Reportaje

Shingeki! Kyojin Chūgakkō: claves de esta 'chibi' y titánica serie

Por Thais Valdivia
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El pasado 4 de octubre se estrenó la versión animada de Shingeki! Kyojin Chūgakkō, spin-off de Ataque a los Titanes creado por Saki Nakagawa. Humor y acción nos esperan en esta serie de la que vamos a enumerar sus claves.

Si hay una serie que aún sigue en la cresta de la ola es Ataque a los Titanes (Shingeki no Kyojin). Desde su nacimiento en septiembre de 2009, la obra del mangaka Hajime Isayama ha ido escalando posiciones en las diferentes listas de popularidad. Adaptación animada, películas, live-actions... Muchas cosas han ido apareciendo a lo largo de todo este tiempo, incluidos spin-off, historias alternativas dentro del universo de Ataque a los Titanes que nos presentan a personajes nunca antes vistos o cuentan el pasado de alguno de los protagonistas más icónicos de la franquicia. Entre estos spin-off destaca uno debido a que narra una historia similar pero de la forma más divertida posible. Hablamos de Shingeki! Kyojin Chūgakkō, manga de Saki Nakagawa que apareció en las páginas de la revista Bessatsu Shōnen Magazine (Kodansha) en 2012 y que hace unos días dio la bienvenida a su adaptación animada. Una adaptación animada que se ha licenciado en nuestro país de la mano de Selecta Visión y que se puede ver en simulcast desde el canal de Youtube de la distribuidora. Por todo esto, os traemos las claves de esta pequeña gran aventura.

1.- Una chibi pero titánica historia

Eren Jaeger y Mikasa Ackerman comienzan sus estudios en la Titan Junior High School, un lugar donde humanos y titanes van a clase por igual. Debido a un "traumático" incidente relacionado con el Titán Colosal, Eren guarda un gran rencor hacia estas enormes criaturas. Por ello está intentando en todo momento encontrar una manera de borrarlos de la faz de la Tierra. Debido a esta obsesión le es muy complicado hacer amigos, lo que hace que Mikasa se preocupe por él más de la cuenta.

 

Shingeki! Kyojin Chūgakkō es un soplo de aire fresco que deja a un lado la carga dramática y violenta de la serie principal para centrarse en el aspecto cómico de la misma tomando como punto de partida un instituto dentro de los muros al que debe acudir Eren y compañía. Con una narración frenética y repleta de 'gags' , Saki Nakagawa logra fusionar las secuencias más importantes de la serie original dentro de un contexto estudiantil sin que se note forzado o inverosímil (dentro de lo excéntrica que es ya de por sí la serie). Aún sin ser fan se puede disfrutar igual.

2.- Mismos personajes, diferentes estilos

Tal y como hemos mencionado en el punto anterior, Shingeki! Kyojin Chūgakkō se desarrolla en un universo alternativo en el que todos los personajes que conocemos cambian sus roles por el de estudiantes, profesores o empleados de la limpieza de la Titan Junior High School. Aunque todos ellos mantienen intacta esa personalidad que les hicieron famosos allá por 2012, lo cierto es que Nakagawa juega con esa forma de ser de una manera muy acertada y la eleva al cuadrado para exagerar las acciones y sentimientos de cada uno. La obsesión por la limpieza de Levi, Sasha y su estómago sin fondo, la preocupación de Mikasa por Eren... Estas son algunas de las cosas que han hecho a estos chicos y chicas ser lo que son, y en Shingeki! Kyojin Chūgakkō se muestra de tal manera que es imposible no soltar alguna carcajada.

 

Por otro lado, los titanes también han sufrido una 'chibi' transformación y, aunque ahora no son tan aterradores, siguen provocando cierto grado de tensión  en el espectador debido a sus apariciones repentinas. Asimismo, y para rizar el rizo, el alimento de estos seres también es una pieza indispensable de la trama. No os decimos qué es para que os llevéis la sorpresa.

3.- Humor, elemento indispensable

Si hay algo que diferencia para bien a Shingeki! Kyojin Chūgakkō con respecto al resto de spin-off de la franquicia Shingeki no Kyojin es su sentido del humor que viene dado por una trama alocada y unos diseños de personajes en formato 'super deformed' (o chibi) que le ponen la guinda a este titánico pastel del que ya se pueden encontrar ocho tomos recopilatorios en Japón.

 

El universo estudiantil en el que se desarrolla la serie también es una pieza fundamental a la hora de conseguir ensalzar el sentido del humor de la historia. Apuntarse a algún club, las clases de refuerzo, la hora del almuerzo y mil y una situaciones de esta índole dan pie a todo tipo de bromas y comentarios que logran sacarnos más de una carcajada.

4.- Un anime que conserva la esencia original

La madrugada del 3 al 4 de octubre finalmente se estrenó la adaptación animada de Shingeki! Kyojin Chūgakkō después de meses de avances e imágenes promocionales. Dirigida por Yoshihide Ibata (Haikyū!!) y producida por el estudio de animación Production I.G., la serie conserva el cast del anime principal para que ninguno de los personajes pierda su esencia con respecto al anime que adapta el manga de Hajime Isayama.

Otra de las cosas que se han conservado para alegría de los seguidores más acérrimos de Ataque a los Titanes es el grupo encargado de interpretar el opening, Linked Horizon. Seishun wa Hanabi no Yō ni es el título de un tema que bebe de las anteriores canciones de la serie para crear una melodía acorde a la historia que se cuenta en de Shingeki! Kyojin Chūgakkō.

En lo que respecta a la animación, podemos decir que ocurre igual que con la historia de Isayama: el diseño de los personajes del anime supera al del manga. Esto se une a una fluidez digna de mención y a un estilo más colorido y alegre que rezuma alegría por los cuatro costados. Alegría para nosotros, porque los protagonistas tienen que vérselas de nuevo con los titanes...


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