Reportaje

Tiburón, Gladiator, Eyes Wide Shut y otros rodajes desastrosos

Por Raquel Hernández Luján
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La Historia del Cine está trufada de rodajes desastrosos que no siempre acabaron mal: Gladiator, Tiburón, Waterworld o Eyes Wide Shut son algunos ejemplos.

Bueno, ¿quién dijo que un rodaje desastroso tenía que acabar siempre en tragedia? Es cierto que ha habido películas de las que hasta sus directores y/o guionistas han renegado como es el caso de Campo de batalla: la Tierra, pero, en otros casos, por más que las producciones se alargaran, los presupuestos se dispararan o los problemas surgieran en cada paso del camino, incluso consiguieron un gran éxito.

Blade Runner es un ejemplo arquetípico de rodaje caótico que acabó bien, pero que muy bien, pero no es la única película que ha salido a flote a pesar de las dificultades... Valga la metáfora para Waterworld una cinta anegada en críticas negativas pero que aguantó el tipo gracias al mercado doméstico.

A día de hoy el gran flotador de algunas superproducciones es el mercado asiático... que se lo digan a Duncan Jones que conseguirá sacar adelante la secuela de Warcraft gracias a los ingresos generados al otro lado del planeta, al igual que sucedió con Pacific Rim.

El caso es que incluso aclamadas películas que se han convertido en iconos en su género como Tiburón o Gladiator surgieron en gran parte de un proceso de improvisación muy apurado por no hablar de las cábalas que tuvo que hacer el bueno de George Miller para conseguir rodar Mad Max: furia en la carretera

¿Qué puede convertir un rodaje en un infierno? Las condiciones climatológicas, las relaciones del reparto con el equipo técnico, las exigencias del director o la mala suerte... Esos imponderables de los que es imposible escapar que aparecen de forma inesperada barriendo el set o destrozando el trabajo de meses. En fin, nos quedamos con el lado luminoso de todos estos rodajes desastrosos porque consiguieron fructificar, en la mayoría de los casos, regalándonos momentos cinematográficos inolvidables. Ni el peor de los rodajes puede hundir las buenas ideas. ¡Nos vemos en los cines!