Análisis de ARK
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Análisis de ARK: Survival Evolved para PS4 y Xbox One

Por Rafa Domínguez
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Versión comentada: PS4

Un hombre o una mujer desnudos son capaces de construir un colosal castillo a lomos de un legendario dinosaurio, o... pueden ser devorados, congelados, quemados, ahogados y asesinados por otros jugadores; su destino está en tus manos. ARK: Survival Evolved, el popular videojuego de mundo abierto, ha llegado a su versión definitiva y lo analizamos para ti en PlayStation 4 y XBox One.

Quedarán pocos usuarios sobre la faz de Steam que no hayan, como mínimo, oído hablar de un tal ARK, ese vasto videojuego de mundo abierto que durante largos meses se afincaba en la lista de los "más populares" a golpe de dinosaurios, sistema de crafteo y su modo multijugador, donde, en definitiva, su ecosistema es la mayor amenaza para la supervivencia. Sí, ese en el que te puedes enfrentar a puñetazos contra un Raptor con eróticos resultados, o bien organizar una batida para capturar al temido Rex que siempre arrasa con tu preciosa cabaña de paja. Ese mismo. Y si todavía andas algo perdido, te lo resumo: ARK Survival Evolved es un juego de acción y aventura en el que tendrás que sobrevivir a un despiadado mundo abierto plagado de dinosaurios, en solitario o multijugador, mientras construyes, te alimentas o exploras los confines del mapa.

Llevamos más de dos años descubriendo este videojuego de supervivencia desarrollado por Studio Wildcard desde que se lanzase en Early Access a mediados de 2015 en la plataforma de Valve y, posteriormente, en Xbox One y PS4. Por el camino se ha enfrentado a enemigos como Day Z o Rust, pero ninguno ha superado su fascinante mundo prehistórico. Ahora bien, los dinosaurios han llegado en su versión final y tendremos que comprobar cómo se enfrentan esta vez al meteorito. ¡Dentro análisis de ARK: Survival Evolved para PS4 y Xbox One!

La vida se abre camino... o, al menos, lo intenta

Nacer por primera vez en uno de los mapas que ofrece el juego, a elegir entre The Island, una isla con diversos ecosistemas; Scorched Earth, un mundo desértico con más criaturas; y The Center, un mapa gratuito creado por la comunidad; es, por lo pronto, una experiencia visual de la que tendremos que recoger las babas. Pero antes de dejarnos llevar por el envoltorio, tendremos que enfrentarnos a su tediosa interfaz y la selección de modos: en local o multijugador.

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El modo local nos ofrece infinitas posibilidades de personalización para nuestro mundo, partiendo de la base de poder jugar en solitario o acompañados. Podremos controlar el respawn de las criaturas, alterar los ciclos ambientales o las zonas de aparición, entre otras muchas opciones que permiten modificar los valores que marcan la dificultad de la partida. El multijugador, por su parte, también ofrece esa misma personalización, pero tendremos que adaptarnos según el servidor de juego que escojamos, ya sea PvP (Jugador contra Jugador) o PvE (Jugador contra Entorno).

ARK Survival Evolved

Hasta aquí es relativamente sencillo, obviando la sensación de abrumación a la nos enfrentaremos con tanta información. Los primeros problemas llegan con su interfaz, y más concretamente con su usabilidad. El menú de ARK: Survival Evolved, marcado por la salvaje cantidad de alternativas para cada mundo, puede convertirse en un auténtico escollo al que no todos se enfrentarán con la misma solvencia. Entendedme: el jugador experimentado navegará con relativa eficacia por el sistema de menús, pero el jugador novicio puede llegar a perderse en su interfaz poco intuitiva y sin lograr siquiera su propósito principal: comenzar a jugar. Ni que decir tiene de adentrarse en su tan prodigado multijugador masivo. Y eso, sin lugar a dudas, es una pesada losa de primeras dadas.

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Una vez logremos tumbar su tediosa interfaz, tendremos que personalizar nuestro personaje a través de unos valores que pueden convertirlo en una figura de lo más grotesca. Nuestra apariencia no tendrá ningún efecto, como es habitual, en el desarrollo del juego, pero los jugadores más exigentes que quieran tirarse horas creando su yo neandertal se pueden ir dando la vuelta. Como decía al comienzo de este análisis, nuestra aparición en el mundo es todo un espectáculo en el que maravillarnos con su apartado gráfico.

ARK: Survival Evolved ofrece un entorno recreado con mimo, destacando su juego de iluminación sobre una cantidad ingente de texturas en alta definición que harán las delicias de los más exigentes. Ésta, sin embargo, no cuenta con la misma profundidad a la que podemos llegar en su versión para PC y, desde luego, sigue alimentando el eterno debate sobre la optimización del motor en consola. Sí, ha recibido mejoras apreciables en el rendimiento desde la fase de beta, pero no son las deseadas para un juego que llega a las tiendas en una supuesta "versión final" y a un precio de 64,95€.

Un mundo de infinitas posibilidades

Todavía recuerdo una de las primeros pensamientos que me invadieron cuando corría por las playas de The Island en busca de mi primer dinosaurio: qué poderosos son los recuerdos. Como aquel niño pequeño que, sentado frente al televisor, se dejaba llevar por la magia con la que John Hammond narraba la eclosión de un huevo de dinosaurio en Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993), agucé mis sentidos y me dejé llevar por una nostalgia que, sin lugar a dudas, marcaba definitivamente mi primera impresión real de ARK. No pude evitar sentir esa fascinación propia del que todavía escribe cartas a los Reyes Magos al ver el eterno cuello de un Brontosaurio, o el terror incontrolable que provocan las pisadas a tus espaldas — con temblores de tierra incluidos — del todopoderoso Tiranosaurio Rex. Lo más divertido, sin embargo, fue saber que más adelante tendría la posibilidad, con infinitas horas de esfuerzo, de adiestrarlo y recorrer en su lomo las peligrosas zonas del mapa.

Amaestrar dinosaurios es un detalle que hace del juego una delicia. Cada uno de ellos dispone de sus propias estadísticas de salud, ataque y velocidad, disponiéndose para cumplir las distintas funciones clásicas de grupo en cualquier MMORPG para superar el contenido PvE; y la dificultad para adiestrarlos crecerá exponencialmente en función de su nivel y su poder. Además, necesitarás seguir unos patrones de alimentación meticulosamente diseñados — y que puedes consultar en esta guía de ARK — para perfeccionar la velocidad de captura, y créeme que lo necesitarás en el caso de las criaturas más excepcionales.

El contenido es un componente excepcionalmente poderoso y la piedra angular madre de su éxito. Una vez consigamos adaptarnos al entorno, tendremos a nuestra disposición un poderoso sistema de crafteo del que dependerá nuestra supervivencia: herramientas de recolección, armas (desde un simple tirachinas a poderosos rifles), construcciones, trampas, venenos, monturas y un sinfín de elementos que podrían llevarnos hasta el juicio final. La experiencia de juego busca aproximarse a la máxima realidad posible, con la muerte vigilando de cerca nuestros pasos.

Hay que alimentarse, beber y vigilar nuestra temperatura corporal. Correr despavorido de un dinosaurio peligroso puede ser la única opción, pero conlleva consecuencias como el agotamiento, la sed y el hambre. Y si te cruzas en la línea de visión de un Raptor, será mejor que cierres los ojos y pienses en unicornios. Es por ello que ARK: Survival Evolved nos ofrece una experiencia con una dificultad inicial considerable y que se mantendrá estable según vayamos avanzando en su contenido.

ARK Survival Evolved

A pesar de que el juego no presenta una historia que seguir, sí encontraremos reliquias con las que obtener información de los dinosaurios a los que nos enfrentamos: desde su nombre y sus características, a su tipo de alimentación idónea para el adiestramiento y un poco de historia.

Esta retahíla de piropos no hacen sino alimentar la frustración que provoca la paupérrima optimización de un motor que tirará por tierra toda sensación de inmersión posible. Es una lástima que el rendimiento lastre un mundo con tantísimas posibilidades por explotar y con un componente nostálgico al que todos nos hemos aferrado en nuestra infancia.

Conclusión

ARK: Survival Evolved es un videojuego que desata un gran conflicto interior por ver cuál de los dos pesos de la balanza hace más fuerza: su brillante apartado gráfico, sumado a un contenido en expansión y sumamente entretenido — y la temática de dinosaurios, todo sea dicho, también ayuda —, contra una nefasta optimización (hemos probado la versión PS4). Los desarrolladores se han comprometido a seguir actualizando la experiencia a través de futuros parches, pero eso no los exime de haber lanzado el juego con importantes taras no resueltas.

¿Hacia qué lado se decantará la balanza? Dependerá de cada uno. Un servidor ha podido disfrutar de horas y horas de diversión a pesar de los puntos negativos ya comentados, pero la optimización citada-hasta-el-aburrimiento convierte la experiencia en una dicotomía entre el amor y el odio.

Valoración

ARK: Survival Evolved es un juego con infinitas posibilidades en el que embriagarnos por su belleza estética, su contenido en expansión y una temática particularmente atrayente. Una lástima, sin embargo, que nuestro mayor enemigo en un mundo de dinosaurios sea su nefasta optimización.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

La temática prehistórica tan bien plasmada, su espectacular apartado gráfico y las extensas posibilidades de avance.

Lo peor

La optimización del motor, la nula usabilidad de su interfaz y la grotesca personalización de personajes.

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