Análisis

Análisis de Brothers: A Tale of Two Sons

Por Mercedes López
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Starbreeze, los creadores de ambos Las crónicas de Riddick, el primer The Darkness o el más reciente Syndicate, regresan a consola con Brothers, una dramática aventura descargable que nos cuenta el viaje de dos hermanos para salvar a su padre. Un viaje repleto de situaciones que… ¿conseguirán emocionarte?

De un tiempo a esta parte, algunos equipos de desarrollo parecen estar obsesionados con una meta: emocionarnos. Divertirnos ya no es suficiente, tienen que hacernos llorar si es posible. Muchos desarrolladores independientes están explorando esta vía (Journey, The Unfinished Swan…) y cada vez estudios más grandes buscan tocarnos la fibra. Un claro ejemplo de esto es la nueva producción de Starbreeze, los suecos que nos sorprendieron en Xbox con la primera y sobresaliente aventura Las crónicas de Riddick.

Aquí cambian de tercio en todos los frentes, desde el estético (mucho más colorido), al de juego (no es shooter subjetivo) o el argumental. Y es que Brothers: A Tale of Two Sons es, ante todo, un drama. Conocemos a dos hermanos, siendo el pequeño el que carga con la culpa de ver morir a su madre ahogada, incapaz de poder salvarla. Y ahora, junto con su hermano mayor, se enfrenta a un nuevo problema: su padre, enfermo de una extraña dolencia, necesita una cura que crece en la copa de un lejano árbol.

Dos hermanos, un solo mando

Ambos hermanos se embacan en un largo viaje que, como todas las epopeyas, no estará exento de peligros. Pero si ambos hermanos trabajan juntos nada se les resistirá y ese es uno de los principales pilares del juego. Durante la aventura controlamos a los dos hermanos, cada uno asignado a un stick. Así, con el izquierdo manejamos al hermano mayor, mientras que con el derecho controlamos al menor (con su respectivo gatillo, cada hermano ejecuta acciones relacionadas con el entorno, como agarrase a un saliente). Y eso es todo lo que ofrece el control: maniobras como saltar son automáticas, al estilo Ocarina of Time y con LB y RB manejamos la cámara.

¿Y qué es lo que ofrece la A Tale of Two Sons? En realidad, es una aventura que combina exploración, plataformas y puzzles ya que acción como tal (entendida como disparar o combatir), no hay. Aquí casi todo el peso recae en combinar las habilidades de cada hermano para poder avanzar. Por ejemplo, el mayor es más fuerte y puede empujar ciertas verjas, aupar a su hermano o nadar, mientras que el pequeño puede colarse entre los barrotes de una reja.

Pero hay más: cooperando juntos pueden mover una carreta, serrar un árbol, avanzar por una escarpada pared atados por una cuerda... Hay variedad de situaciones, pero siempre la clave está en combinar las habilidades de ambos hermanos, todo mientras recorremos mágicos y coloridos parajes, en los que habitan incluso trolls que nos ayudarán a avanzar por las montañas. La aventura es lineal, con un único camino, aunque existen brevísimas bifurcaciones puntuales para conseguir algún logro o trofeo con algún puzzle casi siempre opcional.

Brothers: A Tale of Two Sons nos llega con las voces en un idioma inventado, para que seamos nosotros quienes le demos sentido a las conversaciones de los personajes mientras que la música, de marcado carácter celta, ambienta a la perfección la aventura. Los escasos textos, eso sí, llegan en castellano… aunque básicamente se limitan a al menú de opciones, el esquema de los controles y poco más.

Una historia efímera

Sobre el papel, la idea de Brothers es interesante, pero no está exenta de defectos y aspectos mejorables. Por empezar por el más grave, la aventura es corta, muy, muy corta. Es un juego de una sentada y en 3-4 horas, podrás terminarlo sin excesivos problemas. Y una vez terminado, salvo que seas de los “completistas” y quieras todos los logros y trofeos, no hay demasiados motivos para volver a él.

En segundo lugar está su “emotivo” argumento. El juego intenta tocar la fibra, pero a mi juicio, no lo consigue por varios motivos. Primero, no te llegas a encariñar con los personajes, que resultan planos y por extensión, no empatizas con su dolor. Buena parte puede deberse al grafismo del propio juego, con diseños en plan “cartoon”, o incluso a la escasa expresividad facial de los personajes. El caso es que a diferencia de otros títulos, Brothers fracasa en cierta medida a la hora de tocarnos el corazón.

Eso no quita que haya algún momento que pueda emocionar, pero el poso que queda no es tan profundo como en Journey. De hecho, algunos se empecinan en bautizar a Brothers como lo más parecido a Journey que vas a encontrar en Xbox 360 (la versión de PS3 saldrá en septiembre), pero lo cierto es que son estilos de juego distintos, con un enfoque para emocionar también diferente. Es más, en ocasiones recuerda más a una mezcla de las producciones del Team Ico… pero sin la garra del estudio japonés.

Siguiendo con el control (manejar un personaje con cada stick tampoco es nuevo, ya hubo juegos que exploraron ese enfoque como Kuru Kuru Mix en PS2, por citar uno), puede resultar algo tosco y confuso de primeras, pero al no ser un juego excesivamente difícil ni exige ser milimétrico, tarde o temprano te acabas acostumbrando. Eso sí, a veces da la sensación de que los personajes se “enganchan” con el entorno, ralentizando un poco el avance… pero tampoco es nada grave.

Todo esto hace de Brothers: A Tale of Two Sons un título interesante, que merece ser jugado por todo aquél al que le gusten las experiencias distintas, aunque su breve duración (para los 1200 MP que cuesta), junto con el resto de problemas que hemos indicado antes, lo alejan de convertirse en una inolvidable obra maestra. Es un buen juego, que te entretendrá mientras dura… y poco más.

Valoración

Una aventura centrada en la exploración y los puzzles en la que manejamos a dos personajes a la vez, con un trasfondo sobre la familia, las pérdidas y el dolor... y con un desarrollo tan breve como ameno, que te dejará unas 3-4 horas de juego.

Hobby

75

Bueno

Lo mejor

El diseño de algunos puzzles. El fantastico mundo que visitamos. La música.

Lo peor

Es muy corto y lineal, sin alicientes para rejugarlo. Los personajes poco expresivos.

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