Análisis

Análisis de Homefront por la libertad

Por Óscar Díaz
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De Homefront no hemos parado de hablar durante meses. Desde cierta presentación en que pudimos ver su primer nivel. Unos minutos que estaban hechos para marcarnos y que cumplieron con creces su objetivo. La sensación de tener un país como Estados Unidos, bajo el yugo de una potencia comunista y autoritaria, no es que fuera nueva. Pero la crudeza y el ritmo con que se presentaba a principios de 2010 eran relativamente nuevos para el mundo de los videojuegos.

Los responsables de esta experiencia eran los mismos de otro título que, aunque tuvo sus defensores, no despuntó entre los Call of Duty o Battlefield del momento. Frontlines Fuel of War planteaba también una crisis global, con fuerzas comunistas contra las occidentales. Sin embargo, la historia de Homefront cambia radicalmente, ya que todo gira en torno a una invasión y los combatientes mezclan tropas regulares con aficionados que forman la resistencia. ¿Qué le falta a algo así para salir bien? El apoyo de alguien como John Millius, que tiene un curriculum impresionante, en el cine, la televisión y… los videojuegos.

En cuanto a los puntos destacables, la promesa de tener servidores dedicados se ha hecho realidad en todas las plataformas. Esta se ha transformado en partidas con hasta 32 jugadores simultáneos, aunque sólo en un modo que nos permite campar a nuestras anchas mientras tomamos posiciones. La experiencia del título anterior de Kaos Studios, Frontlines Fuel of War, se ha convertido en el principal valedor de Homefront. La variedad de clases, vehículos o accesorios es suficiente para que tardemos bastante en conocer las posibilidades de cada uno. Un aspecto que sirve para que no pensemos en los pocos modos de juego que se incluyen.

Un modo comandante, con el que podemos elegir sobre el mapa dónde van nuestras tropas, es de lo más destacado de las partidas online. Aunque está limitado en un principio, cuando conseguimos el nivel siete en nuestro rango se abre esta opción que hará las delicias de los jefes de equipo. Es, precisamente aquí, donde Homefont intenta diferenciarse de los demás, al facilitar algo que ya hacemos desde hace muchos años en los títulos que no lo tienen tan bien implementado.

Otra característica de los modos multijugador son los abastecimientos. A diferencia de otros juegos, aquí contamos con suministros que llegan conforme los necesitamos, si tenemos puntos para ellos. Carros blindados, RPG, apoyo aéreo… es como en otros títulos, pero en Homefront tenemos libertad para entrar en el campo de batalla como un elefante en una cacharrería. ¿Qué nos han eliminado y queremos vengarnos? Seleccionamos un tanque, salimos, elegimos el objetivo y saldamos la deuda. El dinamismo que ofrece este sistema permite que los equipos no se queden cojos cuando uno o dos jugadores llegan tarde a la fiesta. Además, como no podía ser de otra forma a estas alturas, hay diferentes puestos en algunos vehículos, que fomentan el compañerismo. Lo mismo que sucede con los modelos teledirigidos, algunos con armas montadas encima, que sirven de apoyo para incursiones o la defensa de los puntos tomados.

Se nota un esfuerzo especial en los aspectos multijugador de Homefront. Un trabajo al que merece la pena dedicarle atención y que llega en un momento de relativa calma en el mercado de los videojuegos. Incluso cuenta con opciones para jugar en red local, aunque no a pantalla partida, con un máximo de 16 participantes. Pero también hay puntos negativos que empañan la experiencia. Como en el modo historia, cuando jugamos con amigos notaremos la falta de pulimento en varios aspectos. Los muros y tejados que, a veces, se vuelven transparentes no tienen sentido en un juego que intenta estar a la altura de los mejores. Estos detalles, que seguramente se olviden a base de actualizaciones, son los que empañan un sistema de rangos y experiencia que, a pesar de no innovar, promete ser muy interesante. Volvemos, pues, a ver ciertas prisas por sacar el título a la venta y solucionar los problemas después. La buena noticia es que, la primera tanda de arreglos, ya ha llegado.

Valoración

Un modo historia corto, con momentos espectaculares y ratos para olvidar, que se salva por un online que promete mucho, pero ha comenzado con sobresaltos.

Hobby

79

Bueno

Lo mejor

El argumento nos pone los pelos como escarpias, con destellos de brillantez.

Lo peor

Fallos técnicos numerosos y un acabado al que le habrían venido bien unos meses más de trabajo.

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