Análisis

Análisis de Angry Birds Star Wars para Xbox One

Por Daniel Quesada
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Los pájaros gamberros vuelven a la carga en su versión Star Wars, con la intención de aprovechar todo lo que pueda ofrecer Xbox One. Y en la intención se han quedado...

Angry Birds lleva años siendo un éxito. Su fórmula es sencilla, pero lo bastante flexible como para proponer retos muy atractivos para cualquier tipo de jugador. Gracias a eso, hemos visto sus gracietas en toda clase de consolas y versiones, pero sin duda la ambientada en el universo de La Guerra de las Galaxias es una de las más populares.

Angry Birds Star Wars llega ahora a Xbox One, dispuesto a ofrecer todo lo que ya vimos en los otros formatos (están incluídos todos los niveles de Path of the Jedi y el resto de descargas) y algún que otro extra exclusivo. En total, tenemos 220 niveles, una cifra muy maja.

Un empujón de Fuerza... Gracias a un tirachinas

Comencemos por explicar cómo se juega, por si sois novatos en la saga. En cada nivel, contamos con un número de pájaros (tres o cuatro) y hemos de propulsarlos con un enorme tirachinas para golpear a los cerdos. Si nuestro pájaro no impacta con él, quizá lo haga alguno de los escombros que derribemos a nuestro paso, lo que también acabaría con el enemigo. Utilizar las trayectorias y la física a nuestro favor es la clave para superar cada nivel. Así, podemos tensar más o menos el tirachinas y modificar el ángulo antes de disparar. Si conseguimos acabar con todos los cerdos antes de quedarnos sin pájaros, pasamos al siguiente nivel. Cada uno de estos niveles se puede resolver, por lo general, en un minutillo, aunque algunos os costarán varios intentos hasta dar con las trayectorias adecuadas.

La ambientación de Star Wars no es solo estética, ya que los diferentes tipos de pájaros tienen habilidades relacionadas con la saga galáctica. Por ejemplo, el que se parece a Luke Skywalker puede usar el sable de luz una vez para romper un objeto cercano; el "mini Han Solo", por su parte, dispara con su blaster para acertar a objetos lejanos. Los escenarios se basan en lugares tan icónicos como Tatooine, Hoth o la Estrella de la Muerte. Por supuesto, también podemos escuchar el tema principal de la franquicia y algún que otro efecto de sonido familiar... Aunque acaban haciéndose repetitivos, la verdad.

Todo esto es igual a las versiones que conocíamos. Ahora bien, ¿qué aporta esta versión para Xbox One? En primer lugar, evidentemente, los gráficos se ven con un detalle fabuloso... Aunque no había demasiado que rescar desde las versiones previas. Son las mismas imágenes a tope de resolución.

A mano o a máquina

Los cambios relevantes están en el control. Por un lado, podemos usar el método clásico: apuntar con el stick y llevar a cabo las acciones con el botón A. Por otro, es posible usar Kinect para el control. Al cerrar el puño agarramos el pájaro, al mover la mano tensamos la cuerda y al abrir el puño disparamos. Parece sencillo, pero la detección de nuestra mano es terriblemente aleatoria, por lo que muchas veces nos encontraremos abriendo y cerrando el puño sin que nada suceda o nos sorprenderemos al ver cómo el pájaro sale disparado hacia atrás porque el juego ha interpretado que dábamos la orden de lanzar. Si ya es un suplicio proyectar a los bichos, realizar acciones en pleno vuelo es de traca. Disparar con Han Solo al sitio exacto donde queremos debería convalidarse con Ingeniería Aeronáutica.

La navegación por los menos es igual de molesta: el icono de nuestra mano desaparece cada dos por tres y, para confirmar las opciones, se nos pide que la avancemos hacia delante, lo cuale s muy cansado. ¿Por qué no mantener la mano un segundo sobre el icono, como en la mayoría de juegos de Kinect?

Por cierto, también es posible dar órdenes de voz, pero aprender comandos tan diferentes entre sí resulta tedioso y, para más inri, no sirven para todo. En una partida, podemos dar iuna orden para lanzar el pájaro pero... ¿y para dirigir el ángulo del disparo? No nos queda otra que usar el stick y, ya que estamos con el mando, pulsamos el botón de disparar y punto. Creo que Kinect es una herramienta práctica, pero si se usa a medio gas no tiene ningún sentido.

Por supuesto, a los 5 minutos estamos cansados de este control, tanto física como emocionalmente. Vale, no pasa nada, queremos recuperar el control normal, sin captura de movimiento. ¡Sorpresa, no se puede! Una vez hayáis activado el control con Kinect al mover la mano, tenéis que retroceder hasta el mismísimo menú principal del juego para que se active el control normal. Pero claro, para retroceder hasta él hay que seguir usando Kinect y pulsar los botones de "atrás"... Un desproposito, vamos.

Podríamos pasar un poco por alto estos fallos ya que, al fin y al cabo, con el control clásico se juega muy bien, hay muchos coleccionables por descubrir y la obsesión por conseguir la máxima puntuación en cada nivel tiene su gracia... Pero de repente vemos que Angry Birds Star Wars vale más de 30 euros en esta versión y la poca buena fe que nos quedara se viene abajo. ¿Cómo es posible una diferencia de precio tan abismal, cuando por un par de euros tienes casi todos estos contenidos en la versión de teléfono móvil?

No solemos tener demasiado en cuenta el precio a la hora de evaluar los juegos, pero este caso nos parece de juzgado de guardia. Si sumamos a eso todos los defectos que hemos comentado... Y qué demonios, que no se han currado ni una pequeña renovación gráfica... Nos queda que Angry Birds Star Wars es un juego muy recomendable para móvil o tablet, pero en Xbox One resulta decepcionante del todo. Y todavía queda por llegar la versión PS4...

Valoración

Parte de una base divertida, pero se ve a la legua que es una versión hecha a toda prisa para sacar tajada. Muy mal optimizada para One.

Hobby

48

Malo

Lo mejor

La propia mecánica de juego sigue teniendo su gracia.

Lo peor

El control con Kinect es horroroso. Faltan novedades. Es muy caro.

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