Reportaje

Ya hemos jugado con Ghost of Sparta

Por José Luis Sanz
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No nos lo creíamos cuando la semana pasada recibimos el cupón de canje para descargar la demo de God of War Ghost of Sparta en nuestra, hasta ese momento, decaidilla PSP Go. Efectivamente, Sony ya ha publicado la demo que pesa apenas unos 90 megas y que tiene la pequeña parte de lo que parece ser un nivel de juego.

Empezamos en la Atlántida

En esta ocasión, Kratos aparece en la Atlántida, el continente perdido, donde nos atacan los primeros enemigos sobre la cubierta de una embarcación a la que no le auguramos ningún futuro. Podéis imaginar lo que ocurre: bestia gigantesca que huele a Kraken y que nos tiene pillados con sus enormes tentáculos. Como en todos los juegos de la saga, God of War Ghost of Sparta nos recuerda para qué sirve cada botón, por si somos unos recién llegados o andamos mal de memoria.

Tras los primeros enemigos, nos las vemos con un tentáculo con boca trifásica de dientes afilados. Ya sabéis lo que hay que hacer: Kratos salta, agarra al enemigo y lo trincha para seguir su camino por el interior de la embarcación. Allí, ya aparecen los primeros cofres para recargar vida, recoger orbes, etc.

Tras hundirse en lo más profundo del mar atlántido, Kratos logra saltar a tierra firme y allí sigue su enfrentamiento contra el descomunal enemigo. Un bicho que nos lanza tentáculos, deja escapar algunos bichillos pero que, como siempre, descansa de vez en cuando y ese es el momento que necesitamos para atizarle sin compasión.

En God of War Ghost of Sparta ya estamos camino de la ciudad de la Atlántida y llegan los primeros enemigos gordos. Kratos recibe una primera reliquia llamada El Ojo de la Atlántida que lanza un enorme rayo de luz que deja a los enemigos tiritando. Los minotauros arrean fuerte y, como siempre, Kratos recurre a los momentos quicktime para desollar a los enemigos y hacerles cosas muy malitas. Aquí, la verdad, no cambia nada respecto de lo que ya conocemos pero es tan divertido y nos gusta tanto que... ¿para qué cambiarlo?

En la demo de God of War Ghost of Sparta mucho cuidado con gastar la energía que hace funcionar a la reliquia o no tendremos poder para acabar con un enemigo gordito y que tiene un potencial de ataque muy alto y divertido: el pobre arrastra una pesada piedra mágica que le permite teletransportarse por el escenario para atacarnos por sorpesa. Si tenéis a tope el poder de la reliquia, no dejéis de zumbarle con él...

Más tarde nos enseñan en la demo de God of War Ghost of Sparta un par de armas del arsenal que llevará Kratos: la clásica doble empuñadura y el escudo y la lanza espartana que tan buenos resultados le ha reportado a lo largo de los años.

Aquí tenéis el momento de la demo en la que la utilizamos por primera vez...

Finalmente, abrimos las puertas que nos llevan hasta el enfrentamiento final con la bestia del principio del nivel. Y no os contamos más, hasta que veáis cómo acaba la demo. No es que sea muy importante, pero lo cierto es que Sony ha conseguido dejarnos con la miel en los labios... ¡¡que salga ya!!

Conclusión...

Hombre, tras probar la demo de God of War Ghost of Sparta podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que es más de lo mismo, en el buen sentido de la frase. El juego está claro que no aporta nada nuevo y todo lo que hemos visto nos ha sonado a otras reencarnaciones de la en PS2, PS3 o PSP. ¿Y eso es malo? A nosotros nos parece que no. Y es que si la fórmula funciona y es divertida...  ¡¡bienvenido sea Kratos de nuevo!!

Obviamente habrá quién le pida a este God of War Ghost of Sparta más de lo que ofrece, pero está claro que una demo no es el lugar ideal para enseñar sus armas secretas, si es que las tiene. Así que será con el juego final cuando veamos realmente el calado de los cambios introducidos por Sony.

Por el momento, nos quedamos con todo lo bueno que tiene God of War Ghost of Sparta: acción, enemigos, armas y un modo de juego de combates al margen de las historia principal, que parece destinado a triunfar... Pero de ese modo ya os hablaremos... ¿mañana?

Dejadnos antes que lo probemos en profundidad.

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