Reportaje

TGS 2013: Impresiones de Crimson Dragon

Por Sergio Gracia
-

Microsoft y Grounding llevan a la Tokyo Game Show 2013 su Crimson Dragon para Xbox One, un título que pudimos probar en dos niveles diferentes y que nos dejó estas impresiones.

Puede que ya hayan transcurrido más de diez años desde el lanzamiento de la última entrega de la saga Panzer Dragoon, pero Yukio Futatsugi no ha querido dejar atrás la fantasía de los dragones, y aunque se niegue a reconocer que Crimson Dragon, su próximo proyecto, es el sucesor espiritual de la franquicia, el juego no hace más que dar un trago tras otro de la fuente de la mítica saga de SEGA, algo que hemos podido comprobar en la Tokyo Game Show 2013 de la mano de nuestro corresponsal Cristophe Kagotani.

La sombra del dragón

La suerte que tenemos los que vivimos en Japón es que podemos acudir a eventos como esta Tokyo Game Show 2013 que ya ha cerrado sus puertas y en los que podemos probar juegos que muy pocos han tenido el placer de disfrutar, aunque en ocasiones la experiencia no resulte tan buena como podríamos esperar o desear, algo que nos ha ocurrido con Crimson Dragon, lo nuevo de Grounding, Land Ho! y Microsoft Studios.

Todas nuestras esperanzas estaban puestas sobre este sucesor espiritual no reconocido de la saga Panzer Dragoon, y es que ya echábamos de menos aquellos trepidantes vuelos llenos de acción y adrenalina. Como recordaréis, Crimson Dragon iba a ser, en un principio, un título para Xbox 360 y Kinect, sin embargo el rumbo de su desarrollo fue variando hasta encararse a un nuevo objetivo, Xbox One. Este cambio de planes no le ha hecho ningún bien al proyecto y, de hecho, se nota demasiado que no estaba planeado para la siguiente generación de consolas.

Crimson Dragon es un juego 'sobre raíles'. Nosotros controlamos el movimiento del dragón para esquivar los ataques enemigos y disparamos. Podemos bloquear a un enemigo para atacarle y, aunque suene sencillo, en ocasiones será algo complicado llevar a cabo ambas acciones a la vez.

En la demo pudimos jugar a dos niveles diferentes, uno 'normal', avanzando y acabando con diferentes enemigos, y el otro un enfrentamiento contra uno de los jefes finales. En general la sensación que nos ha dejado es de un título inacabado al que le faltan muchas cosas, un juego 'vacío'. Por desgracia no podemos decir que sea el juego que estábamos esperando y, desde luego, creemos que se podría haber hecho algo mucho mejor de haber seguido siendo desarrollado para Xbox 360 y sin Kinect de por medio.

Lecturas recomendadas