Reportaje

Nuestras recreativas favoritas (XII)

Por David Alonso Hernández
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Ya está aquí la nueva entrega de nuestras recreativas favoritas, el especial retro en el que recordamos a los mejores arcade de la historia. ¿Echáis una moneda y jugáis con nosotros?

Encaramos la duodécima entrega de nuestras recreativas favoritas con la misma ilusión que el primer día, pero con 5 nuevos juegos con los que recordar nuestro pasado jugón en los "recres". ¡Y menudos juegazos traemos hoy!

Si por algo destacaron los desarrolladores de títulos arcade en la década de los 80 y de los 90 fue por su enorme imaginación, y si no sólo tenéis que ver la diversidad de propuestas, y de ambientación, que encontramos en este reportaje.

Y es que hay que estar muy preparado para, en una misma tarde, alternar entre los combates prehistóricos de Prehistoric Isle in 1930 y los encuentros futuristas de Soccer Brawl, para -unos minutos después- pasar de vivir, a punta de pistola, el golpe de estado en Time Crisis a encarar el rescate de la princesa del mundo de fantasía de Legend of Hero Tomna... Ah, y para relajar tensiones acumuladas nada como disputar partidos de baloncesto 3 vs 3 de lo más "macarra" en las pistas callejeras de Street Hoop. ¡Aquí hay que saber hacer de todo!

No sé si será el motivo principal, pero parece claro que, en aquella época, la falta de medios técnicos hacía que los creativos de compañías como SNK, Data East, Irem, Konami o tantas otras, agudizaran su ingenio para sorprendernos con todo tipo de propuestas e historias... de lo más inverosímiles, sí. Pero unas historias que, aunque ahora ya forman parte de nuestros recuerdos, en su día consiguieron que nos sintiéramos como verdaderos héroes al rescate de la heredera de un reino en peligro, o que nos creyéramos capaces de tumbar a nuestros amigos en el parque a base de 'hadokens'. ¡Y lo mejor de todo es que sólo necesitábamos una moneda para conseguirlo!

Aunque a alguno nos pese (y los años también), está claro que esos años y sensaciones ya no volverán, pero al menos nos queda la posibilidad de rememorar estos grandes títulos con los que crecimos, y de los que seguro que la mayoría de vosotros guarda su propio y mágico recuerdo. Vamos a ver si conseguimos que afloren.

Chicas, chicos... insert coin!

Time Crisis

A mitad de la década de los 90 resurgieron los shooters sobre raíles que se jugaban con pistolas de luz. Títulos como Virtua Cop, de Sega, o Point Blank, de Namco, abrieron el camino (a tiros) a la aparición de un montón de juegos que nos invitaban a afinar nuestra puntería frente a la pantalla de una recreativa o, un poco más tarde, en nuestra casa delante de una televisión conectada a consolas como PlayStation o Saturn.

Uno de los arcade de disparos más populares de la época fue Time Crisis, la apuesta que Namco se sacó de la cartuchera en 1995 para intentar captar el mayor número de monedas de los intrépidos pistoleros de luz que pululaban por los salones recreativos. ¡Era una época peligrosa, amigos!

Aunque la verdad es que tampoco importaba demasiado, la historia de Time Crisis nos situaba en mitad de un golpe de estado en la república ficticia de Sercia, una situación límite que sólo podía ser encargada al agente especial agente Richard Miller (nosotros) gestionada y con la máxima delicadeza, esto es, liándose a tiros con todo lo que se movía. Ya sabéis, a grandes males…

El caso es que, tras introducir la moneda y desenfundar nuestra pistola de luz, teníamos por delante una serie de áreas, que se jugaban contrarreloj, y en las que había que limpiar de enemigos cada una de las zonas desde distintas coberturas, entre las que el juego avanzaba de forma automática.

Para controlar nuestra actuación desde cada uno de los parapetos el mueble de Time Crisis incorporaba un pedal, que al pisarlo hacía que nos levantásemos para disparar (momento en el que también éramos vulnerables), y que al soltarlo nos pusiéramos a cubierto, por lo que controlar bien ambos dispositivos (pedal y pistola) era fundamental para no caer a las primeras de cambio.

Gracias a su intenso desarrollo, que incorporaba elementos de los escenarios que explotaban, enfrentamientos con enemigos finales y muchos, muchos tiroteos, Time Crisis fue uno de los arcade más populares dentro del género, lo que desembocó en el lanzamiento de 3 continuaciones  y diferentes spin-offs.

Prehistoric Isle in 1930

Si sois amantes del retro seguro que os va a encantar este juego, ya que su desarollo incluye dos elementos de lo más clásico... aunque un tanto dispares entre sí: una avioneta de los años 30 y una isla anclada en la prehistoria. Mola, ¿verdad?

Pues sí, amigos, no sabemos muy bien en qué estarían pensando en las oficinas de SNK en 1989 cuando a alguna mente brillante se le ocurrió el argumento de Prehistoric Isle in 1930, que nos contaba cómo un pequeño avión iba a investigar una serie de naufragios en la zona de las Bahamas y, sin saber muy bien por qué, acababa siendo atacado por cientos de dinosaurios que habitaban en una exótica región.

Así las cosas, y lejos de darnos media vuelta, nos tocaba asumir el mando de la avioneta y atravesar 5 fases en las que, desde una perspectiva lateral, teníamos que acabar con todos los seres prehistóricos que nos salieran al paso, lo que incluían dinosaurios voladores, abejorros del jurásico y hasta cavernícolas con bastante mala uva.

La mecánica de Prehistoric Isle in 1930 era la clásica del género, por lo que había que avanzar lateralmente mientras disparábamos a todo lo que se movía, esquivábamos los ataques enemigos y los accidentes geográficos, recogíamos potenciadores que aumentaban nuestra potencia de fuego y, como gran colofón, nos las veáimos con el enemigo de final de nivel, que este caso iban desde una amonita gigante hasta el, no podía ser de otra forma, épico enfrentamiento final contra el Tyrannosaurus rex.

La ambientación de los diferentes niveles era de lo más original, y en nuestro periplo surcábamos el cielo de la isla, pero también otros lugares aún más inhóspitos como sus cavernas... ¡o incluso el fondo del mar!

Legend of Hero Tonma

Cambiamos de isla para viajar hasta la que se suceden los hechos de Legend of Hero Tonma, un divertidísimo arcade de acción y plataformas, que fue desarrollado por Irem en 1989, y que nos contaba la aventura de un pequeño héroe que vestía una capa y tenía la habilidad de lanzar bolas de fuego. ¿Se necesita algo más para ser un tipo de lo más molón?

Con un estilo de juego bastante clásico, en Legend of Hero Tonma teníamos por delante una sucesión de niveles de scroll horizontal en los que, básicamente, casi todo se reducía a avanzar y saltar mientrás despachábamos a los enemigos, entre los que encontrábamos criaturas como duendes, goblins y otros bicharracos similares.

A través de unos escenarios repletos de colorido y con un diseño 'de mundo de fantasía' bastante atractivo, el título de Irem no era de los arcades más difíciles de la época, pero aún así nos exigía demostrar una gran pericia a los mandos a la hora de saltar entre las diferentes plataformas, recoger algunas llaves, acabar con todas las criaturas y enfrentarse a los enemigos de fin de fase.

Para equiparar la balanza frente al elevado número de enemigos, nuestro héroe podía planear con su capa y recoger 'power-ups', que incrementaban su poder de fuego o le brindaban protección extra.

Aproximadamente 25 o 30 minutos después de su inicio, el juego acababa como tienen que acabar estas cosas: con una épica lucha muerte contra un demonio tamaño XXL y el reconfortante achuchón de la damisela rescatada de las garras del malvado ser. ¡Qué bonito!

Street Hoop

El baloncesto callejero sirvió de inspiración a Data East para crear, en 1994, la recreativa de Street Hoop, un divertidísimo arcade que nos proponía unos encuentros 3 vs 3 en los que la prácticamente no había reglas, por lo que cualquier cosa valía para ganar.

El juego incluía 10 combinados nacionales, cada uno de ellos con unas características diferentes en aspectos como defensa, velocidad, mate o precisión en los triples, y con cualquiera de ellos debíamos afrontar una serie de partidos eliminatorios divididos en dos partes de 2 minutos cada uno.

El ganador del encuentro era el que más puntos acumulaba en el marcador al final del tiempo, y para conseguir anotar contábamos con dos botones. El primero de ellos nos permitía lanzar a canasta desde cualquier parte del campo, amagar un tiro o –si estábamos lo suficientemente cerca- atacar el aro con espectacular mate. Por su parte, el segundo botón se usaba para pasar la bola entre los jugadores y, en defensa, para tratar de recuperar la posesión.

Por supuesto, las faltas y reglas clásicas del baloncesto brillaban por su ausencia, y en los encuentros podíamos golpear al rival para quitarle la pelota, colocarnos bajo nuestra canasta para saltar y cogerla justo antes de que entrara en nuestro aro, realizar tapones muy agresivos… un basket muy salvaje, vamos.

El sistema de puntuación sí se mantenía respecto al basket “original”, y las canastas desde detrás de la línea valían 3 puntos, mientras que las que se conseguían desde el interior sumaban dos puntos a nuestro marcador.

Para aumentar aún más el frenético ritmo de los encuentros, que eran un continuo toma y daca de jugadas de ataque y defensa, tanto los rivales como nosotros contábamos con una barra de energía, que se iba rellenando conforme conseguíamos canastas, y que culminaba con la posibilidad de realizar un súper tiro, un mate o lanzamiento muy espectacular y que era imparable.

Gracias a esta sencilla y divertida propuesta, Street Hoop se convirtió en un arcade muy popular en 1994 y –como nota curiosa- se cree que inspiró el diseño de Lucky Glauber, el luchador de The King of Fighters.

Soccer Brawl

Dejamos el baloncesto para hablar de fútbol, pero no de unos encuentros balompédicos clásicos, sino de unos encuentros disputados por unos jugadores “aumentados” con prótesis que les otorgaban unas capacidades físicas brutales.

Desarrollado en 1991 por SNK, Soccer Brawl situaba sus partidos 5 vs 5 a finales del Siglo XXI, por lo que todo tenía una atmósfera de lo más futurista, aunque –eso sí- los 8 equipos disponibles eran las clásicas selecciones nacionales como España, Brasil o Japón. ¡Hay cosas que nunca cambian!

Como en Street Hoop, los encuentros de Soccer Brawl apostaban por la acción más intensa, por lo que teníamos vía libre para golpear a los rivales sin temor a ningún castigo arbitral. Por no haber, no había ni fueras de banda, ya que la pista de juego estaba delimitada por unos muros en los que el balón rebotaba.

Para dar aún más frenetismo a sus partidos, el juego incluía una barra de poder que se rellenaba mientras manteníamos pulsado el botón de disparo. Aprovechar bien el ‘timing’ de esta energía era fundamental para ejecutar los disparos a puerta más potentes o, cuando tocaba defender, las entradas más brutales.

Técnicamente el juego no era lo más espectacular de la época, pero su ambientación futurista y la elevada velocidad de sus encuentros jugaban muy a su favor, consiguiendo que fuese un arcade muy intenso y, sobre todo, un título ideal para picarse con algún amigo que tuviera las prótesis bien puestas para retarnos.

Y hasta aquí llega la nueva entrega de este especial retro. Si queréis ver los anteriores reportajes sólo tenéis que pinchar en el enlace que os llevará hasta el índice de nuestras recreativas favoritas. ¡Nos vemos en los recres!

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