Análisis

Análisis de Bayonetta 2

Por Laura Gómez
-

Versión comentada: Wii U

Esta vez, los Ojos del Mundo han perdido su equilibrio, y tanto el cielo como el infierno se unen a la reyerta. Bayonetta 2 es una apuesta arriesgada, primero por su polémica exclusividad Wii U, y segundo porque no todo el mundo comprenderá su dinámico y exigente sistema de combos; pero quienes se sumerjan en esta estrafalaria aventura de brujería, ángeles y demonios van a formar parte de algo único e inolvidable.  

De brujas pirujas está el mundo lleno, pero ninguna es como Bayonetta. Mide dos metros y medio, su traje de superheroína está fabricado con su propio pelo, lleva unos tacones-pistola y, por cierto, es una de las mujeres más poderosas del infierno. En su primera aventura se embarcaba en un viaje celestial para buscar el Ojo Derecho, una joya de valor incalculable, y de paso patear unos cuantos traseros de ángel; en esta secuela, la bruja de Umbra tiene dos objetivos: salvar a su hermana Jeanne de las garras de Inferno y despejar las incógnitas del misterioso mito de Aesir.

Caza de brujas

Hideki Kamiya dijo en su día que “es importante que los jugadores disfruten viendo cómo los enemigos son destruidos con sadismo”, y esta es la frase que vamos a tener en mente cuando juguemos a Bayonetta. Habíamos visto esas peleas extravagantes, hiperbólicas e imposibles en la primera entrega, pero en su secuela hay un cambio bastante sustancial: no solo vamos a cazar ángeles, sino que en el infierno también están un poco revueltos, y sus criaturas son especialmente mortíferas y espectaculares. Nada, eso sí, que se le resista a la última bruja del Clan Umbra. Podemos “meterle mano” a Bayonetta con tres niveles: Clímax 1, 2 y 3, siendo este último rematadamente complicado de completar. El verdadero reto es controlar los cientos de combos que podemos ejecutar combinando los botones y gatillos de Wii U, y las pantallas de carga, como en el primer título, siguen sirviéndonos de práctica.

 

 

Son evidentes las influencias de Devil May Cry o Ninja Gaiden en la fórmula de combate de Bayonetta 2 e incluso en su apartado visual, pero ninguno de esos juegos -y seguramente ningún otro juego de acción- le llega a la suela de los zapatos al brillo de esta obra maestra. La nueva heroína de Nintendo posa, pega, patea, ataca y aniquila con gracia divina durante las 10 o 15 horas de campaña, entre escenarios abrumadoramente bonitos y a través de ángeles y demonios de tamaño descomunal. La primera sensación que sentimos al coger el pad y matar las primeras deidades es una satisfacción igual tan gigantesca como nuestros adversarios; y este regocijo nunca se acaba, sin importar la cantidad de horas que le dediquemos a la bruja.

Los más “táctil-friendly” podrán elegir el stylus para derribar enemigos: un solo toque en el pad se traduce en una serie de combos, así que el dolor de muñeca es menor, pero también la satisfacción personal de la que hablábamos antes. Controlar los combates significa controlar el Tiempo Brujo, ese hechizo tan característico del primer título que activamos al esquivar ataques justo en el último segundo y que ralentiza el tiempo para que nos ensañemos con los ataques tortura, que siguen manteniendo su naturaleza sádica y sangrienta. A nivel de ataques, la gran novedad de esta secuela es el llamado Clímax Umbra, un hechizo que podemos utilizar solo con la barra de magia a tope, y que utiliza a los demonios que nos acompañan (Madama Butterfly brilla especialmente aquí) en un súper-ataque que deja pasmado al contrincante. Un Clímax de Umbra usado en el momento idóneo contra un gran jefe final puede ser espectacular y ahorrarnos otros muchos ataques simples que desgastan y exponen a Bayonetta.

 

Libera la bestia interior

En los primeros niveles de Bayonetta 2 ya habremos desbloqueado algunas de las habilidades que más tiempo requerían en el primer juego. Según Platinum, la continuidad entre los dos Bayonetta no tenía que basarse solo en la historia, sino también en el plano jugable, así que podemos, entre otras cosas, correr con nuestra pantera interior desde el principio. Los nuevos animales interiores de la bruja nos permiten movernos como pez en el agua en diferentes superficies, y no es que su versión “humana” no se valga por sí misma en otros ecosistemas, pero verla convertida en serpiente para completar un nivel acuático es un sueño reptiliano.

Sus cuervos, mariposas, panteras o vampiros no deben faltar en el inventario si queremos adecuarnos a cada enemigo. En el primer Bayonetta destacaban las fases acuáticas, pero en su secuela impresionan las luchas aéreas y las pruebas de velocidad que obligan a sacar las bestias interiores. En uno de los niveles, nos montamos sobre un caballo infernal tan rápido como el propio demonio, y resulta muy difícil llegar a un equilibrio mientras el suelo se levanta.

El rojo les atrae

Volvemos a encontrarnos con Luka, pero un nuevo compañero se lleva toda la atención de Bayonetta, como en su momento hizo Cereza: Loki, un niño amnésico que necesita llegar al Fimbulventr. La bruja conoce bien esa sensación, así que le acepta como aliado. El tercero en discordia es un sabio de Lumen enmascarado que no deja de perseguirles, y su identidad será una de las claves que hacen de este juego un título con un equilibrio perfecto entre accesibilidad y profundidad. En el tan aclamado cooperativo podemos jugar con Jeanne e incluso con Rodin, además de poder disfrazar a Bayonetta de personajes de Nintendo si compramos los objetos adecuados. Dentro de este modo no podemos usar el control táctil, y podemos cambiar de personaje y jugar contra jugadores aleatorios o los que elijamos.

Además del corte de pelo de la bruja, hay un cambio significativo en Bayonetta 2: la cantidad de color que se le ha inyectado a la secuela. Te lleva del cielo al infierno utilizando algunos escenarios conocidos entre medias, y su paleta celestial es más que suficiente para dar vida a los ángeles, dejando al original triste y apagado en comparación a los nuevos brillos. El Bien y el Mal también se diferencian en su diseño, y esta vez los ángeles parecen animales, y los demonios son más mecánicos, creados de forma más retorcida. Cuando los rojos y morados del infierno entran en nuestra corteza cerebral, es prácticamente imposible eliminarlos.

Gates of Hell

Si hablamos del inventario alojado en el gamepad, algunos objetos de las Puertas del Infierno de Rodin, nuestro vendedor personal, tienen límite de compra, como los chupachups que regeneran vida o magia. Los que sí son ilimitados son los ingredientes que conforman sus recetas, por lo que es importante interactuar con el entorno y recoger todas las hierbas que podamos para crear nuestras propias pócimas. A lo largo de los 16 niveles encontramos sarcófagos de Umbra, que suelen estar llenos de tesoros, y un montón de páginas de un diario perdido que nos van dando una idea de lo que se cuece en el reino de los cielos y en el infierno. Las páginas mencionan un secretísimo mito, un bar y una fuente que no puede ser desvelada, pero el autor de esas líneas parece muy preocupado por el porvenir de la Tierra.

A medida que avanzamos nuestro viaje por Noatun, Paradiso, la catedral de las cascadas, el puente de los cielos o las puertas de Inferno, recogemos discos de música que desbloquean armas u objetos especiales de Rodin y halos que se suman a nuestro marcador como si se tratara de monedas terrenales. Con ellos podemos comprar nuevas técnicas de ataque, objetos y armas, y estas últimas serán especialmente variadas e importantes para adaptarnos a la dificultad de los demonios. Equipamos bazokas, mazas, pistolas, arcos o látigos tanto en manos como en pies, y aunque empezamos la aventura con unas pistolas L'amour est bleu que funcionan como equivalentes de las Scarborough Fair del primer juego, más tarde podemos hacernos con las espadas Rakasha, un arco Kafka o los lanzallamas Undine.

Tiempo y destino

Cada nivel de la campaña contiene un portal especial llamado Muspelheim, que se encuentra escondido en lugares aleatorios del mundo, en el que nos enfrentamos a batallas con límites concretos: finalizarla con un único combo, antes de un minuto, con tiempos brujos, sin que te toquen… Las recompensas van desde perlas hasta trozos de corazón, y con cuatro de estos formamos un corazón de Umbra que nos revive en el caso de que nos maten.

Unos de los coleccionables que parecen secundarios (aparecen al final de cada nivel y su cantidad depende de la puntuación de tu partida) son las cartas de versículo, y cada una de ellas desbloquea un escenario en el cooperativo del juego. Los conceptos de tiempo y destino quedan muy marcados en Bayonetta 2: tenemos 24 horas para salvar el alma de Jeanne de las garras del infierno, los niveles principales se presentan en forma de vidente que levanta las cartas de nuestro destino, y la mayoría de las cutscenes se basan en el mecanismo de un reloj que avanza sus manecillas cambiando de fotograma. Se nos acaba el tiempo en medio del infierno, y esa urgencia está presente en todo momento.

Cada aspecto de este Bayonetta está tremendamente pulido y bien estudiado. La mecánica de combate se mantiene igual que en el original, pero teniendo en cuenta la complejidad, la perfección y la fluidez de aquella, es una buena noticia. Bayonetta es un placer en sí misma, y de vez en cuando le hace un guiño al jugador, que está abrumado por tantas vueltas de rosca. Ella desborda personalidad, intención, irreverencia y erotismo, y el universo en el que se mueve no es lo suficientemente grande para todo su esplendor. Bayonetta 2 es uno de los mejores juegos de acción que hemos jugado y es, de lejos, lo mejor que hemos visto en Wii U hasta la fecha, y va a pasar mucho tiempo hasta que alguien amenace su corona. Ladies and gentlemen, all hail the... witch.

Valoración

La estética de Bayonetta 2 es provocativa, como ella misma, pero es un espectáculo para los ojos. Un ejercicio de precisión para un sistema de combate de 10. Posiblemente estemos ante el juego del año.

Hobby

95

Excelente

Lo mejor

Divertido en solitario y en compañía, frenético, de jugabilidad adictiva. La propia Bayonetta.

Lo peor

Algunos encontrarán su historia insuficiente, pero no ensucia su total.

Lecturas recomendadas