Reportaje

Rebirth - Watchmen se une al universo DC. ¿Es necesario?

Por Jesús Delgado
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Watchmen es la clave de Rebirth, el "nuevo origen" de DC Comics y, posiblemente, se integrará dentro de la continuidad de los cómics. ¿Veremos a Rorschach, el Comediante y el resto de personajes de la novela gráfica de Alan Moore junto a Batman y Superman? Eso dicen, pero... ¿Es realmente necesario?

Como ya sabéis, DC Rebirth va a ser un lavado de cara brutal de DC Comics tras el fiasco que ha supuesto el Nuevo Universo DC (The New 52) con post-Flashpoint. Este "coito interruptus" (que no gatillazo, amigos lectores, diferenciemos) viene a ser una marcha atrás en toda regla y para ello se remiten a la obra intocable, endiosada y mil veces invocada en aras del postureo comicófilo. Esto es, Watchmen.

Para el que no esté puesto al día con el tema, y se quiera ahorrar algún SPOILER, este es el momento de dar media vuelta y tragarse algún otro de nuestros especiales en lugar de hacerse sangre, leyendo el destripe que os metemos a continuación. Luego no os pongáis en plan Alan Moore cabreado, quejándoos de los dichosos SPOILERS. Avisados estáis.

Watchmen regresa a DC con Rebirth - ¿Fanservice o medida desesperada?

Bueno, a lo que íbamos. ¡El Nuevo Universo DC se acaba, larga vida al viejo Universo DC pre-Flashpoint! En DC parece que se han arrugado y han decidido que donde dije digo, digo Diego. En DC Rebirth Wally West vuelve (con su etnia blanca original), el Superman de The New 52 trae de vuelta al clásico. Habrá un Superman chino además, al tiempo que se regresa a la idea a unos cómics con tonos luminosos y esperanzadores. 

¿Pero quién está detrás de todo ésto? Vale, sí, Geoff Johns, el señor que parece destinado a sacar a DC de los marrones en los que se mete con gente como Dan Didio y Jim Lee como editores; es el mismo tipo que volvió a hacer Aquaman sexy e interesante a los lectores, que avivó el interés por la nueva versión de la Liga de la Justicia, con Lex Luthor en el grupo, y a Superman coleando; el guionista que mantuvo a flote DC mientras los críticos se horrorizaban con el reboot de Constantine o los cambios de identidad de Batman y Superman o el pretencioso y completamente cobarde Muerte de la Familia (sí, cobarde, porque el final de ese crossover no merece otro nombre). Vamos, que al amigo Johns se le puede decir merecidamente que es un fiera. Por ese motivo no me extraña que su nombre suene como homólogo de Kevin Feige para sacar también del lodazal en el que Warner se ha metido tras Batman v Superman

¿Pero de qué hablaba antes de que empezara a echar bilis? Ah sí, de quién había hecho el "que todo cambie para que todo siga igual". Bueno, llegados a este punto es vuestra última oportunidad para retroceder y no llevaros SPOILERS. Ahora bien, si seguís leyendo y aún así os quejáis, daos ya pos respondidos con merecidoun "Pues nada".

Y es que el personaje responsable de todo este cambio desde Flashpoint hasta Rebirth en DC Comics no es otro que el Doctor Manhattan, el ser más poderoso de la creación según el Evangelio según Alan Moore, Watchmen. Esto es algo que, supongo, no va a hacer gracia a Alan Moore, habida cuenta de las malas relaciones que tiene con DC. 

Según parece, y por lo que se ha dado a entender, después justo de Watchmen, Jon (nombre del personaje) se decide a trastear con la realidad y con los distintos universos alternativos. Esto da como resultado Flashpoint. Esta retcon niega que el reboot de 2011 fuera culpa de Barry Allen y de su intento de cambiar la historia. A su vez, da lugar a Rebirth, un retroceso en el proceso que se había iniciado en los cómics de DC. De hecho, entre sus primeras acciones se encuentran la de liquidar a Pandora, co-responsable en la ficción del Nuevo Universo DC, haciénola explotar al igual que sus víctimas en Watchmen. 

Al parecer, todo esto de cambiar realidades es un plan de Manhattan para diezmar a los héroes, debilitándoles para un siguiente asalto y robándoles unos diez años de historia, que según Wally West (otro Flash, para que no os liéis) no es más que otra fase para una "guerra entre la esperanza y la desesperación, entre el amor y la apatía, entre la fe y el cinismo". Dicho de otro modo, entre lo que los superhéroes representan tradicionalmente y lo que los tiempos modernos han querido que sean para contentar a un público que exige que los héroes que leían con doce y quince años crezcan con ellos y se vuelvan tan cínicos como ellos, ahora que estos mismos lectores tienen treinta y cuarenta años.

¿Pero qué efectos tendrá esto? Pues varios. De entrada, se está diciendo que la mayor parte de los personajes de la novela gráfica de Watchmen estarán en esta nueva etapa de alguna manera. Comicbookmovie, de hecho, sugiere varias apuestas. Una de ellas es que Rorschach volverá como The Question, personaje en el que precisamente se inspiraba. Recordemos que Watchmen no se basaba en los superhéroes más conocidos de Universo de DC Comics como Batman y Superman, como se cree erroneamente, sino el de Charlton Comics, del cual vienen personajes como Capitán Atom, Blue Bettle o The Question. Estos, a su vez y posteriormente, serían absorbidos por DC e integrados en su continuidad. Otra de las suposiciones es que El Comediante es uno de los tres Jokers que habrá en breve, y otra es que Espectro de Seda y Búho Nocturno se unirán a Batman en breve. Además, se prevee que Mr. Oz, un personaje misterioso que va tras Superman, no sea otro que Ozymandias. 

Ahora bien, esto de meter a porrillo Watchmen en DC Comics con Rebirth... ¿Cómo nos deja el cuerpo? Yo no se a vosotros, pero a mí un poco revuelto. 

Invocando al "dios de los cómics"

Recurrir a esto de rescatar Watchmen tiene dos lecturas. Una completamente meta y otra que me preocupa en el sentido de que parece un acto religioso de invocar a un poder supremo para solventar lo que la razón y el intelecto humano no pueden solucionar por sí solos. Empezaré por la segunda para luego volver sobre la primera.

Hay un tema por el que a veces odio Watchmen. Se llama postureo y esnobismo. No el mío, sino la de cierto público que para dárselas de gran lector y ser lo más, te abofetea con toda su arrogancia refiriéndose a la trilogía de grandes cómics que son Maus, Tintín y Watchmen. Posiblemente no le suenen nombres como Frank Miller, Jack Kirby, Victor Mora, John Wagner o Juan Díaz Canales (por decir cinco al azar), pero el tipo te apabullará y no te dejará meter baza, dando a entender que antes de Watchmen los cómics de superhéroes eran una mierda. Así, sin anestesia y de la manera mas cool posible. 

Esta frívola exaltación de Watchmen, como si fuera lo más, una especie de obra incontestable de superhéroes, tiende a ponerme de muy mala leche, cuando además se añade la coletilla cuñadísima de que es una de superhéroes oscuros, adultos y realista; esa trilogía de palabras comodín con la que el domiguero comiquero se llena la boca para ir de pro.

Lo cierto es que Alan Moore, guionista de Watchmen, utilizó esta obra para limpiarse el culo con la industria de los superhéroes, vertiendo todo su odio contra los personajes en estas páginas. ¿Cómo, si no, podría entenderse que un autor retratara a los superhéroes como enfermos mentales, perturbados ultraviolentos, con graves problemas sexuales y alguna que otra tara peligrosa entre la que se encuentra la megalomanía o la esquizofrenia? Prácticamente, lo que hizo con Watchmen fue decir: "¿Queréis superhéroes realistas? ¡Pues toma tres tazas!"

Pero claro, como nadie lo había hecho antes y Alan Moore desmostró (y sigue demostrando, aunque con títulos menos vistosos) que es uno de los grandes guionistas de finales del siglo XX, Watchmen se popularizó como si fuera la mejor historia del cómic de la historia y no una crítica envenenada desde el seno de la industria que es. Y, oye, quizá sea también el mejor cómic de la historia, no te lo voy a discutir. Pero de ahí a consagrarla como una Biblia Friki, que quien no haya leído no tiene derecho a ser considerado lector de cómics va un paso, y una colleja bien merecida a quien lo piense.

Esto nos lleva a la duda de si DC Comics ha optado por introducir Watchmen a modo de salvavidas. Con todo su continuo espacio-tiempo y su continuidad más aturulladas que la redacción de Hobby Consolas en hora punta (si os contáramos qué hacemos para no volvernos locos día a día, flipabáis), a uno se le plantea si en DC han decidido recurrir a esa obra endiosada suya para salvar el pastel, trayendo personajes que gozan de un respeto y un halo de intocabilidad que hasta el momento no se ha profanado, ni siquiera con Antes de Watchmen, su comercial precuela. De este modo, metiendo a Doctor Manhattan como gran malo de la nueva continuidad y rescatando a estos curiosos personajes, se pretende maquillar las deciosones horribles tomadas por Dan Didio en colaboración con Jim Lee. 

Tanto es así que ya os adelantamos que todos vamos a picar todos como tontos. Y luego, echemos pestes o no, acabaremos recordando que este giro con el que DC vuelve a a "rebootearse sin rebootearse" moló incluso. Ahora bien, ¿hay algo más detrás de todo esto? Honestamente, sospecho que puede ser así. El hecho del discurso de Wally West y de traer Watchmen de vuelta puede tener además un valiente aunque futil discurso para la industria y para los lectores. 

Desandando el camino de lo realista, oscuro y adulto

Si algo ha caracterizado los últimos treinta años en el cómic de superhéroes es el inicio de un camino bastante sórdido que ha pretendido hacer cínicos, amargados y muy jodidos a los superhéroes. Frank Miller hizo su parte con Daredevil y Batman y Alan Moore también con Watchmen. Ambos son el paradigma de esta "renovación" de los ochenta hacia la oscuridad y la madurez. Pero donde Miller ama a los superhéroes y su "madurez" pasa por admitir que no son realistas, permitiéndoles licencias fantásticas y extremas, Alan y su Watchmen en cambio, buscaron su destrucción y no la catarsis.

Curiosamente, sería el tono destructivo de Moore, que no la catarsis milleriana, la que se impondría en muchos sentidos como fondo, buscando ese realismo que nos condujo en los 90 a los héroes paramilitares y completamente carentes de moral, para luego saltar a los 2000 en los que la crítica política se adueñó de Marvel, mientras DC trataba de hacer historias de corte más cinematográfico, finalizando en el periodo actual de iconoclastia y descreimiento, que pasa por convertir al Capitán América en algo imposible o "matar a Spider-man" cautelarmente.  

Este proceso, sin embargo, me da que podría acabarse e iniciar uno de involución hacia superhéroes menos tarados, volviendo a un discurso optimista, que imperó en el cómic de supehéroes hasta los 80. En este aspecto, creo que Geoff Johns piensa que puede desandar el camino andado y por eso "convierte a Watchmen en el villano de Rebirth", presentando al Doctor Manhattan como el villano y el epítome de la "oscuridad realista del superhéroe" y proponiendo un futuro DC luminoso y optimista. Con ello pretende romper esta tendencia que, personalmente, considero perversa en tanto parece ser la tónica dominante. Para que el público se tome en serio una obra o se la considere digna de mención, esta deba ser violenta, desagradable o excesivamente realista, por lo visto. Por mucho que trata de un señor en mallas y capa, que sale por las noches a luchar con bandidos. 

Ahora bien, de estar en lo cierto, ¿este plan funcionará? Sinceramente, lo dudo mucho. Para que esto cuajara primero tendríamos que tener un criterio más abierto y una crítica formada y menos endogámica, en lugar de pensar que todos los superhéroes pueden medirse por el mismo rasero del Batman de Nolan. No todas las buenas historias son maduras y duras. Algunas son un ejercicio de onanismo y de compensación en la que los autores tratan de provocar al público, yendo de maduros y enrrollados, cuando en el fondo carecen de recursos para contar algo inocente, pero genial. 

Yo me inclino a pensar que Geoff Johns es consciente de que la marcha atrás filosófica es imposible, al menos de manera completa. Por eso opino que detrás de toda esta simbología hay una estrategia de ventas, destinada a salvar a DC tras varios años en los que Marvel se impone en librerías y en cines (que no en series de televisión y animación, ojo). Watchmen es un poderoso mantra que augura ventas a cascoporro. Es la receta mágica infalibre para abrirse camino entre las ruinas de The New 52. Si la fórmula funciona o no es algo que el tiempo dirá. 

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