Análisis

Análisis de Captain Toad: Treasure Tracker

Por Laura Gómez
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Versión comentada: Wii U

Por fin llega el análisis de Captain Toad Treasure Tracker. Mientras Mario y compañía estaban fuera luchando contra Bowser en Super Mario 3D World, Toad protagonizaba una serie de niveles de puzles que se sostenían por sí mismos gracias a su ritmo relajado y a que, bueno, eran adorables. Después de aquella experiencia, de todos los items que nos ha regalado a lo largo de nuestra vida nintendera y de lo bien que nos viene su tamaño pequeñito para la aerodinámica en los Kart, ya era hora de que obtuviera el crédito que se merece con su propia aventura. Muchos se preguntaban si sus capacidades limitadas podrían soportar un título completo, pero Treasure Tracker resulta una muy agradable sorpresa perfecta para sacar sonrisas. 

Toad no es muy ágil, lleva una mochila llena de cosas y no puede saltar. Tampoco le gustan mucho los enfrentamientos y tiembla cuando los niveles se vuelven oscuros y tenebrosos. Aun así, como buen aventurero, se atreve con todo. Cuando se le presentó por primera vez como personaje jugable en Super Mario Bros. 2, su poder especial no eran los grandes saltos o la fuerza, sino recolectar hortalizas más rápido que nadie: Toad es un héroe del día a día, de esos con los que puedes contar para tomar paella los domingos.

Acercar y explorar

Treasure Tracker es un juego sobre fijarse en los detalles: rotar y acercar la cámara en los pequeños pero intrincados escenarios es la clave para conseguir todos los retos y el instrumento principal del juego. La gran mayoría de estos minimundos son pequeños dioramas 3D aislados flotando sobre el aire que integran un puzle mayor. Un concepto muy inteligente, bien implementado durante todo el juego y que coloca el peso de los acertijos exclusivamente en el ingenio y la habilidad del jugador. Puede que Toad y Toadette no sean unos atletas, pero son muy listos.

 

La forma más efectiva de controlar la cámara es con el stick derecho de Wii U, mientras nos movemos con el izquierdo o recogemos y soltamos elementos con A, B o Y. Una herramienta que será muy importante a lo largo de la andanza es el zoom (X), vital en los ambientes más grandes; mientras una visión más amplia del escenario ayuda a buscar una ruta y a encontrar coleccionables, hay momentos en los que resulta imprescindible buscar el detalle (escaleras, hoyos, entradas secretas, trampas…). Nuevos giros como las plataformas móviles que desaparecen con algunos ritmos o las cerezas que duplican, triplican o cuadriplican a tu personaje mantienen frescas las 8 horas de juego.

Las recompensas

Hay un gran sentido de la exploración en la posibilidad de controlar cada rincón de los escenarios, cacharreando con el GamePad (que se puede mover para controlar la cámara en lugar del stick derecho) para descubrir con qué objetos podemos interactuar. Muchos de los niveles solo exigen encontrar una estrella para avanzar en las páginas del Capitán Toad, con desafíos opcionales que incluyen obtener un trío de diamantes diseminados por cada fase, y cada nivel cuenta con un bonus único que se adapta a la naturaleza del escenario (matar a todos los Goombas, no mover más de 4 veces las plataformas, conseguir 150 monedas…).

 

A pesar de que completar los niveles sin los extras es relativamente simple, sobra la motivación para encontrar todos los secretos: el juego premia a los grandes buscadores con niveles reimaginados de Super Mario 3D World, con rampas y toboganes para ayudar a nuestros Toads, disponibles desde el principio si tienes tu partida de 3D World guardada en la consola, o desbloqueados un poco más tarde si no es así.

Sin saltos

Si estuviéramos controlando a Mario en este curioso plataformas, acabaríamos cada nivel en un par de saltos. Con el Capitán Toad no podemos saltar, y apenas correr, así que resolver los puzles implica encontrar un camino seguro que evite que nuestra seta valiente se encare a muchos peligros. La estructura estándar de los plataformas se reformula aquí: la mayoría de protagonistas de este género toman un papel activo contra los enemigos, mientras que el rol de Toad es mucho más pasivo, y está doctorado en evitar, esquivar, esconderse y temblar de miedo cuando corresponde.

 

Sin los saltos y la precisión de un plataformas, el juego se centra en cómo Toad y Toadette cargan con sus mochilas mientras evitan peligros, y ese desafío es único. Treasure Tracker no te abrumará con su exigente nivel de dificultad o su gran historia, sino con su pulidísimo diseño de niveles y su variedad de mecánicas.

La seta ha aumentado su repertorio desde 3D World y ahora puede accionar interruptores, subir escaleras o desenterrar nabos del suelo para tirárselos a los enemigos. De vez en cuando, en los niveles aparecen martillos que convierten a Toad en una máquina de matar (mientras suena una versión acelerada del martillo del Donkey Kong de recreativa, el primer juego en el que apareció Mario), perfectos para acabar rápidamente con los pesados Shy Guys o una plaga de Goombas con flotador. 

 

En su vertiente menos sangrienta, el pico mágico también puede romper rocas tras las que suele haber setas doradas o diamantes. Los jefes finales escasean en este juego, pero cuando aparecen somos mucho más conscientes de las limitaciones físicas de Toad; sobrevivir ante sus ataques requiere un uso muy inteligente de sus habilidades.

El GamePad

Por otro lado, las mecánicas específicas del GamePad de Wii U le añaden profundidad a la campaña. A veces accionamos mecanismos girando una manivela en el pad, otras tendremos que mover plataformas tocando en la pantalla, en otras habrá que soplar al micrófono del pad para elevar plataformas y, de vez en cuando, los Toad se suben a una carretilla y lanzan nabos a través de los raíles controlando la cámara con el pad al más puro estilo Donkey Kong.

 

Algunos enemigos también pueden paralizarse tocando sobre ellos en la pantalla, así que no podremos evitar pegar los ojos a la tableta, a pesar de que el juego luce peor en ella que en pantalla grande. El punto débil de las mecánicas del GamePad es la segunda opción para mover la cámara, con el giroscopio de Wii U: se descontrola y la visión es muy reducida. El fuerte uso del pad y la naturaleza rastreadora del juego también evidencia su primera y gran ausencia: el cooperativo.

Nostalgia nintendera

No hay una pantalla general que resuma nuestras estadísticas, por lo que tenemos que pasar página a página cada uno de los 70 niveles para recordar qué nos queda por cumplir, y los giros de cámara pueden llegar a molestar en los niveles a contrarreloj, que son más bien pocos. Dejando a un lado este par de nimiedades que apenas emborronan el resultado final y dando por hecho un futuro cooperativo (¿Treasure Tracker 2?), el principal problema de este Toad es que 70 niveles, aunque suenen a mucho, no son suficiente. Su formato a lo Monument Valley, con esa esencia táctil y de escenarios compactos, podría funcionar de miedo en dispositivos móviles, y despachamos niveles a ritmo de comer pipas. Unas horas más con los Toad y podrían quitarle el programa a las Kardashian.

Estamos ante uno de esos raros casos de juegos que se han creado especialmente para explotar las virtudes de Wii U. Sin una sola línea de texto (aunque sí gruñidos y balbuceos), Nintendo ha creado un par de personajes adorables y cautivadores, ha diseñado escenarios preciosos, coloridos y nostálgicos e incluido canciones-homenaje (el bonus de monedas, la canción de las casetas de Toad en Super Mario Bros. 3, el martillo de Donkey Kong…) para una experiencia 100% adorable y disfrutable.

Valoración

Captain Toad es todo lo que se le podría pedir a un juego de Nintendo: completo, imaginativo, bonito, divertidísimo y con dos protagonistas perfectos en sus papeles. El mejor regalo para Reyes.

Hobby

90

Excelente

Lo mejor

Sus homenajes, que Toad y Toadette sean tan encantadores, la imaginación tras sus puzles.

Lo peor

El cooperativo es su gran ausencia. El giroscopio descontrolado del GamePad.

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