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Análisis

Análisis de 1-2-Switch, el primer "Party Game" de Nintendo Switch

Por Alberto Lloret
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Versión comentada: Nintendo Switch

Tras el análisis de Breath of the Wild, hoy le toca el turno al otro juego desarrollado por Nintendo, 1-2-Switch, un “party game” que explota las posibilidades de los Joy-Con, pero que viene precedido de múltiples dudas: ¿merece la pena? ¿Funciona bien? ¿Es divertido? Vamos a verlo.

Ayer comenzaron a publicarse los análisis de los primeros juegos de Switch, con The Legend of Zelda Breath of the Wild acumulando excelentes notas a nivel internacional. Es el juego estrella de Nintendo para el lanzamiento... pero no es el único. El otro juego de Nintendo que, desde hoy está disponible en formato físico, es 1-2-Switch, un título que por su naturaleza, ha sido bastante criticado. Que si debía venir incluido en el disco, que si qué caro para lo que ofrece. Nosotros hemos pasado ya unas cuantas horas con él, y llega el momento de dar nuestro veredicto.

1-2-Switch es, ante todo, un juego que explota dos de las facetas estrella de Nintendo Switch: los mandos Joy-Con y el multijugador en cualquier parte. A tal efecto han diseñado 28 minijuegos que, por momentos, recuerdan a los delirantes WarioWare y Rhythm Heaven Megamix. No faltan pruebas de ritmo (como un peloteo de ping pong en el que debemos prestar atención al sonido de la pelota o, cual gorilas, aporrearse el pecho al ritmo de la música), chorradas como afeitarse o comerse el mayor número bocadillos, duelos de espada, de pistola, de habilidad, de reflejos... hay un poco de todo.

Lee nuestro análisis en profundidad de Nintendo Switch

Los mandos Joy-Con, de los que ya os hemos hablado largo y tendido, aquí funcionan de maravilla, destacando la vibración HD en pruebas como abrir una caja fuerte o averiguar cúantas bolas hay en una caja de madera. Otras utilizan sus giroscopios o puerto infrarrojo para detectar con mucha precisión nuestros gestos... aunque en algunas pruebas, podemos hacer “trampas” y dejar el mando quieto sobre una superficie y el juego no distinguirá si está en nuestra mano o no.

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1-2-Switch ofrece un total de 28 minijuegos. Algunos pecan de ser algo confusos.

La gracia de muchas de estas pruebas es que los jugadores no deben mirar a la pantalla, sino utilizar sus sentidos. Es decir, aquí los gráficos son algo totalmente secundario y, en ocasiones, destacan por ser ya no minimalistas, sino en algunos casos inexistentes (en la pantalla aparece un simple "mira a los ojos de tu rival"). Algunos minijuegos, como descolgar primero un Joy-Con convertido en teléfono, nos invitan a prestar atención con nuestros oídos. Otros, a fijarnos en los ojos del oponente o sus gestos y, al escuchar una señal auditiva, repetir su gesto o ser más rápido que el otro. En definitiva, una forma de jugar apta para cualquier tipo de usuario, aunque nunca haya probado un videojuego. Hasta un niño de 4 años que nunca ha tocado un mando puede disfrutar de algunas pruebas.

Como decimos, 1-2-Switch es una experiencia multijugador pura y dura, y carece de modo individual. Sólo algunas pruebas, las menos, se juegan utilizando el Joy-Con derecho, el que tiene el receptor infrarrojos, para detectar gestos como abrir o cerrar la boca en la prueba de los bocadillos. Este tipo de pruebas (insisto, las menos), se juegan por turnos y se pueden jugar en solitario para establecer récords, pero, cómo decimos, son la excepción dentro de una regla que apuesta todo el tiempo porque dos jugadores compitan entre sí.

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Los minijuegos de 1-2-Switch, gráficamente no son nada del otro jueves. Muchas veces, sólo hay parte "visual" en las repeticiones y el juego nos invita a no mirar la pantalla.

Por si ello no fuera suficiente para que los jugadores “solitarios” lo descartaran, 1-2-Switch tiene varios problemas añadidos más. Cada prueba cuenta con un pequeño vídeo introductorio que, en teoría, debería explicarnos la mecánica de juego. El problema es que casi parece más un anuncio de televisión (bien producidos y con una estética cuidada) que unas instrucciones de juego, provocando que algunos minijuegos sean confusos al menos durante las primeras partidas.

Añade otro problema más: si 1-2-Switch está pensado para que lo disfrutemos en una fiesta, en un entorno con ruido (ya ni hablamos de música), voces y gente “medio pedo”, algunas pruebas que dependen del sonido pueden resultar también impracticables. Pero, lo peor de todo es que los juegos carecen de profundidad. Si remitimos a los títulos antes mencionados, como WarioWare, aquí no vas a encontrar variaciones sobre el mismo minijuego (más rápidos, más difíciles, con mecánicas que crecen en complejidad o remixes). Es siempre la misma prueba, inalterable.

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Cada prueba de 1-2-Switch tiene un vídeo de presentación. Desde el punto de vista artístico están cuidados, pero parecen más un anuncio que un tutorial al uso.

Si seguimos con los inconvenientes, cada prueba puede requerir cosas distintas: acuna la unidad principal como si fuera un bebé, pon la correa en los Joy-Con y ajústala a tu muñeca, quítasela, déjalo en la mesa, vuelve a ponerle la correa... Si vas a estar cambiando a menudo de prueba, que en una sesión de juego al uso es lo normal, eso implica mucho trajín y preparación de mandos, lo que también resta algo de agilidad al ritmo de la partida.

Pero ojo, que no todo es malo. Cuando todos los astros se alinean, 1-2-Switch es una experiencia muy, muy divertida. Algunos juegos son una genialidad y funcionan muy bien, como el juego de las posiciones con las banderas (hay que estar atento, ya que la voz femenina nos va indicando la posición y la masculina nos obliga a poner la contraria de la que dice), mientras que otros son capaces de arrancar más de una risotada por las referencias “onanistas” que despertarán, ya sea ordeñando una vaca o descorchando una botella de champán. Sí, la diversión también viene por ahí, viendo cómo otros hacen el ridículo con sus gestos.

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1-2-Switch apenas tiene tres modos de juego: elegir los minijuegos, selección aleatoria y por equipos. Este último cuenta con un tablero de juego, y en cada casilla, nos espera una prueba.

Además, aparte de poder elegir los minijuegos de forma manual o aleatoria, también incluye un modo de juego en plan “grupal” por equipos para hasta 20 jugadores (que en realidad pueden ser 400, ya que se sigue jugando sólo con dos Joy-Con y son los jugadores los que se los van pasando entre ellos). Este modo cuenta con un tablero de juego y unos dados virtuales, que nos hacen ir avanzando por cada casilla, y en cada una nos espera un minijuego. En este modo, las partidas suelen durar una media de 30-40 minutos.

Junto a un doblaje al castellano más que correcto, esto es a grandes rasgos todo lo que ofrece 1-2-Switch. Un juego que, aunque está lejos de ser perfecto, si puede convertirse en el “alma de la fiesta” que diría Torrente, si se dan las condiciones adecuadas. Para muchos, no sin razón, no deja de ser una demo técnica bien vestida, y que bien podría haber venido incluida con la consola. Este es, quizá, su principal problema, ya que es cierto que los minijuegos, como hemos dicho, no ofrecen profundidad ni opciones de “rejugabilidad”, ni modo para un jugador.

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Reflejos, velocidad, habilidad... cada prueba de 1-2-Switch suele requerir distintas habilidades.

Es, junto a su elevado precio (50 euros), su gran “pero”, algo que en cierta medida lo condena a ser el típico juego que sacas una o dos veces cuando tienes visita... y poco más. Por esta razón, sólo podemos recomendar 1-2-Switch, principalmente, para jugadores sociales, y quienes se reúnan y jueguen en grupo habitualmente. Para el resto, mejor probarlo antes de picar... porque puede terminar gustándote, o todo lo contrario.

Valoración

1-2-Switch es una interesante propuesta para jugar en compañía, pero que resulta algo limitada en cuanto a opciones, es cara y por momentos, parece una demo que debía haber venido incluida en el sistema. Aún con sus limitaciones, destaca el soberbio uso que hace de los Joy-Con y lo divertidas que pueden llegar a resultar algunas pruebas.

Hobby

65

Aceptable

Lo mejor

El uso que hace los Joy-Con: es la mejor manera de ver sus posibilidades. Algunas pruebas son muy divertidas. El doblaje. El modo "con tablero".

Lo peor

Algunas pruebas son confusas, y todas carecen de profundidad o variaciones. Sin modo individual. Orientado principalmente a reuniones sociales.

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