Análisis

Análisis 'Awesome!' de Saints Row the Third

Por Óscar Díaz
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Por fin tenemos Saints Row the Third, la nueva incursión de THQ y Volition en el género de juego-disparate. Uno para el que hay que rescatar la categoría del trastero, porque se lo merece. Se trata del título más gamberro de esta temporada, a distancia de la competencia. Algo difícil de conseguir, sobre todo si tenemos en cuenta los juegos indi. Pero no hay discusión posible, los Saints han vuelto y superan todo lo visto.

La premisa es sencilla. Tenemos una ciudad abierta desde el primer momento. Calles que recorrer a pie o en vehículos variados. Tiendas donde adquirir armas, ropa y complementos. Muchos elementos para recoger y coleccionar, que nos harán buscar hasta en la basura. Viandantes que, a veces, se cruzan en nuestro camino. Misiones que nos hacen ir de un sitio a otro… ¿A alguien le resulta familiar?

Aquí acaba todo lo puede sonar a habitual. Porque Saints Row the Third tiene un estilo y personalidad propios. Lo más parecido serían los anteriores en la saga. Pero THQ ha decidido dar el salto y terminar con las comparaciones, de un plumazo. Aunque se repitan misiones puntuales.

Vamos armados hasta los dientes y con ganas de venganza. Somos los Saints. Somos los malos. La ciudad está en contra nuestra y hay que darle una lección. Pero no va a ser una tarea sencilla, porque enfrente vamos a tener bandas, una organización llamada Syndicate y hasta un ejército con tecnología a la última.

El Sindicato quiere todo el pastel

Todo pinta bien para los Saints. Su fama les precede y no hay banco que se les resista o negocio publicitario que no les quiera como protagonistas. El problema llega con un nuevo jefe del crimen que intenta arrebatarles todo lo conseguido, incluida una película próxima. A partir de ahí, tendremos que ganarnos las zonas, comprar negocios, recaudar fondos y subir de nuevo en la escala de poder. En definitiva, recuperar lo que es nuestro, porque Saints Row the Third consigue que nos identifiquemos con esta cruzada, desde el primer segundo de juego.

Para meternos aún más en el personaje, tenemos lo que puede ser el editor de personajes más completo hasta la fecha en un juego de acción. Cualquier aspecto se puede modificar, desde la anchura de los pómulos hasta la voz y gestos chulescos. Algo ya visto, pero nunca con tanta libertad a la hora de interpretar un papel, tanto online como desconectados. Podemos subir los diseños a Internet, compartirlos con otros jugadores e importarlos desde la Red.

Las misiones de Saints Row the Third tienen libertad y partes guiadas. Mientras que la ciudad es grande y abierta, muchas veces nos veremos en pasillos con un objetivo claro. Esta mezcla de momentos dirigidos y libertad es uno de sus puntos fuertes. La historia se hilvana de forma 'resultona' y, en las horas que dura, es sencillo reengancharse. Incluso partes alocadas, como intentar estafar al seguro tirándonos delante de los coches, quedan hasta bien en el conjunto. Lo cual es digno de comprobar en directo.

Acabar con éxito los encargos o hacer las cosas con estilo nos dará punto de experiencia, respeto y dinero. Este nos ayudará a comprar armas, sobre todo al final del juego, con lo que merece al pena poner empeño en todo momento. Encima, conforme ganemos puntos podremos repartirlos en habilidades, salud, daño, combate, vehículos... como si de un RPG se tratara. Vamos, que lo de identificarnos con el protagonista que nos hagamos a medida es imposible de evitar.

Pero este título bebe de algo más que una trama que seguir. Uno tras otro, se suceden los momentos en que perdemos el control y nos dejan con cara de asombro. Al principio, nos podemos ver en una película a lo Jungla de Cristal, pero esto dura poco y las situaciones elevan el nivel hasta salirse de cualquier medida. Saints Row the Third es espectáculo, puro y duro. Sin ambages, que diría algún despistado.

Munición y un arma más grande, por favor

La progresión en el tipo de armamento, que empieza con algunos modelos muy potentes, también se nota. Aunque al principio podemos sentir que somos ladrones, con recursos, pero sólo eso. A los pocos minutos ya tenemos tanques, misiles dirigidos y todo un arsenal que envidiarían otros juegos. También están los modelos disparatados. Con un profesor Genki que se convierte en todo un icono, con su programa de televisión que lo supera todo, o un vehículo que absorbe y dispara… gente.

Las pruebas a las que nos somete Saints Row the Third son muy variadas. Hay muchas misiones contra el reloj, también tenemos puntos de control y, de paso, oleadas que parecen invencibles. Esto último brilla sobremanera en uno de los modos online, que nos enfrenta a un nuevo concepto de más grande, más duro, más bestia…

Los personajes, que engrosan un plantel muy nutrido, se posicionan a nuestro lado o pasan a ser objetivos. Los aliados se llevan buena parte del protagonismo, con 'actuaciones' realmente brillantes, aunque en inglés y con subtítulos en castellano. Los malos... a veces eclipsan todo lo demás y no hay pega en ello. Se nota que en Volition se han divertido mucho mientras hacían este juego y han sabido transmitirlo al jugador.

Del control, hay mucho que decir y poco que explicar. La vista en tercera persona es la habitual. No hay coberturas, aunque podamos saltar por encima de los parapetos. A distancia, las armas dependen del calibre que disparemos y, cuerpo a cuerpo, tenemos algunos movimientos que se pasan tres pueblos. En esto último ayudan mucho ciertos accesorios y el nivel de 'pegada' que gastemos.

Dentro de los vehículos, las cosas cambian poco entre si conducimos un carrito, un deportivo, un avión tipo V-TOL o un helicótero. Ojo, se manejan de forma diferente, pero siempre con un estilo directo y que se aleja de cualquier parecido con la realidad. Diversión frente a realismo, donde lo primero es obligatorio en un juego así.

En cuanto a los puntos negativos, estos vienen por el lado del acabado técnico. Aunque, a primera vista, cumple y resulta muy espectacular, Saints Row the Third sufre de algunos fallos gráficos que se aprecian a simple vista. Pero lo más grave, que se puede solucionar con actualizaciones online, son los problemas con algunas partidas salvadas, misiones que no terminan como debieran, armas que desaparecen o algún que otro error que nos hace cargar la partida de nuevo. Esto es, realmente, lo que puede hacer que nuestra experiencia baje de nivel, porque todo lo demás brilla por mérito propio.

El modo 'wHorde'

Pero la parte multijugador, aunque divertidísima, llega con un gran handycup. Sólo dos participantes pueden aprovechar el modo cooperativo, que nos lleva de la mano por toda la historia de los Saints. Aquí, algunas situaciones en los vídeos de presentación pecan de poco cuidados, con personajes que no aparecen dónde o cómo deben. Por otro lado, el peculiar modo 'horda', nos enfrenta a prostitutas cada vez más grandes, en tamaño, así como oleadas que ponen las cosas difíciles, también para un máximo de dos jugadores. Pocos, pero con experiencias, cuanto menos, intensas.

Otro punto a destacar es lo mucho que se sirve el juego de las descargas online. Con misiones que sólo se pueden comprar o conseguir desde la Red, está claro que THQ va a aprovecharse de este tipo de opciones para evitar la piratería y, de paso, obtener algún beneficio de la venta de segunda mano. Así que no olvidéis vuestros códigos y pases online, porque merece la pena usarlos y acceder a misiones o vehículos que de otra forma se quedarían en el limbo 'digital'.

Con un principio espectacular, algunos momentos de calma y repetición, pero con una recta final de traca, Saints Row the Third ofrece una experiencia sin igual. El acabado gráfico, quizá no sea lo más destacable, aunque tenga su gracia. Pero su estilo es inigualable y tendremos que esperar a una cuarta entrega para ver si, de nuevo, THQ y Volition consiguen superarse.

Valoración

El camino que toma Saints Row the Third es genial. De paso, incluye cooperativo online y todo un despliegue de momentos ¡Awesome! para recordar.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Una palabra que oímos mucho en el juego, awesome ('ofsom'), describe este juego a la perfección.

Lo peor

El acabado visual, aunque es bueno, no acaba de convencer. Tampoco faltan algunos fallos molestos.

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