Watch Dogs 2 análisis
Reportaje

Watch Dogs 2 - Análisis en progreso del sandbox hacker de Ubisoft

Por Álvaro Alonso
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Cuando era pequeño y mis padres me llevaban al cine, solía tirarme una semana flipando con la película que había visto. Pasaba las horas imaginando que era el gran héroe protagonista, y buscaba videojuegos más o menos similares para replicar lo visto en la gran pantalla. Fui un niño con mucha imaginación (y tiempo libre).  

Tras jugar y terminar Watch Dogs 2, me han entrado ganas de tragarme las dos temporadas de Mr. Robot, de comprarme un portátil potente y de salir a la calle (con los cascos puestos) a ver qué soy capaz de hacer con un smartphone. También me han dado ganas de borrarme de todas las redes sociales y de tratar de eliminar todo rastro que haya dejado en Internet... Pero me estoy adelantando a los acontecimientos.

¿Os acordáis de Assassin's Creed? La saga no, eso ya sé que lo conocéis de sobra; hablo de la primera entrega, un título que fue víctima de su propia expectación. Aunque no era malo, presentaba varios problemas que lo alejaron de ser la joya que todos esperábamos... Pero entonces llego ella: Assassin's Creed II. El mayor salto (de fe) que ha pegado la saga, y el considerado por muchos como la mejor entrega hasta la fecha. El credo de los asesinos no sería la franquicia millonaria que es hoy en día si no fuese por AC II.

Curiosamente, se puede hacer un símil con estas dos primeras entregas y las ídem de Watch Dogs. El primero, escándalos gráficos aparte, y sin ser en absoluto un mal juego, se alejaba bastante de lo que parecían augurar aquellos primeros tráilers (si queréis, podéis leer el análisis de Watch Dogs para refrescarlo). Watch Dogs 2, sin embargo, ha dado con la tecla: se han resuelto todos los problemas, ha encontrado una identidad propia y se ha convertido en un sandbox sin pretensiones que sólo ofrece pura y honesta diversión.

El tiempo dirá si supone para la franquicia lo mismo que Assassin's Creed 2 para Assassin's Creed. Yo, mientras tanto, voy a intentar convenceros de que va a ser así con el análisis de Watch Dogs 2 (¿he dicho análisis? Perdón, quería decir pre-análisis).

Watch Dogs 2
Marcus Holloway ha actualizado su estado: "jugando con el dron en La Roca".

2hack.exe

El primer Watch Dogs no transmitía esa sensación de libertad en mundo abierto que poseen otros títulos del género, como, por ejemplo, la saga GTA. Vamos, que pese a la amplitud del mapa, las misiones y las actividades secundarias, uno nunca tenía la sensación de estar ante un verdadero sandbox. Cosa que con Watch Dogs 2, sí sucede... Aunque con una pequeña diferencia: al sumarle poderes hacker a la fórmula sandbox, se obtiene como resultado un cóctel de locura.

Y digo poderes, porque las cosas de las que somos capaces utilizando únicamente un smartphone son dignas de la mejor película de Marvel. Hackear semáforos para causar el caos en el tráfico, espiar utilizando sistemas de cámaras de seguridad, controlar cualquier vehículo a distancia (grúas incluidas), reventar tuberías de vapor para provocar una explosión que detenga a nuestros perseguidores... La lista de opciones es alargada. Además, muchas están pensadas para jugar de forma táctica, por ejemplo, atrayendo a un enemigo hacia una trampa mortal o haciendo sonar el teléfono de un guardia para escabullimos en sus narices.

Watch Dogs 2
El Thunder Ball es una bola de billar atada a una cuerda. Y vaya sopapos mete, oiga.

Y es que Watch Dogs 2 presenta tres estilos de juegos muy diferenciados: embaucador, agresor y fantasma. El primero nos invita a resolver los problemas sin mancharnos las manos, el segundo a tirar de potencia de fuego y el tercero a infiltrarnos sin ser vistos. No es obligatorio ceñirse a ninguno y los tres son perfectamente compatibles entre ellos. De hecho, el árbol de habilidades desde el que adquirimos nuevos poderes y mejoras no nos obliga a elegir un camino concreto: simplemente nos indica a qué tipo (o tipos) pertenece cada habilidad para que nos hagamos una idea.

Pero los añadidos más importantes en este sentido son sin duda el saltarín y el cuadrirrotor. Se trata de dos drones que controlamos a distancia -uno por tierra y otro por aire- y que resultan esenciales como herramientas de infiltración. El cuadrirrotor, concretamente, es una compra obligada (el saltarín se consigue gratis al principio), pues permite averiguar la posición de los enemigos con extrema facilidad, sobre todo si lo usamos junto a NetHack, una habilidad que viene a ser como la visión detective de la saga Batman Arkham, y que permite marcar a los enemigos para verlos a través de las paredes.

Watch Dogs 2
El cuadrirrotor es perfecto para espiar conversaciones.

Cuando iba más o menos por la mitad de la historia, tuve la sensación de que había pocas secuencias de disparos... Y entonces caí en que si no estaba pegando tiros, era porque no quería. Siempre he sido más de infiltración, así que, sin darme cuenta, yo mismo me estaba marcando las pautas para jugar al estilo fantasma. Aunque también es cierto que los tiroteos pueden llegar a ser excepcionalmente difíciles, tanto por la dureza de los enemigos (malditos gordos con chaleco anti-balas) como por nuestra fragilidad (literalmente cuatro disparos y adiós muy buenas).

Se nota que en Watch Dogs 2 el peso de la acción recae sobre todo en los poderes hacker, al contrario que en la primera entrega, donde abundaban los tiroteos. Sin duda un cambio a mejor, porque si hay algo que hace único (e increíblemente divertido) a Watch Dogs, son todas las virguerías que se pueden realizar sin necesidad de pegar un tiro.

Watch Dogs 2
Poco después de sacar esta captura, Marcus se fue a visitar a los peces.

Y ya que hablamos de cambios respecto al primero, os alegrará saber que la conducción ha mejorado UNA BARBARIDAD. Y para muestra, un botón: desde el principio, existe la opción de usar el viaje rápido para ir a casi cualquier punto del mapa... Pero apenas la he usado y me he desplazado siempre (o casi) usando vehículos. Quizás los más puristas encuentren el control "demasiado arcade", pero lo cierto es que da gusto conducir en Watch Dogs 2. Además, las diferencias entre unos vehículos y otros son muy notables, aunque eso hace que algunos sean excesivamente lentos... Suerte que existe una habilidad de hackeo que añade turbo a todos los coches.

Como veis, Watch Dogs 2 apuesta por la libertad a la hora de afrontar los objetivos y, en ocasiones, incluso nos obliga a tirar de pensamiento lateral para resolver ciertas situaciones. ¿No hay forma de entrar en una zona cercada? Basta con controlar el coche en su interior para tirar la valla. ¿Imposible llegar a lo alto del edificio? No si nos hacemos con una carretilla elevadora y un par de cajas. Oh, y si colocáis una granada sobre el dron saltarín, obtendréis una bomba por control remoto.

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El Golden Gate da pie a pisar el acelerador.

Tu misión, si la aceptas...

En las misiones podemos optar por cualquiera de los tres estilos de juego (o los tres) para superar los objetivos. El problema es que estos se reducen casi siempre a 've a tal sitio, hackea este objeto y huye'. Y esto, a la larga, pasa factura, haciendo que algunas misiones se vuelvan pesadas y repetitivas. 

Tampoco ayuda el hecho de que se abuse de ciertas mecánicas, como los puzles en los que es necesario conectar varios nodos para que "fluya la corriente". No es que estén mal (de hecho funcionan muy bien en situaciones contrarreloj), pero recurrir siempre al mismo tipo de rompecabezas termina cansando. ¡Somos hackers, por el amor de Gaben! Tampoco digo que nos obliguen a utilizar con soltura una consolas de comandos, pero podrían haber incluido algo en esa línea.

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Son entretenidos, pero este tipo de puzles se repiten en exceso.

Pero tampoco penséis que las misiones son aburridas, de hecho, todo lo contrario. Todas ofrecen suficientes posibilidades y rutas para que las completemos con cualquiera de los estilos. Por ejemplo, si estáis atentos, durante una misión podréis acceder a un segundo techo con el saltarín, y, desde ahí, pasearos a vuestras anchas sin ser vistos. Es más, he llegado a completar misiones utilizando únicamente a los drones, y a través de las cámaras de vigilancia se pueden obrar milagros: conseguir claves, colocar trampas, atropellar enemigos usando el control remoto de los vehículos... La sensación al entrar en un lugar que hemos despejado previamente desde la "comodidad del sofá" es gloriosa.

Pero lo que realmente brilla en las misiones es el contexto y la localización: colarse en las oficinas del FBI, hackear los servidores de Nudle (el Google del universo Watch Dogs), desbaratar una pelea ilegal de perros... Puede que los objetivos no varíen demasiado, pero siempre estamos yendo a sitios interesantes por motivos aún más interesantes. Además, algunas misiones incluyen sorpresas de proporciones épicas y situaciones de locura total; vais a alucinar en colores y soltar carcajadas a partes iguales. Es más, hay misiones tan increíbles que me habría encantado poder repetirlas, pero, por desgracia, no existe esa opción.

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Nudle, lugar laboral de ensueño.

También hay que destacar el uso de la música durante las misiones principales, tanto por la selección de temas como por la forma en que se introducen. Que suene el Fortunate Son de CCR siempre es una alegría, pero si a eso le añadimos lo bien escogido que está dentro del contexto de la misión, el resultado es una sobredosis de motivación. Y así con muchas más.

Y como todo buen sandbox que se precie, Watch Dogs 2 también incluye misiones secundarias... Y su calidad es para quitarse el sombrero. Algunas sirven para ampliar la trama principal, otras expanden el universo Watch Dogs y otras... estás para echarnos unas risas. En muchas de estas misiones, le tocamos las narices a alguien hackeando dispositivos a través de una cámara, y los resultados son desternillantes. No voy a entrar en detalles porque merece la pena que las descubráis vosotros mismos, pero os aseguro que hay auténticas genialidades.

Watch Dogs 2
Aunque sencillas, estas secuencias son hilarantes.

Pero esperen, ¡no se vayan todavía! También contamos con un buen número de actividades secundarias, como carreras de drones o motocross, aunque he echado en falta competir contra alguien más que el crono. No es el caso en las carreras de eKarts y las regatas, donde sí nos enfrentamos a otros participantes. 

En las primeras, además, debemos adquirir piezas para mejorar nuestro bólido (no deja de ser algo anecdótico, pero es un detalle interesante). Las regatas tienen su propia mecánica, y es que para navegar con barcos de vela se ha implementado un sistema de viento similar al de Assassins Creed IV. Y como buen deporte para pijos, es necesario desembolsar una cuantiosa suma para comprar nuevos y mejores barcos.

Watch Dogs 2

Cuando la realidad supera a la ¿realidad?

El cambio más obvio respecto a la primera entrega es el nuevo tono del argumento, dejando atrás la oscura venganza de Aiden Pearce para meternos de lleno en el colorido mundo 'hacktivista' de Marcus Holloway. La personalidad alegre y optimista del nuevo héroe contrasta con el carácter sombrío y apesadumbrado del que hacía gala Aiden, algo que le granjeó bastantes detractores. Con Marcus, sin embargo, es inevitable sentir que existe una conexión personaje-jugador desde el minuto uno. Es un joven brillante, con las ideas claras y fuertes convicciones; es el personaje carismático que le hacía falta a esta saga.

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Hackers (1995)

Y la cosa no termina ahí, pues el resto de integrantes de DedSec, el grupo hacker al que se une Marcus, tampoco andan cortos de carisma. Sitara, Josh y Wrench, se podría decir que son una representación de los estilos de juego: muy diferentes, pero cuando se unen... extremadamente volátiles. Da gusto verlos interactuar entre ellos y se les coge cariño rápidamente, sobre todo a Wrench (y a su máscara), que roba los focos en más de una ocasión.

No me extrañaría que fuese el protagonista absoluto de alguno de los DLCs. Eso sí, no se puede decir lo mismo de todos los personajes: algunos aparecen como si hubiesen estado ahí desde el principio, mientras que otros se ausentan inexplicablemente y se les intenta dar importancia cuando ya es demasiado tarde. 

Mención especial para el doblaje al castellano, de grandísima calidad, especialmente en los casos de Iván Labanda (Marcus) voz de Peter Parker/Spider-Man en The Amazing Spider-Man, y Ricardo Escobar, que consigue representar a la perfección la locura de Wrench con incontables tonos de voz.

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Marcus: hacker y especialista en arruinar momentos dramáticos.

Este nuevo enfoque para la historia, mucho más 'light' y plagado de humor (me he reído de verdad unas cuantas veces), le sienta a Watch Dogs como un guante. Estamos hablando de un juego donde se hacen explotar cosas con un teléfono, así que resulta incomprensible que éste no fuese el enfoque desde un principio...

Por no hablar de que da pie a meter todo tipo de referencias a la cultura pop: en las cerca de 35 horas que he jugado, he llegado a escuchar referencias a Juego de Tronos, Star Wars, Dune, Alien (y Aliens), Pokémon, Indiana Jones... Incluso me topé con dos NPCs que discutían sobre qué Final Fantasy es mejor (sin mencionar las palabras Final y Fantasy, sólo los números de cada entrega). Y aunque no es ninguna sorpresa, por las calles también se oye aquello de: "si te gustó la última entrega de Assassins Creed, vas a flipar con la peli que se estrena a finales de año."

Pero detrás de toda esta fachada colorida y actual, pensada para atraer al público más joven, Ubisoft ha escondido una interesantísima denuncia social utilizando algo muy habitual en los juegos de Rockstar: parodias. Y lo más asombroso es que muchas están integradas como elementos jugables: desde el smartphone de Marcus, podemos descargar la app de Nudle Maps (mapa + GPS) o hacernos selfies en las distintas localizaciones que propone ScoutX, para después subirlas y que nuestros compañeros de DedSec hagan comentarios o suban las suyas propias (*ahem* Instagram *ahem*). ¿La moneda para adquirir mejoras? Seguidores de DedSec en las redes.

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Nueva canción añadida a la lista (aunque dudo mucho que la escuche).

Contamos también con una aplicación que reconoce las canciones que suenan en la radio, lo que nos permite obtenerlas para escucharlas en cualquier momento desde el reproductor (¡e incluso crear listas personalizadas!). Las clásicas misiones de taxista son en Watch Dogs 2 una imitación de BlaBlaCar: cada viaje es único y los tipejos que se montan con nosotros pueden pedirnos cualquier cosa, desde que hagamos locuras para emitirlas en streaming hasta llevarnos a una encerrona. Y ojo, que al final nos ponen una valoración dependiendo de cómo lo hemos hecho.

Todo esto sirve para obtener distintas recompensas, desde prendas especiales (la variedad de ropitas que se pueden conseguir en Watch Dogs 2 deja en pañales a los abrigos de Aiden) hasta gestos para las selfies. Y para rematar, en lugar de tiendas de armas, imprimimos nuestro propio arsenal usando una impresora 3D. Una fantasía mucho más real de lo que parece...

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Recién salida del horno

Así que si estáis pensando que Watch Dogs 2 es un juego para 'millenials'... Pensadlo dos veces, porque es más bien al revés. El argumento trata temas de mucha actualidad, y consigue que nos replanteemos el funcionamiento del actual mundo digital. Da miedo pensar la cantidad de datos que las empresas deben estar obteniendo a través de nuestras redes sociales y búsquedas en Google, formando perfiles psicológicos con los que analizan, alteran e incluso "predicen" nuestro comportamiento. 

Y sí, en Watch Dogs 2 también hay unas cuantas pullitas para Trump.

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Saca al hipster que llevas dentro.

I ♥ SF

No hace falta hablar de la que se lío con los gráficos del primer Watch Dogs, ¿verdad? En Ubisoft Montreal han tomado buena nota de los errores también en este aspecto (y ya van unos cuantos), y es obvio que ahora dominan mucho mejor el motor Disrupt: Watch Dogs 2 presenta un apartado técnico muy sólido y, en ocasiones, impresionante. Por desgracia no deja de ser un motor diseñado para juegos cross-gen, y eso se nota en algunas texturas o, especialmente, en el pelo y los modelos de los NPCs que pueblan las calles.

En el caso de las animaciones pasa algo parecido: las faciales están a un gran nivel, así como las que realiza Marcus al moverse por la ciudad. Por momentos, el parkour funciona mejor que en Assassin's Creed, aunque bien es cierto que aquí no se llega a los mismos niveles de escalada... Pero da gusto trepar y moverse entre edificios. Además, en ocasiones Marcus tropieza al efectuar saltos en mal ángulo o se desequilibra si una granada explota demasiado cerca, movimientos que transmiten una gran sensación de dinamismo. Sin embargo, otras animaciones, como las que se realizan al bajar de los vehículos, no están al mismo nivel y desmerecen el conjunto

Watch Dogs 2

Aun así, es bastante más habitual encontrarse con estampas de hermosa factura que de dudosa calidad. Donde no hay duda que valga es en el diseño de los interiores: el nivel de detalle, la cantidad de objetos, colores, iluminación... Sencillamente impresionantes, a la altura de los magníficos interiores de The Division. En los tiempos que corren, es obligatorio señalar que este análisis y todas las capturas que lo acompañan se ha realizado utilizando una PS4 corriente y moliente.

Pero lo que hace que el apartado gráfico de Watch Dogs 2 destaque es la magnífica recreación de San Francisco. En Ubisoft siempre han tenido una mano prodigiosa para recrear ciudades, ya sean de este siglo o del pasado, pero con Watch Dogs 2 se han superado a sí mismos. La ambientación de cada distrito atiende a lo que podemos encontrar en la realidad, como la abarrotada zona del puerto, los restaurantes llenos de turistas de la bahía, los barrios humildes de Oakland... Cada zona tiene su ambiente, su población característica e incluso los sonidos de fondo cambian para "ajustarse" al lugar (en los barrios de Oakland, por ejemplo, se escuchan discusiones a grito pelao' y rap).

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La vistas desde las afueras son impresionantes.

A esto contribuye también la mastodóntica cantidad de comportamientos que tienen los NPCs que pasean por las calles. He visto de TODO: una pareja a punto de romper, un hombre que decide acercarse a hablar con una chica (para recibir calabazas), un mujer "remodelando" a batazos el coche de su marido infiel, una pareja haciéndose fotos para el álbum de su boda, perros persiguiendo palomas...

También es habitual ver a la policía deteniendo a miembros de las bandas que dominan la ciudad (aunque esto también podemos provocarlo nosotros con una de las habilidades de hackeo). Cada vez que juego descubro un comportamiento, una situación o una conversación nueva. Se respira vida en la San Francisco virtual de Watch Dogs 2. 

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Los NPCs también reaccionan a nuestras acciones. Aquí tenemos a alguien que admira las dotes de bailarín de Marcus.

También hay multitud de pequeños detalles alucinantes, como las hojas de los árboles posándose sobre los vehículos aparcados, fragmentos de piedra que caen al suelo cuando una bala impacta sobre un muro... No llega al nivel enfermizo de GTA V, pero contribuye a formar una de las ciudades de videojuego más impresionantes que han pasado por nuestras consolas.

Y hablando de GTA V, es inevitable encontrar un buen número de paralelismos y similitudes, pues, al fin y al cabo, las localizaciones de ambos juegos se inspiran o pertenecen al estado de California (además, San francisco ya tuvo su representación en GTA San Andreas con San Fierro). Pero gracias al hackeo y a su gran sentido del humor, Watch Dogs 2 destila personalidad propia por los cuatro costados.

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Hackeando al prójimo

Llegados a este punto, es probable que os estéis preguntando por qué estáis leyendo un pre-análisis en lugar de un análisis de Watch Dogs 2 (de hecho, es probable que muchos hayan pasado de tragarse el texto al ver que no había una nota al final). Esto se debe a que ha habido una incidencia con los modos online que provocaba bajones de framerate muy molestos, cuando lo habitual es que se mantenga estable en los 30fps en todo momento. Este problema podría deberse a que aún no se han abierto los servidores, lo que habría provocado una sobrecarga en los medios actuales, así que vamos a esperar a poder probar el juego en condiciones antes de emitir el veredicto final (la notita de las narices, vaya).

El modo online supone una evolución de los conceptos más originales del primer Watch Dogs (las invasiones), pero añadiendo cambios y novedades que lo hacen aún más interesante. Por ejemplo, en Watch Dogs 2, cuando un jugador alcanza el nivel tres o superior de delito, a la persecución policial se pueden sumar otros jugadores que actúan como cazarrecompensas. Además, las distintas actividades están divididas en tres rankings con sus respectivas categorías, y si al acabar la temporada hemos conseguido la clasificación adecuada, obtenemos objetos especiales.

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Pero, de momento, tendréis que esperar unos días para conocer nuestra valoración, tanto del modo multijugador como la global de Watch Dogs 2. De momento, yo me quedo con algo que creo que puede ser indicativo de la calidad final del juego, y es que a pesar del atracón de horas que me he metido para llegar a tiempo al análisis de Watch Dogs 2, sigo teniendo ganas de jugar, de completar las misiones secundarias que me quedan y de descubrir todo lo que puede ofrecer San Francisco.

De eso, y de seguir haciendo el cabra, por supuesto.

Watch Dogs 2
A bote pronto, no se me ocurre ningún otro juego donde puedas menear el esqueleto junto a un tipo disfrazado de langosta.

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