1898. Los últimos de Filipinas
Análisis

1898. Los últimos de Filipinas - Critica del drama bélico protagonizado por Luis Tosar

Por Raquel Hernández Luján
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Critica del drama bélico 1898. Los últimos de Filipinas protagonizado por Luis Tosar, Karra Elejalde, Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez y Eduard Fernández, entre otros. Se estrenará el 2 de diciembre de 2016.

La historia de nuestro país da para realizar interesantes películas como esta revisión ficcionada de la gesta militar de un grupo de soldados españoles dejados a su suerte en una de las colonias que se resistían a abandonar ante la increíble pérdida del imperio español. Y lo de increíble, lo decimos por algo: verdaderamente no conseguían tragarse el sapo del acuerdo que les desvinculaba de la tierra que habían ido a defender con la vida. 

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No obstante, que nadie se llame a engaño: con 1898. Los últimos de Filipinas, no estamos ante una película sobre la exaltación del espíritu nacional, ni siquiera ante un retrato de valientes, considerando que lo fueron habida cuenta de su calvario, sino más bien ante un poderoso retrato antibelicista en el que se condena sin tregua el desastre de la guerra y la lacra para quienes se ven obligados a involucrarse en ella a costa de perder su futuro.

El relato es demoledor a la hora de exponer el desengaño del joven que nos narra la historia y que sirve de hilo conductor para hilvanar el drama colectivo con el drama individual que responde a una generación perdida.

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En su notabilísima ópera prima Salvador Calvo, que había hecho carrera en televisión como asistente de cámara en series como Periodistas y Policías y director de episodios de series como Las aventuras del capitán Alatriste o Hermanos, nos desplaza temporalmente a finales del siglo XIX. Estamos ante una historia basada en hechos reales sí, pero dramatizada y perfilada para convertirse en algo que va más allá de la crónica de sucesos para convertirse en un ejercicio de estilo.

Un destacamento español es sitiado en el pueblo de Baler, en la isla filipina de Luzón, por el ejército tagalo revolucionario durante 337 días. En diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París entre España y Estados Unidos, se ponía fin formalmente a la guerra entre ambos países y España cedía la soberanía sobre Filipinas a Estados Unidos después de 4 siglos de colonialismo español.

1898. Los últimos de Filipinas

Debido a esto, los sitiados en Baler son conocidos como "los últimos de Filipinas", una expresión muy viva en nuestra forma de hablar, si bien como narran los títulos finales hubo multitud de españoles de los que el estado se desentendió hasta bien entrado el siglo XX: misioneros, soldados...

Un reparto de excepción

Si el guión es bueno y el equipo técnico de 1898. Los últimos de Filipinas también lo es, solo puede fallar algo: el reparto que pone en pie la narración, pero es que no hay fisuras en el elenco compuesto por algunos de los mayores talentos de nuestras filas cinematográficas: tenemos muchos de los más grandes como Luis Tosar, Eduard Fernández, Karra Elejalde, el joven Álvaro Cervantes, Javier Gutiérrez, a quien pronto veremos en Assassin's Creed, Carlos Hipólito... Y cada cual le sienta como anillo al dedo su personaje.

1898. Los últimos de Filipinas

Los diálogos son creíbles, las dudas y devaneos entre rendirse o proseguir sin rendir la plaza también y en suma la dirección de los actores es inmejorable, sacando lo mejor de cada uno de ellos. Es una película ambiciosa en el mejor de los sentidos: apunta alto y consigue ganarse al público por méritos propios.

Y un marco de ensueño

¿Dónde recrear el pueblo de Baler? Pues el rodaje de 1898. Los últimos de Filipinas se ha llevado a cabo a caballo entre Guinea Ecuatorial, Tenerife y Gran Canaria y el resultado es inmejorable con planos aéreos preciosos (y muy complejos de rodar) en los que podemos ver a un grupo de cincuenta hombres cruzando a pie un río, con cascadas, tupida vegetación...

Todo lo necesario para trasladarnos esa sensación de peligro que atenaza a los protagonistas de esta historia al verse lejos de su zona de confort para hacer frente a la amenaza invisible de los rebeldes que se les pueden echar encima en cualquier momento.

1898. Los últimos de Filipinas

La fotografía es increíble y el diseño de producción nada tiene que envidiar al gigante hollywoodiense. 1898. Los últimos de Filipinas tiene ritmo, talento, una historia sólida y una plasmación en pantalla magnífica. Y sí, nos saca los colores, sin complejos, sin tapujos, sin medias verdades. Es una lección a tener en cuenta, un capítulo de nuestra historia que no deberíamos olvidar y las licencias narrativas, las leves fluctuaciones de los intérpretes que a veces no pueden evitar pequeñas sobreactuaciones y los toques de ficción, que los hay, aligeran el viaje un poco mientras la banda sonora se convierte en una pesadilla...

Valoración

Potente drama bélico rodado con esmero y trasladando un desastre nacional de proporciones épicas como fue la pérdida del último asentamiento en una colonia española.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La idoneidad del casting, el esmerado diseño de producción, la dirección artística y la preciosa fotografía (localizaciones espectaculares).

Lo peor

La voz en off a veces sobra un poco y hay algún momento dramático un pelín sobreactuado.