Reportaje

Transformers: More Than Meets the Eye - Review de la space opera en cómic

Por Jesús Delgado
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Transformers: More Than Meets the Eye es la serie de cómic hermana de Robots in Disguise. Os hablamos de esta otra colección, con un marcado tono más canalla, pero no por ello menos transcendente para estos robots. 

Hace unas semanas os hablamos de la colección Transformers: Robots in Disguise, comparándola a grandes rasgos como la House of Cards de Transformers. Ahora, aprovechando el lanzamiento del tercer volumen, vamos a hablaros de su serie hermana, Transformers: More Than Meets the Eye, la cual corre de manera paralela en la misma continuidad. Seguro que lo recordáis a poco que leyérais nuestro especial sobre los cómics de Transformers.

Ahora bien, donde Robots in Disguise era una historia sobre "intrigas de palacio", una fábula que hacía crítica social y política, Transformers: More Than Meets the Eye tiene un tono marcadamente distinto. De hecho, quizá estemos ante un cómic ligeramente más convencional que su hermano... pero no demasiado. Y es que si el otro título se desarrollaba en Cybertron, desarrollando las luchas por el poder tras el final de la guerra entre Autobos y Decepticons, More Than Meets the Eye propone un otro marco: El viaje y la exploración espacial.

Transformers: More Than Meets the Eye arranca cuando Rodimus (anteriormente Hot Rod) reúne a lo peor de Cybertron... los desheredados, neuróticos, los culos de mal asiento, los más raros de los raros y conforma con ellos una tripulación para ir en busca de los Caballeros de Cybertron. Esto es como ir tras el Santo Grial, el Arca Perdida o, simplemente, detrás de Dios. Como os podéis imaginar, la búsqueda no es nada típica, pero ya empieza mal nada más salir del planeta, ya que un accidente envía a la nave, conocida como La Luz Perdida, a una zona sin cartografiar, lo cual obliga a la tripulación a iniciar un largo viaje a casa, descubriendo nuevos y raros mundos. Y, de paso, algunas claves del origen de la existencia de los Transformers.

Star Trek + Perdidos en el Espacio + Transformers

More Than Meets the Eye rompe en cuanto a tono con su serie hermana. La serie que nos ocupa resulta mucho más ligera, en un cambio radical de registro, lo cual resulta curioso, teniendo en cuenta que lo que que subyace bajo la trama principal es la búsqueda del origen de los Transformers. Claro que esto es la excusa para narrar el roadtrip de lo peorcito de la ciudadanía cybertroniana, reunido en una sola nave: ex-criminales de guerra, algún que otro maniaco y gente que, debido a sus personalidades extremas u hoja de servicios no será echado en falta durante la restauración de la paz cybertroniana. Pero no os llaméis al engaño, no significa que Rodimus vaya a ir rodeado de gentuza. Cuando os acercáis al título os dais cuenta de que solo de gente que no encaja en una sociedad de posguerra y que aún necesita acción.

Ahora bien, este roadtrip a lo largo y ancho de la galaxia no es una aventura lineal, sino que tiene muchas paradas. A veces, estas son indeseadas e inesperadas. Esto implica que nos encontremos con que la serie de More than Meets the Eye se construye en torno a arcos argumentales concretos, centrados en hechos episódicos y visitas a estos nuevos mundos. Por lo general, estos arcos argumentales duran entre dos y tres números, desarrollando pequeños episodios que, posteriormente y contextualizados, conforman un mural más grande. En este aspecto, la colección recuerda mucho a los presupuestos de Star Trek y Perdidos en el Espacio, aunque con un tono muchísimo más canalla.

De hecho, en ese aspecto, MTMTE es una serie que hace autocrítica de sí misma y del universo Transformers, llegando a referenciar y parodiar elementos de la cultura de Transformers y darles la vuelta. Valgan como ejemplos la recurrente frase/coletilla de Rodimus o el exceso de celo por las normas de Ultra Magnus... pero también sirve de reciclaje de otros personajes como Cyclonus (un transformer de G1 relegado al papel de Decepticon lugarteniente en la época de Galvatron durante la serie animada), quien se erige como uno de los protagonistas más interesantes de subtramas de este cómic. Del mismo modo, también recupera personajes de la continuidad del anime, como Starsaber y otros robots de diseño claramente más nipón, que se ven integrados en esta continuidad y no excluidos de ellas. Aunque con personalidades un tanto distintas a las de sus homólogos de las series animadas. 

Más ligero, que no menos sencillo de leer

Como ya os hemos recalcado hasta la náusea, MTMTE efectivamente tiene un tono mucho más ligero que la colección paralela de Robots in Disguise. Sin embargo, no por ello esperéis una colección cuyos tomos sean de los que os leáis en media hora. Si algo caracteriza a las historias de James Roberts, guionista de la serie, es precisamente su complejidad y riqueza argumental. No son "historias de robots paseándose por el espacio", sino tramas más elaboradas y corales, con montones de subtramas. Esto implica dos cosas:

La primera, que la lectura requiere enorme detalle, ya que cada subtrama de alguna manera está relacionada con el resto. Esto, a su vez, implica que no hay un personaje protagonista como tal, a pesar de que ciertos personajes se erigen como cabeza de la serie. Debido a esta particularidad, si le cogéis cariño a algún personaje en particular, al final incluso podréis entender este cómic de manera personal como "la serie de ese personaje". 

La segunda, no menos importante, es que precisamente y debido a esta interrelación coral de historias, la lectura requiere más dedicación. Una lectura rápida o "en diagonal" no permite empaparse y entender bien el desarrollo del argumento. Estamos ante un cómic que os va a pedir un poco de atención y de esfuerzo para poder sacarle todo el jugo que tiene (que es mucho y muy rico). De hecho, os encontraréis volviendo en alguna ocasión sobre vuestros pasos para poder hilar detalles que luego nos conducen a sorprendentes revelaciones. 

Por otro lado, aunque Alex Milne se ha mantenido como ilustrador principal, lo que ha propiciado cierta homogeneidad en las ilustraciones, también es cierto que se han adoptado otros ilustradores para trabajos puntuales. Si bien la adición de Brendan Cahill o Agustín Padilla como "lápices eventuales" ha sido necesaria por cuestión de plazos, el trabajo base de Milne ha hecho posible que estos cambios temporales de dibujante no se noten demasiado. Más bien son introducidos con toda normalidad, sin romper la línea del trabajo. El motivo de esta coherencia estética se debe a la fuerte identidad visual de los personajes que Milne ha desarrollado. Como viene siendo común en estos cómics, no hay dos transformers iguales. Pero, más aún, cada uno tiene sus propios detalles y características, lo mismo que personajes orgánicos de otras series. Esto dota de credibilidad y de vida a las ilustraciones. Y también a la historia, porque cuando uno casca, nos duele hasta a nosotros. 

En fin, que sí, que os recomendamos encarecidamente Transformers: More Than Meets de Eye. Si nos vaís a a hacer caso y pretendéis darle una oportunidad, ya os adelantamos que Planeta Cómic ha publicado actualmente tres tomo. El primero lanzado en 2014, el segundo el año pasado y el tercero publicado este mismo mes. Podéis encontrarlos en grandes superficies, librerías especializadas en cómic y tiendas online.

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