Reportaje

TMNT - El cómic original de las Ninja Turtles

Por Jesús Delgado
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Ninja Turtles y Ninja Turtles: Fuera de las sombras culminan un proceso de revisión de las Tortugas Ninja, que comenzó en 1984 con el cómic TMNT (Teenage Mutant Ninja Turtles), y que a día de hoy se ha convertido en un icono de la cultura popular occidental. En el siguiente artículo os hablamos del origen de estos curiosos personajes. 

Tenemos Ninja Turtles: Fuera de las Sombras a menos de un mes de su estreno. La segunda película de las Tortugas Ninja de Michael Bay, que dirige Dave Green en esta ocasión, llegará con montones de referencias a la serie de dibujos animados de los años 80, incluyendo a los emblemáticos Bebop y Rocksteady. Incluso la serie tuvo unos orígenes. Muchos creen que los dibujos fueron el comienzo de la franquicia, ¡pero nada más lejos de la realidad!

Lo cierto es que las Ninja Turtles (o Tortugas Ninja, si vamos a ser tradicionales con la etiqueta) llevan rondando por el mundo desde 1984, cuando Mirage Studios (el equipo formado por Kevin Eastman y Peter Laird) lanzó un cómic llamado Teenage Mutant Ninja Turtles (Tortugas Adolescentes Mutantes Ninja), o TMNT para abreviar.

¿Cómo iban a saber los autores entonces que habían descubierto la gallina de los huevos de oro, creando una de las franquicias más populares del cómic y de los dibujos animados de los últimos treinta años, con la que han crecido miles de personas? ¿O acaso los nombres de Leonardo, Raphael, Michelangello y Donatello rápidamente no evocan en nuestras mentes a este curioso equipo antes que a los ilustres artistas del Renacimiento de los que toman el nombre?

¿Una parodia de Marvel?

Como lo leéis. En principio TMNT iba a ser una parodia de Marvel. Laird y Eastman estaban trabajando en el proyecto para un nuevo cómic cuando el segundo dibujó una tortuga regordeta y torpe, sujetando unos nunchakus. El boceto (muy alejado del resultado final, el cual podéis ver en esta infografía y en la foto que os mostramos más abajo) les hizo mucha gracia y decidieron quedarse con él, desarrollando un equipo de cuatro tortugas, cada una con un arma diferente. 

Aprovechando que se habían beneficiado de una devolución de impuestos, el duo fundó Mirage Studios, con lo que comenzaron a crear un cómic que parodiaría el trabajo de Frank Miller en Daredevil y uno de los títulos más frescos de la época Los Nuevos Mutantes (un grupo de adolescentes que en un principio se consideraron el reemplazo natural de la Patrulla-X, aunque luego acabaron formando X-Force). Así, se presentaba por un lado un grupo de teens mutantes y por otro ninjas como los que Miller había usado en Daredevil y en Lobezno Honor.

De hecho, la parodia estaba plagada de muchos más detalles. El origen de las tortugas, a raiz de un accidente de tráfico con productos químicos (que también golpeaban a un chico en la cara, dejándole ciego) era un guiño a Daredevil. Pero la cosa va a más. Si Daredevil se enfrenta al clan de la Mano, los ninjas malignos de Marvel, las Ninja Turtles se las verían con el clan del Pie. La parodia, además, se extendería al mentor. Si Daredevil tenía como maestro a Stick (Palo), los cuatro adolescentes tendrían a Splinter (Astilla). 

Curiosamente, el nombre de Astilla es además el alias de un artista renacentista, Giovanni di Ser Giovanni (1406-1486). Sabemos que esto os llamará mucho la atención y que os preguntaréis por qué estas Tortugas Ninja no fueron bautizados con nombres japoneses. La respuesta es tan simple como honesta. Peter Laird y Kevin Eastman no querían ser topicos y no les convenció ninguno de los nombres japoneses que barajaron. Todos les sonaban falsetes. Finalmente, lo decidieron por azar. Esto es, leyendo una antología sobre arte del historiador Horst Waldemar Janson, uno de los más reputados especialistas del siglo XX. 

Esto no se parece a los dibujitos animados

Los que en los años 90 le echamos el guante a la primera edición de estos cómics, publicado en España como novelas gráficas en cuatro tomos por Forum, sencillamente flipamos. Estábamos acostumbrados a la versión de dibujos animados de la CBS (que estuvo en antena desde 1987 a 97, por cierto), una versión mucho más light, tontorrona y edulcorada para el público infanti. Claro, nada más arrancar veíamos como las tortugas liquidaban a unos quinquis llamados el Dragón Púrpura (cosas de los ochenta, no preguntéis). 

Y a partir de aquí, olvidáis de todo lo que recordáis de los dibujos. ¿Shredder, el malvado Despedazador? Despedazado en el primer número. El villano sería poco más que un convidado de piedra de toda la historia, volviendo como clon o con truco. La acción se iría por otros derroterros, presentando a los Utrom, una raza de cerebros alienígenas, que serían la base que inspiraría al otro villano de los dibujos, Krang. Tampoco veríamos a otros mutantes como Bebop y Rocksteady. Sin embargo, sí introduciría otros personajes capitales de la mitología de las Tortugas Ninja como El Rey de las Ratas, Leatherhead, April O'Neil (que no comenzaría como periodista, sino como asistente del científico loco Baxter Stockman, quien en los dibujos sería blanco y no afroamericano, además de acabar siendo un mutante más) y, por supuesto, Casey Jones. 

De hecho, Casey Jones y April serían los secundarios más importantes de este cómic, con subtramas propias, de corte bastante adulto y complejo. En este aspecto, no se desarrollaría la típica relación de noviazgo entre ambos, sino que su historia sería mucho más tumultuosa. Aunque sentaría una base para canon en futuras series televisivas (como la de 2003 y la actual de 2012), parece que no va a ser hasta ahora, con las caracterizaciones de Megan Fox y Stephen Amell, que la cosa vaya a ser más tomada en serio por la Gran Pantalla en Ninja Turtles: Fuera de las sombras.

Por otro lado, cabe destacar respecto al material original que, si fue completamente ignorado por la serie de dibujos animados de 1987, la película de acción real de 1990 de las Tortugas Ninja sí adoptó algunas de las tramas del cómic, tratando de ser más fiel. Aunque, tampoco mucho, cuidado. En cualquier caso, cabe mencionar que ésta, junto a la citada serie de 2003 serían las adaptaciones más fieles del material original hasta la fecha.

No obstante, cuidado con esto de la fidelidad. Si nos ponemos en plan leguleyos, hemos de recordaros que el especial animado de Tortugas Ninja de 2009, Turtles Forever (un crossover entre la serie de 1987 y 2003), establecía que existía un Multiverso de Tortugas Ninja. Esto implica que TODAS las versiones presentes, pasadas y futuras de las Ninja Turtles son oficiales, coexistiendo cada una en su propia realidad alternativa. De ahí que podamos aceptar que no haya nunca una misma lectura del origen y del mito de estos personajes a lo largo de los últimos 30 años. 

Un cómic underground, con vicios y virtudes

¿Merece la pena leer el cómic? La verdad, sí. Pero ojo, es una lecturita densa. Para empezar no estamos ante un cómic comercial, sino un cómic de autor de los de "yo me lo guiso, yo me lo como", que se editó en plenos años ochenta. Esto es, estamos ante una obra en la que los autores hacen lo que les da la gana, cruzando a sus personajes con otros tantos de forma muy libre. Valga como ejemplo el encuentro con Cerebus (una mezcla espiritual de Conan el Bárbaro y Howard el Pato) o el cruce con Usagi Yojimbo de Stan Sakai (las aventuras de un conejo samurai antropomorfo que os tenéis que leer YA) en la serie de éste.

Además, las tramas son a veces confusas y recurren a elementos que mezclan lo sobrenatural con la ciencia ficción y el realismo, de ahí que la tónica y el ritmo del cómic sean a veces extraños. Por otro lado el trazo es grueso (y algo grosero para el paladar del lector no avezado), lo cual puede echar un poco para atrás, sobre todo debido a que estamos ante una obra que se publicó originalmente en blanco y negro y cuyo coloreado posterior no mejoraba mucho el trabajo original. No por ello decimos que el dibujo de Eastman y Laird (quienes se turnaban las labores de ilustración) sea malo o regulero, sencillamente decimos que es propio de su tiempo y no atendía a las demandas de una editorial como Marvel o DC, lo cual les pemitía trabajar a su ritmo y con una estética propia. El nivel de ilustración mejoraría con el tiempo, pudiendo percibir la evolución completa de éste a lo largo del periodo que comprendió su publicación entre 1984 y 1993. ¡Casi diez años de trabajo!

Como producto en conjunto, el cómic de las Ninja Turtles es bastante completo y elaborado, a pesar de tener siempre ese halo underground y de parodiar/homenajear a Frank Miller y sus trabajos. Como obra representativa de los años 80 desde luego merece ser tenida en consideración, ya que representa el trabajo casi de fanzinero que desarrollaron los autores para sacar a su criatura adelante. Por lo que es una lectura recomendada para comicófilos con una formación intermedia o novatos que quieran probar algo difetente.

Desgraciadamente, la edición de Norma que se lanzó hace unos años, con motivo de la película animada de TMNT de 2007, está a día de hoy descatalogada. Aunque es posible que en un futuro veamos una reedición, actualmente se puede encontrar el especial Bodycount de Raphael y Casey Jones (que firman Simon Bisley y Kevin Eastman) en español. Por otro lado, si el inglés no os da miedo, hay reediciones en versión original de este cómic en tomos muy manejables.

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