Reportaje

Star Wars y Darth Vader - Review de los cómics anuales de Marvel

Por Jesús Delgado
-

Los números especiales anuales de Star Wars y Darth Vader para 2016 ya han aterrizado en España de manos de Planeta Cómic. Kieron Gillen firma estos dos números, ilustrados por Ángel Unzueta y Leinil Yu, respectivamente. 

Mientras se desarrolla Vader derribado, el crossover entre los cómics de Star Wars y Darth Vader de la nueva etapa Marvel, Planeta Cómic trae a nuestras costas dos número muy especiales de sendas colecciones se trata del Star Wars Anual #1 y Darth Vader Anual #1. Esto es, los números especiales y anuales de cada una de las dos colecciones abiertas de Marvel Comics en cuyo interior se narran historias autoconclusivas pero, de alguna manera, trascendentes para el resto de la trama de los cómics. 

Sendos cómics estan escritos por Kieron Gillen, el guionista encargado de la colección de Darth Vader, la mejor valorada de las dos series, y dibujado respectivamente Ángel Unzueta (Cara de Ángel, Imperio Destruído) y Leinil Yu (Civil War, Axis, Lobezno). En la historia dedicada a Star Wars, Gillen propone una misión de espionaje y rescate en Coruscant. Ene Ray, uno de los pocos operativos rebeldes infiltrado en la capital del Imperio, recibe la peligrosa misión de rescatar a unos senadores. Sin embargo, la misión se complica debido a la presencia del mismísimo Emperador Palpatine en el presidio que el agente ha de asaltar. ¿Logrará rescatar a los cautivos? Y, más importante aún, ¿logrará escapar con vida?

Mientras, el Anual de Darth Vader de Star Wars adelanta una trama posterior a Vader derribado. En esta historia, Darth Vader viaja al planeta Shu-Torum cuando los dirigentes del planeta comienzan a faltar a sus cuotas de mineral pactadas con el Imperio para alimentar su máquina armamentística y su industria bélica. Sin embargo, lo que el Lord Sith se encontrará será uno de los intentos más enrevesados para acabar con su vida en tanto intenta cumplir con su mensaje para acabar con la sedición del planeta.

Los doce del patíbulo

Con este anual especial nº1 de Star Wars, Kieron Gillen se toma ciertas licencias en cuanto a construcción argumental. Huyendo del tipo de relato plano que Jason Aaron suele reflejar en su labor como guionista de la serie principal, y también de sus propias labores como guionista de Vader, Gillen opta por hacer algo poco ortodoxo con este relato: recurrir al narrador en primera persona. 

A través de los pensamientos y reflexiones del protagonista del cómic, Eneb Ray,  Gillen traza el recorrido de la trama, desde el inicio de la misión hasta su conclusión y desenlace. Este tipo de fórmula rompe con las convenciones narrativas actuales de las series madre y se toma cierta libertad, adornando la narración y haciéndola más rica. Esto implica claro, que se trate de una historia relativamente más compleja, que aún así ventila con mucha soltura en las cerca de 30 páginas que forman este cómic.

Por otro lado, el tratamiento de la historia, con un desarrollo relativamente ajeno a los principales personajes de las películas (salvo dos cameos puntuales aunque importantes), el Star Wars Anual #1 recuerda bastante en cuanto a sabor al viejo Universo Expandido. Por un lado, desarrolla el mundo más allá de las películas e incide en personajes inventados para enriquecer el nuevo canon. Su premisa, no obstante, nos recuerda a una de las series ya extintas, Agente del Imperio, en la que se narraban las viscisitudes de un destacado espía imperial. Debido a ésto, es muy posible que los devotos del viejo UE se sientan encantados con este numerito.

Al margen, también hemos de destacar la ilustración de Ángel Unzueta, su dibujante. El artista, que ya colaboró en Imperio Destruído, regresa a este número especial, destacando con un excelente trabajo de anatomía y perspectiva. Esto confiere a la obra de un altísima nivel de calidad visual, prístino y claro. Claro que no podemos esperar menos de un número especial. ¿Verdad?

Vader haciendo cosas de... Vader

Si algo gusta de la colección de Darth Vader de Star Wars de Marvel son dos cosas. Una es el dibujo de Salvador Larroca. La otra el retrato del Señor Oscuro que Gilen ofrece, alejado de vacuos soliloquios y retorcidas tramas que no pegan con el personaje. La serie de cómic Darth Vader se ha convertido en una joya dentro del renacer de Star Wars en el seno de Marvel debido a su historia, tremendamente entretenida, con un Vader creíble, fuerte y capaz de aguantar la historia, sosteniendo su peso sin ser prólijo en palabras pero sí en actos a cada cual más desproporcionado. 

Algo parecido pasa en en anual de la serie de Darth Vader. Gilen mantiene el tono de la serie regular y lo adapta para una historia autoconclusiva que, posteriormente, será el marco en el que aparezca el guiño que Larroca hace a Constantino Romero, el difunto actor de voz del villano. De hecho, el punto cómico vuelve a estar implícito, en contrapunto con la seriedad y hosquedad de Vader. Esto es, Vader argumentalmente queda (como ha ser ser) por encima y con una dignidad inquebrantable, pero el baile de ridículos y de personajes estrafalarios que tratan de quitarlo de en medio se contrasta con esta gravedad del personaje principal. 

Por otro lado, el dúo formado por Triple 0 y BT-1, los droides asesinos de Vader, vuelven a jugar una baza fundamental en la historia, siendo un segundo sostén indispensable de la historia. Estos "R2 y 3PO malos" siguen siendo uno de los mejores inventos del nuevo UE, dejándonos momentos muy memorables y divertidos. En este sentido, el dúo demuestra que el guionista está muy a gusto con esta historia, transmitiendo cierta soltura y alivio en el tratamiento de los temas que se narran.

Como no podía ser de otro modo, hemos de también mencionar a Leinil Yu. El dibujante de Lobezno suple a Larroca con este especial con mucha solvencia, aunque con su propio estilo. El nivel de dibujo de este ilustrador filipino nos vuelve a sorprender, sobre todo el retrato psicológico de los personajes y en la elaboración de los escenarios. En este caso, eso sí, el trabajo del entintador Gerry Alanguilan, paisano del dibujante, no acaba de convencer mucho al final. Si bien resulta muy adecuado para cómics de superhéroes, para Star Wars quizá resulte un poco sucio. No obstante, esto es una valoración personal. En conjunto el acabado artístico es memorable y convierte a este cómic en un ejemplar de digno de adquisición.

Lecturas recomendadas