Reportaje

Ready Player One - Crítica. ¡Libros para gamers!

Por Jesús Delgado
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Ready Player One, de Ernest Cline, se convierte en la primer título de nuestro ciclo de críticas literarias de Libros para gamers. Analizamos la gran novela friki, un viaje a la cultura pop, las consolas retro y los años 80. ¡Abrocháos los cintures del Delorean, que vienen asteroides y Space Invaders!

Ready Player One se convertirá dentro de poco en una película de Steven Spielberg. La novela de Ernerst Cline será, muy posiblemente, el proyecto más ambicioso del director. Y no, no lo decimos a la ligera, ya que estamos ante la novela friki por excelencia. Ernest Cline depura prácticamente todos los elementos de la cultura geek en un relato de ciencia ficción y aventuras con un cierto halo juvenil.

Ready Player One es una novela distópica ambientada en un nada halagüeño 2044. En el futuro, las fuentes de energía prácticamente se han agotado y la superpoblación no ayuda tampoco precisamente. La mayor parte de la población del mundo vive hacinada en torres formadas por autocaravanas en tanto las grandes multinacionales se reparten las migajas de un mundo en decadencia. 

Para huir de la realidad, la mayor parte de los seres humanos pasa sus días conectada a Oasis, un MMO de realidad virtual en el que se desarrolla toda la vida: los negocios, el ocio, las relaciones íntimas... Pero el mundo sufre un colapso cuando James Halliday, el creador de Oasis, muere y su testamento propone la caza del Huevo de Pascua de Oasis. Quien lo encuentre no solo se convertirá en el heredero de su extensa fortuna, sino que también se convertirá en el dueño del MMO. Mientras todos se vuelven locos en busca del Huevo de Pascua, un adolescente llamado Wade Owen Watts será el primero en encontrar la primera pista, cambiando el destino de toda la raza humana y de Oasis.

Vale, dicho así Ready Player One tampoco dista mucho de la típica novela de acción y aventuras juvenil a la que estamos acostumbrados desde hace unos años para acá. Pero si nos dais unos minutos de vuestro tiempo, os demostraremos que quizá os merezca la pena dedicarle unos días y disfrutar con su lectura. 

¿Listo, jugador uno?

Cline se nos presenta casi como James Halliday, una suerte de álter-ego suyo, un amante de los 70 y 80, de la cultura pop y de una época muy característica de la historia de Occidente. Halliday es el autor de un entorno que se convierte en un personaje por derecho propio y en el que Hallyday vuelca todas sus pasiones gracias a Oasis. Este MMO es un crisol en el que se dan cita todo lo que conmueve y emociona al autor. Regreso al Futuro, Star Wars, Doctor Who, Star Trek, El Señor de los Anillos, Ultraman e, incluso, las películas de adolescentes de John Hughes. Pero esta pasión también se extiende a los cómics, a los juegos de rol y, ¿cómo no? a los videojuegos. Desde juegos de Atari como el Joust, hasta Super Mario o World of Warcraft, Oasis está plagado de referencias cientos y cientos de memorables videojuegos.

Sabiendo de esta devoción de Cline/Halliday por el frikismo, no debería extrañarnos que para los usuarios de Oasis (luego el grueso de la población mundial) lo friki y outsider sea mainstream. Las hombreras siguen estando de moda, Michael Jackson sigue siendo lo más y los juegos de 8-Bits se consideran el culmen del entretenimiento frente a otro tipo de juegos más modernos y sofisticados. Con un mundo que es de por sí una guía referencial de la historia del frikismo, el escenario que se nos presenta es altamente detallado y referenciado. Cline deja muy claro que en Ready Player One lo friki es lo normal y lo mundano es lo extraño. Si no sabes quién dirigió Lady Halcón o qué módulo de Dungeons & Dragons cambió las reglas de todo el sistema de juego, entonces eres menos que un analfabeto funcional. El mundo gira en torno a las señas de identidad del geek medio, cumpliendo el sueño nerd de más de uno. Sin embargo no por ello es una realidad más amable.

La contrapartida del mundo de Oasis, el mundo real en donde se sucenden las vidas "reales" de los protagonistas y de los personajes del libro, no es mucho mejor. Una mezcla de Mad Max y Blade Runner, dominada por una única gran multinacional y sus conglomerados: IOI (Innovative Online Industries), la cual hace gala de una política algo totalitaria en su afán de conseguir el Huevo de Pascua. De este modo, Cline ofrece una dualidad entre un mundo perfecto, friki, pero frío, y la cálida pero desesperanzadora vida real, explicando que si bien el juego ha servido para ayudar a las personas a superar un mundo en declive, también ha sido la causa de que la gente se olvide del mundo real, en favor de su fantasías frikis, hechas realidad en Oasis. 

Entendiendo este escenario y también esta fábula implícita, podemos deducir la intención del autor. Con Ready Player One, Ernest Cline no nos propone una novela de aventura al uso, sino su propia "tesis doctoral" sobre frikismo y cultura popular. No os equivoquéis. Del mismo modo (aunque salvando las distancias) que El Señor de los Anillos fue la excusa de Tolkien para hacer su trabajo sobre lingüística y poner en contexto una serie de idiomas creados por él, Ready Player One es la excusa de Ernest Cline para volcar toda su pasión por la subcultura, el mundo friki, los cómics, las películas y las series de televisión en un único relato épico.

De hecho, más allá de la referenciación y la catalogación de hitos frikis no esperéis una novela excesivamente elaborada. Ready Player One fuera de su especial ambientación no dista mucho de El Corredor del Laberinto o de Los Juegos del Hambre. Su prosa y su desarrollo de personajes no pretende ser sesuda ni profunda. Al tratarse de una oda geek a la subcultura, los personajes arquetípicos y tópicos están a la orden del día. En este sentido Ready Player One es honesta, siendo una novela juvenil que solo podría ser más ligera si Cline no hubiera sido tan minucioso en la recreación del escenario y de las referencias. 

Esto precisamente hace que uno de los grandes aspectos de la novela sea precisamente cómo el autor plasma las dinámicas en comunicación digital (redes sociales, blogs y chats, vaya) para plasmar una posible evolución de las relaciones humanas de aquí a treinta años. Sin ser un modelo perfecto y del todo certero, pues si bien Cline no se complica demasiado la vida, sí propone una evolución bastante humilde de las fórmulas actuales, sí propone una elaboración bastante plausible de un entorno virtual en base al funcionamiento actual de estos canales de comunicación. 

Desgraciadamente, todas estas bondades se vienen abajo más o menos a mitad de narración, cuando el ritmo decae. No sabríamos deciros si por la recurrente historia de amor que las novelas de éste género suelen incluir o bien porque después de perderse en tantísimas referencias y guiños a películas y series, la propia construcción del argumento se anquilosa y se vuelve pesada y lenta. El caso es que llegado un momento, podemos desear pasar páginas y saltarnos las partes más aburridas del relato para pasar a los momentos en los que se da la verdadera acción. Eso sí, os decimos, toda Ready Player One tiene un poso ochentero que se mantiene casi desde el principio hasta el final.

No lo dudes, si eres friki y hardcore gamer, Ready Player One es tu libro. Actualmente está editado en España de manos de ediciones B. Su precio en tiendas online, grandes superficies y librerías ronda los 18,00 euros

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