Análisis

Análisis Beat the Beat Rhythm Paradise

Por Laura Gómez
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La mítica saga de juegos musicales llega por primera vez a una consola de sobremesa y lo hace de la mano de 50 minijuegos que medirán nuestra precisión. Además, esta edición añade un puntazo: el modo cooperativo.

Con la nueva consola de sobremesa preparada en Nintendo, la compañía está exprimiendo al máximo los últimos momentos de vida de la Wii. El género de acción musical llevaba bastante tiempo necesitando una renovación, y si no que se lo digan al fallecido Guitar Hero, que explotó sobremanera los recursos de esta clase de juegos y nos dejó con un vacío musical que han venido a llenar Theatrythm o la saga Rhythm Paradise, que es la que nos ocupa. Su primer título para Game Boy Advance, Rhythm Tengoku, se quedó en Japón, mientras que su secuela para DS, Rhythm Paradise, sí se lanzaba en Europa en 2009, creando una legión de fieles fans muy merecida. 

La saga se estrena en una consola de sobremesa con Beat the Beat, una lección magistral de cómo debe plantearse el diseño de un juego musical. La mecánica no tiene diferencias con la que presentaba el título de DS, pero esta vez cambiamos la pantalla táctil por el Wiimote, aunque no usaremos la detección de movimiento, sino que A y B serán nuestros únicos aliados, tanto por separado como de forma simultánea. Si aún no sabéis cómo es Beat the Beat, este es un buen ejemplo.

Fácil de comprender, difícil de dominar

A pesar de lo sencillo de su mecánica, BTB no es nada fácil. Está formado por 50 minijuegos muy diferentes entre sí que incorporan un modo cooperativo absolutamente genial. Los ritmos que nos propone el juego son básicos, o al menos lo parecen, porque según vamos avanzando veremos que aparecen dificultades como contrarritmos. La curva de dificultad es completamente justa con nosotros: tenemos que practicar, a veces mucho, pero iremos superando las pruebas y, cuando volvamos a jugar a una más antigua, veremos que vamos sobrados. Ego level up.

Debemos superar un minijuego para liberar el siguiente, y cada cuatro que desbloqueemos disponemos de un remix desquiciante que mezcla las pruebas anteriores en un nivel frenético que, además de nuestra precisión, medirá nuestra memoria rítmica. Conseguir el “perfecto” de los jueces será nuestro particular Némesis. El referente visual cambia en cada nivel y los muñequitos que tenemos en la pantalla supondrán, en muchas ocasiones, un obstáculo. No siempre podemos guiarnos por lo visual y algunas veces será más efectivo cerrar los ojos para seguir el ritmo con mayor precisión. El juego no nos lo pone nada fácil.

Cena para dos

Estructura, mecánica, narrativa y jugabilidad sencillas no convierten a BTB en un juego fácil y he ahí su mayor logro. A pesar de no incorporar muchas novedades con respecto a su anterior versión en DS, tenemos que destacar la más atractiva y divertida: el cooperativo para dos jugadores. Colaborar con tu acompañante para superar las pruebas en las que cada uno va marcando un ritmo con los botones o querer machacarse la cabeza el uno al otro, son sinónimos. En cualquier caso, el cooperativo no eclipsa la experiencia en solitario, pero siempre es más divertido reírse de ese amigo tuyo sin oído ni ritmo o dejar a tu hermano pequeño sin cenar porque te ha ganado.

BTB también está surtido de extras: nuevas canciones o juguetes rítmicos son algunos de los incentivos a los que podemos agarrarnos, por si la superación y el pique personal no fueran suficiente. Estos extras aparecen tras resolver ciertas pruebas o al hacerlo con una buena puntuación y suponen un aliciente para el sistema de medallas.

Los niveles son puro amor surrealista y están llenos de visuales propios que hacen única cada prueba. La estética de cómic japonés se mantiene durante todo el juego: ilustraciones y gráficos de trazos simples y colores saturados. Cada prueba es un alarde de creatividad y originalidad, y no es nada fácil diseñar universos con tan buen gusto para la friolera de 50 juegos, ojo.  

Su apartado musical es, por supuesto, protagonista. La edición europea del juego nos permite disfrutar de los niveles tanto con la banda sonora inglesa como con la japonesa y está formada por una colección de melodías que van desde bases de hip-hop hasta momentos más guitarreros, bossa nova, atmósferas ambientales… Siempre sin perder el matiz encantador y adorable; no podemos olvidar que muchos temas de la banda sonora están cantados por bichos monísimos y un poco puñeteros.

Los que ya conozcan Rhythm Paradise verán que mantiene su esencia, y los que descubran la saga se engancharán sin remedio a unos personajes que derrochan simpatía y buen rollo. BTB desprende carisma por cada poro. Simple, sí, pero exigente, adictivo y divertidísimo.

Valoración

Esta entrega sigue siendo divertida, carismática y frenética. A pesar de no haber aprovechado la detección de movimiento y la dificultad de algunos niveles, jugarlo en cooperativo es una delicia. Imprescindible.

Hobby

88

Muy bueno

Lo mejor

La personalidad que desprende el juego. La curva de dificultad, muy coherente. El cooperativo.

Lo peor

La dificultad rítmica según avanzamos en el juego, pero nada que no se pueda arreglar con práctica.

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