Análisis

Análisis con alas de Batman Arkham City

Por José Luis Sanz
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Batman Arkham City es, tal vez, de los juegos más esperados de este 2011 desde que Batman Arkham Asylum diera la campanada en el pasado año 2009. Un juego que, antes de su lanzamiento, no parecía para tanto pero que vivimos con un entusiasmo alucinante poco después de flipar en colores con El Caballero Oscuro de Christopher Nolan.

El caso es que no hace falta decir que a este Batman Arkham City de Rocksteady le hemos dedicado una cantidad ingente de espacio, con noticias y avances a cascoporro que han adornado las páginas de Hobbynews.es durante meses. Tanto ha sido la atención prestada que, incluso, pusimos online una review en vídeo el mismo día de su lanzamiento el pasado 21 de octubre. ¿Que no la habéis visto? Venga, os la dejo aquí otra vez:

Lo mismo pero diferente

Si eres fan, cuando arranca Batman Arkham City uno espera que la intro sea lo más parecida posible a la del primer juego. Y no por deseo, sino por que el truco de la intro-fase-jugable funcionó a las mil maravillas. ¿Os acordáis cómo empezaba? ¡¡Efectivamente!! Batman entraba en el psiquiátrico de Arkham con un Jóker preso que, de buenas a primeras, se escapaba, tomaba el control de las instalaciones y ponía a Bruce Wayne en la tesitura de restaurar la paz a puñetazo limpio.

Pues buen, Rocksteady ha repetido la fórmula en Batman Arkham City pero dando más dramatismo a la escena (no cuento nada por los spoilers) ya que volveremos a tomar el control de un personaje y a llevarlo a través de los títulos de crédito hasta el ansiado comienzo. Ese paseo es como un déjà vu que entusiasmará a los fans pero que transportará a los que no tengan el mismo aprecio por el juego al año 2009.

Tengo que reconocer que Batman Arkham Asylum me deslumbró. Me sentí Batman por vez primera en la historia de los videojuegos y comprendí por qué es un superhéroe y no un simple monigote disfrazado sin poderes sobrenaturales que fue, por desgracia, la conclusión que saqué cuando vi el Batman de Tim Burton allá por el año 1989. Volviendo al juego el caso es que, curiosamente, esa admiración por Batman Arkham Asylum se transformó en desidia al empezar con Batman Arkham City ya que me asaltó la sensación de que estaba jugando a lo mismo, con el mismo aspecto y las mismas armas. ¡¡Ufff, qué pereza!!

Básicamente hay dos factores que me han acabado enganchando a este Batman Arkham City tras un par de horas frías como el hielo de Mr. Freeze: el colosal escenario del juego (que multiplica por cuatro o por cinco lo visto en el psiquiátrico de Arkham) y el argumento con un elenco de villanos que retuerce la historia de los cómics de Batman con un talento descomunal.

El viejo Gotham, a nuestros pies

Batman Arkham City no se desarrolla en el Gotham que todos tenemos en mente de las películas de Christopher Nolan, sino en la vieja ciudad que fue aniquilada años atrás y cerrada a cal y canto para que nadie puediera entrar en ella. Bruce Wayne, filántropo por definición, estaba por a labor de restaurarla para devolverle su gloria, pero ha sido tomada por los peores villanos de la historia y, encima, amenazan con exterminar a la población de la ciudad. Un lío vamos.

Así que ahí entramos nosotros. En un mapa gigante que tiene como protagonista a un escenario desaliñado, en ruinas, casi en estado de demolición, pero que mantiene su encanto intacto y algunas de sus más significativas construcciones en pie: el ayuntamiento, la central de policía, el puerto, la catedral, el distrito industrial, el museo, etc.

Gracias a este gigantesco mapa de Batman Arkham City parece que andamos por una ciudad abierta al estilo de Prototype que nos permite completar decenas de misiones principales y aternativas de la forma que queramos, con total libertad. ¿Como un sandbox? No es para tanto, pero sí es cierto que se da un aire.

La historia y los personajes

Hay una campaña de publicidad de una empresa de telefonía que dice que "cuanto mejor es el malo, mejor es la película". Y lo mismo le pasa a Batman Arkham City, que no tiene un único malo sino una cuadrilla de los mejores, con su propia personalidad y un diseño que sin apartarse del espíritu de los cómics, tienen una consistencia que los hace atractivos. No me podréis negar que a uno le entran unas ganas irrefrenables de jugar con Mr. Freeze cuando le vemos pretrechado con esa armadura que lleva... ¿a que sí? ¡¡Mola todo!!

Lo mejor de Batman Arkham City es que tras descubrir que nos las veremos con el Jóker, Mr. Freeze, Ra's Al Ghul, Pingüino, Tsaz, Dos Caras o Hiedra, entre otros, las líneas que separan el bien o el mal no estás muy definidas ya que no será un todos contra Batman y en ciertas ocasiones de la historia, nuestro héroe tendrá que recurrir a alguno de estos súpervillanos para solventar sus problemas.

Ahí está la gracia. En ver cómo los intereses de unos se cruzan con los de otros a la vez que todos mantienen intactas sus personalidades. La frialdad de Mr. Freeze, el macabro humor y sanguinaria violencia de el Jóker o las trampas de Pingüino. Batman Arkham City tiene una historia sólida que marca el juego y nos invita a disfrutarlo con cada secuencia que contemplamos.

El personaje y sus amigos

Batman, Catwoman, Robin, Alfred... son el cuarteto que forman el eje del bien en Batman Arkham City. Al primero lo controlaremos en toda la historia principal aunque con la gatita sólo podremos hacerlo tras comprar un DLC que abre una campaña compuesta por cuatro capítulos. No es que sea muy extensa, pero cuenta detalles del berenjenal global que hay montado alrededor de Arkham City y la amenaza de la sangre contaminada.

Tanto el Batman como la Catwoman de Batman Arkham City se parecen mucho a la hora de manejarlos y sus controles son casi idénticos, salvo en la diferencia de velocidad a la que se mueve cada uno en los combates o a la forma de trasladarse por los tejados de Arkham City. Mientras él es más tanke (lento pero duro coom una roca), ella es más rogue, es decir, muy rápida y ágil aunque escasamente resistente al cuerpo a cuerpo.

Por suerte no es opcional utilizar a uno u otro y será más que recomendable jugarlos ambos para obtener el 100% del juego. Hasta en este detalle de las dos campañas, Batman Arkham City acierta de pleno alargando y profundizando en su apasionante historia. Eso sí, o pagamos por el DLC, o a la gatita sólo la veremos en nuestros mejores sueños...

¿Entonces mola o no mola?

La diversión en Batman Arkham City viene sola una vez que todos los demás elementos están en su sitio. La historia, el nuevo escenario, los personajes y la forma de jugar heredada en un 99,9% de Batman Arkham Asylum así lo han permitido porque el juego se comporta como una fórmula matemática.

Y es que Rocksteady tenía muy fácil haberse equivocado con esta segunda entrega, recurriendo a lo que ya sabía que funcionaba, sin currarse nada más allá de añadir un nuevo villano, una historieta sencilla y un escenario un poquito más grande que el de Batman Arkham Asylum.

Por suerte, la compañía inglesa ha decidido poner toda la carne en el asador, añadir a la parrilla de Batman Arkham City todos los kilos de villanos que tenía a mano, todos los enemigos posibles y todos los escenarios que cabían en su proyecto. Sin dejar nada en la recámara.

De esta forma, Batman Arkham City no ha pasado a ser un simple Bioshock 2. Es algo mucho mejor que merece heredar la gloria de su primer juego y la atención de los que nos encanta jugar. Y a pesar de la pereza inicial, Batman Arkham City es uno de los mejores juegos de 2011... como mucha bat-diferencia.

Valoración

Segunda parte del mítico Batman Arkham Asylum que cambia de tercio con un escenario portentoso, un elenco de villanos abrumante y nuevos compañeros como Catwoman y Robin.

Hobby

98

Obra maestra

Lo mejor

La ciudad, el argumento y la variedad de escenarios y misiones.

Lo peor

El primer contacto no sorprende y hace falta un 'plus' de ganas para quedarnos y seguir jugando.

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