Análisis

Análisis con patadas del genial Bulletstorm

Por José Luis Sanz
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No sé si lo recordaréis, pero había hace algún tiempo un dúo de cómicos llamado Faemino y Cansado que hacían una gracia así: "¿Doctor, el cordero con patatas es cordero?". Bueno, pues algo parecido podemos aplicar a Bulletstorm: "¿Doctor, Bulletstorm sin patadas es Bulletstorm?". La respuesta es NO. Bulletstorm sin patadas no es Bulletstorm.

El título que se ha inventado Epic Games es de los que sorprenden. Todo el mundo decía antes de su lanzamiento que iba a ser como un Painkiller pero mejorado gráficamente, y resulta que cuando lo pruebas notas que tiene su propia personalidad. Una personalidad salvaje y asilvestrada, pero personalidad al fin y al cabo. Bulletstorm es una especie de pim-pam-pum gamberro con monigotes que adornan con su sangre unos escenarios que bien podrían estar dentro de algún Gears of War.

La escoba espacial de los macarras

El juego comienza con una nave espacial surcando los sistemas periféricos y un grupo de mercenarios llamado Dead Echo a bordo, escapando del acoso de los cazarrecompensas y de un militar llamado Sarrano que, por lo que les escuchamos, debe ser más malo que un juego para la Atari Jaguar.

Si es en la cabeza, mejor que en el brazo. Y si es en la entrepierna tras una patada en la boca, mejor. Y si le acertamos en el trasero desde lejos, también mejor. O si después de dos patadas en la ingle le rematamos en la cabeza. O si lo lanzamos al aire, lo dejamos caer y después lo mandamos de un puntapié a un cable pelado para que se electrocute... ¡¡sí!!, efectivamente, dicho así la cosa suena fatal, pero Bulletstorm es así. Violento y gamberro.

Un arsenal con botas

En Bulletstorm tienen una importancia capital las armas. No hay muchas la verdad, pero lo cierto es que las podemos ir mejorando para que tengan más capacidad destructiva o almacenen mayor cantidad de munición.

Lo cierto es que Epic se ha currado mucho cada fusco, que van desde simples fusiles a escopetas, automáticas cortas, rifles de francotirador, lanza bombas con cadenas, etc. Cada arma tiene lo suyo, su intríngulis, y son de un grado de bestialidad creciente. Pero, sin duda, la mejor arma que tendremos serán las botas. Más concretamente, la suela de las botas.

Cada vez que un enemigo se acerque podremos arrearle un patadón y lanzarlo al aire donde quedara flotando como si estuviera en la estación espacial MIR. En ese momento, el enemigo se convierte en objeto y ya le tenemos a punto para cebarnos (jugablemente hablando) y encadenar una serie de ataques que nos den más puntuación. Como una especie de fatality de Mortal Kombat.

Aún así, si el enemigo no se acerca para enseñarle el número que calzamos, no pasa nada. Tenemos un rayo llamado látigo que nos lo pone a nuestros pies, así que ya tenemos otro elemento más para utilizar: cazamos al enemigo con el látigo, le propinamos una patada y luego le regalamos unos cuantos proyectiles en lugares estratégicos del cuerpo para sumar unas decenas de puntos.

¿Sólo eso? ¿Disparar y patear?

Sí. Bulletstorm es SÓLO eso, pero os podemos asegurar que es más que suficiente para entrenernos como si no costara. Y es que este título de Epic Games es una montaña rusa en la que, una vez que te subes, ya no para hasta el final... al tiempo que nos inventamos afanosamente el fatality que más puntos lleve al marcador.

Además, la curva de interés está muy currada y mientras al principio nos sorprenden las patadas y las primeras armas con los enemigos que nos asaltan, luego, hacia la mitad, la cosa se pone interesante con nuevos enemigos que nos obligarán a buscar otros modos de acabar con ellos. Especial atención al Godzilla que podremos llevar para arrasar a los enemigos desde la distancia. ¡¡Genial!!

Resumiendo: Bulletstorm es un portento técnico (gráficamente recuerda a un Gears of War), increíble, muy bueno y que nos da justo lo que queremos, diversión a espuertas envuelta en un manto de diálogos absolutamente descerebrados que nos recuerdan lo duro que es vivir solo en el espacio, ser un bebedor empedernido y tener un compañero medio-robótico que duda de su condición heterosexual... ¡¡y no decimos más!!

Valoración

Increíble montaña rusa llena de adrenalina donde nos lo pasaremos en grande finiquitando la triste exitencia de tanto enemigo asilvestrado. Un juego que se disfruta desde el principio hasta el final... sin descanso.

Hobby

87

Muy bueno

Lo mejor

Gráficamente es impecable y su diversión roza por momentos la locura.

Lo peor

El control en consolas es complejo. Y no por estar mal diseñado, sino por la cantidad de enemigos.

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