Análisis

Análisis de Borderlands: The Pre-Sequel! en PS3, 360 y PC

Por Borja Abadie
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Versión comentada: PS3

2K y Gearbox rizan el rizo con Borderlands: The Pre-Sequel para PS3, 360 y PC, una entrega que suena a despedida en la pasada generación de consolas y que nos lleva a Elpis, la luna de Pandora, donde la ausencia de gravedad nos permite dar saltos increíbles y vivir una aventura aún más alunizante.

Una de las grandes series de PS3 y 360 vuelve con Borderlands: The Pre-Sequel!, una tercera entrega cuya premisa resulta incluso más alocada que las chifladuras a las que 2K y Gearbox nos tienen acostumbrados con Borderlands. Y es que esta nueva aventura está situada entre la primera y la segunda entrega (de ahí lo de “Pre-Secuela”) pero ambientada en Elpis, la luna de Pandora. El argumento está un poco más elaborado que en pasadas entregas, ayudando a Jack el Guapo a convertirse en el líder de la corporación Hyperion. Espera un momento, ¿le echamos un cable a ese tío? Pues sí, no os vamos a destripar cómo acaba el tema pero somos esbirros del mísmisimo anti-héroe del humor.

La elección del nuevo escenario lunar huele de lejos a un intento de cambiar un poco de aires tras dos entregas en Pandora. Una vil treta para darnos lo mismo otra vez pero con otros colores de fondo que nos engatusen. Pues no, la realidad es que jugar en la luna de Pandora es mucho más que eso y supone un verdadero un giro sustancial en las mecánicas de los combates.

Viaje a la luna, de Pandora

La fuerza de la gravedad en el satélite de Pandora es mucho menor por lo que podemos dar saltos increíbles para movernos de un lado a otro con facilidad. Esto hace que los mapeados sean mucho más verticales que en las anteriores entregas. Y lo mismo sucede con los combates. Además de poder chulear pegando tiros en mitad de un salto, los enemigos también son muy saltarines, lo que complica mucho el apuntado y hace que los tiroteos sean más frenéticos que nunca.

Mola, ¿verdad? Sí, pero ir por ahí cual saltamontes lunar también tiene sus inconvenentes en este Borderlands. La atmósfera de Elpis no es respirable para un humano por lo que vamos equipados con un tanque de oxígeno que nos proporciona cierta autonomía para explorar. Si se nos acaba ya os podéis imaginar como acaba el cuento. Sí, más o menos como en Desafío Total. Pero tranquilos, porque la superficie de Elpis está repleta de reservas naturales en las que recargar nuestros depósitos y de zonas en las que podemos desplegar una cúpula en la que respirar tranquilamente. También recibimos recargadores al acabar con algunos enemigos y podemos equiparnos con tanques de mayor capacidad al avanzar en el aventura que, además, nos otorgan habilidades especiales y mejoras para los atributos de nuestro personaje.

En nuestro caso no hemos tenido que sufrir ninguno de esos problemas ya que Claptrap, como buen robot, no es muy de necesitar pulmones ni nada parecido. Lo bueno es que podemos gastar un poco de nuestras reservas para planear por los escenarios después de un salto y alcanzar zonas incluso aún más lejanas. Además, los escenarios están repletos de saltadores (al estilo de lo que veíamos en Resistance, por poner un ejemplo) que nos proyectan hacia las alturas. Y como broche final el "machaque", que es un movimiento que nos permite lanzarnos a toda pastilla desde las alturas para machacar a nuestros enemigos.

Pero las novedades no acaban ahí, ya que contamos con nuevo arsenal. Las armas láser son el complemento ideal para todo buen busca-cámaras que deambule por la luna de Pandora, pero la palma se la llevan las armas congelantes. Gracias a ellas podemos convertir en cubitos de hielo a nuestro rivales, lo que nos viene de lujo para hacerlos caer de sus jet-packs oxigenados y darles caña en la superficie. También disponemos de un nuevo vehículo, en este caso antigravitatorio, lo que nos permite planear e incluso saltar como si fuéramos a pie.

Los 4 nuevos chiflados busca-cámaras

Cuatro cazadores, que ya habíamos conocido en anteriores entregas, se convierten en los nuevos y osados protagonistas de la tercera entrega. Athena, la gladiadora, es una asesina de la corporación Atlas que puede usar su escudo para absorber el daño recibido y luego lanzarlo cual mortífera cuchilla con la que rebanar las cabezas de nuestros enemigos. Sus ataques cuerpo a cuerpo con espada provocan desangramiento en los enemigos e incluso puede generar una tormenta de daño eléctrico en la zona donde lancemos el escudo.

Wilhelm, un ingeniero de Hyperion, es el bruto del equipo. Su habilidad especial invoca a dos drones, Loba y Santo. Mientras que Loba se dedica a atacar a los enemigos cercanos, Santo se afana en recuperar nuestra energía. Su aspecto es distinto al cyborg que conocimos en Borderlands 2 pero podemos ir desbloqueando mejoras hasta convertirle en aquel bestiajo al que nos enfrentamos en la pasada entrega. Podemos añadirle un brazo robótico que lanzamos como Mazinger Z, unas piernas que nos permiten correr mientras disparamos o un cañón que coloca en su hombro para disparar descargas de láseres.

Nisha, la justiciera que era comisaria de Lynchwood en Borderlands 2, puede entrar en el modo “enfrentamiento” que aumenta el daño que hacemos y nos permite apuntar automáticamente y cambiar de objetivo fácilmente, lo que viene de perlas para ajusticiar a los rivales que van planeando por los aires. Además, también puede llegar a llevar armas duales (una en cada mano) e incluso podemos hacer que nuestras balas reboten en algunas superficies y hasta de un enemigo a otro.

El cuarto en discordia no es otro que Claptrap, uno de los simpáticos y charlatanes robots que son buque insignia de la serie. Su habilidad principal “buscacámaras.exe” es una suerte de ruleta de habilidades que evalúa la situación en la que nos encontramos (tipo de enemigos, energía que nos queda, etc...) y nos otorga un ataque especial al azar. Puede que nos toque llevar una arma en cada mano y disparar sin parar a lo loco, puede que nos toque crear un pequeño robot que causa estados alterados en los enemigos o una fiesta Torgue de granadas que dañan por igual a amigos y enemigos... Vamos, una lotería. Como habréis podido adivinar no nos hemos podido resistir a la tentación de controlar un Calptrap y ha sido nuestro elegido. Es el único que no era malvado en anteriores entregas y, claro, nosotros somos muy bondadosos (en realidad es por disfrutar de sus chistes malos).

Estirando la pasada generación

El punto fuerte de esta nueva entrega vuelve a estar en la perfecta mezcla de shooter, elementos roleros y juego cooperativo para 2 jugadores en pantalla partida o 4 jugando online. Los tiroteos son igual de buenos que siempre, con el añadido de los truquitos gravitatorios y las nuevas armas de congelación y láser (2 joyas de las que no nos podemos despegar). La generación aleatoria de armas como recompensa es otro de los puntos fuertes que nos mantiene enganchados para seguir jugando. La mejora de los personajes vuelve a ser tan completa como siempre y ofrece las suficientes opciones para que incluso dos jugadores que utilizan al mismo personaje encuentren diferencias notables en su estilo de juego.

Eso sí, lo mejor es formar un equipo con las cuatro clases para aprovechar los puntos fuertes de cada uno. Además, muchas habilidades se centran en ofrecer mejoras también a nuestros compañeros, por lo que el modo cooperativo resulta más interesante que nunca. Pero todo esto ya nos lo imaginábamos cuando lo probamos en la GamesCom o al haber jugados las dos entregas anteriores. Y ésa es una de sus principales pegas.

Por ejemplo, el apartado técnico se ha quedado algo anticuado ya que el Unreal Engine 3 se ha visto sobrepasado por su hermano mayor. No es que Borderlands haya sido alguna vez un prodigio técnico pero se nota que no ha avanzado mucho con el paso de los años y de las entregas. Hay fallos de frame rate, popping, tearing e incluso algunos bugs (podéis "disfrutar" de todo ello en nuestro gameplay exlusivo). Acostumbrados como estamos a las nuevas consolas no nos explicamos cómo no tenemos una versión mucho más estable y mejorada gráficamente para las nuevas consolas (aunque tiempo al tiempo).

El doblaje sigue siendo igual de genial y el sentido del humor otro de los alicientes que nos invita a seguir jugando (Jack el Guapo y Claptrap siguen siendo los reyes). Aunque las distintas zonas siguen estando divididas por tiempos de carga la sensación de recorrer un mundo abierto a nuestro aire en busca de misiones o nuevos retos nos embriaga una vez más.

Gearbox y 2K han querido despedirse de PS3 y 360 a lo grande, creando una aventura que reúne lo mejor de las dos primeras entregas y lo multiplica con saltos imposibles, tiroteos en el aire y un desarrollo aún más frenético y lunático que los anteriores. Los fallos gráficos de los que os hemos hablado no son suficientes para estropear una experiencia de juego cooperativo que nos sigue encandilando (y ahora suelto la polémica y digo que, pese a todo lo malo, es mucho más completo que Destiny). El problema es que ya no resulta tan sorprendente y las nuevas mecánicas no son tantas como para saciar nuetras ganas de ver algo realmente nuevo que nos vuelva a dejar tan estupefactos como nuestras primeras partidas en la saga.

Valoración

2K y Gearbox se han querido despedir a lo grande de la pasada generación con un juego que reúne las virtudes de anteriores entregas y le añade pequeñas novedades que lo mejoran, pero que no sorprende como los primeros.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Los nuevos super saltos. Manejar a Claptrap. La libertad de exploración que ofrece.

Lo peor

El motor gráfico se ha quedado anticuado. Esperábamos novedades más suculentas.

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