Análisis

The Amazing Spider-Man (2012): ¡Crítica doble!

Por Raquel Hernández Luján
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ARGUMENTO: En The Amazing Spider-Man conocemos a Peter Parker antes y después de convertirse en un superhéroe. En su viaje para atar los cabos de su pasado descubre un secreto que guardaba su padre que finalmente dará forma a su destino como Spider-Man.2012 - DIRIGIDA POR: Marc Webb - PROTAGONISTAS: Andrew Garfield, Emma Stone, Rhys Ifans, Sally Field, Martin Sheen, Denis Leary, Campbell Scott, Embeth Davidtz, Irrfan Khan, C. Thomas Howell y Stan Lee.

Vale, nos encontramos en 2012: han pasado diez años desde que vimos por primera vez a un Spidey solvente recorriendo las calles en su pendular tela de araña y cinco desde que vio la luz la tercera y última entrega de la trilogía de Sam Raimi, la más floja de ellas. Y no lo digo por decir: el director ya estaba implicado en el cuarto episodio de su saga, en el que iban a aparecer John Malkovich y Anne Hathaway, pero Sony anuló el proyecto en enero de 2010.

Y pasado el tiempo no cabe duda de que el signo de los tiempos ha cambiado, los efectos especiales experimentado una evolución importante y, además el 3D está en su apogeo. Parece ser que ha llegado la hora de darle una nueva vuelta de tuerca al superhéroe arácnido y para eso hacen falta caras nuevas, una trama más próxima a la de los cómics que trate de recuperar la esencia del personaje y, sobre todo, es necesario volver a ilusionar a los espectadores.

Entre los detractores de la cinta, muchos esgrimieron el argumento de que no era necesario volver a mostrar los inicios del superhéroe, pero lo cierto es que la película se detiene mucho más en este proceso de la creación de su identidad y no asienta todo el peso de esta cuestión en la muerte del tío Ben, sino que desarrolla otras ideas que van más allá de la responsabilidad y el sentimiento de culpa, aunque también se señalan. ¡Y vemos cómo construye sus lanzarredes! ¡Aleluya! 

Spidey se actualiza

Algo que descompuso a más de dos fue ver a un Peter Parker de pelo indomable, monopatín, mitones y aspecto desgarbado. Parece que la cinta tiene cierta alergia a mostrarlo como el clásico nerd de polo de rayas y pantalones de pinzas y que hay un cruce entre el cómic original y los Ultimate. Pero admitámoslo, ¿no son esas las pintas de un adolescente? Hay que tener en cuenta que lo conocemos cuando aún no ha terminado el instituto, así que en realidad es un crío de 17 años. Y si queremos que sea creíble, hay que mostrarlo como tal.

Como era de esperar la elección de Andrew Garfield no gustó nada, como en su día tampoco la de Tobey Maguire, así que de momento no hemos encontrado al Peter Parker que reconcilie a todo el mundo en el consenso.

Respecto a su traje, que fue otro de los aspectos de la película más criticados, ya pudisteis ver en la crítica de The Amazing Spider-Man: el poder de Electro, que la diseñadora de vestuario quería crear una imagen acorde a la que un muchacho pudiera proporcionarse a sí mismo con las herramientas que tiene a su alcance: de ahí los ojos similares a los de las gafas de sol y el acabado similar al de la lycra.

Pero, estética aparte, lo que nos interesa es Spider-Man y la verdad es que es el mejor que ha llegado a la pantalla hasta la fecha por varias razones: por la forma en la que se mueve, por los disfrutables que son sus paseos en 3D (verdaderamente sientes que "vuelas" como él) y sobre todo porque al fin nos proporcionan a ese dicharachero superhéroe que bromea y no calla ni debajo del agua. Se acabaron las escenas de acción de quince minutos en las que nadie abre la boca porque éste no la cierra. Como en el cómic. Bien jugado, era una de las cosas que habíamos echado de menos sobremanera junto a Gwen Stacy, la mejor baza de la cinta gracias a una Emma Stone perfecta.

Hay que señalar que la elección del director de la película, Marc Webb, y sus orígenes en el mundo el videoclip tienen mucho que ver con la factura final de la aventura que se narra en esta película (esto os dará una idea del por qué de las piruetas de Parker ensayando en la obra o la magnífica secuencia del metro).

Oscorp, el origen del caos

La película comienza mostrándonos cómo los padres de Peter (Campbell Scott y Embetz Davidtzle dejan bajo la custiodia de sus tíos May y Ben (interesante la elección de Sally Field y Martin Sheen como soplo de aire fresco, ¡adiós a los moños rancios!), que tienen una presencia mayor en la trama. Y es que la película quiere introducirnos de lleno en la relación de los padres de Parker con Oscorp y sus experimentos de hibridación humano-animal, lo que vendrá a explotarle en la cara en la segunda parte del metraje.

A lo largo de la película no obtenemos todas las respuestas a nuestras preguntas, otro gran acierto si tenemos en cuenta que la trama de Oscorp es a Spider-Man como el reverso tenebroso de lo que aspira a ser. Como gran compañía está implicada en el avance de la tecnología, la sanidad y es una empresa puntera, pero también es una suerte de fábrica de monstruos guiada por un hombre, Norman Oscorp al que aún no podemos ver pero cuya ambición es insaciable debido a lo que se juega a nivel personal.

El herpetólogo con delirios de grandeza

Las ideas del experto en reptiles y compañero de trabajo del padre de Peter son bien conocidas por todos, para nuestra desgracia. Aunque en un principio su motivación es la de sanar miembros enfermos aplicando la capacidad de autorregeneración de los reptiles a los mamíferos, cuando prueba su suero en sí mismo experimenta un progresivo poder que le nubla el entendimiento. ¿Es el ser humano débil y decepcionante por tanto? ¿Hay que mejorarlo genéticamente? Todo esto nos remite al debate sobre la eugenesia y otras teorías que dan bastante miedito si tenemos en cuenta a qué lugares nos han llevado a lo largo de la Historia.

¿Por qué escoger a este villano en particular para el relanzamiento de Spider-Man? Se me ocurren muchas buenas razones: la primera es la fidelidad a la fuente (por cierto, ¡qué bueno el cameo de Stan Lee en la biblioteca del instituto! Recuerdo esa secuencia del cómic), pero además el doctor Curt Connors al que da vida Rhys Ifans tiene varias capas interesantes: por una parte experimenta cierto paternalismo respecto a Peter, pero su drama interior por la ausencia de su brazo derecho es más fuerte que su cuatela como científico y le hace ir más allá.

Partiendo de que la película ya tiene grandes atractivos como los inicios del héroe, la fabulosa Gwen Stacy y el drama desencadenado por la muerte de Ben, ¿qué necesidad había de avanzar más en la trama e introducir más personajes? Habría sido un error poner todos los huevos en la misma cesta, porque estaba claro, mucho antes de que se hiciera público, que la idea era refundar la franquicia y Spider-Man tiene antagonistas de lo más interesantes como el doctor Octopus, Venom, Kingpin, Kraven o Mysterio que darán de sí lo suyo llegado su momento.

La identidad del héroe y las promesas imposibles

Es un gusto que el guión de James Vanderbilt, Alvin Sargent y Steve Kloves consiga expresar muchas ideas, casi mostrarlas de soslayo, sin necesidad de frases rimbombantes que suenan cada media hora.

Olvidaos de latigillos, pero estad atentos: tenemos muchos ingredientes interesantes e ideas esbozadas con acierto. Entre ellas la tensión de la opinión pública respecto a la figura del enmascarado Spidey que llega a su cénit con la confrontación entre el capitán Stacy y Parker, la idea de que la gente de la calle está con él, vemos de pasada el Daily Bugle con su amarillismo particular ofreciendo recompensas en portada por pruebas de la existencia del lagarto gigante...

En general, hay un buen balance de acción, drama, misterio y romance, que en ningún momento llega a la náusea gracias a la construcción de uno de los personajes femeninos más interesantes de las películas del género.

Gwen Stacy no tiene poderes pero es inteligente, capaz y activa en la trama. Además de resultar sexy y creíble como adolescente. El protagonista es Spidey, pero ella es un personaje capital para la resolución de los conflictos que se plantean en la cinta y uno de sus mayores atractivos.

Crítica desde la perspectiva "comiquera"

Por Jesús Delgado

Lo primero antes de encarar esta crítica, debemos recordar una cuestión que ya se mencionó en la crítica comiquera del Spider-man de Sam Raimi. Hacer una adaptación de Spider-man es tremendamente complicado. En primer lugar, porque se trata de un superhéroe tremendamente popular, cuya historia y mitología es sobradamente conocida por el gran público. Y, en segundo, porque su historia ha sido contada durante 50 años de manera prácticamente continuada, generando una compleja trama de arcos argumentales, giros y enfoques, que dificultan mucho situar al personaje de una forma que guste tanto a los leguleyos del cómic como al público poco familiarizado con el Trepamuros.

 

Tras estas consideraciones, dejáremos claro que no vamos a comparar el Amazing Spider-man de Marc Webb con la anterior saga de Spider-man, dirigida por Sam Raimi. Las comparaciones son odiosas y sería como comparar el Batman de Nolan con el de Tim Burton. Son concepciones distintas, y de épocas que no pueden compararse. Ahora bien, eso no significa que no vayamos a entrar a cuchillo con ella. ¡Así que poneos el delantal, que esto va a salpicar!

 

 

Arranquemos con la siguiente cuestión: el argumento que los defensores de la cinta que hoy nos traemos entre manos: “Amazing Spider-man es la versión más fiel del personaje en cine”. Ante esta cuestión yo me pregunto: ¿A qué cómic hablamos cuando decimos que Andrew Garfield es el que más se parece a Peter Parker? ¿Hablamos de la versión tradicional o la de Ultimate?

 

Si es en cuanto a parecido físico Andrew Garfield, ciertamente tiene cierto parecido con el difunto Ultimate Spider-man. Pero su retrato de manos de guionistas y director no puede estar más alejado de la idea fundamental del personaje. Peter Parker es, y siempre ha sido durante su adolescencia, un nerd, un perdedor y el rechazado de clase. El fundamento del personaje es la de un empollón más cercano a los protagonistas de Big Bang Theory que a los de los chicos de Girls. Y lo que nos encontramos es lo contrario.

 

En Amazing Spider-man nos retratan a Parker no como el loser empollón de la clase, sino como un teenager que usa skate, más o menos guaperas y esbelto, cuyo aislamiento en clase se debe más a mala suerte, y a que Flash Thompson es un maleante más que un abusón, antes que a sus pobres dotes sociales. Además la forma de retratarnos que es un genio de las ciencias (ahora de la genética, ahora de la informática, según convenga al guion) se fundamente en que sus dos padres también lo eran. Y esta hipérbole se hace más grande cuando nos proponen que es capaz de solucionar problemas que científicos con carreras larguísimas son incapaces de resolver. ¡Eso sí, para buscar en Internet no usa ni Google Académico ni buscadores frikis! ¡Usa Bing!

 

 

Además, Este Peter, nerd pero skater, no vive sobreprotegido por dos tíos mayores que sobreviven con una pensión de jubilados. No, sigue viviendo con los dos ancianos, pero en ningún momento vemos que la familia Parker tenga sus problemillas económicos, lo cual no ahonda en el drama que supondrá la futura orfandad de Pete cuando muera Tio Ben, el pilar sobre el que se asienta toda su moral. Por lo que adiós a otro de los puntos fuertes del trasfondo del protagonista: la precariedad económica.

 

Vale, admitamos barco. En Amazing Spider-man, tenemos lanzarredes creados por el propio Peter. ¿Pero y ese traje? Según sabemos, los responsables de vestuario justificaron que la elección del diseño fue para explicar que es como haría un traje un adolescente si tuviera que fabricarlo él en su propia casa. Esta excusa, personalmente suena bastante poco creíble. Si un adolescente tuviera que hacerse un traje, posiblemente fuera menos sofisticado de lo que los responsables de la cinta hacernos creer. Lo que, en cambio, sí parece es un gancho para modernizar a Spider-man, y diferenciarlo del de Raimi. Con bastante poco acierto, por cierto. Diseño sacados de una rave, cristales reflectantes de gafas ahumadas, lanzaredes que emiten luz cada vez que se usan...


Otra comparación que suelo oir es que este Spider-man es chistoso, como en los cómics. Spider-man es chistoso, pero no un abusón ni un prepotente, que es la impresión que desprende esta caracterización del personaje. Incluso vacilando a sus rivales, el Spider-man que conocemos llega incluso a contener su fuerza aumentada, porque sabe que podría reventarle la cara a sus enemigos si golpeara con toda su fuerza. La justificación de que es joven, está vengándose, es inexperto no vale porque eso no se ve en la película, como tampoco se ve la educación que los Parker inculcaron a su sobrino y que resume en “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”.

 

Ésta, una frase lapidaria que todo fan de medio pelo de Spider-man conoce, ni la olemos en toda la cinta. El Tío Ben que nos interpreta Martin Sheen es incapaz siquiera de hilar tan sencilla cita sobre la que se construye toda la historia del personaje, tanto en los cómics como en sus infinitas adaptaciones. ¿Tan difícil era ceñirse a una cita que fundamenta la moral, los ideales y la visión del mundo de este superhéroe? Al parecer sí. En definitiva, este Spider-man no se parece en nada al de los cómics. En su lugar es un refrito postmoderno, visualmente atractivo pero completamente vacío.

 

 

Pero dejemos al protagonista, en su lugar vamos ahora con Gwen, la chica. Afortunadamente la única fidelidad del personaje respecto al del cómic radica en la relación amorosa que mantiene con Peter Parker. Admitamos, eso sí, que la actriz Emma Stone hace un gran trabajo, mejorando notablemente a la Gwen Stacy del cómic tradicional, ora mujer florero, ora princesa en apuros y víctima de Norman Osborn. Aunque su papel tampoco es algo como para echar cohetes, ojo. Hija del policía que persigue a Spider-man (Denis Leary), la relación con el prota suena a recurso facilón y forzado más propio de una película de melodrama romántico teen, que de una de superhéroes.

 

Paralelamente, el villano, el Lagarto (más conocido como el doctor Kurt Connors), el cual está interpretado por el grandísimo Rhys Ifans, es sencillamente genial. Su caracterización es más que correcta. De acuerdo que su aspecto no es del todo fiel a los cómics, le falta hocico. Pero visualmente es tan correcto y el personaje está donde tiene que estar, que eso son detalles sin importancia.

 

Del resto de personajes, los secundarios, tampoco es que se pueda decir mucho más. Tía May (Sally Field), la otra figura notable de esta cinta pasando del llanto y la depresión a la paranoia y el secretismo, repitiendo ad nauseam aquello de que hay secretos que es mejor no conocer. A veces, más que una viuda en duelo, parece un agente durmiente del KGB.

 

El guion ya es otro tema aparte. Carente de coherencia y dado a forzar situaciones para que la película avance, en general la historia se mueve más por efectismo que por profundidad. Un ejemplo es la persecución policial y el contubernio de los operarios de grúas que movilizan media ciudad para ayudar al superhéroe. Y no es la única escena falta de coherencia: la forma en la que Peter se cuela en Oscorp, cómo descubre sus poderes, e, incluso, la conclusión de la película tras cierto funeral…

 

En cuanto a efectos especiales, no está mal. Son majos, vistosos si cabe. Spider-man es creíble cuando se mueve, y aunque ahora el trepamuros parece más un yamakazi (artista de parktour) que un Hombre Araña, en general el resultado final queda bien y los efectos visuales están currados. Claro que la banda sonora James Horner no es precisamente ni emocionante, ni tampoco transmite sensación de vértigo, acrobacias y fuertes emociones. Su música recuerda más a una película infantil de aventuras o a Una Mente Maravillosa que al mayor superhéroe de Marvel.

 

Por todo ello, le doy una nota de 65. Es una película con muy buenos efectos especiales, visualmente atractiva y con un reparto de lujo. Pero las labores de dirección de actores y de guión son flojas. Amazing Spider-man carece del alma del personaje en los cómics. Un superhéroe no solo tiene que aparentar que mola, sino también ser molón. Y para ello no todo son trucos de cámaras y un nuevo traje, o unos protagonistas jóvenes y atractivos, sino una historia que emocione y nos llegue al corazón.

 

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Estamos analizando todas las películas de Spider-Man, desde las menos profesionales de los años 70 hasta la el reboot de Marc Webb. ¡Y por supuesto los cómics en que se basan! No te lo pierdas en nuestro reportaje especial del hombre-araña.

Valoración

Vuelve Spider-Man y con la sana intención de quedarse. Balance positivo para un reboot que asienta las bases de la refundación del universo del superhéroe.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La fidelidad a los orígenes de Spidey, la trama de Oscorp y Gwen Stacy ¡inmejorable!

Lo peor

El diseño de Lagarto es muy poco atractivo y muchas secuencias de acción son oscuras.

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