Reportaje

Street Fighter II - Análisis retro

Por Javier Parrilla Ruiz
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Street Fighter II cumple un cuarto de siglo desde su estreno en los salones recreativos. Un clásico de los videojuegos que llevó a la cima al género de la lucha uno contra uno.

Street Fighter II es otro ejemplo de una secuela muy superior al juego original. Estrenándose en los salones recreativos en 1991, el videojuego de lucha de Capcom definió las bases del género que imitaría la competencia. Con el subítulo The World Warrior, ocho luchadores controlables y cuatro jefes finales se convertirían en iconos de la cultura de los videojuegos. Este año 2016, este clásico imperecedero cumple un cuarto de siglo desde su versión arcade. Vamos a repasar los ingredientes que le catapultaron al olimpo del mundo de los videojuegos.

El primer Street Fighter debutó en 1987 con Ryu como protagonista. Sin embargo, no sería hasta cuatro años más tarde, en 1991, cuando Street Fighter se convertiría en el videojuego de moda. Street Fighter II presentaba combates uno contra uno en 2D con detallados gráficos para la época hechos de sprites. El menú de selección de personajes nos dejaba elegir entre ochos luchadores distintos: Ryu, Ken, Chun-Li, Blanka, Guile, E. Honda, Zangief y Dhalsim. Aparte, nos encontrábamos con cuatro enemigos duros de roer, la tropa de Shadaloo, compuesta por Balrog, Vega, Sagat y el jefe final M. Bison. Como curiosidad, en Japón a Balrog se le llama M. Bison, M. Bison es Vega y Vega es Balrog. Todo un intercambio.

Ryu y Ken en el escenario de Blanka

Con este conjunto de personajes de Street Fighter II, Capcom consiguió crear un elenco de luchadores repleto de carisma y personalidad propia. Por ejemplo, Ryu y Ken tenían estilos de lucha similares, pero su nacionalidad y apariencia eran prácticamente opuestas. Por su parte, el resto de combatientes también presentaban un diseño muy llamativo y representaban diferentes nacionalidades. Chun-Li, la primera mujer de los videojuegos de lucha, o Blanka, con su piel de color verde, no pasaban desapercibidos en el menu de selección de Street Fighter II.

En total, contando con los villanos del juego, los países representados en Street Fighter II eran Rusia, Tailandia, Japón, China, Brasil, India, Estados Unidos y España. Por la parte que nos toca, Vega representó el estereotipo del torero, aunque con su máscara, su garra como arma y sus gritos, también consiguió tener un diseño único e imborrable en nuestra memoria. Echando la vista atrás, muchos representan tópicos de la cultura de cada país, pero gracias a eso siguen teniendo tanta fuerza 25 años después. En el menú de selección del personaje, teníamos un mapamundi en la parte superior de la pantalla con un avión que se desplazaba al país al que íbamos a pelear contra su luchador residente. Es decir, no era algo secundario el tema de las nacionalidades, sino que aparecía claramente representado en el juego, banderas incluidas.

Con Street Fighter II también aprendías geografía

La mecánica de Street Fighter II era sencilla. En combates uno contra uno, teníamos que agotar la barra de vida del adversario antes de que llegara a cero el contador de tiempo del round. Para ello, teníamos que propinar golpes al oponente al mismo tiempo que nos defendíamos de los suyos. Con los movimientos de la cruceta en ocho direcciones y seis botones de ataque, podíamos saltar, agacharnos, movernos de un lado para otro, realizar agarres, ejecutar puñetazos y patadas de distinta intensidad y lucirnos con movimientos especiales.

De hecho, los movimientos especiales de los luchadores de Street Fighter II formaban parte de su personalidad. Aparte de su imagen o diseño característicos, cada técnica propia nos hacía decantarnos por uno u otro como nuestro favorito. El dominio de estos golpes en combate, sobre todo cuando teníamos espectadores detrás de la máquina recreativa, era una forma de mostrar nuestra habilidad con el videojuego. No era raro que te preguntaran "¿cómo has hecho eso?".

Los luchadores de Street Fighter II en su 'mejor momento'

El hadoken de Ryu, el shoryuken de Ken, el sonic boom de Guile, la lightning kick de Chun-Li, el yoga fire de Dhalsim o el electric thunder de Blanka, entre otros, resultaban espectaculares y épicos, aunque a veces se abusaba de los movimientos especiales y su repetición para cebarse con los jugadores más inexpertos. Ver a un hombre verde con el pelo naranja realizando ataques eléctricos o a un luchador estirando sus extremidades hasta ocupar media pantalla eran momentos que sorprendían cuando llegabas virgen a la experiencia de Street Fighter II.

Aparte de la sucesión de batallas en Street Fighter II, también había tres bonus stage en los que nuestro luchador elegido podía repartir de lo lindo y quedarse a gusto. En uno, teníamos que destruir barriles de madera que caían de la parte superior de la pantalla. En otro, el objetivo era el mismo pero con bidones que se incendiaban. Por último, el más mítico, era en el que teníamos que destrozar un coche. En todos había un límite de tiempo, por lo que la destrucción del vehículo hasta el máximo posible era el más emocionante y entretenido.

El placer de la destrucción en su máxima expresión

Otro recuerdo que nos puede venir a la mente cuando hablamos de Street Fighter II es su secuencia de introducción con una pelea callejera entre un hombre blanco y un hombre negro. Este último siempre acababa K.O., por lo que para no herir sensibilidades fue uno de los cambios que tuvo el juego en versiones posteriores, sustituyendo al hombre de raza negra por otro blanco. Otro recuerdo son las caras demacradas tras las peleas. Es decir, cuando veíamos cómo había quedado el rostro del perdedor tras el combate. Por supuesto, las melodías de cada escenario forman parte de la BSO de los videojuegos a nivel general.

Con todo esto, Street Fighter II revolucionó la industria del videojuego, popularizó el género de los juegos de lucha en los años 90 y se convirtió en el modelo a imitar para los exponentes de la competencia y para la propia Capcom. No hacía falta irse a un salón recreativo para disfrutar de Street Fighter II. Tal era su fama, que nos lo podíamos encontrar en cualquier bar de nuestro barrio, resultando una tentación para dejarnos sin pesetas en nuestros bolsillos.

¡Foto de familia!

La recreativa de Street Fighter II ha contado con varios ports para diferentes plataformas, como Super Nintendo o Mega Drive, además de varias versiones actualizadas con numerosas mejoras y novedades. En los años sucesivos, tras The World Warrior, llegaría la Champion Edition en primer lugar. En esta versión, el cuarteto de Shadaloo era controlable, aumentado el menú de selección a doce personajes. Además, podíamos enfrentarnos al clon de nuestro luchador escogido. Del resto de versiones posteriores, destacamos Super Street Fighter II que sumaría a T. Hawk, Fei-Long, Cammy y Dee-Jay como nuevos personajes para la mítica saga. 16 luchadores que hicieron historia.

Con este aniversario tan especial, este mismo año, la saga de lucha de Capcom recibirá una nueva entrega con Street Fighter V. El título saldrá el 16 de febrero a la venta para PS4 y PC, con juego cruzado online entre ambas plataformas. El elenco de personajes estará compuesto por 16 luchadores, con veteranos como Ryu y Chun-Li, regresos ansiados como R. Mika o Karin, y debutantes como Rashid o Laura. Además, con el paso del tiempo, irán llegando más personajes al juego, por lo que la vida de esta entrega promete diversión para rato. El rey de los videojuegos de lucha en 2D vuelve por todo lo alto.

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