Reportaje

Shadow of the Beast - Análisis retro

Por Martín Amechazurra Falagán
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Shadow of the Beast es uno de los títulos más conocidos de Amiga. El clásico de Psygnosis impresionó tanto por su apartado técnico como por su distintivo estilo artístico, y la banda sonora de David Whittaker que acompaña a la venganza de Aarbron.

Shadow of the Beast se distanció de los demás juegos de su época gracias a sus increíbles cualidades técnicas. La obra de Psygnosis fue uno de los grandes juegos para Amiga tras su lanzamiento en 1989, lo cual provocó su salida en otras plataformas como Atari ST. Sus paisajes coloridos, el uso del "parallax scrolling" en sus escenarios, la magistral banda sonora del juego o su conocida dificultad son algunos de los elementos que se unieron para crear uno de los títulos más recordados de su generación.

Antes de ser absorbido por Sony, el estudio inglés dejó grandes títulos que seguro que a más de uno le suenan familiares. Además del ya mencionado Shadow of the Beast, Psygnosis fue el responsable de la creación de juegos de renombre como 'Lemmings' o la saga Wipeout, así como de un juego futurista llamado G-Police. El shooter de ciencia ficción, cuya marca ha sido registrada por parte de Sony, puede regresar a nuestras consolas de la misma manera que Shadow of the Beast, disponible recientemente para PS4.

En sus inicios, Psygnosis actuó más como distribuidora que como desarrolladora de videojuegos, pero manteniendo la creación de sus juegos dentro de sus oficinas. El estudio de Liverpool solía contratar a desarrolladores independientes para crear sus juegos, a la vez que poseía a un núcleo fijo de artistas dentro de la empresa, lo cual les permitía sacar un juego tras otro sin bajar la calidad de éstos. Su apuesta por los nuevos talentos en la industria, así como la visión de artistas de la talla de Roger Dean, consolidaron a Psygnosis como uno de los referentes creativos en el mundo de los videojuegos de su época.

Su apuesta por la calidad artística y técnica dieron su fruto con la salida de Shadow of the Beast. Su trama nos cuenta la historia de Aarbron, el cual es secuestrado durante su infancia por el señor de las bestias Maletoth y entrenado para ser una bestia que cumpla todas y cada una de las ordenes de éste. Esto acaba el día en que Aarbron presencia a su padre siendo sacrificado, momento en el cual recupera sus recuerdos y jura acabar con su amo para vengar a su progenitor. Lo único que se interpone entre Aarbron y su venganza son las demás bestias dominadas por Maletoth.

 

La sencillez de su trama nos permitía disfrutar sin problemas de los maravillosos escenarios que poblaban el mundo de Shadow of the Beast, un mundo donde la prehistoria y el futuro se unían con maestría. Desde las praderas y los bosques, hasta los castillos o cuevas que conformaban los distintos niveles del juego, todos los escenarios recogían la mezcla de fantasía y ciencia ficción que caracterizaba a los juegos de Psygnosis. En una ocasión podías estar recorriendo una pradera colorida rodeada por montañas retorcidas y poco después encontrarte disparando un cañón láser por los corredores de un castillo medieval. Este era uno de los pocos juegos que hacía honor a los dibujos de su carátula.

 

Sus niveles no destacaban únicamente por su variedad, sino tambien por sus cualidades técnicas. Psygnosis optó por utilizar un efecto conocido como "parallax scrolling", es decir, el uso de diferentes planos en una misma imagen. Si bien este era un efecto presente en gran cantidad de videojuegos, ninguno lo había utilizado de una manera tan intensiva como se podía encontrar en este juego, que llegaba a tener hasta 12 planos diferentes en un mismo escenario. Esto le otorgaba a sus escenarios una profundidad inédita para su época.

Pero Shadow of the Beast no era sólamente un portento gráfico. Nada más comenzar la partida, los jugadores podían disfrutar de la primera muestra de una de las mejores bandas sonoras para videojuegos de los años 80. Con el uso de "samples" instrumentales de gran calidad, David Whittaker quiso aprovechar la creación del juego para experimentar con nuevos sonidos y melodías, dando lugar a una banda sonora exótica que encajaba perfectamente con el tono del juego. Cada zona del juego tenía su propia melodía, la cual te atrapaba de una manera increíble.

Otra de las razones por la cual es famoso el juego es por su endiablada dificultad. No por la falta de indicaciones sobre como avanzar o por dónde ir, sino por su propia jugabilidad. Aarbron no destacaba por su gran variedad de movimientos más allá de dar un simple puñetazo. La gran cantidad de enemigos que te encontrabas hacían casi imposible progresar si no sabías por dónde iban a aparecer de antemano, para poder golpearlos a tiempo. Además, el juego carecía de puntos de control o de una opción de guardado, obligándote a empezar de nuevo si morías. Por suerte, esto no eclipsaba las otras virtudes que tenía Shadow of the Beast.

Shadow of the Beast se consolidó como todo un referente técnico tras su salida, así como una demostración de la potencia de Amiga respecto a otras plataformas. Los diversos elementos que hacían del juego de Psygnosis una obra maestra inspiraron a gran cantidad de jugadores, entre los cuales se encuentran los miembros del estudio responsable del remake de Shadow of the Beast para PS4, Heavy Spectrum. Si tenéis ganas de probar el juego original estáis de suerte. El remake de Shadow of the Beast incluye el juego original de Amiga, así como su banda sonora, y está ya disponible en formato digital.

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