Análisis de ABZÛ
Análisis

ABZÛ - Análisis para PS4 del juego de los creadores de Journey

Por Álvaro Alonso
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Versión comentada: PS4

En 2012, Thatgamecompany consiguió que miles de desconocidos de todo el mundo compartieran un vínculo emocional que jamás olvidarían. Journey, el aclamado juego indie para PS3 (y PS4 en versión remasterizada), es una de esas joyas que sólo se dan cuando los astros coinciden, un título capaz de llegar al alma sin alardes y saltándose todos los convencionalismos arraigados en la industria del videojuego.

Journey es corto (se puede completar en apenas dos horas), no es ninguna maravilla técnica y no ofrece demasiados incentivos para volver a ser jugado. Y sin embargo, da igual a quién preguntéis, que si ha disfrutado de la experiencia sólo será capaz de definirlo como una obra de arte. Y buena culpa de ello la tiene, además del mentado vínculo que se crea con el/la jugador/a que nos acompaña y asiste durante el viaje, la dirección artística: minimalista, pero cargada de sentemiento y capaz de hacernos sentir increíblemente pequeños.

Matt Nava fue el artista cuyo pincel dibujó las finas arenas, las estructuras vetustas y las enormes montañas en el horizonte del mundo de Journey, y tras separarse de Thatgamecompany formó su propio estudio, Giant Squid, que ahora nos presenta su primer juego: ABZÛ. Una aventura submarina para PS4 y PC que nos invita a descubrir la belleza oculta en el fondo del océano.

AB-ZÛ

El título ABZÛ proviene de la unión de las palabras 'Ab' (océano) y 'Zû' (conocimiento). En la mitología sumeria, era el nombre que recibía el mar primigenio de cuyas aguas originaba todos los ríos, lagos, pantanos y manantiales de la Tierra; un inabarcable océano de sabiduría. Y eso es, precisamente, lo que el primer juego de Giant Squid pone ante nosotros: un viaje a las profundidades, explorar lo desconocido y bucear, bucear sin ningún tipo de límites o restricciones.

Bastan unos minutos con ABZÛ para entrar en un estado de sincronía con el agua. Cada acción y cada movimiento, ya sea nadar a gran velocidad o flotar a la deriva, nos sumergen de lleno en la experiencia. Y para evitar que ésta se rompa, el personaje que controlamos puede permanecer bajo el agua todo el tiempo que le plazca. No hay medidor de oxígeno, es más, no existe ningún tipo de interfaz que llene la pantalla de números y letras. Sólo estamos nosotros... y el océano.

ABZÛ

El control es sencillo y no requiere de extensos tutoriales para llegar a dominarlo. El personaje se mueve de forma grácil y responde con exactitud a cada movimiento de joystick, impulso o giro. Estos dos últimos movimientos se pueden combinar para lograr mayor velocidad al desplazarnos o, simplemente, para sentirnos como peces en el agua. Sobra decirlo, pero si alguna vez habéis practicado submarinismo o disfrutáis de la sensación de permanecer bajo el agua en la más absoluta tranquilidad, vais a disfrutar de ABZÛ como nunca antes habías disfrutado de un videojuego. 

Y hablando de peces, como no podía ser de otra forma, la fauna juega un papel protagonista dentro del océano de ABZÛ. Hay decenas de especies y todas forman parte de un gigantesco ecosistema: se desplazan en grupos, a veces mezclándose unos con otros, y es habitual ver a los depredadores cazando a las presas más pequeñas (pero siempre hay un pez más grande). Las hay de todos los tipos y tamaños, desde pequeñas truchas hasta gigantescas ballenas azules, pasando por medusas, tiburones duende y calamares gigantes. 

ABZÛ

Y no están ahí simplemente como decorado: responden a nuestra presencia, apartándose con miedo cuando nos acercamos directamente, o acompañando nuestros movimientos cuando nos dejamos llevar por la corriente. También es posible agarrar a los más grandes y utilizarlos para cubrir grandes distancias en poco tiempo. Sujetar la aleta dorsal de un delfín, nadar junto al resto de su manada a toda velocidad y abandonar el agua de un salto... es una sensación mágica.

Si lo deseamos, también podemos examinar a todos y cada uno de nuestros vecinos acuáticos: al interactuar con las estatuas con forma de tiburón que encontramos en la gran mayoría de zonas, el personaje comienza a meditar y la cámara se centra en el ser más cercano, pudiendo alternar entre las distintas especies y seguirles la pista para conocer su hábitat, con qué otras especies se relaciona, qué come o incluso su nombre (señalado en la parte inferior derecha de la pantalla).

ABZÛ

En esencia, ABZÛ es un juego de exploración. El camino está trazado claramente y, si lo deseamos, podemos seguir una línea recta sin desviarnos hasta alcanzar el final. Pero los jugadores ávidos que deseen deleitarse con los encantos del mar y explorar hasta el último rincón, encontrarán conchas secretas (cuya utilidad se limita a la del clásico coleccionable) y remansos de peces, orificios rodeados por corales que liberan nuevas especies al interactuar con ellos. No son lo que se dice un gran incentivo para invitarnos a explorar, pero menos es nada.

La restauración es también una parte fundamental del desarrollo, pues a menudo llegaremos a abismos sin fondo donde la luz y el color que baña habitualmente el mundo subterráneo han desaparecido sin dejar rastro, y es nuestro deber activar activar una suerte de faro, a través de una secuencia onírica, para devolver estas zonas a la normalidad. El objetivo en ABZÛ es devolver la vida al lugar que le corresponde, como si se nos hubiese presentado la oportunidad de participar en una obra de teatro sobre la creación y nos hubiesen dado el papel protagonista.

ABZÛ

Hay un argumento, sí, pero no está narrado de forma habitual. Es de esos juegos que no necesitan palabras para contar una historia; todo se desarrolla a través de nuestras acciones. Además, en determinados momentos descubrimos ruinas de una antigua civilización, y los grabados de las paredes nos dan pistas sobre su destino, nuestra misión o el origen del personaje que controlamos. Es necesario encajar las piezas para tratar de descifrar su significado y, aun así, es obvio que está pensado para que cada uno elabore su propia interpretación. Sin duda, ya se están escribiendo las primeras teorías sobre el trasfondo de ABZÛ.

Viaje a las profundidades

A diferencia de Journey, donde compartíamos el peso de la aventura con nuestro acompañante y las mecánicas estaban orientadas a la colaboración, todo en ABZÛ gira en torno al viaje, NUESTRO viaje. Uno muy íntimo y personal, que por momentos parece transformarse en un viaje a través del subconsciente. Y aun así, logra que nos sintamos unidos al océano y sus habitantes de una forma que ya quisieran los documentales del National Geographic.

ABZÛ

Se nota que Matt Nava y el equipo de Giant Squid buscaban despertar en el jugador emociones similares a las de Journey, pero, por desgracia, y a pesar de unos más que notables esfuerzos, no logran transmitir ese algo, esa magia que era capaz de hacernos derramar lágrimas de felicidad. Es un juego muy sensible que logra que abramos los ojos y seamos conscientes de la belleza del océano y la vida submarina, pero las relaciones que creamos con los seres virtuales nunca podrán compararse con el sentimiento de compartir una aventura con otra persona de carne y hueso.

De hecho, ABZÛ bebe más de flOw, el primer título de Thatgamecompany (en el que también participó Matt Nava como director artístico). Su magia reside en los pequeños momentos y en su sorprendente capacidad de relajación. ¿Un mal día en la universidad? ¿Hartos de vuestros compañeros de trabajo? Sumergíos y dejad atrás las preocupaciones: nadad hasta el fondo del mar, bailad entre las algas que se pierden en las profundidades y dejaos llevar por el torbellino de un banco de peces. ABZÛ tiene el poder para hacernos sentir parte del océano, como una moto de polvo flotando a la deriva en el espacio infinito. Y, como en Journey y en flOw, buena parte de la culpa la tiene el señor Nava y su dirección artística.

ABZÛ

Sin ser ningún prodigo técnico, ABZÙ es con facilidad uno de los juegos más hermosos de toda la generación. Luces, colores y formas se unen para dar lugar a un torbellino que nos absorbe y atrapa en la corriente. Es difícil describir con palabras lo que se siente al bucear por el gran océano y descubrir nuevos paisajes. Es más, cuantas menos imágenes veáis, más disfrutaréis del viaje. Es la magia del descubrimiento.

Mención especial para la magistral banda sonora de Austin Wintory, quien también se encargó de la composición en Journey y flOw. Cada nota nos sumerge aun más en las aguas, acompañando nuestros movimientos a la perfección y variando el tono en función de la situación. Hay temas épicos para los momentos más espectaculares, composiciones sombrías que suenan cuando visitamos lugares apagados, canciones que trasmiten el espíritu aventurero cuando nos dejamos arrastrar por la corriente... Todas son de una calidad asombrosa. 

ABZÛ

Pero ABZÛ no es un juego al uso, y no transmitirá las mismas sensaciones a todo el mundo. El público que no sea capaz de ver más allá del concepto clásico de videojuego se encontrará con una aventura lineal, que se puede completar en menos de dos horas, con una rejugabilidad nula (más allá de los mentados coleccionales) y carente de dificultad. Existe una pequeña ilusión de desafío que sirve para involucrarnos en la historia, pero es imposible fallar, morir, perderse o no encontrar el mecanismo que abre la siguiente puerta que debemos atravesar. Es, a grandes rasgos, un "walking simulator" (¿o más bien "diving"?)

Pero aquellos que sean capaces de mirar más allá del horizonte se encontrarán ante un producto único, con unos valores audiovisuales capaces de poner la pelos de punta y cortar la respiración, y con una aventura que reconcilia al ser humano con el mundo submarino. Si os consideráis parte de este último grupo, preparaos para emprender un viaje a las profundidades que no olvidaréis jamás.

ABZÛ

Valoración

Una experiencia asombrosa, relajante y de una hermosura audivisual sin parangón. No logra emocionar al nivel trascendental que pretende, pero es capaz de unirnos al océano como Journey nos unía a un completo desconocido.

Hobby

72

Bueno

Lo mejor

Artística y visualmente, es sencillamente precioso. La banda sonora no se queda atrás. La sensación de majestuosidad que nos acompaña en todo momento.

Lo peor

Desgraciadamente, no es un juego para todos los gustos. Aunque lo intenta con vehemencia, se queda corto a la hora de transmitir emociones.

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