejaban su arma con destreza y que nos brindaban unos combates cuerpo a cuerpo de lo más divertidos y variados.

Y es que además de los enemigos 'normales', los escenarios albergaban a otras criaturas que interferían en el desarrollo de las partidas: por un lado, algunos enemigos nos atacaban montados en diferentes criaturas, como un pequeño dragón, que también podíamos 'robar' y manejar a nuestro antojo.

Por otro lado a veces nos topábamos con pequeños gnomos que, al ser golpeados, nos dejaban comida, que recuperaba salud, o pociones de color azul, un elemento indispensable para poder ejecutar devastadoras magias que golpeaban a varios enemigos a la vez.

Por todo esto y mucho más, Golden Axe está considerado de uno de los mejores juegos arcade de finales de la década de los 90, y -lo que es igual de importante- ha conseguido hacerse con el tercer puesto de nuestras recreativas favoritas.

2. Pang

El segundo puesto de nuestras recreativas favoritas es para Pang, también conocido como Buster Bros. y como Pomping World en Japón, el mítico arcade desarrollado por Mitchell Corporation en 1989 que fue uno de los grandes reyes de los salones recreativos de finales de la década de los 80 y principios de los 90 gracias a su divertidísima propuesta.

Aunque tampoco es que tenga la mayor importancia en el desarrollo, la historia del juego nos presenta a los hermanos Buster, dos chavales encargados de destruir unas burbujas gigantes que están sembrando el terror en diferentes puntos del planeta.

Así, y desde un mapa que nos lleva a recorrer lugares tan icónicos como el Monte Fuji, en Japón, ciudades como Barcelona, París o Atenas, y parajes tan exóticos como la Antártida o la Isla de Pascua, accedíamos a 50 niveles de dificultad creciente en los que nuestros reflejos y habilidad era la mejor arma. Bueno, eso y un arpón que servía para destruir las temibles burbujas.

Al principio de cada nivel, cuyo fondo siempre estaba ambientado en un lugar emblemático de la zona en la que nos encontráramos, una serie de burbujas de diferente tamaño caían desde arriba y comenzaban a rebotar por el suelo, paredes y los distintos bloques (algunos de ellos destructibles) que componían cada escenario, y que cambiaban en todas las fases.

El objetivo era, pues, golpear a esas burbujas con nuestro gancho (que sólo se podía disparar hacia arriba) para ir desintegrándolas poco a poco; las bolas de mayor volumen se dividían en dos de tamaño menor al ser golpeadas, hasta que -después del cuarto disparo- se convertían en un burbujas muy pequeñas que ya podían ser eliminadas con un último y certero arponazo.

Esta sencilla mecánica, que tan sólo necesitaba del joystick para desplazarnos y de un botón para disparar, se volvía terriblemente adictiva debido a la dificultad progresiva de las fases, en las que se iba aumentando el número de burbujas y complicando la distribución de los bloques en pantalla, pero también al genial sistema de potenciadores.

En ciertos momentos de la partida, o al golpear algunas burbujas, aparecía un objeto que podíamos utilizar: por un lado estaban las mejoras de arma, como el doble arpón, el gancho 'fijo' (que se fijaba al techo durante unos segundos) o una pistola que nos permitía disparar ráfagas rápidamente.

Por su parte, también hacían aparición otros objetos como un reloj de arena que ralentizaba la velocidad de las burbujas, un despertador que las detenía durante unos segundos, un cartucho de dinamita que explotaba todas las bolas dividiéndolas instantáneamente en su tamaño más reducido, una siempre apañada vida extra y, por último, un escudo de energía que nos daba la posibilidad de recibir un bolazo sin perder una vida.

Esta variedad de objetos hacían que, además de poner a prueba nuestros reflejos esquivando y disparando a las burbujas, también tuviéramos que sacar lo mejor de nuestra vena estratega, ya que cada nivel tenía una composición diferente, y lo más efectivo no era coger todos los objetos sin ton ni son. Había que elegir bien cual pillar en cada momento y hacerlo también en el momento justo.

Esta situación propiciapa que cada jugador tuviera sus propias estrategias a la hora de afrontar cada nivel, lo que hacía que el desarrollo fuese tremendamente variado y que siempre hubiese tema de discusión con los amigos para decidir si era mejor coger la dimaita o no, si el arpón de agarre era más efectivo que la pistola, si había que destruir todos los bloques de la pantalla...

Por supuesto, la recreativa al completo podía ser completada por 2 jugadores de manera simultánea y, debido a la naturaleza de su mecánica, la cooperación bien organizada era fundamental si se quería llegar lejos, por lo que había que hablar constantemente con el otro jugador para decidir donde situarse, qué objeto coger cada uno en cada momento... Claro, que también estaba la opción alternativa (la de ir cada uno a su aire en plan 'mamoncete'), que era mucho menos efectiva para avanzar pero también muy divertida, ya que los jugadores podían birlarse los objetos que caían, huir hacia un lado del escenario para dejar al otro sólo ante una lluvia de burbujas...etc. ¡Diversión en estado puro!

1. Street Fighter 2

Y llegamos al número 1. A la recreativa que no sólo consiguió el mayor número de votos por parte de los lectores de Hobbyconsolas.com, sino que además lo hizo con una diferencia brutal respecto al resto de arcades. Damas y caballeros, abran paso al rey: ¡llega Street Fighter 2!

Para hablar de esta leyenda de la historia de los videojuegos lo mejor es que nos remontemos a los inicios de la saga, que nos llevan directamente hasta el año 1987. Fue en ese año cuando Capcom decidió ir contracorriente y lanzar un arcade de lucha 1 vs.1, un género que gozaba de muy poca popularidad en unos salones recreativos atestados de títulos deportivos, Beat 'em Up´s...etc.

Y es que uno de los mayores problemas que habían arrastrado las pocas recreativas de lucha uno contra uno que existían hasta ese momento era la excesiva monotonía que acarreaban sus partidas debido, en gran medida, a unas posibilidades muy reducidas, que que hacía que los jugadores no se interesaran por ellas y, por tanto, que las compañías optaran por otro tipo de juegos más populares y que les garantizaran mayores ingresos.

Para paliar esta situación, Capcom introdujo una serie de novedades muy arriesgadas en el primer Street Fighter, como por ejemplo ser el primer juego del género en utilizar 6 botones, que correspondían cada uno a un golpe diferente y que hacían que las peleas fueran mucho más profundas que anteriores juegos de lucha.

Además, Ryu, el único luchador disponible (también estaba Ken para cuando jugábamos contra un amigo, pero su único elemento diferenciador era el aspecto físico), podía realizar movimientos especiales, como el Hadoken, que no eran nada fáciles de ejecutar pero que tenían un poder devastador. 

Por último, el apartado técnico -que requería de 3 placas de 8-bits conectadas entre sí para albergar a este 'monstruo'- era de lo más potente y mostraba en pantalla unos gráficos excelentes.

Esta fuerte apuesta por parte de Capcom no tuvo el éxito esperado y Street Fighter, pese a ser un juego bastante adelantado para su época, no obtuvo el éxito que la compañía esperaba.

Esto hizo que la compañía empezase a planear una continuación, que tendría por nombre Street Fighter 89, y que cambiaría de género para volver al más comercial y menos arriesgado Beat'em Up de scroll lateral.

Por suerte, los cambios que se fueron introduciendo el desarrollo fueron tan grandes que, finalmente, Capcom decidió reservar el nombre de Street Fighter para otra ocasión y bautizar a este nuevo título como Final Fight, título que conocéis de sobra y que se convirtió en un auténtico éxito de los salones arcade. Como curiosidad de esta historia nos queda el 'flyer' inicial del juego, en el que se puede ver imágenes del que finalmente sería Final Fight bajo el nombre de Street Fighter 89.

Pese el reducido éxito de Street Fighter y al arrollador éxito de Final Fight, Capcom no bajó los brazos y empezó a plantear la secuela del primero, que volvería a apostar por combates 1 vs.1, pero cuya innovación sería total. Había que echar el resto.

Dicho y Hecho. En 1991, y después de lanzar Street Fighter 2010: Final Fight en NES (un título de acción que no tenía nada que ver con la saga, excepto el título y en que el protagonista se llamaba Ken) Capcom ponía en los salones recreativos de medio mundo Street Fighter II: The World Warrior, su apuesta más fuerte hasta la fecha en lo que a títulos de lucha 1 vs.1 se refiere. ¡Y menuda apuesta!

Rápidamente, y seguramente sin que Capcom se esperara tal acogida, Street Fighter II se convirtió en el título más jugado y deseado de los salones recreativos. Todo el mundo quería probar aquel juego que rompía moldes y que parecía llegado del futuro.

Por primera vez en la historia un arcade de lucha nos permitía elegir entre 8 luchadores diferentes, todos ellos tremendamente carismáticos y con un estilo de lucha y características diferentes. Además, el aspecto de estos personajes era alucinante y hacían que resultara casi inevitable clavar la vista en la pantalla del mueble; Era increíble ver los elaborados diseños de los luchadores, sus animaciones, la rapidez con la que se movían en unos cuidadísimos escenarios... Y si no pasábamos por delante de la pantalla, seguro que los contundentes efectos de sonido y las pegadizas melodías conseguían captar nuestra atención. ¡Era la bomba!

Pero lo mejor es que esto no era todo; si conseguíamos reaccionar del 'shock' inicial y nos acercábamos un poco más al mueble, descubríamos que el sistema de lucha, heredado del primer Street Fighter, volvía a usar 6 botones (puño débil, puño medio, puño fuerte, patada débil, patada media y patada fuerte), y que otorgaba unas posibilidades sin parangón hasta la fecha. Los combates eran frenéticos, profundos, los movimientos muy numerosos y variados, las habilidades especiales requerían de una buena habilidad con el joystick, pero se ejecutaban a la perfección. El control no sólo funcionaba, era sencillamente perfecto.

Pronto, los jugadores de medio mundo quedaron atrapados sin remedio por las posibilidades de los combates de Street Fighter II, por su equilibradísima curva de dificultad, por los épicos 'piques' entre amigos, por el encanto e historia de todos sus luchadores (y que permitían que, por fin, cada uno tuviera uno preferido). Había nacido el género de la lucha, y Capcom había sentado sus bases.

Como suele ser habitual, el increíble éxito del juego (se dice que se distribuyeron más de 500.000 unidades de la recreativa) hizo que Capcom empezara a explotar su nueva gallina de los huevos de oro con numerosas revisiones.

La primera de ellas, Street Fighter II Champion Edition añadía al plantel inicial de luchadores seleccionables (compuesto por Ryu, Ken, Chun-Li, Guile, Dhalsim, Zangief, Honda y Blanka) a los 4 enemigos finales que estaban en la primera versión, pero que no se podían elegir: Balrog, Vega, Sagat y M. Bison), por lo que se elevaba el plantel de luchadores a 12.

A partir de ese momento se sucedieron más revisiones, adaptaciones a otros sistemas (cómo olvidar la entrega exclusiva para SNES 'sólo para el cerebro de la bestia'), secuelas, películas, figuras... y, en definitiva, se gestó leyenda de los videojuegos que es esta saga. ¡Larga vida a Street Fighter!

Y con el mítico Street Fighter II llegamos al final de este mega reportaje, en el que hemos recodado algunas de las mejores recreativas de la historia y, con ellas, momentos inolvidables de nuestra infancia.

Si os habéis perdido las anteriores entregas podéis leerlas en los siguientes enlaces:

Nuestras recreativas favoritas (I)

Nuestras recreativas favoritas (II)

Nuestras recreativas favoritas (III)

Nuestras recreativas favoritas (IV)

Lecturas recomendadas