Análisis

Análisis de Bayonetta para Wii U

Por Rubén Guzmán
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Versión comentada: Wii U

O la amas, o la odias. Bueno, qué tontería: todo el mundo ama a Bayonetta, la bruja creada por Platinum Games para patear los culos de todos los ángeles de Paradiso. Así ha quedado la conversión de su primera aventura a Wii U.

Hay muchas definiciones de “juego de culto”, pero Bayonetta debe de encajar en casi todas. Fue desarrollado por un estudio con aureola de “artístico” como Platinum Games, recibió el siempre vistoso 40 sobre 40 en Famitsu, fue saludado por la crítica mundial como uno de los mejores beat’em up de su generación y, además, sus ventas fueron relativamente decepcionantes (unos dos millones en sus dos versiones para PS3 y Xbox 360, cifra insuficiente para que nadie quisiera invertir en una secuela… hasta que llegó Nintendo). Pero todo esto ocurrió en 2010, y ahora, unos añitos después, llega esta conversión para Wii U (en formato disco acompañando a su alucinante secuela en las ediciones especiales de la misma, o como juego descargable independiente en la eShop). Un buen momento para juzgar en este análisis si Bayonetta ha alcanzado la categoría de clásico.

No diga remake, diga conversión

Lo primero que debemos aclarar es que este Bayonetta en Wii U tiene cambios mínimos con respecto al juego original. Es la aventura tal cual con el famoso extra de los trajes nintenderos y el control táctil optativo, del que hablaremos más abajo. Y, por lo tanto, la manera perfecta de conocer el origen del Bayonetta, la última Bruja de Umbra, porque de eso va el argumento: Bayonetta está amnésica y no sabe por qué los ángeles de Paradiso y una misteriosa mujer llamada Jeanne tratan de acabar con ella. Descubrir su pasado nos llevará también a conocer la historia de dos los clanes que mantenían el equilibrio en el mundo, las Brujas de Umbra y los Sabios de Lumen, y la guerra que los sumió en el olvido hace cinco siglos. Un universo bastante sugestivo, que se plasma en pantalla con gran belleza: si el diseño de la propia Bayonetta es maravilloso, el de sus enemigos ya es digno de entrar en la historia de los videojuegos: ángeles de todos los tamaños, con forma humanoide o animal, recubiertos por armaduras que les hacen parecer estatuas de mármol… pero, cuando los golpeamos, la piedra se va despedazando y vemos los monstruos que hay debajo.

Y luego están los escenarios, algunos bellísimos (y otros más simples, eso sí), y la genial banda sonora que combina j-pop con temas instrumentales de calidad (y alguna versión de clásicos arcade de SEGA), y las espectaculares tomas con las que se muestran los golpes finales, y… y, bueno, todo. Bayonetta es artísticamente un juego redondísimo en el que todo cuadra la perfección. Aunque se nota un poco el paso de los años en los apartados técnicos, sigue siendo bonito y muy espectacular.

Luchando como una bruja

Si el juego destaca y mucho en su parte artística, su corazón jugable no le va a la zaga. El sistema de combate nos ofrece un amplísimo abanico de combos basados en la pulsación de dos botones, patadas y puñetazos, que combinados con el botón de salto convierten el estilo de lucha de Bayonetta en una bellísima danza. Jugando el juego en dificultad normal no hacen falta conocer al dedillo decenas de combos, pero sí unos cuantos, saber luchar en el aire y, sobre todo, dominar el Tiempo Brujo: si esquivamos (con el correpondiente botón) cualquier ataque en el último momento, el tiempo se ralentiza para los enemigos de Bayonetta, que quedan a nuestra merced. Un sistema muy satisfactorio, que se vuelve aún más si decidimos profundizar en él: tras acabar con cada grupo de enemigos, el juego nos puntúa con una medalla (la más alta es Platino Puro, que se consigue acabando con los malos a toda velocidad y sin sufrir daño alguno), en función de la cual recibimos más o menos halos, la moneda del juego. Y la manera de gastar estos halos también es importante.

Dolor y dinero

Al final de cada nivel, y en numerosos puntos intermedios de los mismos, podemos acceder a la tienda de Rodin, un fabricante de armas sobrenaturales aliado de Bayonetta. Y aquí debemos elegir: los halos nunca sobran, y con ellos compramos los típicos ítems de salud, nuevas técnicas de ataque, nuevas armas y objetos que potencian nuestras habilidades. Esta decisión es importante: para pasarse el juego en el nivel normal, lo mejor es gastar en ítems de vida y en pagar solo por alguna habilidad importante, como la que permite a Bayonetta usar el Tiempo Brujo en el aire. Pero en el modo de dificultad alto, donde el desafío aumenta lo suyo, es importante aprender nuevos combos y mejorar las habilidades de la bruja, así como dominar al dedillo el sistema de combate, que acaba mostrándose plenamente satisfactorio y fresco como el primer día.

Guiños a SEGA y Nintendo

Bueno, vamos resumiendo: apartado artístico brillante, aunque ya no sorprende técnicamente, una de las heroínas con más carisma de la historia de los videojuegos y un gran sistema de combate. El desarrollo se redondea además con gotitas casi siembre bien recibidas de saltos y exploración (algún momento plataformero es un pelín frustrante), y con algunas fases en las que cambia la mecánica y que, o sorpresa, homenajean a arcades clásicos de SEGA como Out Run o Space Harrier. ¡Lo que le faltaba al juego para enamorar a toda una generación de gamers!

Por último, nos queda comentar los dos añadidos de esta versión Wii U. Los cuatro trajes nintenderos, Peach, Samus, Link y Daisy, está disponibles desde el principio y son más un guiño que otra cosa, un homenaje a los personajes de la Gran N que se completa con algunos efectos gráficos y de sonido especiales cuando los vestimos.

Respecto al control táctil, se las apaña bastante bien para representar con sencillos toques casi todos los aspectos del control de Bayonetta. En la pantalla vemos la misma imagen que en la tele, pulsamos sobre los enemigos para atacar y trazamos líneas rápidas para esquivar. Así el juego es más fácil, y puede resultar interesante para aquellos que quieran disfrutar del espectáculo de Bayonetta sin complicarse la vida. Además, en algunas de las fases en las que cambia la mecánica, como en la que vamos sobre un misil disparando cual Space Harrier, es posible usar el control de movimiento, pero qué queréis que os digamos, yo prefiero el stick. Ah y, claro, puedes jugar a Bayonetta con el Wii U Gamepad Pro.

Tras todo esto, creo que queda bastante claro que Bayonetta sigue siendo un juegazo, al que solo se le puede reprochar algún apartado técnico (que no artístico) pelín anticuado y, sobre todo, que su secuela está un paso por delante en todo. Pero el juego de Platinum ha pasado la prueba de fuego, y a día de hoy podemos considerarlo un auténtico clásico.

Valoración

Bayonetta sigue siendo uno de los mejores beat'em up 3D de todos los tiempos. Y puede presumir de ser casi invulnerable al paso del tiempo, que solo se nota en el sencillo diseño de algunos escenarios... y en que Bayonetta 2 es aún mejor.

Hobby

92

Excelente

Lo mejor

Es imposible elegir entre apartado artístico y sistema de juego: los dos son igual de brilllantes.

Lo peor

Técnicamente algunos elementos, como ciertos escenarios, se han quedado desfasados.

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