Análisis

Análisis de Bravely Second: End Layer

Por Roberto J. R. Anderson
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Bravely Second: End Layer es la continuación directa de Bravely Default, uno de los juegos de rol más destacados del catálogo de 3DS. Al igual que con su predecesor, Square Enix quiere recuperar con Bravely Second la esencia de los Final Fantasy de la era de SNES.

Llega la continuación de Bravely Default, uno de los mejores juegos de rol por turnos de 3DS. Han pasado dos años y medio desde que los Guerreros de la Luz salvaron el mundo en el anterior juego, y Agnès se ha convertido en papisa de la Ortodoxia del Cristal. Pero de repente aparece un nuevo y poderoso enemigo: el misterioso káiser Oblivion, del Imperio Glanz.

 

Continuación directa

 

Estamos por lo tanto ante una continuación directa, que se desarrolla en el mismo mundo (Luxendarc) y en el que incluso podemos regresar a todas las ciudades de Default. También hay un buen puñado de nuevas poblaciones que no aparecían en el mapa del primero, por supuesto, y que son las que más peso tienen en la nueva trama. Tanto en localizaciones como en personajes, el juego nos presenta una mezcla entre lo nuevo y lo viejo, y dos de los cuatro personajes jugables repiten: Tiz y Edea.

 

 

El nuevo protagonista principal es Yew Geneolgia, paladín de la Guardia de Cristal que presenció impotente cómo el káiser raptaba a Su Santidad Agnès, y que ahora trata de rescatarla a toda costa. Completa el grupo Magnolia Arch, una chica que viene de la luna después de que unas monstruosas criaturas conocidas como Ba'als destruyeran su hogar.

 

Por cierto, ¿qué idioma creéis que se habla en la luna? Pues en la luna de Luxendarc se habla francés, y escucharéis a Magnolia utilizar muchas expresiones en dicho idioma, lo cual contribuye a hacernos ver que viene de un lugar lejano con una cultura diferente. Curiosamente, en la versión japonesa el idioma de la luna y de Magnolia era el inglés (y así lo escucharéis si seleccionáis las voces originales japonesas), pero Square Enix lo cambió por motivos obvios al localizar el juego en Occidente con el doblaje en la lengua de Shakespeare. Por lo demás, los textos están traducidos al castellano (por cierto, hemos detectado ciertos errores y faltas de ortografía en la traducción, que por momentos parece que se ha hecho deprisa y corriendo, aunque no llega a ser demasiado grave).

El sistema de trabajos

 

La clave de la victoria es sacar partido del sistema de trabajos, y asignar combinaciones equilibradas y efectivas a nuestros personajes. Este aspecto ya fue uno de los más destacados de Bravely Default, que rescató profesiones habituales de los Final Fantasy clásicos en los que se inspira como el caballero y el mago negro (por poner un par de ejemplos) junto a otros nuevos, en un estupendo sistema en el que los personajes aprendían distintas habilidades según el trabajo que tuviesen asignado.

 

 

Estas mecánicas se mantienen en Bravely Second, con unas cuantas profesiones totalmente nuevas (ahora tenemos 30, en comparación con los 24 de Default). Por citar algunos de los nuevos: el exorcista es capaz de deshacer lo que haya ocurrido en el turno anterior, el guardián puede poseer a un enemigo y controlarlo a voluntad, el pastelero lanza dulces con los que altera el estado de los rivales, e incluso hay un trabajo de gatomante que usa el poder de los felinos.

 

Mención aparte merece el ojo de halcón, experto en disparos: en la versión japonesa era un tomahawk inspirado por los indígenas americanos, pero en un extraño movimiento Square Enix lo ha modificado en Occidente para convertirlo en una especie de cowboy (suponemos que para no herir sensibilidades perpetuando los estereotipos de los indígenas).

 

 

La mayoría de los nuevos oficios están muy bien pensados y aportan cosas valiosas a la excelente mecánica de juego, aunque también hay algunos más prescindibles y con poco sentido: por ejemplo, el obispo lanza hechizos de curación casi idénticos a los del mago blanco (el cual también sigue estando presente), pero con nuevos nombres.

 

Por su parte, la mayoría de los trabajos del anterior juego pueden obtenerse en subtramas opcionales en las que nos enfrentamos a los viejos enemigos de aquel título. En cada una de estas subtramas debemos volver a una de las mazmorras de Bravely Default, en unos escenarios que no han cambiado nada. Y es aquí donde está uno de los grandes problemas del juego: aunque se trate de subtramas opcionales, hubiera sido mejor que se desarrollasen en nuevas localizaciones, y no todas ellas en mazmorras idénticas a las del primer juego. Eso sí, las mazmorras de la aventura principal son totalmente nuevas (con un par de excepciones).

Gran sistema de combate, pero no evoluciona

 

En cuanto al sistema de combate, también sigue las mismas mecánicas de su predecesor. En su día, las batallas por turnos de Bravely Default destacaron por el comando Default, con el que nos cubríamos y reservábamos un turno para usar más adelante, y el comando Brave, que nos permitía usar varios movimientos acumulados en un mismo turno.

 

 

Fue una innovación magnífica, una vuelta de tuerca muy bien pensada al sistema clásico por turnos: gracias a estos comandos podíamos plantear estrategias más elaboradas. Dependiendo de la situación, podía convenirnos usar varias veces Brave en un mismo turno desde el principio (arriesgándonos a que el personaje permaneciese inmóvil durante los siguientes turnos) o usar Default para recibir menos daño y aprovechar ya más adelante todo el poder de Brave sin dejar al personaje "vendido" en ningún turno.

 

 

Todo esto sigue estando presente en Bravely Second y vuelve a funcionar igual de bien (es uno de los mejores sistemas de combates por turnos que hemos jugado), pero las únicas novedades son las que aportan las habilidades de los nuevos trabajos. Tanto las mecánicas como la interfaz son exactamente iguales que en Bravely Default, y no notaréis ninguna diferencia. Por una parte es un placer disfrutar de otro juego con un sistema de combate que nos entusiasmó, pero por otra hubiera estado bien ver algún tipo de novedad o evolución en este apartado.

 

Por cierto, los combates siguen siendo aleatorios. Esta es una mecánica cada vez más en desuso en el género, y muchos juegos japoneses de rol apuestan desde hace años por ver a los enemigos en pantalla y luchar sólo si los tocamos. Sin embargo, aunque Bravely Second sigue teniendo combates aleatorios, también mantiene una opción muy buena de su predecesor: la posibilidad de cambiar en todo momento el ritmo con el que aparecen, e incluso elegir que no aparezca ninguno. Esta opción se agradece en muchos momentos de la aventura.

El poder de Bravely Second

 

Aunque no hay verdaderas novedades en los combates, sí hay que mencionar la mecánica bautizada como Bravely Second (sí, se llama igual que el propio juego). Al usar este poder en combate, el tiempo se detiene a nuestro favor aunque no sea nuestro turno y podemos usar un movimiento con total libertad. Es cierto que esta opción ya aparecía en Bravely Default, pero no en su primera versión: la edición que llegó a Occidente era una versión mejorada que incluía algunos elementos de esta segunda parte en la que ya estaban trabajando, entre ellos esta de la que hablamos ahora. Por lo tanto, podría considerarse que es una "novedad" que crearon al desarrollar esta segunda entrega, aunque ya tuviésemos un adelanto.

 

 

De todos modos, este poder llamado Bravely Second no aporta gran cosa a los combates, y probablemente muchos apenas lo usaréis salvo en contadas ocasiones. Es sólo una forma de facilitar las cosas a los jugadores mediante un modelo de microtransacciones innecesario, como ya sabréis si jugasteis al primer juego. Y es que, para obtener los puntos que hacen falta para usar este poder, sólo hay dos posibilidades: dejar la consola en modo reposo durante un montón de horas, o adquirirlos con dinero real en la eShop. Por supuesto, no recomendamos a nadie gastar dinero adicional en esta característica por varios motivos, entre ellos el hecho de que la gracia del juego consiste en superar sus apasionantes combates sin este tipo de ayudas.

 

 

Y sí: es un juego tan desafiante como el primero, en el que plantear con cabeza las estrategias y combinar con acierto los trabajos resulta fundamental para derrotar a los duros jefes a los que hay que enfrentarse. Esta desafiante naturaleza es uno de los motivos principales por los que sus combates son tan emocionantes, y además hay tres niveles distintos de dificultad para escoger desde el principio.

Un mundo muy familiar, pero más pulido

 

Es cierto que tanto el mundo como los combates reciclan mucho contenido de Bravely Default, aunque también se han incorporado algunos pequeños detalles que, aunque no llegan a conseguir que el juego resulte tan fresco como su predecesor en su día, sí perfeccionan un poco la fórmula y hacen la experiencia más satisfactoria.

 

 

Ahora, cuando vamos a asignar un trabajo a uno de nuestros personajes, podemos ver claramente en el menú las habilidades que aprenderá con cada oficio, lo cual nos ayuda a elegir mejor. Y al entrar a una mazmorra, la pantalla nos indica el nivel recomendado para hacer frente a los enemigos que la pueblan, un dato muy útil para hacernos una idea de si deberíamos ganar más experiencia o simplemente planear mejor nuestras estrategias con el nivel que ya tenemos. También es muy de agradecer que ahora el aventurero que salva nuestra partida nos permita descansar en su cabaña en plena mazmorra, y que en las ciudades haya unos adorables cerditos capaces de transportarnos automáticamente a la población que le digamos.

 

 

Además, hay un nuevo minijuego en el que creamos peluches con nuestros personajes, aunque no deja de ser anecdótico. El otro minijuego disponible es un calco de la reconstrucción de Norende del primer juego: tras la destrucción del hogar de Magnolia, podemos reconstruir Fuerte Luna con nuevas casas, y subirlas de nivel para conseguir mejoras en nuestros movimientos especiales. Al igual que con Norende en el primer juego, la población de Fuerte Luna aumenta si nos cruzamos con otros jugadores de Bravely Second por StreetPass, lo cual nos permite reconstruir los edificios con mayor velocidad.

Se acabó el "bucle"

 

Aunque en su día su predecesor Bravely Default tuvo una buena acogida por parte de la crítica y los jugadores y sin duda es un gran juego, uno de sus aspectos suscitó numerosos reproches. Hablamos de lo que muchos denominaron como "bucle", y que se producía durante las últimas horas de la aventura. De repente, el juego nos hacía repetir las mismas acciones, visitar los mismos lugares y enfrentarnos a los mismos jefes una y otra vez, en un ciclo que parecía no tener fin. Es cierto que argumentalmente tenía su propósito, pero hay que reconocer que el juego abusó de este recurso y provocó una frustración excesiva en los jugadores.

 

 

Por fortuna, Bravely Second no cae en este desatino. Sí que hay que enfrentarse más de una vez a ciertos enemigos (aunque en distintas circunstancias) y hacer más de una visita a algún que otro lugar, pero nada comparado con el calvario al que nos sometió el primer juego durante sus horas menos inspiradas. Quizás algunos dirán con malicia que en esta ocasión el "bucle" es el juego entero por lo mucho que recicla elementos de su predecesor, pero sería totalmente exagerado y disparatado afirmar algo así: por mucho que transcurra en el mismo mundo y nos lleve a algunos de los mismos lugares, estamos ante una nueva aventura con muchas localizaciones nuevas y con el suficiente atractivo para valerse por ella misma.

 

 

A dicho atractivo contribuye mucho su fenomenal trama y personajes. La verdad es que en este aspecto nos temíamos lo peor, por dos motivos: es una continuación directa de un juego que ya cerró muy bien su historia y, lo que era mucho más preocupante, el guionista de la primera entrega no ha trabajado en esta. Pero por suerte, argumentalmente el juego está a la altura de su predecesor (al menos en nuestra opinión). Nos presenta muchas buenas ideas argumentales, nos lleva a nuevos lugares de lo más fascinantes, y nos muestra a nuevos personajes (tanto protagonistas como villanos) con un gran carisma y unos trasfondos bien definidos.

Apartados visual y sonoro

 

Otro de los puntos fuertes del primer juego fue su atractivo apartado artístico, que sigue aquí la misma línea con la labor del reputado artista Akihiko Yoshida (conocido por su trabajo en juegos como Final Fantasy Tactics y Vagrant Story). Destacan especialmente las ciudades, dibujadas a mano y con un encanto muy especial: entre las nuevas se cuentan algunas tan fascinantes como la capital de la Ortodoxia del Cristal y una ciudad flotante. Aunque, como ya os hemos dicho, se usa también mucho contenido del primer juego.

 

 

Con la banda sonora pasa lo mismo. Las nuevas melodías son bastante buenas, pero también se rescatan muchas ya conocidas. Por otra parte, hay que aplaudir una vez más que el juego nos permita elegir entre el doblaje en inglés y el original en japonés, es algo que valoramos. No nos cansaremos de repetir que todos los juegos deberían incluir la opción de escuchar su versión original (tal como ocurre con las películas en los DVDs), lo cual aún no se nos ofrece con todos los juegos japoneses, pero por fortuna sí con los Bravely.

Conclusiones

 

En definitiva, Bravely Second es una digna continuación de un gran juego, pero hubiese llegado más alto si no reciclase tantos elementos de su predecesor. El mundo es el mismo, el sistema de combate no ha evolucionado e incluso los menús son idénticos. En su día, Bravely Default transmitió una gran frescura porque supo ofrecer un gran equilibrio entre rol clásico y nuevas ideas, pero con esta segunda parte (que, seamos sinceros, es más de lo mismo) se ha perdido esa frescura.

 

Sin embargo, lo disfrutaréis mucho si os gustó Bravely Default (el cual deberíais jugar primero). Os dará alrededor de 50 horas del mejor rol por turnos, con unos combates y un sistema de trabajos de lo mejor que se ha visto en el género. Así que, si disfrutasteis con la primera entrega, o incluso si sólo os gustó hasta que llegasteis al "bucle" (algo que no encontraréis en este nuevo juego), recomendamos mucho este Bravely Second.

 

Valoración

Es un juego de rol con muchas virtudes, pero su constante sensación de déjà vu le resta puntos. Aun así, es muy recomendable si os gustó el primero y tenéis ganas de más.

Hobby

84

Muy bueno

Lo mejor

Combates por turnos excepcionales, gran sistema de trabajos, buen argumento con giros brillantes.

Lo peor

Ha perdido la frescura de Bravely Default: no aporta ideas nuevas, y recicla demasiados elementos.

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