Reportaje

Territorio indie: El cosmonauta, otro milagro del crowdfunding

Por Raquel Hernández Luján
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Así se ha conseguido realizar El cosmonauta: más de 400.000€ conseguidos gracias a 4.500 productores. Te mostramos el tráiler y la historia que hay detrás de este mastodóntico proyecto.

¿Y si volvieses a casa... y ya no hubiese nadie? En 1975, el primer cosmonauta ruso en la Luna no consigue regresar y se le da por perdido en el espacio. Él, sin embargo, a través de fantasmales mensajes de radio, clama haber vuelto a la Tierra y haberla encontrado vacía, sin un alma.

Su irreal presencia y su voz irán destruyendo poco a poco el mundo de sus seres queridos.

 

Ésta es la sinopsis oficial de la película, cuyo tráiler final podéis ver a continuación:

 

 

Nicolás Alcalá escribe y dirige su primer proyecto de semejante envergadura, cuyo estreno multiplataforma (en cines, DVD, Blu-Ray, plataformas digitales como Filmin, Nubeox y Yomvi, Canal+Xtra y gratuitamente en la web oficial) se ha producido el 18 de mayo. Junto a Carola Rodríguez y Bruno Teixedor ha creado un universo complejo que ha dado como fruto 80 minutos de metraje final.

 

 

Se trata de uno de los primeros proyectos transmedia reales de nuestro país y el primero financiado íntegramente gracias al micromecenazgo o crowdfunding, consiguiendo sacarle partido a todas las posibilidades que ofrece Internet: 35 webisodios independientes pero ligados a la historia, un libro, un cortometraje de 15 minutos y una cantidad asombrosa de información: guiones en inglés y castellano, planificación del rodaje, referencias literarias y musicales... 

 

Involucrando al público

Bueno, si hay algo a lo que no estamos acostumbrados es a que un proyecto audiovisual se difunda bajo licencia Creative Commons: no solo es posible difundirlo, sino transformar el material y hacer algo nuevo con él, siempre nombrando a los autores intelectuales. En sus propias palabras: "intentan crear un nuevo modelo de negocio basado en el valor añadido y un público más involucrado".

 

La idea de fondo es muy sencilla: permitir que el público incluso pueda participar en la transformación de la película. El equipo de la película permite que los espectadores puedan remontar la película a su gusto o puedan exhibirla en cualquier lugar. De hecho, han habilitado una plataforma online para solicitar un estreno en cines de cualquier ciudad. Ya han cerrado 22 citas en 9 países para las próximas semanas.

 


 

Tras el preestreno de la cinta el pasado 14 de mayo en el cine Callao City Lights, Alcalá tenía claro que "iba a estar de todas formas en internet al día siguiente". "Sabiendo esto, nos parecía más inteligente darlo nosotros y crear un universo lo suficientemente interesante como para que, si te gusta la película, decidas si quieres pagar por ella... o no", apuntó. "Así, en lugar de criminalizar al espectador, lo convertimos en amigo".

 

Ahora que tanto se habla de transparencia, nada mejor para los pequeños mecenas de la película que saber en qué se estaba gastando su dinero: la financiación colectiva ha supuesto el mayor porcentaje de efectivo. Lograron reunir 400.000 euros gracias al público y a inversiones privadas, el ICAA aportó otros 100.000 y el equipo capitalizó sus sueldos, a la espera de obtener beneficios; pero sobre todo, desde 2009, se creó una comunidad de fans en torno a El cosmonauta desarrollando toda una estrategia de promoción en redes sociales y medios de comunicación.

 

Una historia tan grande como intimista

Ambientada en la carrera espacial que enfrentó durante la Guerra Fría al bloque soviético y el estadounidense, El cosmonauta es sin duda una película de personajes. Stas (Leon Ockenden) y Andrei (Max Wrottesley) son dos jóvenes que se entrenan para convertirse en los primeros cosmonautas rusos en llegar a la luna. Ambos entablarán una intensa relación con Yulia (Katrine de Candole), una técnico de comunicaciones de la Ciudad de las Estrellas. Stas es finalmente el elegido para viajar al espacio: conseguirá alunizar, pero cuando regrese a la Tierra se encontrará con un planeta vacío y desolado.

 

 

El autor ya anticipa que el largometraje ha sido reducido a la mínima expresión, de modo que es prácticamente imprescincible conocer la información que aporta el material transmedia de la web. Solo uniendo todas las piezas del puzle, se puede comprender el conjunto.