Análisis

007: Crítica de Quantum of Solace

Por Manuel del Campo
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CRÍTICA DE: 007 Quantum of Solace - DIRIGIDA POR: Marc Forster - PROTAGONIZADA POR: Daniel Craig, Olga Kurylenko, Judi Dench, Mathieu Amalric, Giancarlo Giannini, Jeffrey Wright, Gemma Arterton y Fernando Guillén Cuervo. ARGUMENTO: Tras capturar al misterioso Señor White, Bond descubre que la organización a la que representa es mucho más peligrosa y poderosa de lo que imaginaba. El rastro de sus investigaciones le lleva a enfrentarse a un empresario sin escrúpulos, Dominic Green, que trama un plan para hacerse con un recurso esencial en Bolivia.

Tras el arrollador éxito de crítica y público de Casino Royale, la segunda entrega de esta nueva etapa de 007 se enfrentaba a un listón muy alto. Y, para abrir boca, la productora decidió saltarse todas sus normas y hacer por primera vez una secuela, porque eso es en realidad Quantum of Solace, la continuación de Casino Royale.

Tanto es así que la película empieza justo donde terminó Casino Royale, aunque esta vez la siempre trepidante escena inicial recupera el clasicismo de los coches, con una mareante persecución que casi parece un conflicto internacional: Alfa Romeo versus Aston Martin.

He utilizado el adjetivo "mareante" con toda la intención del mundo, y es que el director del film, Marc Foster (sustituto de Martin Campbell y realizador de películas tan dispares como Monsters´s Ball o Guerra Mundial Z) decidió escoger la forma de rodar que hemos visto, por ejemplo, en algunas películas de Bourne y de otros films en esos años, que muestran un montaje esquizofrénico, con muchos primeros planos y muy cortos, efecto de cámara al hombro y vista subjetiva. Sí, ya sé, se trata de conseguir que el espectador de sumerja más en la acción y las sensaciones del protagonista, pero -y llamadme clasicón si queréis- a mí me parece que esta práctica resulta atropellada, confusa, es difícil enterarse de algo o saber quién golpea a quién. Mareante, vamos. Una tendencia que nunca llegué a entender.

Quantum of Solace nos invita a conocer algo más la inquietante y misteriosa organización que ya vimos en el primer film, mientras asistimos al desgarro emocional y la redención de un James Bond claramente herido y enrabietado por todo lo que ocurrió con Vesper, que sin estar sigue teniendo una importancia crucial. Vamos, lo que viene a ser que "brilla por su ausencia".

Es interesante y, desde mi punto de vista, acertado que los guionistas (los mismos de Casino Royal) sigan ahondando en la personalidad y la evolución psícológica de Bond, pero tal es ese empeño que descuidan una trama sosa y poco emocionante, y obvian por completo algo tan propio de la saga y que en Casino Royale funcionó a las mil maravillas como es el humor. Apenas consigo recordar algún chascarrillo o chulería de Craig en todo el film, algo injustificable por más que este ande en modo estoy-jodido-y-peleado-con-el-mundo.

Tampoco las chicas Bond son memorables. Es cierto que Eva Green dejó el listón por las nubes, pero tanto Gemma Arterton como Olga Kurylenko (curiosamente ambas tienen películas de videojuegos, Prince of Persia y Hitman/Max Payne respectivamente) no resultan tan carismáticas ni convincentes, aunque por descontado sean muy atractivas. Para chicas, me quedo claramente con M, puesto que Judi Dench vuelve a bordar el papel y se incide en su relación materno/filial con Bond, una idea muy interesante que veremos aún más ampliada en Skyfall.

Y la misma falta de carisma se puede aplicar a los villanos, tan convencionales como insustanciales, incluido nuestro compatriota Fernando Guillen-Cuervo que hace de policía corrupto (como veis, la corrupción en España llega hasta en las películas de Bond).

Si habéis leído hasta aquí supongo que os estaréis preguntando, ¿pero tan floja es Quantum of Solace? Para nada. Es una aceptable película de acción, por momentos muy bien rodada (además de la primera persecución en coche, la escena aérea es espectacular) con una dirección artística y un diseño de producción muy lucidos -con especial mención para la escena de la ópera y la parte rodada en el desierto- y que vuelve a tener en Daniel Craig -que sigue en estado de gracia y en perfecta simbiosis con el personaje- a su mayor y mejor activo. Su mayor problema es que la sombra de Casino Royale es muy alargada, y no siempre se encuentra la inspiración y se tocan las teclas necesarias para hacer un producto redondo. Le falta la pasión y la gracia de aquella y le sobra un exceso de atención a la envoltura. Además, es una película que no se entiende sin la primera (de hecho, si no habéis visto ninguna, hacedlo por orden). 

Para no ser menos que en Casino Royale, aquí os incluyo el vídeo de la canción, una convincente melodía de Jack White y Alicia Keys

Valoración

Bond se pone más serio. Buenas escenas de acción con una trama sosa, una producción impecable y un director con ganas de marearnos con la cámara. Entretenida, pero claramente por debajo de su predecesora.

Hobby

70

Bueno

Lo mejor

De nuevo Daniel Craig. Las escenas de acción. La secuencia de la ópera.

Lo peor

La falta de humor. La trama algo sosa. A las chicas les falta carisma. La cámara mareante.

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