Reportaje

Prey para PS4, Xbox One y PC - Gameplay e impresiones en vídeo

Por Álvaro Alonso
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Ya hemos jugado a Prey, la nueva obra de Arkane Studios (Dishonored) para PS4, Xbox One y PC, que sirve como reimaginación de una franquicia... que jamás llegó a ser franquicia. El primer Prey (2006), lanzado para PC y Xbox 360, fue todo un éxito de crítica y público gracias a ideas, como el uso de portales, que resultaron toda una innovación para la época. Su secuela, por desgracia, no llegó a buen puerto y fue cancelada. Una verdadera lástima, pues tenía una pinta de lo más prometedora.

Pero Bethesda, por obra y gracia de Arkane, ha devuelto a la vida la propiedad intelectual con la aventura que nos ocupa, y aunque a priori poco o nada tiene que ver con el original o su secuela, es un juego muy a tener en cuenta este 2017. Nosotros hemos podido probar la primera hora (en su versión para PC), metiéndonos en la piel de Morgan Yu. Sobre estas líneas tenéis nuestras impresiones en vídeo, acompañadas del gameplay de Prey que capturamos para que veáis cómo luce esta aventura en primera persona.

Prey nos ha recordado en muchos aspectos al fantástico BioShock o, más bien, a su precursor espiritual, System Shock, pues se desarrolla en la estación espacial Talos I. Es un título que invita constantemente a explorar, a examinar terminales, recabar datos, escuchar archivos de audio... Y en ese sentido, nos propone dos acercamientos muy interesantes: por un lado, cuenta con la libertad de acción que ya vimos en ambos Dishonored, pudiendo resolver una situación de distintas formas. 

En nuestra partida, por ejemplo, para huir de una habitación podíamos encontrar la contraseña que desbloqueaba la puerta o encontrar un camino opcional. Por otro lado, hace gala de un desarrollo al estilo "metroidvania": la estación espacial está abierta desde el principio de la aventura, pero para poder acceder a ciertas zonas, necesitaremos las habilidades y armas correspondientes. Y ahí es donde entra uno de los elementos más peculiares que probamos durante la sesión de juego: el "Gloo Cannon". Se trata de un dispositivo que permite disparar una sustancia a medio camino entre el pegamento y el hielo, y que sirve para congelar a los enemigos y para crear plataformas con las que llegar a nuevas zonas. 

Morgan tiene a su disposición un árbol de habilidades (dividido en tres ramas: científico, ingeniero y seguridad) que van desde el hackeo de torretas hasta la concentración en combate, pasando por una "súper fuerza" que le permite coger y lanzar objetos pesados (mención especial para las físicas de los objetos; prácticamente todo lo que vemos se puede coger y lanzar). Para desbloquear nuevas habilidades, es necesario hacerse con un objeto llamado Neuromod, una pistola con agujas que se inyecta directamente en el ojo (podría decirse que es una versión extrema de los plásmidos) y que también tendrá gran peso en el argumento.

Y hablando del argumento, en estos primeros compases nos ha parecido de lo más interesante, y en algunos puntos nos ha recordado a la fantástica Moon de Duncan Jones. Juega con el hecho de que Morgan, al igual que nosotros, no sabe qué esta sucediendo en Talo I y es nuestra misión descubrirlo... y sobrevivir, claro. Si os habéis quedado con ganas de más, recordad que Prey se pondrá a la venta el próximo 5 de mayo para PS4, Xbox One y PC.

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