Stranger Things
Reportaje

Stranger Things temporada 1 - Reseña de la serie de Netflix

Por Daniel Quesada
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Viajad hasta la Indiana (sin Jones) de los años 80 con Stranger Things, la serie de Netflix que rinde homenaje al cine de Spielberg y a la ciencia ficción en general. Todo el mundo habla maravillas de ella... ¡Y nosotros también! ¿Os animáis a conocer a Once?

De un tiempo a esta parte, Netflix se está labrando una reputación dorada entre los amantes de las series. Por un lado, está cerrando tratos para estrenar en exclusiva series como Star Trek, pero sobre todo está destacando por sus series de producción propia. La que más ha dado que hablar últimamente es Stranger Things, una apuesta por el regreso a los 80, similar a la que nos presentó en su momento Super 8, pero todavía más ambiciosa. El enfoque afecta a lo estético, pero también a lo narrativo. Esta primera temporada de Stranger Things nos presenta 8 episodios en los que la ciencia ficción, el suspense y lo sobrenatural se envuelven en nostalgia.

Stranger Things

Winona, la madre coraje

Viajamos a un pequeño pueblo estadounidense, en 1986. La trama es bastante coral, si bien todos los personajes están conectados de alguna forma. Por supuesto, la espina dorsal del reparto es un grupo de chicos de corte "friki" (de nuevo, al estilo Super 8, pero también como en E.T. con el que no faltan conexiones), aficionados a Star Wars, Dungeons and Dragons y El Señor de los Anillos. De repente, uno de los miembros de la banda desaparece y los restantes se topan con una extraña chica, que tiene el pelo rapado, lleva puesta una bata de laboratorio y parece tener alguna habilidad psíquica...

El niño desaparecido es hijo de la madre separada que interpreta Winona Ryder, la cual peleará contra viento y marea para demostrar que su hijo está vivo y, más aún, está envuelto en alguna trama sobrenatural que no sabe explicar. El resto del plantel está encabezado por un sheriff cuya hija murió y que lucha por encontrar una motivación en la vida, una chica enamorada de un "chulito de instituto" y el hermano del chico desaparecido, que es introvertido pero guarda un gran coraje interior.

Los hermanos Duffer, creadores y directores de la serie, entremezclan los destinos de todos estos personajes como si se tratara de una novela de Stephen King (se nota la influencia de Cuenta Conmigo y de It (Eso) en el devenir de los acontecimientos), pero con el barniz visual propio de una producción ochentera de Steven Spielberg.

Entonces, ¿Stranger Things es una serie de aventuras, de terror, de misterio...? La verdad, un poco de todo, aunque prima el último aspecto. De hecho, su principal virtud es la de dosificar el suspense con un pulso de manual, de tal manera que te "ventilas" los 8 episodios (de cerca de 50 minutos, cada uno) casi sin darte cuenta. ¿Qué es se ser extraño que parece atacar a la gente? ¿Cuál es su conexión con Once (Eleven en la versión original) la niña rapada? ¿Qué ha pasado con Will, el niño desaparecido?

Regreso a la "movida" ochentera

Poco a poco, vamos recibiendo pistas, pero no sin antes vernos sorprendidos por montones de referencias a los 80. Ahí es donde Super 8 se quedaba en la superficie y aquí (lógicamente, tener tantas horas para explayarse ayuda) nos pegamos un atracón. Hay referencias claras a iconos de la década, como los dibujos de He-Man, La Cosa de John Carpenter o El Cristal Oscuro. Pero, para quien sepa verlos, también están ahí los homenajes a Poltergeist, E.T. (cuenta la leyenda que una vez se hizo un homenaje a los ochenta en el que los niños no iban en bicicleta, pero es solo una leyenda)... Y, por cierto, me da a mí que los hermanos Duffer son muy frikis de Silent Hill, aunque no sea de los ochenta. Ya veréis por qué...

La inspiración ochentera también se da en lo estético, con esa secuencia de créditos que parece tener manchas en el fotograma y que tira de zoom para la cortinilla o esa música ambiental a base de un glorioso sintetizador (¿habéis probado a crear vuestro propio logo, por cierto?). En definitiva, se nota que los valores de producción son actuales (hay algo de imágenes CG, presentadas con prudencia) pero el amor al cine de hace tres décadas tiene un enorme peso.

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Eleven y los 3 chicos protagonistas

Todo esto, claro está, no se sostendría si no hubiera unos personajes interesantes haciendo avanzar la trama. Eleven se encarga de robar todo el protagonismo al resto. Es misteriosa, tiene un pasado tortuoso detrás... ¡Y qué demonios, tiene poderes mentales! Pero, por supuesto, el resto de chavales también tiene mucho encanto. Alguien que compara a un posible traidor con Lando Calrissian empieza con buen pie. Y, cómo no, han de superar sus limitaciones. Uno de ellos tiene una dentadura deformada (por cierto, el actor tiene ese síndrome en realidad) y todos ellos son acosados por los abusones del instituto. Pero, en el fondo, son más valientes que cualquier gallito que les ponga la zancadilla.

Unos niños entrañables hacen de hilo conductor en una historia que es puro amor por los ochenta

La relación de amistad, el descubrimiento de la atracción por las chicas y su capacidad de asombro son los pilares más entrañables de la historia. No es que sea un recurso nuevo, ni muchísimo menos, pero sigue funcionando entre los espectadores.

El resto de las conexiones de los personajes también son bastante tópicas: la chica que se deja asombrar por el guaperas, el tímido que esconde un hermoso universo interior, el hombre atormentado que busca redención... Nos faltaba la otra pieza del puzzle: la misteriosa organización militar, que claramente tiene algo que ver con todo esto y no dudará en organizar cualquier maldad para conseguirlo. El contexto del final de la Guerra Fría, la lucha contra los comunistas y el "gobierno a lo 1984" ayudan a meternos en harina.

Stranger Things

En definitiva, la temporada 1 de Stranger Things no inventa absolutamente nada y, de hecho, es bastante conservadora en la puesta en escena, pero lo hila todo con un cariño y eficiencia (¡efecto Kuleshov a tope, que nunca falla!) que funciona con todo tipo de público. Tiene sus pegas (esas actuaciones irregulares, sobre todo con una Winona Ryder a la que se le escapa el histrionismo o ese forzado triángulo entre los 3 adolescentes), pero presenta algunas imágenes realmente icónicas y nos la distribuye con robustez. Parece que decir que esta serie es una de las mejores de lo que va de año es postureo porque a todos nos gustan los 80, pero, si la hemos disfrutado tanto, ¿qué culpa tenemos nosotros?

No se vayan todavía, aún hay más

Apenas unos días después del estreno de la serie, los hermanos Duffer ya dejaron caer su firme intención de concebir una temporada 2 de Stranger Things. El cierre de la primera temporada ha sido muy previsor respecto a esa idea, pero no queda claro si estaríamos ante un cambio radical a lo American Horror Story o algo más conectado. Por ahora, la confirmación de la renovación sigue en el aire, pero todo el mundo la da por sentada, dado el arrollador éxito de crítica y público que está teniendo. El suspense se mantiene incluso fuera de la pantalla. ¿Y quiénes somos nosotros para decir que no?

 

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