Análisis

Análisis de Assassin’s Creed Rogue para PC

Por Jorge S. Fernández
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Versión comentada: PC

Ya está aquí el análisis de Assassin’s Creed Rogue para PC, quizás no haya sido el título más esperado de la saga en PC, pero una vez más, las apariencias engañan.

Sin duda la saga Assassin’s Creed se ha convertido ya por derecho propio en uno de esos iconos culturales que reposan en el imaginario de todo amante de los videojuegos. Su única oferta compuesta conspiraciones históricas y la posibilidad de visitar determinadas ciudades y zonas del mundo que han sido clave en la evolución humana, son las claves que han hecho de estos títulos todo un acontecimiento en el mundo del entretenimiento. No vamos a repasar ahora toda la saga porque nos llevaría mucho tiempo, y la gran mayoría ya conoce de dónde viene todo, pero para ubicarnos con este Assassin’s Creed Rogue, habrá quien se sienta extrañado por su cercanía con el gran título de la serie aparecido en 2014, Assassin’s Creed Unity.

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Este último, Unity ha sido el título más esperado de la saga por su aparición en las consolas de nueva generación y también en PC, pero por desgracia no ha contentado a todos, sobre todo por sus numerosos fallos desde el inicio y quizás por el Hype demasiado inflado con el que llegaba, que no ha terminado de convencer a muchos de seguidores incondicionales de la saga. Muy distinto es el caso de este Assassin’s Creed Rogue, que es el título que Ubisoft reservó para la “antigua” generación de consolas, tanto PS3 como Xbox 360, por lo que la exigencia con este título no ha sido tan alta y en consecuencia la experiencia de juego ha sido más satisfactoria en líneas generales. Ahora, meses después de Unity, los usuarios de PC también tienen la oportunidad de poder jugar a Assassin’s Creed Rogue, un dulce que desde luego no tiene pinta de amargar a nadie.

La guerra de los siete años 

Si como comprobásteis en el análisis de Assassin’s Creed Unity, este revive uno de los episodios más apasionantes de la historia moderna, como es la revolución francesa, lo hechos a los que asistimos en Assassin’s Creed Rogue giran en torno a la guerra de los siete años, librada entre 1756 y 1763, en una contienda que supuso una pequeña guerra mundial librada en todos los puntos del planeta. Uno de estos puntos álgidos era América del Norte, donde los franceses controlaban buena parte de este territorio y veían con recelo el cada vez más pujante expansionismo de los ingleses. A esta guerra también se unió España más tarde, pero esto ya es otra historia. Por lo tanto Assassin’s Creed Rogue nos ofrece conocer aquellas frías aguas del norte, en un entorno donde una vez más la pugna entre los templarios y asesinos se hace más patente que nunca.

En esta ocasión la perspectiva desde la que se desarrolla la historia es un tanto distinta de lo que ha venido siendo en toda la saga. Ahora los templarios son el eje de la narración de la historia, en lugar de los asesinos como venía siendo tradicional, por lo que ahora veremos la historia contada desde el otro lado de la contienda. Nuestro protagonista Shay Patrick Cormac. es un antiguo asesino irlandés, que ha desertado de esta organización para adentrarse en los asesinos y así poder perpetrar su venganza. Shay será el personaje que controlaremos durante todo el juego, campando a sus anchas por las frías aguas del Atlántico Norte, en este contexto se desarrolla Assassin’s Creed Rogue, En definitiva, en el contexto de la guerra de los siente años, veremos desfilar por delante de muestros ojos a incipientes protagonistas de la historia como George Monro, Lawrence y George Washington o el inventor a tiempo parcial Benjamin Franklin . 

Navegando a muerte 

No, no hablo de la genial canción de Rosendo, sino que Assassin’s Creed Rogue gira en torno al océano y la navegación marítima. Tras un corto pero efectivo entrenamiento, nuestro protagonista recibirá un bonito pecio, denominado “Morrigan” que será el barco que nos acompañe a lo largo de todo el juego. Cuando ponemos a Shay al mando del barco, comprobamos que Assassin’s Creed Rogue va a ser un arcade en toda regla y donde el ritmo de las olas va a marcar el devenir de gran parte del juego. El manejo del barco es muy sencillo, podemos hacernos con el rápidamente, y mola mucho el enfoque tan arcade con el que se ha encarado este aspecto del juego.

Como si de un sandbox se tratara, navegamos por los mares del norte igual que si condujéramos por Liberty City o cabalgáramos a lomos de nuestro caballo en el Oeste de Red Dead Redemption. De partida, este aspecto ya nos da un buen subidón, porque nos vemos manejando con total facilidad un gran barco del siglo XVIII, diversión pura. Pero lo es aún más cuando comenzamos a divisar otros barcos en las aguas cercanas. Lo primero de todo es explicaros cómo se maneja el barco. Hemos jugado a Assassin’s Creed Rogue con el mando de Xbox 360, por lo que con el botón A aceleramos el barco, o lo que es lo mismo, extendemos las velas para ganar toda la fuerza del viento, hay dos velocidades y una tercera que coloca la perspectiva de la cámara más alejada del barco y nos permite navegar más rápido en zonas del océano más abiertas, sin islas cerca con las que podamos colisionar.

El botón B frena el barco y nos permite atacar en los puertos si lo dejamos pulsado unos segundos. Con el stick izquierdo controlamos la dirección del barco y con el derecho el ángulo de la cámara. Ahora viene lo más divertido, porque cuando pulsamos el gatillo izquierdo, podemos ver la trayectoria que trazarán los proyectiles de nuestros cañones, que podrá ser modificada con el stick derecho. Finalmente con el gatillo derecho abriremos fuego. Dependiendo de la posición de la cámara, lanzaremos los proyectiles desde la frontal del barco, o bien desde los laterales que suelen ser mucho más numerosos. Otra de las características interesantes, es que podemos usar el catalejo, con la cruceta podremos seleccionar esta herramienta, que nos permite identificar un barco enemigo, así como las mercancías que transporta.

Los combates de Assassin’s Creed Rogue son sin duda uno de sus aspectos más divertidos, si no el que más, ya que además de poder mandar al lecho marino al enemigo, podremos abordar los barcos ingleses si estos ya están los suficientemente deteriorados. En esta ocasión, dejaremos el timón y encarnaremos al asesino converso a templario que llevamos dentro, con unos divertidos combates cuerpo a cuerpo que al final nos darán la opción de mejorar el Morrigan o rescatar la embarcación enemiga para que se una a nuestras filas su tripulación. Así que haceros a la idea de que la navegación en este juego es muy, muy divertida. En cuanto al entorno, no se representa todo el norte de américa como tal, sino que hay tres escenarios independientes, estos son el Atlántico Norte, River Valley y Nueva York. Para llegar a cada uno de estos puntos debemos navegar hasta una zona del mapa que nos dará la opción de llegar directamente a esta nueva zona del mapa. Por lo que haremos una especie de tele transporte y apareceremos directamente en esta nueva latitud del océano.

Por el camino nos encontraremos restos de otros barcos que podremos rescatar pulsando el botón X, estos restos son materias primas que nos servirán para mejorar el barco desde algunos puestos ubicados en los puertos. También podemos entrar en nuestro camarote de capitán y personalizar distintos aspectos del Morrigan. Por ejemplo podemos mejorar su casco, el número de cañones disponibles en cada lado, la capacidad destructiva de los proyectiles de cañón, así como el aspecto externo del Morrigan, que nos permitirá en un momento dado infiltrarnos en las líneas enemigas.

También podremos comprar nuevas armas y seleccionar nuestro arsenal desde otro menú disponible también dentro del camarote del capitán. Pues bien, esta fase marítima es la que entronca todo el juego, y entre una isla y otra los combates se suceden de manera constante. Por cierto, hay que tener en cuenta que aunque vamos un poco por libre, los franceses son nuestros aliados, así que hay que tener cuidado de no atacar sus barcos, ya que podemos recibir una respuesta proporcional. Una vez atracamos es cuando este Assassin’s Creed Rogue adopta las mecánicas de juegopor todos conocidas en esta genial saga. 

El Parkour que vino del frio 

Una vez amarramos nuestro barco, podremos saltar de él y hacer lo que más nos gusta, saltar cual monos en la selva o como aquella famosa ardilla que hace muchos años era capaz de atravesar nuestro país de árbol en árbol. Sin duda este es el principal elemento que vamos a usar en Assassin’s Creed Rogue para cometer nuestras fechorías. Porque hablamos de un entorno colonial bastante primitivo, donde las edificaciones más grandes son ciertos fuertes, pero donde tendremos que abrirnos paso mayoritariamente saltando de un árbol a otro. El parkour es muy sencillo de ejecutar, con el gatillo derecho lo activaremos y Shay saltará y brincará hacia el lugar que el indiquemos con nuestro stick izquierdo. Como ya es tradición, los asesinatos podrán ser de muchas formas, aéreos, por la espalda y sobre todo, muy sigilosos.

Cada vez que llegamos a un poblado, fuerte o puerto, tendremos una misión principal de la que depende el desarrollo de la historia, y después varias misiones secundarias que son las que alargan el desarrollo del juego. En Assassin’s Creed Rogue se apuesta por el sigilo, incluso hay misiones en alta mar donde debemos evitar ser detectados. En tierra, hay muchos elementos que ayudarán a que no seamos detectados. Los campos de siembra, arbustos, carros llenos de maleza, en todos estos elementos nuestro protagonista se agachará por defecto a esperar al enemigo. Cuando le tengamos a la vista podremos silbar con el botón B, su curiosidad lo matará como al gato, nunca mejor dicho, porque al estar agazapados podremos realizar un ataque sigiloso con nuestras cuchillas. Con la cruceta podremos elegir el arma a equipar. Entre otras, las disponibles son las tradicionales cuchillas, pistolas, espada y sables, rifle de aire, que permite el disparo de dardos aturdidores y otros enloquecedores, y así multitud de ellas que podremos intercambiar con las que despojemos a los cadáveres enemigos.

En las misiones que realizamos en tierra hay de todo, desde infiltraciones entre los ciudadanos de un pueblo, a asesinatos de determinados objetivos a los que tendremos que literalmente seguir mientras reunimos a decenas de enemigos a nuestras espaldas. Liberación de rehenes o la resolución de ciertos acertijos que nos aportarán objetos adicionales. Las edificaciones de Assassin’s Creed Rogue son bastante variadas y acordes a la época en que nos encontramos. Visitaremos pequeños pueblos costeros, imponentes fuertes, faros, puertos de gran tamaño, ciudadelas y por supuesto la gran ciudad Nueva York. Esta última, es evidente, es la más propicia para el Parkour de azoteas y tejados. Este aspecto del juego, el de las misiones en tierra firme es tan fácil de manejar como las de alta mar. Se hace muy sencillo memorizar los controles para realizar ataques por sorpresa o bien en los combates cuerpo a cuerpo que se desarrollan como los de los abordajes. En esta ocasión podremos desbaratar los ataques enemigos pulsando un botón, de esta manera el contrincante quedará en una posición vulnerable y podremos hacerle mucho daño. También tenemos la opción de pulsar otro botón en el combate cuerpo a cuerpo que nos permitirá contraatacar de forma rápida y letal.

Sea como fuere, este es otro de los aspectos más divertidos del juego, al igual que los combates en alta mar. Hay que reconocer que la IA es algo limitada, de vez en cuando se pueden dar ciertas situaciones cómicas, como un señor enemigo que sube y baja las escaleras de una torre de vigilancia de forma continua en base a si estamos cargando el arma o no, hasta que como es normal, desamparado en las escaleras termina siendo carne del cañón de nuestro rifle- En Assassin’s Creed Rogue, Shay podrá nadar en las aguas que le vengan en gana, pero eso sí, hay que tener mucho cuidado de donde lo hacemos, porque cuanto más al norte estén las aguas, más mortíferas serán estas, por lo que unos segundos en las aguas heladas del norte, puede dejarnos sin vida en muy poco tiempo como consecuencia de las bajas temperaturas de esta.

Al final, el desarrollo de Assassin’s Creed Rogue es como el de los grandes sandbox que conocemos, con una historia marcada por determinadas misiones y luego un mundo abierto plagado de objetivos secundarios que son los que realmente aportan libertad al título. Las fases fuera del simulador, en Abstergo, pues bueno, ahí están, no aportan mucho al conjunto del juego y son más una anécdota que algo reseñable, y es que al lado del desarrollo de las fases históricas, este apartado se queda bastante pequeño. 

Apartado técnico 

Hay que dejar claro que este Assassin’s Creed Rogue es una “hermano menor” de Unity, y originalmente se ha desarrollado para las máquinas de la “antigua generación” así que no esperéis ver la quinta esencia gráfica en este juego. Esto tiene una vertiente doble, por un lado sus gráficos están bien definidos pero con una calidad de textura normalita, así como todo el conjunto gráfico del juego es bastante normalito, esto a cambio nos ofrece unos constantes 60fps, sea cual sea la situación. Nosotros lo hemos jugado en un ordenador con procesador i7, una Nvidia GTX 770 de 2GB y 16Gb de RAM a 1920x1080 de resolución. Todo ello en modo ultra. El comportamiento ha sido exquisito en todo momento.

Esto quiere decir que el conjunto está muy equilibrado, porque al final se trata de jugar con fluidez y con unos gráficos que nos metan lo suficiente en la acción como para olvidarnos de cualquiera de estos detalles. Los chicos de Ubisoft Sofía han conseguido un gran equilibrio en esta versión para PC, en la que disfrutamos de mayores resoluciones y efectos gráficos como los de oclusión ambiental, anti aliasing FXAA, etc.

El apartado sonoro está bien resuelto, con doblajes profesionales en español para los personajes principales y en versión original en el resto de figurantes, cosa que podría tener lógica cuando hablamos de que la mayoría de “nativos” son ingleses. Los controles sólo pueden describirse como perfectos, jugar con un Gamepad hace todo mucho más fácil y este responde también a nuestros deseos como lo haría en una consola de sobremesa. 

Conclusión 

Sin duda Assassin’s Creed Rogue es un juego muy divertido, eso es lo más destacado, y al fin y al cabo lo más importante a la hora de decidirse por un título. Hay que acercarse sin grandes pretensiones, y esta versión de PC además nos llega ya bien pulido y sin los bugs que tuvo de inicio en PS3 y Xbox 360. Es un sandbox con mucho de arcade que sigue la estela de Assassin’s Creed Black Flag pero con pequeños detalles que pulen para bien la experiencia de juego, sobre todo en los combates en alta mar, que sin duda son lo más divertido junto con el manejo del barco. La parte más “Assassin’s” sigue estando ahí, aunque en esta entrega no disfrutaremos de perspectivas desde grandes alturas como ha ocurrido en otros títulos, simplemente porque las edificaciones de estos asentamientos coloniales no dan para más. La historia de Assassin’s Creed Rogue es normalita, no destaca ni para bien ni para mal, y está bien conducida gracias a unas misiones y objetivos muy bien marcados en todo momento.

La IA es flojita como os comentaba antes, pero no lo suficiente para influir en la experiencia de juego de forma negativa. Resumiendo, Assassin’s Creed Rogue  es un título 100% recomendable, tanto para los seguidores de la franquicia de Ubisoft como para aquellos a los que os gusten los Sandbox y como no, el contexto histórico en que se desarrolla. No tiene precio manejar nuestro barco como si de un vehículo de cuatro ruedas se tratara, si, no es fiel a la realidad, pero es muy divertido, y de eso se trata. Assassin’s Creed Rogue divierte y esta versión para PC es un buen ejemplo de lo que un juego debe ofrecernos para que el tiempo se nos pase volando, sin pensar en si estamos ante el mejor juego de la generación o no. Assassin’s Creed Rogue no llega con la pompa de Unity, pero sin duda es garantía de diversión, y eso es lo que importa.


Valoración

Un sandbox marítimo que sobre todo aporta diversión, mucha diversión, y que además conserva la mecánica de juego clásica de Assasins Creed con el parkour al frente

Hobby

83

Muy bueno

Lo mejor

El manejo del barco, las batallas navales, variedad de misiones, controles, es muy divertido

Lo peor

IA un poco mendruga, la trama es algo plana y floja

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