American Pie
Análisis

American Pie - Crítica de nuestro especial de cine de los 90

Por Jesús Delgado
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American Pie llega a nuestro especial de cine de los 90. Con esta crítica repasamos una comedia adolescente que nos hizo mirar la tarta de manzana con otros ojos

American Pie, ¿quién no conoce la historia? (es una pregunta retórica, no respondáis, por favor). Cuatro amigos del instituto están frustrados. Puesto que todos están a menos de cuatro semanas de graduarse para ir a la universidad y ninguno ha perdido la virginidad. Y hay algunos motivos de peso para ello. Jim Levenstein (Jason Biggs), es un friki retraído al que su padre (Eugene Levy) ofrece consejo en forma de revistas guarras y filosofía sexual de todo a cien; Oz (Chris Klein) que juega al lacrosse en la escuela; Kevin (Thomas Ian Nicholas), quien no ha logrado llegar a la "tercera base" con su novia Vicky (Tara Reid); y, finalmente, Paul Finch (Eddie Kaye Thomas), un hipster extravagante que juega al golf y bebe mochacchinos. Para enmendarlo, los cuatro se proponen encontrar y seducir a una mujer con la que dejar de ser vírgenes. ¿Lo conseguirán?

American Pie

Con esta premisa arranca una de las comedias más importantes de los noventa y la primera de una larga serie de comedias, de calidad y originalidad variable. Como película adolescente de institinto, American Pie cumplió sobradamente su meta. Apenas costó 11 millones de dólares y recaudó en total 235 milllones y medio, consolidándose además como una cinta clave del imaginario cultura de finales de su década. Pero, además, sirvió para dar proyección internacional a actores como Jason Briggs, Tara Reid o Seann William Scott, quienes por entonces comenzaban su carrera. 

Si bien su éxito entre el público aseguró una tanda de ocho películas, en las que se siguió los pasos de los protagonistas en la universidad, el matrimonio e incluso en la madurez de la paternidad. Ahora bien, a los críticos no les acabó de gustar tanto. Muchos de ellos la calificaron de obscena, lúbrica, enferma y lindeces similares. Dicho esto, y aunque admitimos que algo de eso hay, vamos a aportar nuestro granito de arena, con nuestra opinión y crítica de esta cinta tan emblemática de los noventa.

Humor teen de los noventa

American Pie es a los noventa, lo que Porky's para los ochenta: una película sobre tránsito a la madurez, con la excusa del sexo para contar una historia de autosuperación, de aceptación y de. ¿por qué no decirlo?, echar finalmente una cana al aire y saber lo que se siente. Y es que, aunque alguno diga que no, todos hemos estado en esa situación de acercarnos a la mayoría de edad y querer experimentar eso tan "chachi piruli" que la sociedad nos vende como el fruto prohibido, la panacea universal y, ocasionalmente, tabú y motivo de cachondeíto: la tarta de manzana. Y si necesitáis que os expliquemos esta metáfora es que no habéis visto la película.

Con American Pie no podemos esperar un ejercicio de humor intelectual, ni de trabajados gags, ni una historia elaborada acerca de el tránsito a la edad adulta, con currados diálogos ni soliloquios trascendentales. Tenemos a cuatro teens más salidos pico una mesa, con ganas de "meter", cometiendo auténticas barbaridades y locuras con tal de trempar. Si alguien quiere profundizar y hacer una égloga elevada acerca de ello, le invitamos. A nosotros nos faltan las ganas. 

Ahora bien, dicho esto, también hemos de entender que no por ello la película cumple su función, que es la de conmover con estas guarradas y torpezas al espectador. Sobre todo, porque algunas cosas, aunque fuertecillas para su momento y a día de hoy anodinas, son episodios que bien nos podrían haber pasado a cualquier de nosotros. Y es que es posible que no solo no volvamos a mirar la tarta con los mismos ojos. Tragar cerveza en una fiesta de desmadre  tampoco se convirtió en una actividad que no invitara a echar un vistazo antes. Por lo que pueda pasar.

Pero, el valor principal de la película no reside únicamente en estos dos detalles indecorosos (y mazo guarros), sino también en la construcción de unos personajes cómicos y entrañable, que solo con su tirón y la premisa que asentaron, lograron sostener una serie de películas cuyos últimos títulos dan un nuevo sentido a la sobreexplotación de una franquicia.

Más aún, son precisamente los secundarios los grandes atractivos de esta cinta teen. Desde el padre de Jim, ese excepcional e impresionante papá despistado de Eugene Levy, hasta el paripatético Sherminator de Chris Owen (uno de los frikis más queridos de la historia del cine y de la tele). Y eso sin mencionar al arrogante y no poco gracioso Stiffler de Seann William Scott. Un circo completamente esperpéntico, que rodea y hace peculiar y casi única una historia "corriente" de adolescentes.

Sin embargo, no todo es lindo en esta película. Después de ver American Pie otra vez, hay algo que nos ha removido por dentro. A título personal el autor de estas líneas no ha conseguido reírse con ella como la primera vez. De hecho, le ha resultado bastante cargante y, de no ser por la obligación de tener que hacer la crítica, hubiera ido pasando rápidamente escenas para no tener que tragársela entera. En este aspecto, lo que queremos decir es que la película ha envejecido bastante mal, al tiempo que nosotros nos hemos hecho mayores. Y lo que hace quince años era la monda, ahora ya no lo es tanto y nos parece incluso hasta descafeinado.

En este aspecto, quizá el problema radique en su humor netamente noventero, para el que el paso del tiempo no ha sido benévolo. Pero, además, también puede pasar que, como los personajes de la cinta, nosotros nos hayamos también vuelto un poco carcas y ya no seamos el público objetivo de la cinta. 

En cualquier caso, se ha de reconocer que American Pie sigue siendo una película entretenida y completita de acuerdo con sus propios presupuestos y planteamiento, a la que le hacia falta una serie de secuelas tanto como un tutú a un mono titi. Que le sacaran spin-offs y secuelas hasta de donde no había que sacar hace que en general también la veamos, recordemos y revisionemos con bastante buenos ojos. Algo que, salvando las distancias, también nos pasa con el resto de películas de nuestro especial de cine de los 90

Valoración

Entretenida comedia adolescente de Instituto que remató los noventa. De culto para una generación. Lástima que estiraran el chicle con sus posteriores secuelas. Eso sí, por su culpa no volvimos a ver la tarta de manzana con los mismos ojos.

Hobby

68

Aceptable

Lo mejor

La premisa, los golpes de humor, el Shermanator, la resolución del conflicto, el padre de Jim y sus intentos para ser moderno y buen padre a la vez.

Lo peor

Nosotros, envejecemos comos sus chistes y las secuelas. Las tontunas que nos hacían gracia con quince años ya no nos la hacen con treinta.

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