Reportaje

Sonoro avance de Rhythm Thief

Por Rubén Guzmán
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SEGA aprovecha la formula del Profesor Layton, pero sustituyendo puzles por minijuegos musicales. ¡Y la cosa promete mucho! 

La pregunta que se hace uno tras probar un par de horas Rhythm Thief es, ¿estamos ante el “tapado” de la temporada? ¿Ha conseguido SEGA crear un nuevo imprescindible de 3DS bajo la apariencia de título ligerito y para “echarse unas partidas”?

Esto lo decimos porque el primer contacto con Rhythm Thief y el Misterio del Emperador nos ha sorprendido muy gratamente. La cosa empieza con un argumento con estilo: Rafael es un chaval que, por las noches, se transforma en Phantom R, un ladrón de guante blanco especializado en obras de arte… pero con buenas intenciones: busca pistas del paradero de su padre. Aunque pronto la cosa se complica y Phantom tiene que enfrentarse al mismísimo… ¡¿Napoleón?!

No nos confundamos: a pesar del surrealista argumento, el juego se desarrolla en el París actual… bueno, en realidad en un bonito París estilo manga y lleno de misterio y romanticismo, gracias a las preciosas secuencias de anime en las que se narra el argumento.

La mecánica se centra en la exploración de los escenarios usando el stylus y la pantalla táctil: como en la saga Layton, el puntero nos sirve para movernos de un escenario a otro, hablar con los personajes, “tocar” los escenarios. La diferencia radica en que aquí no hay que resolver puzles: hay que superar minijuegos musicales.

En los primeros compases (nunca mejor dicho) de Rhythm Thief, los minijuegos consisten, por ejemplo, en infiltrarnos en el Louvre haciéndonos pasar por estatua, o escapar de los vigilantes por los tejados de París. El primer minijuego se controla pulsando con el stylus en la pantalla táctil, y el segundo con botones. Son pruebas sencillas y, al acabarlas, podemos repetirlas para mejorar nuestra puntuación.

Pero esto es sólo la toma de contacto con el juego. Lo bueno comienza cuando ves que los minijuegos tiene mucho sentido del humor y son variados. A las dos formas de control ya mencionadas, stylus y botones, se une el giroscopio en algunos retos. Y la ambientación de los mismos es variadísima: desde tocar el violín a dar de comer a Fondue, el perro de Rafael.

Lo que tienen en común es que, para superarlos, debes seguir el ritmo de la música… en casi todos. Porque otra cosa que nos ha encantado es que Rhythm Thief también incluye pruebas de otro tipo, como recordar secuencias de sonidos o incluso ordenar sonidos por parejas según su tono.

Así que, desde luego, el primer contacto es muy positivo. Nos hemos picado y repetido los minijuegos para mejorar la puntuación, y nos hemos sorprendido con las nuevas situaciones que se iban presentando. Tenemos ganas de más, y lo mejor es que el juego sale ya: el 5 de abril estará en las tiendas. Aquí tenéis el trailer  para ir abriendo boca.

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