Reportaje

Prometheus: así será Aliens Colonial Marines

Por David Martínez
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Después de Prometheus, aún quedan muchos interrogantes por responder en el universo de Alien. ¿Qué ocurrió después de la segunda película? ¿Por qué la nave Sulaco orbita sobre un planeta prisión? Todas estas respuestas, y algunas más, aparecerán en este "shooter" desarrollado por Sega y Gearbox. 

Ridley Scott nos mostró el lado más terrorífico de los xenomorfos en Alien: el octavo pasajero (1979) pero la guerra estalló con la película de James Cameron, Aliens el Regreso, de 1986. Y precisamente ése es el espíritu que vamos a recuperar en Aliens: Colonial Marines, un "shooter" en primera persona desarrollado por Gearbox, que se ha curtido en el género con títulos como Borderlands o Brothers in Arms.

En la campaña principal interpretamos el papel del marine Winter, destinado a bordo de la nave USS Sophora; es uno de los soldados que acuden al rescate de la Sulaco justo después de la segunda película. Y es importante que os quedáis con la línea temporal, porque los hechos narrados en Aliens Colonial Marines serán canónicos; es decir, que se consideran como "oficiales" por 20th Century Fox y el propio Ridley Scott.

Como podíamos imaginar, en cuanto llegamos a la nave "fantasma" nuestra misión de rescate se convierte en una lucha por la supervivencia, ya que nos enfrentamos a las criaturas más peligrosas del universo. Las secuencias de suspense y los combates están equilibrados casi al 50%, dentro de un ambiente oscuro y claustrofóbico.

La ambientación

El interior de la nave Sulaco y la colonia LV 426, que son los escenarios de la película, se van a reproducir de forma inmejorable. En la bahía de carga, nos hemos fijado en algunos detalles muy reconocibles, como el exoesqueleto que utilizaba Ripley en la famosa secuencia de "aléjate de ella..." o los restos del sintético Bishop esparcidos por el suelo. Del mismo modo, se ha respetado el diseño y la forma de moverse de los xenomorfos: facehugger, chestburster, stalker... hasta la reina, y las armas que utilizan los marines. ¿Os acordáis de la película? Pues todo su arsenal está de vuelta, y eso incluye el rifle de pulsos M41-A, el lanzallamas, la escopeta de cartuchos y por supuesto, una smartgun como la que llevaba Vásquez.

Otro detalle que nos llama la atención es que se va a copiar "la luz" del film. Por una parte, Kodak ha cedido las especificaciones de la película en que se rodó, para imitar el grano de la cinta y la textura. Y por otro, se va a utilizar un recurso típico de James Cameron, que es iluminar en azul las zonas que deberían ser completamente oscuras (lo podéis ver en Terminator, Abyss o en Aliens).

El multijugador

El modo multijugador será muy completo. En cualquier momento de la campaña podrán unirse hasta cuatro amigos, en cooperativo online. Pero lo más interesante, sin duda, serán los modos "versus" asimétricos. Esto significa que el estilo de juego será completamente distinto si controlamos a uno de los marines (con el control clásico de un "shooter") o los aliens, en tercera persona. Cada raza tendrá unas ventajas y puntos débiles propios, pero estarán equilibrados.

Este modo multiplayer no tendrá elementos narrativos, pero sí estará conectado con la campaña. Nuestras victorias (y las rachas de enemigos eliminados) nos otorgarán puntos que podremos invertir en nuevas armas y mejoras. Y todos estos extras estarán a nuestra disposición en la historia principal.

La versión de Wii U

Aliens Colonial Marines fue uno de los primeros juegos en confirmarse para Wii U. El uso de herramientas como cortadoras de plasma (para soldar pontones y evitar el paso de los xenomorfos) y la gestión del inventario, se ajusta perfectamente a la pantalla extra del mando de Wii U.

Pero lo más prometedor es la posibilidad de trasladar al mando el detector de movimientos, tan característico de la saga. No sólo escucharemos sus agobiantes pitidos, sino que podremos consultar la pantalla "en vivo" como auténticos marines.

Prometedor, ¿verdad? Pues el próximo mes de marzo comprobaremos si es cierto que en el espacio nadie puede oir nuestros gritos.

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