Reportaje

Repasando los mejores Free to Play (II)

Por Fernando Mateus
-

Seguimos con nuestro repaso de algunos de los mejores juegos Free to Play que nos podemos echar en cara hoy en día en múltiples plataformas. ¿Alguien ha dicho crisis?

Volvemos a la carga una vez más dispuestos a repasar algunos de los juegos Free to Play más interesantes a los que podemos echar mano en diferentes plataformas actualmente sin demasiadas dificultados de por medio, ahora que dicho modelo de negocio comienza a ganar adeptos en todos los entornos y no sólo en el mundo del PC y de los smartphones.

El objetivo de estos pequeños reportajes no es otro que el de destacar los free to play que más facilidades nos ponen para disfrutar de ellos sin tener que pasar por caja en ningún momento. Por muy bueno que sea un título F2P, si sólo podemos jugar cinco minutos diarios sin tener que pagar o si es absolutamente necesario rascarnos el bolsillo para estar a la altura de la situación no son el tipo de juego del que os queremos hablar en este contexto.

No serán ni los más completos ni los más bonitos ni los más innovadores ni, en definitiva, los mejores, pero los Free to Play recopilados esta semana intentan ser los más adictivos (a su manera) y, al menos, son gratuitos.

Killer Instinct

Plataforma: Xbox One.

Los amantes del género de la lucha en dos dimensiones y los más nostálgicos del lugar se han pasado muchos años llorando a Rare (una Rare que actualmente es la sombra de lo que fue) para que trajera de vuelta a la vida una de sus sagas más queridas y menos explotadas: Killer Instinct. No fue hasta el 2013 (casi 20 años después de su última entrega) y de la mano de Xbox One que sus sueños se hicieron realidad, aunque es probable que pocos se hicieran una idea de cómo se llevarían a cabo.

Killer Instinct fue desarrollado por Double Helix Games (estudio que recientemente ha sido comprado por Amazon) con la colaboración de Microsoft Studios y bajo la atenta supervisión de Ken Lobb, uno de los padres de la saga, teniendo el honor de ser el primer Free to Play en llegar a una Xbox One que no tiene a estas alturas ni medio año de vida a sus espaldas.

Las bases jugables de esta suerte de reboot son las mismas que las de hace 16 años: combates uno contra uno tan clásicos como violentos con un sistema accesible para novatos pero que a su vez es lo suficientemente completo y profundo como para que los maestros se hinchen a repartir palizas históricas con espectacularidad. Todo aderezado con un apartado técnico muy vistoso que sin duda pone su granito de arena en las sensaciones finales.

Cada personaje cuenta con tres puñetazos y tres patadas de corte bastante similar (bajo, medio y alto, vaya), llaves, bloqueos… además de los típicos ataques especiales propios de cada uno de ellos, con versiones mejoradas incluidas. Pero más allá de la potencia de un ataque en particular, es mucho más importante saber ligarlos entre sí, para lo que hay que tener en cuenta aspectos como la barra de combo (un contador que nos limita a la hora de hacer combinaciones demasiado largas), los rompedores de combo del rival y la barra de instinto, que se llena sufriendo daño y nos brinda una pequeña ayudita temporal en cuestiones de fuerza, resistencia y velocidad. Para entenderlo con más claridad, qué mejor que un gameplay.

El problema más serio que presenta Killer Instinct tiene que ver con la variedad de personajes y modos de juego, resultando ambos elementos escasos aunque por motivos totalmente diferentes. Mientras que la escasez de luchadores (8, aunque tiene varias lecturas este corto roster) tiene que ver con su política de pago y está relativamente justificada, pocas explicaciones hay para que sólo dispongamos de los modos versus, supervivencia y entrenamiento.

Respecto a su naturaleza Free to Play, todo el contenido de pago tiene que ver directamente con los luchadores. sin pasar por caja sólo podremos jugar con un único personaje que se espera que vaya rotando, lo que nos permitirá jugar en todos las modalidades con él contra el resto de luchadores (en ese sentido no está limitado). Podemos comprar algunos packs en Xbox Live para adquirir el resto del roster (por 20 euros nos haríamos con todos), pero es imposible conseguirlos vía los KI Points, puntos obtenidos jugando que nos permiten desbloquear extras y otros elementos estéticos dentro del propio juego.

En estos momentos Microsoft se encuentra buscando un estudio que tome las riendas que han dejado libres Double Helix Games con tal de comenzar la ‘segunda temporada’ de Killer Instinct, por lo que quizá nos llevemos alguna sorpresa en forma de menos restricciones y más personajes disponibles. Sea como sea, no deja de ser una 'adquisición' segura para cualquier nuevo usuarios de Xbox One.

HearthStone Heroes of Warcraft

Plataformas: PC (Windows y Mac), próximamente Android e iOS.

Blizzard nos tiene acostumbrados a hacerse de rogar y tardar eones en el desarrollo de sus complicados juegos pese a contar con equipos muy numerosos. Diablo III es una prueba de ello que los fanáticos de la saga nunca podrán olvidar tras más de diez años esperándolo. Con HearthStone Heroes of Warcraft la empresa americana se ha desmarcado totalmente de dicha rutina, contando con un equipo bastante corto para ello, logrando avances rápidamente y dejándose querer en forma de beta abierta para los más impacientes.

Bebiendo directamente del universo Warcraft (su apartado artístico es genial, para no perder la costumbre), tal y como su propio nombre indica, HearthStone es un juego de cartas para dos personas enfocado a partidas relativamente cortas (no suelen llegar al cuarto de hora y los mazos constan de 30 cartas) que en estos momentos se encuentra en fase de beta abierta y al que podéis echar el guante desde ya mismo sin miedo a que vuestros progresos se echen a perder de cara al producto definitivo, que también será gratuito.

Tras pasar el tutorial de turno sólo podremos jugar con un sólo personaje, estando el resto de héroes bloqueados hasta que no los derrotemos en partidas de entrenamiento contra la inteligencia artificial. Los héroes se diferencian entre sí por disponer de una habilidad exclusiva y una serie de cartas únicas, por lo que escoger el que más se adapte a nuestro estilo de juego será un importante paso adelante hacia la victoria y no sólo supone una decisión estética.

El objetivo de HearthStone no es otro que terminar con los 30 puntos de vida que tiene el rival, ya sea a base de atacarle con nuestros esbirros, usando la habilidad de cada héroe o con cartas especiales (hechizos, trampas...). Para ello será necesario exprimir nuestra materia gris, usando sabiamente nuestro mazo (personalizable) e intentando tomar la decisión correcta en cada momento.

Los esbirros tienen dos parámetros: ataque y vida. Cuando dos cartas entran en combate, ambas intercambian golpes sin importar cuál de ellas haya comenzado, por lo que ambas pueden morir en la batalla. Si una de las dos cortas sobrevive, se le restará el daño recibido a su vida, por lo que usar cartas de bajo rango para ir mermando la resistencia de una más poderosa es una estrategia perfectamente válida. Las cartas consumen ciertos cristales de maná a la hora de ser invocadas y, salvo presencia de alguna habilidad especial (hay bastante variedad en este sentido), necesitarán un turno de descanso antes de estar operativas.

Se puede atacar directamente al héroe del enemigo sin necesidad de haber eliminado todas las cartas de su zona del tablero, pero algunas unidades tendrán una habilidad que responde al nombre de Provocación, que nos obligará a realizar cualquier ataque directo que tuviéramos intención de llevar a cabo sobre ella. Otras cartas permanecerán ‘ocultas’ hasta que se produzca una acción determinada, otras tendrán gritos de batalla (efectos instantáneos una vez sean invocadas)... Vaya, que tenemos ante nosotros un buen abanico de posibilidades para afinar nuestra estrategia.

Para entender la jugabilidad de HearthStone hay que entender el concepto de los cristales de maná. En el primer turno de la partida sólo tendremos un cristal para invertir en invocar cartas o usar habilidades, mientras que en el segundo tendremos dos a nuestra disposición, en el tercero tres… y así sucesivamente hasta el noveno turno, alcanzando el máximo de cristales por turno que se nos permitirá tener a priori (alguna carta puede otorgarnos algún extra). Como os podréis hacer una idea, cuantos más cristales consuma una carta para ser utilizada, mayor será su poder, y teniendo en mente la progresión antes citada se asegura un ritmo frenético en la recta final de cada partida.

Para conseguir nuevas cartas tendremos que abrir sobres de cartas (sí, como los de cromos de los kioskos), que conseguiremos o bien tras realizar algunos retos y misiones que se nos propongan o bien gastando el dinero del juego en la tienda, que a su vez puede obtenerse en los desafíos antes citados y compitiendo en la arena, una modalidad cuyas partidas cuestan oro que nos propone competir contra otros jugadores usando un mazo que construiremos de una forma un tanto aleatoria.

Dicho esto, la faceta Free to Play de HearthStone Heroes of Warcraft no supone ningún tipo de freno para poder disfrutar de las bondades que ofrece. Se estima que la última creación de Blizzard llegue a Android e iOS en un futuro cercano compartiendo las mismas características en todos los sentidos. A ver hasta dónde llegan con este nuevo universo que se han sacado de la chistera.

Defense of the Ancients 2 (DotA 2)

Plataformas: PC (Windows, Mac y GNU/Linux), disponible sólo en Steam.

DotA 2, padre de los MOBA y uno de los free to play más exitosos actualmente

La semana pasada nos disculpábamos por no incluir Defense of the Ancients 2 en la lista de los Free to Play que dio comienzo a esta sección, pero todo tiene una explicación: League of Legends ya estaba en el ajo (no por cuestiones de prioridad, sino por mano del azar), por lo que meter dos gallos con todas las de la ley en un mismo corral se nos antojaba un tanto forzado, además de resultar cargante. Dicho esto, el sucesor del padre del género MOBA bien se merece un puesto de honor por estos lares, por lo que vamos a ponerle arreglo.

El origen de DotA 2 nos lleva ‘oficialmente’ a un mod pasado de rosca de Warcraft III inspirado en Starcraft, ambos propiedad de Blizzard, que respondía al nombre de DotA. A Valve le gustó el asunto y quiso desarrollar una secuela manteniendo las bases de una forma bastante más profesional contratando a los responsables del mod, lo que derivó en dos años de disputas entre ambas compañías por ver quién saldría ganando en temas de derechos, marcas registradas y similares. En el 2012 se llegó a un acuerdo que beneficiaba a ambas partes, cerrando con final feliz un capítulo bastante cansino de la actualidad de aquel entonces.

Yendo a lo que nos interesa, que no es otra cosa que el juego en sí, DotA 2 es un MOBA puro y duro (algo parecido a estrategia en tiempo real con toques roleros), cuyo sistema de juego consiste en escoger un héroe de diferentes habilidades y atributos, y junto al resto de miembros de nuestro equipo conseguir eliminar la base del enemigo, derribando torres colocadas estratégica y simétricamente en el campo para ir adelantando nuestra línea ofensiva mientras intentamos que los oponentes no hagan lo propio.

En medio de las partidas podremos derrotar esbirros rivales para ganar dinero y subir de nivel (también podemos matar a los nuestros para evitar que el enemigo se beneficie de la misma manera) para mejorar habilidades o atributos, completar algunas ‘misiones’ secundarias como derrotar enemigos neutrales, crear equipamiento a base de objetos y dinero o buscar tiendas secretas escondidas en el mapa son a grandes rasgos las actividades secundarias que podremos llevar a cabo en Defense of the Ancients 2, que esconde cientos de horas (o más) de diversión y, en muchos casos, competición hasta profesional.

Entre LoL y DotA 2 hay bastantes diferencias en muchos sentidos (algunas muy sutiles) pese a que a priori puedan parecer prácticamente el mismo juego, y no trata sobre ellas el artículo que hoy nos ocupa pero la que más llama la atención es la disponibilidad de personajes. Mientras que en League of Legends podemos jugar gratuitamente con una serie de personajes que van rotando cada cierto tiempo, en Defense of the Ancients 2 disponemos desde un principio de todos los héroes (rondará el centenar) para nuestro gozo y satisfacción.

Si queremos dejarnos el sueldo jugando a DotA 2 sólo podremos hacerlo comprando detalles estéticos, básicamente un sinfín de elementos estéticos de todos los tipos y colores (trajes, efectos, animaciones, doblaje, mensajes personalizados… muchos de ellos creados por la comunidad en Steam Workshop) para nuestros héroes, aunque también los podremos conseguir jugando con regularidad si la suerte está de nuestra parte. En otras palabras, aquel que pasa por caja no cuenta con ninguna ventaja sobre el resto que pueda desequilibrar las partidas.

Contando con una comunidad muy activa (más de siete millones de jugadores en el último mes) y con el apoyo de Valve, algo que tiende a sumar mucho, DotA 2 es una genial opción para iniciarse en el mundillo de los MOBA, perder muchas horas sin gastarnos un duro e incluso llegar a probar suerte en lo que respecta a su faceta eSport.

Spirit Stones

Plataformas: Android e iOS

GAMEVIL Inc. es un de esas compañías especialistas en sacar tropecientos juegos de diferentes géneros al año para Android e iOS, todos con un apartado técnico más o menos llamativo, muchos de ellos a priori gratuitos y en cierta medida adictivos. Spirit Stones es uno de ellos, llevando a nuestros smartphones y tablets un híbrido bastante curioso entre un juego de rol y uno de puzles más propio de Facebook que recuerda ligeramente a Puzzle Quest.

Y es que pese a la máscara de ‘cutre’ que lleva encima (algo que se nota jugando), Spirit Stones esconde unas mecánicas bastante majas. Para comenzar, nuestro equipo está formado por unidades (que en el contexto del juego son cartas) que cuentan con ciertos parámetros a tener en cuenta, como la posibilidad de evolucionarla, sus puntos de ataque y vida, la clase a la que pertenece de las cuatro existentes o la rareza de la misma.

Una vez hayamos detallado qué cartas usaremos en combate, llega la hora de la pelea: la pantalla se divide en dos partes, mostrando en la superior a los personajes que participan en la refriega y en la inferior un puzzle al más puro estilo Candy Crash en el que tenemos piezas de cuatro colores diferentes, representando cada color una de las clases, y algunos elementos especiales propios de cada una de ellas. Nuestro objetivo no es otro que hacer grupos de 3 o más piezas del mismo color, pudiendo alargar el combo con algunas de los extras (bombas que rompen las de un área, arcos que disparan aleatoriamente, espadas que cortan una línea…) para extender la cadena.

Una vez hecha nuestra jugada, se multiplicará el valor de ataque de cada carta en juego por el número de piezas de su color destruidas, infringiendo al enemigo la suma total de daño. En otras palabras, con el paso anterior escogemos el ataque que se realizará, por lo que no se trata simplemente de hacer las jugadas más obvias, sino de estudiar al enemigo y nuestras posibilidades antes de jugar. En los primeros compases de la aventura no habrá prácticamente diferencia entre una y otra manera de jugar, pero a la larga se nos obligará a usar un mínimo la cabeza para salir airosos.

En segundo plano tenemos la evolución de las cartas. Podemos sacrificar cartas para subir de nivel otras o fusionar las de mismo tipo para conseguir versiones mejoradas, además de poder también equiparlas con objetos para mejorar su rendimiento en combate. Repitiendo niveles hasta la saciedad (farming del bueno) podremos conseguir nuevas existencias y seguir repitiendo el proceso hasta que nos cansemos… o nos dejen.

Y es que el talón de Aquiles de Spirit Stones (más allá de su estilo artístico, que no le hace ningún favor) es que el tiempo es una soga que tendremos siempre en el cuello más o menos apretada. Para poder participar en las etapas (misiones del modo campaña) o en los combates contra otros jugadores gastaremos una serie de puntos que se repondrán con el paso del tiempo, y si no pagamos no podremos saltarnos de ninguna manera dicha restricción, que tampoco es que sea muy prohibitiva. Otras posibilidades en lo que respecta a dejarnos los ahorros en el juego están en la tienda, siendo posible comprar dinero del juego y nuevas cartas, entre otras cosas.

A nivel jugable Spirit Stones es bastante sencillo, pero la adicción de este tipo de juegos de puzzles con el extra de la profundidad que añade su faceta rolera y las posibilidades en lo que respecta al coleccionismo y los piques online (robos de emblemas, marcadores, eventos…) lo hacen un título a tener en cuenta, pese a quizá jugar en otra liga que el resto de juegos de los que hablamos en esta sección.

Warframe

Plataformas: PC y PS4

Los títulos que se acogen a la política Free to Play poco a poco van haciéndose fuertes y más numerosos en la plataforma que más posibilidades les brinda hasta la fecha, el PC, pero parece que Sony también quiere llevarse parte del pastel y está intentando que PlayStation 4 comparta el podio, ya sea con algún juego exclusivo o vía la llegada de juegos otrora exclusivos del mundo del ordenador, como es el caso de Warframe.

En Warframe nos encontramos ante un híbrido entre shooter y hack’n slash con toques RPG en tercera persona que recuerda muchísimo en su jugabilidad a lo que sería un Mass Effect ‘ágil’. Los que lo hayan jugado lo entenderán. Estéticamente también nos ofrece un mundo futurista cibernético en el que los protagonistas, los miembros de la raza Tenno, son un combinado mortal entre Robocop, ninjas y samuráis. Ahí es nada.

Pongámonos en situación conociendo a los protagonistas del título de Digital Extremes. Los Tenno son una raza de guerreros inducidos al letargo que visten unas armaduras muy especiales, las conocidas como Warframe, y que dominan tanto el arte de las armas blancas como el de pegar tiros con cualquier cosa tengan a mano. Máquinas de matar que cualquiera en una guerra querría tener en su bando o deshacerse de ellos lo más rápido posible en el caso de que estén en el lado rival. 

El argumento nos presenta a dos razas enfrentadas entre sí en una suerte de guerra interestelar de esas que afectan a todo el mundo de rebote. Unos pretenden destruir a los Tenno para eliminar su amenaza mientras siguen esperando a ser despertados, y otros los sacan de su profundo sueño para que colaboren con ellos e intenten sobrevivir. Vaya, que están implicados quieran o no.

Este panorama será la excusa perfecta para embarcarnos en más de 200 misiones del modo ‘campaña’, que nos permitirá jugar tanto solos como con otros jugadores de forma cooperativa cumpliendo las misiones de cada nivel, que pueden ir desde tener que aniquilar algún miembro importante del ejército rival a tener que infiltrarnos en una base enemiga para destruir unas armas rivales, siempre partiendo de la base de que no queremos ser vistos. La lástima es que el factor sigilo pasa muy desapercibido, siendo complicadísimo cumplir desde el minuto uno dicho requisito en las misión.

Nuestro Tenno irá armado con un arma blanca, un arma de fuego principal y otra secundaria. Dependiendo de los enemigos que derrotemos (cómo y con qué) en cada misión y de los mods (modificaciones que se encuentran escondidas en los niveles y que también pueden ser compradas) equipados tanto nuestro personaje como las armas subirán de nivel, aumentando sus atributos y las posibilidades que nos ofrecen.

En Warframe existen dos tipos de moneda: el Platinum y los créditos. La primera puede ser conseguida jugando y únicamente con dinero real podremos aumentar nuestro bolsillo virtual, mientras que la segunda llegará a nuestras manos simplemente jugando. La tienda del juego (que ofrece personajes, armas, equipamiento, mod, skins…) usa el Platinum como moneda oficial, pero todos los elementos de la misma pueden ser conseguidos sin gastarnos un duro en un proceso más largo y costoso en el que entran en juego planos, materiales de creación y crédito.

Si sois capaces de perdonar a Warframe un control un tanto impreciso de buenas a primeras y el hecho de que a la larga se haga bastante repetitivo (algo de que lo que no salva casi ningún juego, para qué negarlo), es una buena opción tanto en PC como en PS4 para jugar con hasta tres amigos más sin tener que pasar por caja por narices. Horas hay para aburrir, y pese a estar orientado al modo cooperativo también ofrece posibilidades competitivas para los más exigentes consigo mismos.

Digital Extremes tiene previsto seguir nutriendo de contenido a Warframe hasta nuevo aviso, por lo que en algunos aspectos podríamos decir que se encuentra en constante evolución.


Hasta aquí llega nuestro repaso de hoy a algunos de los free to play más interesantes de los que disponemos actualmente en el mercado. Nos hemos dejado bastantes en el tintero, por lo que os invitamos a hacernos recomendaciones en los comentarios, además de opinar sobre los citados anteriormente si habéis tenido alguna experiencia con ellos. Y ya que estamos, os recordamos los juegos de los que hemos hablado hasta la fecha:

Lecturas recomendadas